Suzuki Kizashi. Lo más grande de Suzuki.


Suzuki ha sido siempre una marca a la que se le ha relacionado con coches utilitarios, monovolúmenes pequeños y todo-terrenos pequeños y medios; aunque también fabrica motos de carretera, de agua y de nieve, lanchas...

Pues esa percepción de la marca va a cambiar, o por lo menos es lo que pretenden.
Los más entendidos en la materia empresarial sabrán que Suzuki y el grupo Volkswagen, han firmado un acuerdo para compartir sinergias durante los próximos años, y que ésta berlina puede ser el primer fruto de esa colaboración, pero no es así; el Kizashi es una creación puramente japonesa.
Para ser la primera berlina de tres volúmenes que fabrica la marca no les ha quedado ni tan mal. Exteriormente llama la atención por lo musculoso de la carrocería y una mezcla entre coche señorial y deportivo. Lo de deportivo viene implícito con el único acabado disponible por el momento que es el Sport y que incluye en su equipamiento las llantas de aleación de 18", ESP, control de velocidad de crucero, siete air-bags, sensores de aparcamiento, techo solar, asientos de cuero calefactables, un equipo de sonido bastante potente... vamos, que está tan equipado que la marca ha decidido no dejar nada para la lista de opciones.
El motor que utiliza es el ya conocido 2.4 de 178cv que monta el Vitara y por el momento, no se espera ninguna variante turbodiesel, lo que le restará ventas en Europa y sobre todo en España.
Con semejante motor y caballería disponible, sería de esperar un coche que "tire" en cualquier situación, pero curiosamente se muestra un tanto perezoso, debido a su progresividad y le falta un poquito de "garra". Su velocidad máxima es de 215Km/h, acelera de 0-100 en 7,8 segundos y todo ello con un consumo de tan solo 7,9 litros/100Km, que para un coche de casi 1.500kg no está nada mal.
A la hora de rodar con él, se muestra muy ágil y aplomado sobre la carretera y sus reacciones son de lo más satisfactorias, el único "pero" que se le puede achacar es una palanca de cambios con unos recorridos muy largos pero aun así, muy agradable en manejo.
La única opción disponible es la tracción integral por 3.000 euros más sobre los 24.500 euros que cuesta el "normal", pero va asociada por defecto al cambio automático lo que hace mermar ligeramente las capacidades del coche; tarda más en acelerar, alcanza menos velocidad máxima, consume más y pesa casi 100Kg más.




En definitiva, es un coche muy bien hecho, muy bien rematado y muy atractivo visualmente, pero su motor aburguesado y la falta de una variante diesel, le harán perder comba sobre el grueso de sus competidores. Además, no es lo que se dice muy barato y la gente todavía desconoce que Suzuki tiene una berlina, pero eso se soluciona con el tiempo...




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