Lancia Stratos. "Dejavu".

Bueno, técnicamente no es un Lancia, pero lo vamos a denominar así... La cuestión, es que gracias a un entusiasta y coleccionista de éste mito de la automoción, a sido posible una reedición bastante fiel, de un coche que marcó un antes y un después en la historia de los rallyes.

El Lancia Stratos se concibió exclusivamente para competir, pero según la normativa de la FIA, el coche de competición se tenía que basar en un coche de calle y debía tener por lo menos 500 unidades homologadas para circular (las malas lenguas aseguran que solo se homologaron y fabricaron 492).


Todo estaba estudiado para ganar títulos, cosa que hicieron en tres ocasiones consecutivas ganando el campeonato del mundo en 1974, ´75 y ´76, con Sandro Munari y Björn Waldegärd a sus mandos y durante todos los años ´70 en competiciones varias. Su corta distancia entre ejes, su carrocería de fibra de vidrio y su gran anchura, le aseguraban una agilidad increíble, mientras que su motor central, le proporcionaba un centro de gravedad muy bajo, procedía del Ferrari Dino y en la versión de rallyes generaba de 280 a 500cv, según si estaba sobrealimentado o no. Era todo un hueso duro de roer...

La versión de calle también tenía el mismo motor del Dino, pero con 190cv. Era tal la similitud con el coche de competición que hasta los bolsos de las puertas laterales tenían la forma perfecta para dejar los cascos. Además era insufrible conducirlo ya que los asientos estaban muy juntos y continuamente te "peleabas" con el hombro del copiloto, el interior era muy angosto, los pedales estaban desplazados hacia la derecha, puesto que el enorme paso de rueda no permitía otra ubicación, la luna curvada, que en teoría tendría que permitirte un buenísimo ángulo de visión, tenia ligeros defectos que distorsionaban la visión del exterior porque la tecnología de antes, no era la misma que la que tenemos en la actualidad y que utilizamos para fabricar los techos panorámicos... Pero aún con toda esa lista de defectos, se convirtió en un auténtico mito automovilístico. De hecho una unidad bien conservada supone un desembolso de unos 200 o 250.000 euros en la actualidad y se fabricó tan solo entre 1972 y 1974.



Hace cinco años el diseñador y, como he dicho antes, coleccionista y entusiasta del Stratos original Chris Hrabalek, barajó la posibilidad de crear una versión moderna y paseó sus bocetos de un tal Fenomenon por medio mundo buscando inversores que le ayudaran a cumplir su sueño. Entre todos se encontraba una pieza fundamental en ésta aventura; Michael Stoschek. Era el presidente de una marca de piezas para el automóviles y piloto de carreras en sus ratos libres. Hrabalek le convenció para realizar semejante criatura y una vez que Stoschek se desvinculó de su rutina, comenzaron a tantear empresas de coches de series limitadas para su diseño, fabricación y ensamblaje. Deambularon por Koenigsegg, Ruf, Prodrive... pero se dieron cuenta que el autor de éste coche tenía que ser Pininfarina.
Después de analizar varios bocetos, prototipos y proyectos y después de 2 años de desarrollo, en 2010 alumbraron al nuevo Stratos.
En tres palabras; Im-pre-sionante... El parecido con el original es asombroso.



El donante para éste coche es todo un Ferrari F430 Scuderia, al que le han recortado el bastidor 200mm y han aprovechado su impresionante motor. El coche actual debía de ser lo más parecido al de hace 35 años así que una ver recortado el chasis y desnudo de la carrocería del "antiguo" Scuderia, dejando al descubierto tan solo una sub-estructura de aluminio, comenzaron a trabajar sobre esa base. El pilar A se retrasó 240mm hacia dentro del habitáculo para poder instalar posteriormente la citada luna curvada, pero se reforzó la estructura de la cabina con un tubo de acero homologado según los estándares de la FIA, para aportarle mayor rigidez al conjunto. El diseño de la carrocería en fibra de carbono, también a sido objeto de estudio exhaustivo, alerones, splitter frontal, difusor trasero... logrando una estética que difiere muy poco del Stratos original, pero con una efectividad increíble. De hecho, el alerón posterior se a conservado pese a que en un principio se tenía cierto miedo a que actuase como aerofreno, pero comprobaron que el alerón superior evita el flujo de aire hacia éste componente.
El interior también está prestado del Ferrari, así que el cuadro de mandos, el volante (con manettino incluido), los relojes, las levas... todo es perfectamente reconocible, pero se siente diferente, ya que para ser más fieles al original, le han dotado al salpicadero de una cierta verticalidad, el volante está achatado por su parte inferior y los relojes del velocímetro y el cuentarevoluciones, están orientados hacia el centro. También incluye un reloj horario y otro con un medidor que te indica las fuerzas "G" soportadas, ya que el Stratos original tenía también siete relojes.




A la hora de rodar con él, se le notan unos amortiguadores firmes, pero que filtran muy bien las irregularidades. Son unos Sachs puestos al día por los chicos de Maranello. El coche se muestra igual de ágil que lo que podría ser el original; con esa corta batalla, el peso del motor central se percibe con mayor nitidez, pero también notas que el coche parece siempre alerta a cualquier cambio imprevisto de dirección; ahora bien, si sueltas el acelerador en mitad de una curva con todos los sistemas electrónicos desconectados, preparaté para sentir lo que siente una peonza...
La fuerza que desprende el motor es descomunal "nada más" que tiene un 4.3 V8 con 540cv para 1.270Kg, que acelera de 0-100Km/h en 3,5 segundos y alcanza una velocidad estimada de 330Km/h.
Las ayudas electrónicas que posee, son las mismas que en el Scuderia y se seleccionan por medio del manettino. La única variable que no tiene es el diferencial autoblocante electrónico en su lugar, ha sido sustituído por uno mecánico que ahorra 20Kg.








El señor Stoschek está valorando la posibilidad de fabricar una edición limitada de 25 unidades a unos 600.000 euros cada una, y no tengo la mínima duda que encontrará compradores en ese supuesto caso.







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