Movilidad sostenible

Hace ya algún tiempo que el mundo de la automoción está transformándose y reinventándose continuamente, debido a las normativas anti-contaminantes que existen en todos los países desarrollados a nivel mundial. Este hecho, se traduce en grandes inversiones por parte de las marcas para reducir las emisiones de CO2 tan dañinas para la atmósfera; desde la fabricación, con métodos más eficientes y respetuosos con el medio ambiente, hasta el resultado final, con emisiones reducidas provenientes del vehículo en sí.

Para llegar a cumplir con los cánones establecidos en cada país, cada vez más estrictos, los fabricantes se las ingenian para poder ofrecer un buen producto, que cumpla la normativa y que no pierda por ello rendimiento que se le requiere, según que tipo de vehículo sea.


Así pues, las soluciones más relevantes que a lo largo de los últimos 15 años se han puesto sobre la mesa han sido: el coche eléctrico 100%, apto solo para coches que se vayan a utilizar dentro del ámbito urbano debido a su baja autonomía y a que las prestaciones del vehículo son muy discretas; la pila de hidrógeno, muy efectiva, ya que por el tubo de escape solo sale vapor de agua, pero muy aparatosa en cuanto a tamaño y a la hora de la recarga, amén de su peligrosidad en el caso de tener un accidente puesto que es muy inflamáble; los bio-combustibles, en los que generalmente, se utiliza etanol mezclado al 83 o al 85% con gasolina, que produce un mayor rendimiento al vehículo (suele aumentar entre 10 y 30cv) y menores emisiones a la atmósfera, puesto que son alcoholes naturales, pero al ser tan volátil el coche consume un 10% más de combustible; el GLP (Gas Licuado de Petroleo), que hasta la fecha es una buena alternativa y algunas marcas generalistas como Chevrolet empiezan a montar en sus coches, pero cuenta con el inconveniente de que no hay surtidores para la recarga, salvo excepciones, aunque Repsol, máximo proveedor con una cuota de mercado del 80% en España, ha prometido que va a multiplicar sus expendedores de éste combustible; y por último, los más extendidos son los vehículos híbridos, que combinan un motor térmico, de los de toda la vida, con un motor eléctrico que o bien mueve el coche hasta los 50Km/h por sí solo o actúa en momentos puntuales para añadir más potencia al motor térmico, por ejemplo, en un adelantamiento.







Éstas son y serán las opciones que de aquí en un futuro muy próximo, llenarán nuestras carreteras y conduciremos, para hacer de éste mundo un mundo mas habitable.

Para conseguir llegar a la meta establecida por la normativa, las marcas tienen varios caminos, y todos desembocan en una reducción drástica de emisiones. Uno de los caminos es la fusión entre marcas; en una marca como Porsche o Ferrari, es obvio que sus coches generen un alto índice de CO2 debido a sus prestaciones y su consumo, y aunque por su parte reduzcan la cilindrada de sus vehículos e investiguen con nuevos materiales como el aluminio, la fibra de carbono, plásticos y aleaciones en aceros para ahorrar peso y no mermar, sino aumentar en la medida de lo posible las prestaciones, necesitan asociarse en grupos como Volkswagen o Fiat respectivamente, para poder seguir fabricando coches, ya que en el cómputo global de emisiones entre todas las marcas del grupo, respetarían el máximo establecido por la norma.











Otro de los caminos es fabricar directamente vehículos ecológicos, como Lexus, que a pesar de ser vehículos de alta gama, llevan años comercializando el sistema híbrido con grandes resultados. A sus, ya de por sí, potentes y eficientes motores, se le añade un motor eléctrico que actúa en solitario en las arrancadas de los semáforos y moviendo el coche por la ciudad hasta los 50Km/h, sin generar ningún tipo de ruido ni emisiones. Al sobrepasar dicha velocidad entraría el motor térmico en funcionamiento y las baterías del motor eléctrico se recargarían al reducir o al frenar el coche. Además esta potencia extra del motor eléctrico ayudaría al conductor en adelantamientos en los que haya calculado mal el tiempo o haya iniciado la maniobra sin acordarse de la gama de revoluciones...

Éste sistema es el más utilizado por todas las marcas, por su bajo coste de mantenimiento y su fácil implementación en el vehículo, pero los coches cuestan de media entre el 25 y 30% más que sus equivalentes no híbridos. Además la batería pierde rendimiento con el uso y cada ciertos kilómetros hay que sustituirla, sin hablar del peso extra que soporta el vehículo y la falta de rueda de repuesto, puesto que ese suele ser el espacio que ocupa la batería.
















La utilización de GLP también puede ser una solución y marcas como Opel y Chevrolet lo implementan en algunos vehículos de su gama. De hecho, se puede instalar este sistema en cualquier coche por unos 2000 euros, contando además con ayudas y subvenciones por parte del gobierno. El consumo será más o menos similar pero con menos emisiones, con lo que te ahorras en el impuesto de matriculación, aunque como he comentado antes, tiene el inconveniente de que no existen muchos surtidores todavía de este combustible.


Mazda por su parte, ha optado por desmarcarse del resto investigando la pila de hidrógeno y ya tiene circulando por Japón varios de sus vehículos de una forma experimental.

Éste sistema a priori, es el más ecológico, pero también el más aparatoso, por sus grandes depósitos de gas comprimido, y peligroso, por su categoría de inflamáble. Ocupa mucho espacio en el habitáculo del coche y además tiene muy poca autonomía en marcha con lo que las visitas para repostar se hacen muy habituales.





El bio-etanol es otra de las soluciones, que emplean marcas como Saab o Ford. Es la menos costosa de implementar puesto que solo es necesario reforzar algunos de los componentes del motor original, para que aguante el aumento de temperatura que produce el alcohol al quemarse respecto a la gasolina convencional. Aumenta el rendimiento del motor de una forma sustancial y su nivel de emisiones es bajo, pero también se hacen necesarias más visitas a la gasolinera, aunque el bio-etanol es más barato a la hora de llenar el depósito.

Por último tenemos a los vehículos eléctricos 100%, destinados casi exclusivamente al ámbito urbano. No contaminan, pero tienen el inconveniente de una autonomía baja y unas prestaciones muy discretas, aunque para ir de compras o a trabajar es más que suficiente. Para recargar las baterías solo es necesario un enchufe convencional de 220v o en su defecto uno de 380v que te recargarán el coche totalmente en 8 horas en el primero de los casos o en 1 o 2 horas en el segundo. Las recargas son bastante cómodas y se están estudiando las infraestructuras necesarias para poder enchufarlos casi en cualquier lugar de aquí a un futuro no muy lejano. El matrimonio Renault-Nissan, ha creado una gama completa con este tipo de vehículos denominada ZE (Zero Emission) a los que también se han unido marcas como Mini o Smart y una menos conocida como i-Think que solo fabrica utilitarios eléctricos.

Así pues, el "modus vivendi" de estos coches sería así; por la noche lo enchufariamos en nuestro garaje aprovechando la tarifa nocturna, al día siguiente iríamos a trabajar con él y al aparcar lo enchufaríamos otra vez en nuestro centro de trabajo. Al salir, iríamos a comprar al centro comercial y en la plaza de aparcamiento hay una alfombra metálica que carga las baterías por medio de inducción, sin ningún tipo de conexión. Más tarde nos iríamos al centro a tomar unas cervezas, enchufaríamos nuestro vehículo a una de las miles de tomas que existen en el borde de las aceras y previo pago por adelantado, podríamos cargar nuestro coche hasta que llegue la hora de volver a casa. Si por un casual no se nos ha "ocurrido" recargar el vehículo en todo el día o la batería a perdido ya su capacidad debido al uso, existirán intercambiadores de baterías que te la cambiaran en una media hora sin intervención de ningún operario. Será como cambiar unas pilas gigantes...







Todo esto es y será, el presente y futuro de la movilidad sostenible (independientemente de las bicicletas claro...), pero todavía queda mucho por estudiar e invertir en esta materia, para que motor y medio ambiente, acabe en matrimonio.

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