miércoles, 10 de abril de 2019

Prueba: Mercedes Benz Clase B 200d AMG Pack


Probablemente Mercedes Benz sea la única marca del mercado que tenga un representante en todos y cada uno de los segmentos existentes. Desde la Clase A hasta el suntuoso y lujoso Clase S, pasando por las variaciones y combinaciones de siglas que determinan a los representantes de categoría SUV o carrocerías coupé, y los vehículos más urbanos rebautizados como Smart, a los que más adelante se incorporarán los modelos de la futura gama de vehículos eléctricos puros denominados EQ.


Todo tipo de carrocerías, todo tipo de segmentos y todo tipo de combustibles y motores para todos los gustos, conforman la impresionante dotación de la firma alemana en el mercado. Todos son vehículos muy reseñables, muy reconocibles y en la mayoría de los casos, muy deseados. 


Pero como en todas las grandes familias, hay muchos tipos de personalidades y entre ellas, siempre hay algún discreto, que llama menos la atención, pero que probablemente sea el más razonable, cabal e inteligente de todos sus hermanos. Y en muchas ocasiones no es necesario que sea el hermano mayor, o el de mayor experiencia, sino que a veces los hermanos más pequeños, son los que tienen las ideas más claras y la mente más pura y menos condicionada.


Es un símil muy gráfico y explicativo de lo que ha sido el Clase B dentro de la familia Mercedes desde su nacimiento. Es una compra inteligente, muy capaz, versátil y atractiva, pero es quizás el componente de la gama que menos "ruido" ha hecho a lo largo de su historia y el que menos flashes ha recibido siempre, ya que estamos hablando de una compra racional y no tan pasional como otros modelos de la marca alemana, mucho más mediáticos o mucho más aceptados.


No obstante el Clase B siempre ha tenido una buena salud en materia de ventas y sin lugar a dudas, es un conjunto ideal para todos aquellos que necesiten un monovolumen compacto, con ese regusto premium que tan solo Mercedes Benz y unas poquitas marcas más, nos pueden llegar a ofrecer.


En esta nueva generación se nos muestra como un vehículo más maduro, claramente inspirado en las nuevas líneas del novedoso Clase A, solo que con unas dimensiones y medidas un tanto más grandes, que lo hacen ser una alternativa mucho más versátil y capacitada para las familias.


Además, nuestra unidad de pruebas venía equipada con el atractivo paquete estético AMG, por lo que obteníamos un plus mucho mayor de dinamismo al primer golpe de vista, a pesar de ser un concepto familiar en el que, a priori, no es necesario tener esa visión tan deportiva. Pero lo que es indudable es que esos aditamentos estéticos le sentaban especialmente bien y se nos configuraba como una versión extremadamente atractiva.


En el frontal, la parrilla de aspecto diamantado con la enorme estrella en el centro es ya una de las señas de identidad imprescindibles de la firma, sobre todo en sus versiones con talante deportivo. Estaba flanqueada por unos faros de nuevo diseño, más estilizados y afilados, con la nueva disposición lumínica de la marca y de tecnología LED.



El voluminoso paragolpes delantero, con sendas toberas laterales, que tienen aberturas para canalizar el aire alrededor del conjunto y está rematado con un pequeño splitter delantero, que aumenta sus capacidades aerodinámicas en altas velocidades; rematan una vista muy agresiva y atractiva, además de ser muy reconocible desde la distancia.



Observando el lateral, las taloneras que monta hacen que el conjunto parezca más cercano al suelo y nos provoca el efecto de que está más cerca del asfalto de lo que en realidad está. Unas líneas limpias y suaves, con un sutil trazado ascendente hacia la zaga, unas preciosas llantas de 18 pulgadas en negro y cromo de 5 radios firmadas por el especialista AMG y un alerón trasero integrado sobre el portón del maletero, además de tener las carcasas de los retrovisores pintadas en negro brillante, en contraste con el color blanco de la carrocería; nos aseguran una imagen que se escapa, mínimamente, de lo extremadamente convencional y políticamente correcto en este tipo de carrocerías.

Ya en la zaga, no observamos muchas diferencias respecto a la imagen que podríamos conocer en el Clase A. Mantiene una trasera poderosa y muy marcada de hombros, con unos pilotos traseros de tecnología LED y un voluminoso paragolpes con sendas hendiduras en los laterales, que incorporan en su base sendas salidas de escape, así que el resultado vuelve a remarcar su carácter dinámico. La mayor diferencia visible con un Clase A es, básicamente, su diferencia en altura y un portón un poco más vertical con una luna trasera un poco más amplia.


Abrimos el maletero y percibimos una boca de carga bastante grande y con un perfil situado bastante cerca del suelo, por lo que ubicar objetos grandes o voluminosos es una tarea bastante sencilla. Se nos muestra un espacio diáfano con una capacidad de 445 litros y huecos portaobjetos con red en los laterales. No es precisamente un maletero enorme para tratarse de un monovolumen, pero tampoco es pequeño, así que según las medidas generales del vehículo, entendemos que es un espacio correcto para ubicar el equipaje de 5 ocupantes.



En las plazas traseras, nos reciben unos asientos muy cómodos, siendo la plaza central la más sacrificada, ya que además de ser bastante más estrecha, el voluminoso túnel de transmisión tampoco nos permite acomodar a un adulto con total comodidad. Existe bastante espacio vital en cuanto a distancia disponible respecto a nuestras piernas y sobre todo, notamos una gran distancia del techo respecto a nuestras cabezas, por lo que personas altas no tendrán mucho problema para acomodarse en esos asientos.


En el puesto de conducción, encontraremos la postura ideal en muy poco tiempo, gracias a los múltiples reglajes tanto del asiento como del volante. Adquirimos una posición más natural que en el Clase A, porque a pesar de que ambos modelos comparten plataforma, en esta ocasión vamos un poco más altos y en una posición más erguida que con el compacto alemán. Eso no impide que personas bastante altas, puedan acomodarse sin problema, ya que como hemos dicho al principio, la altura de la carrocería se nos torna bastante buena.


Ante nuestros ojos, veremos un cuadro de mandos muy conocido, ya que es el mismo que disfrutamos en el atractivo Clase A, aunque con una configuración un tanto más vertical. La calidad percibida es espectacular y para la construcción del interior se han utilizado materiales y plásticos de muy alta calidad, además de contar con unos ajustes excepcionales.



El volante multifunción engloba los mandos de los sistemas que más utilizaremos, sin la necesidad de tener que soltar las manos para nada. En los brazos también cuentan con sendos diales táctiles, desde los que podremos acceder a la configuración del ordenador de a bordo o la configuración del cuadro de instrumentación con los pulgares. Detrás, disponíamos de levas para actuar de forma secuencial sobre el cambio.


Ese cuadro de mandos digital, con una pantalla de 10,25 pulgadas en nuestro caso (puede ser de 7 pulgadas en los Clase B más básicos), nos ofrece una información sublime y tiene varios modos de visión para que podamos elegir qué información relevante es la que queremos ver con mayor claridad. La verdad es que podríamos estar unas cuantas horas configurando ese cuadro de instrumentación entre las tantas y tantas posibilidades que tenemos a nuestra elección.



Nos muestra una gran calidad de imagen y aunque no lo parezca, está muy bien resguardada de los posibles reflejos de la luz del sol. De forma continuada a este cuadro de instrumentos, contamos con la pantalla del equipo de infoocio con las mismas 10,25 pulgadas (también puede ser de 7 pulgadas en otros acabados). Nos ofrece en mayor formato, todas las informaciones inherentes a nuestra conducción, la navegación, los modos de conducción, la cámara de ayuda al aparcamiento, información de la red y la información del ordenador de viaje. Siempre con una alta definición y con una excelente calidad de imagen.



Por supuesto, en esta generación del Clase B contábamos con el sistema MBUX de asistencia artificial, estrenado en el Mercedes Benz Clase A. Es capaz de reconocer órdenes de voz coloquiales y nos muestra siempre un funcionamiento fabuloso. Con decir "Hey Mercedes" el sistema ya nos pregunta que puede hacer por nosotros y reacciona a órdenes del tipo "tengo frío" en donde sube la temperatura del climatizador un grado o por ejemplo, "¿qué tiempo hará este fin de semana en Madrid?", mostrándonos la predicción del tiempo procedente de la red en la pantalla del sistema.


Debajo de esta pantalla, observamos las enormes salidas de refrigeración redondas y con un aspecto muy moderno. Están retroiluminadas y forman parte del entramado de luces LED repartidas por el habitáculo como luz ambiental, de la que podríamos obtener una gama cromática de hasta 64 colores diferentes.



Más abajo veremos los mandos físicos del sistema de climatización bi-zona, que en esta ocasión me pareció que tenían un tacto bastante endeble, poco común si tenemos en cuenta la impresionante calidad que rezuma todo el habitáculo.

Entre los dos asientos, un gran cofre revestido con tapa, otros huecos portaobjetos y vacíabolsillos, con posibilidad de carga del teléfono por inducción bajo el protocolo qi y en el centro; una placa touchpad con la que también podremos movernos en el sistema de una manera táctil y cómoda, ya que además, los chicos de Mercedes Benz han tenido el detalle de colocar un asidero para que podemos apoyar el brazo mientras estamos utilizando ese touchpad.



Alrededor de esa placa, veremos diferentes botones que interfieren en el equipo de infoocio y que simplifican alguna de las operaciones más comunes, además del volumen del equipo de audio y el selector de los diferentes modos de conducción, que configuran la entrega del motor, las reacciones del cambio y algún parámetro más, según sea la situación o el mapa que hayamos elegido a la hora de circular.



No obstante, esta unidad de pruebas que tuvimos la suerte de testar, estaba equipada con prácticamente todo el equipo disponible tanto de serie como en opción, así que entre otros elementos disponíamos de navegador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 10,25 pulgadas, sistema MBUX de asistente del vehículo, lector de señales de tráfico, ordenador de a bordo, alerta de cambio involuntario de carril, alerta de cansancio del conductor, frenada de emergencia con detección de peatones, control de velocidad de crucero adaptativo, climatizador bi-zona, llantas de 18 pulgadas, asistente de arranque en pendiente, sistema de apertura y arranque sin llave, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara 360º, control de presión de neumáticos, Dynamic Select con cuatro modos de conducción, faros LED inteligentes con cambio de cortas a largas, llamada de emergencia, Start/Stop, iluminación ambiente con 64 colores o Pack AMG, por poner un ejemplo amplio de equipo disponible.


La mecánica, además de su nuevo diseño y la incorporación de novedosas tecnologías, también es nueva para este modelo. Se trata del contrastado y eficiente motor 2.0 diésel de 150cv y que genera un par máximo de 320 Nm. Cumple la futura normativa anticontaminación Euro 6d que tendrá vigencia a partir del 2020, así que si sois reticentes con respecto a las mecánicas diésel de las que tanto se ha hablado, no os preocupéis que el Clase B 200d es un adelantado a su tiempo.


Es un motor muy sorprendente y silencioso. Sorprendente por su inesperada vigorosidad, ya que empuja con mucha fuerza desde abajo y lo hace de una manera muy activa, pegándonos la espalda al respaldo de nuestros asientos. En este caso, he de confesar que presuponía que la entrega iba a ser bastante más progresiva. Pero no.


Su silencio en orden de marcha también es notable, teniendo en cuenta que es una mecánica diésel y que en teoría, adquiere muchas más vibraciones. Influye que el habitáculo está muy bien aislado también.


Con esta mecánica, el Mercedes Benz Clase B arroja unas prestaciones muy contundentes para ser un monovolumen, alcanzando 220 Km/h de velocidad punta, el 0-100 Km/h en 8,3 segundos y además, destacamos un consumo en ciclo medio homologado por la marca, que no se dispara de los datos reales y que es de tan solo 4,4 l/100Km.



Está asociado a un nuevo cambio de marchas automático de 8 relaciones, con un funcionamiento sublime y unas inserciones inapreciables, que funciona a la perfección, trasladando la potencia sin fisuras a las ruedas delanteras. También disponemos de levas para actuar sobre él de manera secuencial, pero su funcionamiento en automático está tan logrado, que dudo mucho que lleguemos a utilizarlas a menudo.


Una vez circulando con él, la verdad es que es un vehículo con muchos matices que me han sorprendido muy gratamente. Para empezar, la entrega de potencia es realmente espectacular para un concepto monovolumen como éste. Con sólo acariciar el pedal del acelerador ya obtenemos una respuesta inmediata y contundente y, sinceramente, es bastante más complicado, de lo que me hubiera podido imaginar, dosificar el pedal del acelerador para mantener una velocidad correcta y, sobre todo, legal. 


En una carretera de montaña, con el asfalto roto y muchos tipos de curvas, el Mercedes Benz Clase B reacciona de forma muy noble. Soporta con mucha entereza los cambios continuados de dirección, aunque sí que es cierto que se le nota un mayor desplazamiento debido al mayor volumen de la carrocería respecto al Clase A. Pero es una situación normal y no nos provoca, en ningún momento, ninguna sensación de peligro. Es más, probablemente sea uno de los monovolúmenes compactos con mejor paso por curva que hemos catado.


Si realizamos largos trayectos por carreteras mas convencionales, el confort general es la nota predominante y el silencio de rodadura una de las notas más reseñables. Las suspensiones adquieren un tarado perfecto y no penalizan ni en materia de dinamismo, ni en materia de confort, ya que absorben muy bien las imperfecciones del asfalto y contienen a la perfección las posibles derivas de la carrocería en las curvas más pronunciadas. 


Por su parte, el sistema de frenos es muy capaz y la dirección sí que me pareció un poco más sobreasistida respecto a otros modelos de la marca de la estrella, pero aun así, es bastante fácil de dosificar y enseguida nos acostumbraremos a esa pequeña diferencia.


Definitivamente, el hermano "discreto" de la gran familia Mercedes es un buen monovolumen de tamaño compacto, que atraerá a aquellos potenciales clientes que deseen tener el dinamismo de un vehículo compacto, con la versatilidad de un monovolumen, la prestancia de una marca premium como lo es Mercedes Benz y lo último en materia tecnológica aplicada al mundo de la automoción. 


El Mercedes Benz Clase B, casi siempre se ha mantenido un poco al margen de todos los líos y victorias del resto de sus hermanos, pero sentaros y acomodaros todos, que esta vez el chico "discreto" tiene algo importante que decir...


miércoles, 3 de abril de 2019

Lo demás es historia: 50 años del Porsche 917


Porsche siempre ha creado grandes deportivos, tanto de calle como de competición y muchos de ellos, se han llegado a convertir en iconos inconfundibles de la historia viva del automóvil. Y es que una de las secuencias de números más importante de las que se han producido en Stuttgart y uno de los coches más reconocibles y venerados por los aficionados de todo el mundo, celebra su 50º aniversario este año: el Porsche 917. 


Quizás el coche de competición más famoso de todos los tiempos hizo su debut en el Salón del Automóvil de Ginebra el 12 de marzo de 1969, y el Museo Porsche quiere conmemorar el cumpleaños restaurando el primer 917 que se construyó, para dejarlo tal y como era en sus orígenes, cuando fue desvelado hace medio siglo. 


El 917-001 experimentó varios cambios con el paso del tiempo y cuando se restauran vehículos de la colección histórica de la compañía, el museo da gran importancia a mantener el material original y tiene muy en cuenta la relevante historia de lo que expone.


Este Porsche 917-001 marcó el principio de una incomparable carrera deportiva para este modelo. El 917-001 Grupo 4, diseñado para dominar las 24 Horas de Le Mans y ganar el Campeonato del Mundo de Marcas, fue el primero de los 25 vehículos que tuvieron que fabricarse para cumplir con los requisitos de homologación. El ingeniero jefe del proyecto era Hans Mezger, responsable no sólo del motor doce cilindros sino también del vehículo completo.


Se presentó por primera vez en Ginebra, en marzo de 1969, con la carrocería en blanco y la sección frontal verde. Luego, en el Salón del Automóvil de Frankfurt de ese mismo año, tuvo un aspecto nuevo al ser repintado en blanco y naranja. Cuando, más adelante, Porsche anunció la transferencia de sus actividades de competición al equipo J.W. Automotive Engineering, el 917-001 fue utilizado de nuevo como coche de exposición y redecorado con los colores azul claro y naranja de la compañía petrolífera estadounidense que lo iba a patrocinar, Gulf (uno de los más míticos).


Después de arrasar en las 24 Horas de Le Mans de 1970, en septiembre de ese mismo año Hans Herrmann y Richard Attwood reconvirtieron el 917-001 a una versión de cola corta idéntica a la utilizada en la carrera y cuando se le entregó a Porsche Salzburgo en octubre, estaba incluso con los colores y el dorsal 23 del coche que había ganado Le Mans.


Hoy podemos decir que durante más de un año, mecánicos del museo, antiguos técnicos e ingenieros de Zuffenhausen y Weissach, así como personal del Archivo Histórico y de empresas asociadas, han trabajado en la restauración del 917 para devolverlo a su estado original. 



El proyecto fue un gran reto desde el instante inicial debido a las múltiples transformaciones que el coche ha experimentado durante este tiempo como vehículo de pruebas y de exposiciones, así que la principal prioridad ha sido la conservación y reutilización de los materiales originales del coche, siempre que fuera posible y técnicamente realizable.



Durante la restauración se hicieron pruebas para determinar qué materiales de la carrocería eran originales y podían ser reutilizados. Para ello, se analizaban las piezas y se comparaban con dibujos y fotografías de diseños históricos. Después de ese proceso, algunas zonas del frontal y de la parte trasera se reprodujeron fielmente usando una tecnología 3D vanguardista. También la zona posterior del bastidor de aluminio se restauró con la ayuda de documentos originales. Una vez terminado todo el proceso y al cumplirse 50 años exactos, el 917-001 será presentado en el Museo Porsche restaurado en el estado original que tenía en 1969.


Y es que sin lugar a dudas, el 917 tiene una historia de éxitos legendaria. En su primer año logró la victoria absoluta en los 1.000 Kilómetros de Zeltweg, Austria, en 1969. En 1970, Hans Herrmann y Richard Attwood consiguieron el deseado triunfo en la general de las 24 Horas de Le Mans, el mayor éxito de Porsche en competición hasta esa fecha y que repitieron Helmut Marko y Gijs van Lennep en 1971. Tras la evolución del 917 con las versiones 917/10 y 917/30 turbo de más de 1.000 caballos de potencia, George Follmer y Mark Donohue dominaron el certamen norteamericano CanAm en 1972 y 1973, respectivamente. Estos modelos de Porsche también fueron imbatibles en el campeonato homólogo europeo, la Interserie. También tuvo su repercusión en el mundo real, ya que una variante modificada de la tecnología turbo fue utilizada un poco más tarde en un vehículo Porsche de serie, el 911 Turbo, que nació en 1974.


Del 14 de mayo al 15 de septiembre de 2019, el Museo Porsche conmemorará el 50º aniversario del 917 con una amplia exposición especial titulada “Los Colores de la Velocidad: 50 Años del 917” (“Colours of Speed – 50 Years of the 917”). Se exhibirán un total de 14 vehículos, de los cuales habrá diez 917 que suman entre ellos una potencia de 7.795 caballos. 



El Museo Porsche presentará por primera vez al público un estudio de diseño del 917, como homenaje a la primera victoria conseguida en 1970 en Le Mans. El coche rojo y blanco de exposición fue creado por un pequeño grupo de diseñadores e ingenieros, aunque con la entrada de Porsche en la categoría LMP1 del Campeonato del Mundo de Resistencia FIA (WEC) el modelo no pasó de ser un simple estudio conceptual. Una selección de carteles y pequeños detalles técnicos completarán esta exhibición especial, que contará con el número más alto de caballos de potencia que haya habido antes en un evento. 


Para celebrar el aniversario, la tienda del museo ofrecerá también una selección de productos del 917 para su venta, entre ellos un delantal inspirado en el 917/20 apodado “Pink Pig” (Cerdo Rosa). Además, Edition Porsche Museum, la editorial del museo, lanzará un libro conmemorativo del aniversario del 917.

miércoles, 10 de abril de 2019

Prueba: Mercedes Benz Clase B 200d AMG Pack


Probablemente Mercedes Benz sea la única marca del mercado que tenga un representante en todos y cada uno de los segmentos existentes. Desde la Clase A hasta el suntuoso y lujoso Clase S, pasando por las variaciones y combinaciones de siglas que determinan a los representantes de categoría SUV o carrocerías coupé, y los vehículos más urbanos rebautizados como Smart, a los que más adelante se incorporarán los modelos de la futura gama de vehículos eléctricos puros denominados EQ.


Todo tipo de carrocerías, todo tipo de segmentos y todo tipo de combustibles y motores para todos los gustos, conforman la impresionante dotación de la firma alemana en el mercado. Todos son vehículos muy reseñables, muy reconocibles y en la mayoría de los casos, muy deseados. 


Pero como en todas las grandes familias, hay muchos tipos de personalidades y entre ellas, siempre hay algún discreto, que llama menos la atención, pero que probablemente sea el más razonable, cabal e inteligente de todos sus hermanos. Y en muchas ocasiones no es necesario que sea el hermano mayor, o el de mayor experiencia, sino que a veces los hermanos más pequeños, son los que tienen las ideas más claras y la mente más pura y menos condicionada.


Es un símil muy gráfico y explicativo de lo que ha sido el Clase B dentro de la familia Mercedes desde su nacimiento. Es una compra inteligente, muy capaz, versátil y atractiva, pero es quizás el componente de la gama que menos "ruido" ha hecho a lo largo de su historia y el que menos flashes ha recibido siempre, ya que estamos hablando de una compra racional y no tan pasional como otros modelos de la marca alemana, mucho más mediáticos o mucho más aceptados.


No obstante el Clase B siempre ha tenido una buena salud en materia de ventas y sin lugar a dudas, es un conjunto ideal para todos aquellos que necesiten un monovolumen compacto, con ese regusto premium que tan solo Mercedes Benz y unas poquitas marcas más, nos pueden llegar a ofrecer.


En esta nueva generación se nos muestra como un vehículo más maduro, claramente inspirado en las nuevas líneas del novedoso Clase A, solo que con unas dimensiones y medidas un tanto más grandes, que lo hacen ser una alternativa mucho más versátil y capacitada para las familias.


Además, nuestra unidad de pruebas venía equipada con el atractivo paquete estético AMG, por lo que obteníamos un plus mucho mayor de dinamismo al primer golpe de vista, a pesar de ser un concepto familiar en el que, a priori, no es necesario tener esa visión tan deportiva. Pero lo que es indudable es que esos aditamentos estéticos le sentaban especialmente bien y se nos configuraba como una versión extremadamente atractiva.


En el frontal, la parrilla de aspecto diamantado con la enorme estrella en el centro es ya una de las señas de identidad imprescindibles de la firma, sobre todo en sus versiones con talante deportivo. Estaba flanqueada por unos faros de nuevo diseño, más estilizados y afilados, con la nueva disposición lumínica de la marca y de tecnología LED.



El voluminoso paragolpes delantero, con sendas toberas laterales, que tienen aberturas para canalizar el aire alrededor del conjunto y está rematado con un pequeño splitter delantero, que aumenta sus capacidades aerodinámicas en altas velocidades; rematan una vista muy agresiva y atractiva, además de ser muy reconocible desde la distancia.



Observando el lateral, las taloneras que monta hacen que el conjunto parezca más cercano al suelo y nos provoca el efecto de que está más cerca del asfalto de lo que en realidad está. Unas líneas limpias y suaves, con un sutil trazado ascendente hacia la zaga, unas preciosas llantas de 18 pulgadas en negro y cromo de 5 radios firmadas por el especialista AMG y un alerón trasero integrado sobre el portón del maletero, además de tener las carcasas de los retrovisores pintadas en negro brillante, en contraste con el color blanco de la carrocería; nos aseguran una imagen que se escapa, mínimamente, de lo extremadamente convencional y políticamente correcto en este tipo de carrocerías.

Ya en la zaga, no observamos muchas diferencias respecto a la imagen que podríamos conocer en el Clase A. Mantiene una trasera poderosa y muy marcada de hombros, con unos pilotos traseros de tecnología LED y un voluminoso paragolpes con sendas hendiduras en los laterales, que incorporan en su base sendas salidas de escape, así que el resultado vuelve a remarcar su carácter dinámico. La mayor diferencia visible con un Clase A es, básicamente, su diferencia en altura y un portón un poco más vertical con una luna trasera un poco más amplia.


Abrimos el maletero y percibimos una boca de carga bastante grande y con un perfil situado bastante cerca del suelo, por lo que ubicar objetos grandes o voluminosos es una tarea bastante sencilla. Se nos muestra un espacio diáfano con una capacidad de 445 litros y huecos portaobjetos con red en los laterales. No es precisamente un maletero enorme para tratarse de un monovolumen, pero tampoco es pequeño, así que según las medidas generales del vehículo, entendemos que es un espacio correcto para ubicar el equipaje de 5 ocupantes.



En las plazas traseras, nos reciben unos asientos muy cómodos, siendo la plaza central la más sacrificada, ya que además de ser bastante más estrecha, el voluminoso túnel de transmisión tampoco nos permite acomodar a un adulto con total comodidad. Existe bastante espacio vital en cuanto a distancia disponible respecto a nuestras piernas y sobre todo, notamos una gran distancia del techo respecto a nuestras cabezas, por lo que personas altas no tendrán mucho problema para acomodarse en esos asientos.


En el puesto de conducción, encontraremos la postura ideal en muy poco tiempo, gracias a los múltiples reglajes tanto del asiento como del volante. Adquirimos una posición más natural que en el Clase A, porque a pesar de que ambos modelos comparten plataforma, en esta ocasión vamos un poco más altos y en una posición más erguida que con el compacto alemán. Eso no impide que personas bastante altas, puedan acomodarse sin problema, ya que como hemos dicho al principio, la altura de la carrocería se nos torna bastante buena.


Ante nuestros ojos, veremos un cuadro de mandos muy conocido, ya que es el mismo que disfrutamos en el atractivo Clase A, aunque con una configuración un tanto más vertical. La calidad percibida es espectacular y para la construcción del interior se han utilizado materiales y plásticos de muy alta calidad, además de contar con unos ajustes excepcionales.



El volante multifunción engloba los mandos de los sistemas que más utilizaremos, sin la necesidad de tener que soltar las manos para nada. En los brazos también cuentan con sendos diales táctiles, desde los que podremos acceder a la configuración del ordenador de a bordo o la configuración del cuadro de instrumentación con los pulgares. Detrás, disponíamos de levas para actuar de forma secuencial sobre el cambio.


Ese cuadro de mandos digital, con una pantalla de 10,25 pulgadas en nuestro caso (puede ser de 7 pulgadas en los Clase B más básicos), nos ofrece una información sublime y tiene varios modos de visión para que podamos elegir qué información relevante es la que queremos ver con mayor claridad. La verdad es que podríamos estar unas cuantas horas configurando ese cuadro de instrumentación entre las tantas y tantas posibilidades que tenemos a nuestra elección.



Nos muestra una gran calidad de imagen y aunque no lo parezca, está muy bien resguardada de los posibles reflejos de la luz del sol. De forma continuada a este cuadro de instrumentos, contamos con la pantalla del equipo de infoocio con las mismas 10,25 pulgadas (también puede ser de 7 pulgadas en otros acabados). Nos ofrece en mayor formato, todas las informaciones inherentes a nuestra conducción, la navegación, los modos de conducción, la cámara de ayuda al aparcamiento, información de la red y la información del ordenador de viaje. Siempre con una alta definición y con una excelente calidad de imagen.



Por supuesto, en esta generación del Clase B contábamos con el sistema MBUX de asistencia artificial, estrenado en el Mercedes Benz Clase A. Es capaz de reconocer órdenes de voz coloquiales y nos muestra siempre un funcionamiento fabuloso. Con decir "Hey Mercedes" el sistema ya nos pregunta que puede hacer por nosotros y reacciona a órdenes del tipo "tengo frío" en donde sube la temperatura del climatizador un grado o por ejemplo, "¿qué tiempo hará este fin de semana en Madrid?", mostrándonos la predicción del tiempo procedente de la red en la pantalla del sistema.


Debajo de esta pantalla, observamos las enormes salidas de refrigeración redondas y con un aspecto muy moderno. Están retroiluminadas y forman parte del entramado de luces LED repartidas por el habitáculo como luz ambiental, de la que podríamos obtener una gama cromática de hasta 64 colores diferentes.



Más abajo veremos los mandos físicos del sistema de climatización bi-zona, que en esta ocasión me pareció que tenían un tacto bastante endeble, poco común si tenemos en cuenta la impresionante calidad que rezuma todo el habitáculo.

Entre los dos asientos, un gran cofre revestido con tapa, otros huecos portaobjetos y vacíabolsillos, con posibilidad de carga del teléfono por inducción bajo el protocolo qi y en el centro; una placa touchpad con la que también podremos movernos en el sistema de una manera táctil y cómoda, ya que además, los chicos de Mercedes Benz han tenido el detalle de colocar un asidero para que podemos apoyar el brazo mientras estamos utilizando ese touchpad.



Alrededor de esa placa, veremos diferentes botones que interfieren en el equipo de infoocio y que simplifican alguna de las operaciones más comunes, además del volumen del equipo de audio y el selector de los diferentes modos de conducción, que configuran la entrega del motor, las reacciones del cambio y algún parámetro más, según sea la situación o el mapa que hayamos elegido a la hora de circular.



No obstante, esta unidad de pruebas que tuvimos la suerte de testar, estaba equipada con prácticamente todo el equipo disponible tanto de serie como en opción, así que entre otros elementos disponíamos de navegador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 10,25 pulgadas, sistema MBUX de asistente del vehículo, lector de señales de tráfico, ordenador de a bordo, alerta de cambio involuntario de carril, alerta de cansancio del conductor, frenada de emergencia con detección de peatones, control de velocidad de crucero adaptativo, climatizador bi-zona, llantas de 18 pulgadas, asistente de arranque en pendiente, sistema de apertura y arranque sin llave, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara 360º, control de presión de neumáticos, Dynamic Select con cuatro modos de conducción, faros LED inteligentes con cambio de cortas a largas, llamada de emergencia, Start/Stop, iluminación ambiente con 64 colores o Pack AMG, por poner un ejemplo amplio de equipo disponible.


La mecánica, además de su nuevo diseño y la incorporación de novedosas tecnologías, también es nueva para este modelo. Se trata del contrastado y eficiente motor 2.0 diésel de 150cv y que genera un par máximo de 320 Nm. Cumple la futura normativa anticontaminación Euro 6d que tendrá vigencia a partir del 2020, así que si sois reticentes con respecto a las mecánicas diésel de las que tanto se ha hablado, no os preocupéis que el Clase B 200d es un adelantado a su tiempo.


Es un motor muy sorprendente y silencioso. Sorprendente por su inesperada vigorosidad, ya que empuja con mucha fuerza desde abajo y lo hace de una manera muy activa, pegándonos la espalda al respaldo de nuestros asientos. En este caso, he de confesar que presuponía que la entrega iba a ser bastante más progresiva. Pero no.


Su silencio en orden de marcha también es notable, teniendo en cuenta que es una mecánica diésel y que en teoría, adquiere muchas más vibraciones. Influye que el habitáculo está muy bien aislado también.


Con esta mecánica, el Mercedes Benz Clase B arroja unas prestaciones muy contundentes para ser un monovolumen, alcanzando 220 Km/h de velocidad punta, el 0-100 Km/h en 8,3 segundos y además, destacamos un consumo en ciclo medio homologado por la marca, que no se dispara de los datos reales y que es de tan solo 4,4 l/100Km.



Está asociado a un nuevo cambio de marchas automático de 8 relaciones, con un funcionamiento sublime y unas inserciones inapreciables, que funciona a la perfección, trasladando la potencia sin fisuras a las ruedas delanteras. También disponemos de levas para actuar sobre él de manera secuencial, pero su funcionamiento en automático está tan logrado, que dudo mucho que lleguemos a utilizarlas a menudo.


Una vez circulando con él, la verdad es que es un vehículo con muchos matices que me han sorprendido muy gratamente. Para empezar, la entrega de potencia es realmente espectacular para un concepto monovolumen como éste. Con sólo acariciar el pedal del acelerador ya obtenemos una respuesta inmediata y contundente y, sinceramente, es bastante más complicado, de lo que me hubiera podido imaginar, dosificar el pedal del acelerador para mantener una velocidad correcta y, sobre todo, legal. 


En una carretera de montaña, con el asfalto roto y muchos tipos de curvas, el Mercedes Benz Clase B reacciona de forma muy noble. Soporta con mucha entereza los cambios continuados de dirección, aunque sí que es cierto que se le nota un mayor desplazamiento debido al mayor volumen de la carrocería respecto al Clase A. Pero es una situación normal y no nos provoca, en ningún momento, ninguna sensación de peligro. Es más, probablemente sea uno de los monovolúmenes compactos con mejor paso por curva que hemos catado.


Si realizamos largos trayectos por carreteras mas convencionales, el confort general es la nota predominante y el silencio de rodadura una de las notas más reseñables. Las suspensiones adquieren un tarado perfecto y no penalizan ni en materia de dinamismo, ni en materia de confort, ya que absorben muy bien las imperfecciones del asfalto y contienen a la perfección las posibles derivas de la carrocería en las curvas más pronunciadas. 


Por su parte, el sistema de frenos es muy capaz y la dirección sí que me pareció un poco más sobreasistida respecto a otros modelos de la marca de la estrella, pero aun así, es bastante fácil de dosificar y enseguida nos acostumbraremos a esa pequeña diferencia.


Definitivamente, el hermano "discreto" de la gran familia Mercedes es un buen monovolumen de tamaño compacto, que atraerá a aquellos potenciales clientes que deseen tener el dinamismo de un vehículo compacto, con la versatilidad de un monovolumen, la prestancia de una marca premium como lo es Mercedes Benz y lo último en materia tecnológica aplicada al mundo de la automoción. 


El Mercedes Benz Clase B, casi siempre se ha mantenido un poco al margen de todos los líos y victorias del resto de sus hermanos, pero sentaros y acomodaros todos, que esta vez el chico "discreto" tiene algo importante que decir...


miércoles, 3 de abril de 2019

Lo demás es historia: 50 años del Porsche 917


Porsche siempre ha creado grandes deportivos, tanto de calle como de competición y muchos de ellos, se han llegado a convertir en iconos inconfundibles de la historia viva del automóvil. Y es que una de las secuencias de números más importante de las que se han producido en Stuttgart y uno de los coches más reconocibles y venerados por los aficionados de todo el mundo, celebra su 50º aniversario este año: el Porsche 917. 


Quizás el coche de competición más famoso de todos los tiempos hizo su debut en el Salón del Automóvil de Ginebra el 12 de marzo de 1969, y el Museo Porsche quiere conmemorar el cumpleaños restaurando el primer 917 que se construyó, para dejarlo tal y como era en sus orígenes, cuando fue desvelado hace medio siglo. 


El 917-001 experimentó varios cambios con el paso del tiempo y cuando se restauran vehículos de la colección histórica de la compañía, el museo da gran importancia a mantener el material original y tiene muy en cuenta la relevante historia de lo que expone.


Este Porsche 917-001 marcó el principio de una incomparable carrera deportiva para este modelo. El 917-001 Grupo 4, diseñado para dominar las 24 Horas de Le Mans y ganar el Campeonato del Mundo de Marcas, fue el primero de los 25 vehículos que tuvieron que fabricarse para cumplir con los requisitos de homologación. El ingeniero jefe del proyecto era Hans Mezger, responsable no sólo del motor doce cilindros sino también del vehículo completo.


Se presentó por primera vez en Ginebra, en marzo de 1969, con la carrocería en blanco y la sección frontal verde. Luego, en el Salón del Automóvil de Frankfurt de ese mismo año, tuvo un aspecto nuevo al ser repintado en blanco y naranja. Cuando, más adelante, Porsche anunció la transferencia de sus actividades de competición al equipo J.W. Automotive Engineering, el 917-001 fue utilizado de nuevo como coche de exposición y redecorado con los colores azul claro y naranja de la compañía petrolífera estadounidense que lo iba a patrocinar, Gulf (uno de los más míticos).


Después de arrasar en las 24 Horas de Le Mans de 1970, en septiembre de ese mismo año Hans Herrmann y Richard Attwood reconvirtieron el 917-001 a una versión de cola corta idéntica a la utilizada en la carrera y cuando se le entregó a Porsche Salzburgo en octubre, estaba incluso con los colores y el dorsal 23 del coche que había ganado Le Mans.


Hoy podemos decir que durante más de un año, mecánicos del museo, antiguos técnicos e ingenieros de Zuffenhausen y Weissach, así como personal del Archivo Histórico y de empresas asociadas, han trabajado en la restauración del 917 para devolverlo a su estado original. 



El proyecto fue un gran reto desde el instante inicial debido a las múltiples transformaciones que el coche ha experimentado durante este tiempo como vehículo de pruebas y de exposiciones, así que la principal prioridad ha sido la conservación y reutilización de los materiales originales del coche, siempre que fuera posible y técnicamente realizable.



Durante la restauración se hicieron pruebas para determinar qué materiales de la carrocería eran originales y podían ser reutilizados. Para ello, se analizaban las piezas y se comparaban con dibujos y fotografías de diseños históricos. Después de ese proceso, algunas zonas del frontal y de la parte trasera se reprodujeron fielmente usando una tecnología 3D vanguardista. También la zona posterior del bastidor de aluminio se restauró con la ayuda de documentos originales. Una vez terminado todo el proceso y al cumplirse 50 años exactos, el 917-001 será presentado en el Museo Porsche restaurado en el estado original que tenía en 1969.


Y es que sin lugar a dudas, el 917 tiene una historia de éxitos legendaria. En su primer año logró la victoria absoluta en los 1.000 Kilómetros de Zeltweg, Austria, en 1969. En 1970, Hans Herrmann y Richard Attwood consiguieron el deseado triunfo en la general de las 24 Horas de Le Mans, el mayor éxito de Porsche en competición hasta esa fecha y que repitieron Helmut Marko y Gijs van Lennep en 1971. Tras la evolución del 917 con las versiones 917/10 y 917/30 turbo de más de 1.000 caballos de potencia, George Follmer y Mark Donohue dominaron el certamen norteamericano CanAm en 1972 y 1973, respectivamente. Estos modelos de Porsche también fueron imbatibles en el campeonato homólogo europeo, la Interserie. También tuvo su repercusión en el mundo real, ya que una variante modificada de la tecnología turbo fue utilizada un poco más tarde en un vehículo Porsche de serie, el 911 Turbo, que nació en 1974.


Del 14 de mayo al 15 de septiembre de 2019, el Museo Porsche conmemorará el 50º aniversario del 917 con una amplia exposición especial titulada “Los Colores de la Velocidad: 50 Años del 917” (“Colours of Speed – 50 Years of the 917”). Se exhibirán un total de 14 vehículos, de los cuales habrá diez 917 que suman entre ellos una potencia de 7.795 caballos. 



El Museo Porsche presentará por primera vez al público un estudio de diseño del 917, como homenaje a la primera victoria conseguida en 1970 en Le Mans. El coche rojo y blanco de exposición fue creado por un pequeño grupo de diseñadores e ingenieros, aunque con la entrada de Porsche en la categoría LMP1 del Campeonato del Mundo de Resistencia FIA (WEC) el modelo no pasó de ser un simple estudio conceptual. Una selección de carteles y pequeños detalles técnicos completarán esta exhibición especial, que contará con el número más alto de caballos de potencia que haya habido antes en un evento. 


Para celebrar el aniversario, la tienda del museo ofrecerá también una selección de productos del 917 para su venta, entre ellos un delantal inspirado en el 917/20 apodado “Pink Pig” (Cerdo Rosa). Además, Edition Porsche Museum, la editorial del museo, lanzará un libro conmemorativo del aniversario del 917.

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