Renault Latitude. Un chino con acento francés.

Lo prometido es deuda y por eso voy a hablaros del Renault Latitude. Después del experimento que supuso el Vel Satis (y el descalabro), la marca del rombo a optado por seguir una pauta más convencional dentro del segmento premium.

Si hace pocos días comentamos que la táctica a seguir por las marcas francesas para robarle cota de mercado a las marcas alemanas más premium, era la de dotar a sus berlinas medias de mayor tamaño y mayor equipamiento, en éste caso encontramos un eslabón perdido. El Latitude nace para competir con, por ejemplo, el Audi A6, Mercedes Clase E o BMW Serie 5, pero por precio características y acabados, se le podría enfrentar a los Skoda Superb o Peugeot 607.
Con ello no quiero decir que el coche sea malo; pero todavía es insuficiente para medirse a rivales tan poderosos.
El Latitude además, parece una solución adoptada por los directivos de la marca en tan solo cinco minutos, ya que ni siquiera se han preocupado en diseñar un vehículo nuevo; solo se han limitado a importar un Samsung SM5 (así se denomina en Corea del Sur), le han preparado para otros mercados y le han cambiado los logotipos.
Para el que no lo sepa, Samsung es una marca que solo se comercializa en Asia, de momento, y pertenece al grupo Renault-Nissan, y para que veáis que no miento, compara estos dos coches... ¿se parecen o no?



Éste coche está preparado para realizar viajes largos con total comodidad. De hecho cualquier pasajero de cualquier plaza del vehículo se encontrará con muchísimo espacio para él, no obstante el coche mide casi los 5 metros; si no tienes espacio...comprate una furgoneta... El tarado de las suspensiones es muy, pero que muy blando, así que los baches de la calzada son casi imperceptibles en el interior pero tiene el defecto de balancear bastante en las curvas más cerradas.
Los asientos tampoco tienen mucha sujeción lateral y el hábitat natural de éste coche son las autopistas y autovías en buen estado y con curvas amplias, no las típicas carreteras de montaña ratoneras que nos gustan a muchos de nosotros.





Como he dicho antes no se han preocupado por diseñar un coche nuevo partiendo de cero, pero con esto no quiero decir que no sea bonito. La linea del coche es muy fluida y está muy bien rematado.
En el interior, los mandos están muy bien situados y los plásticos en general, tienen un tacto muy agradable, aunque hay algunos detalles que parecen inacabados, como una tapa de maletero sin revestimiento alguno..., por cierto, la capacidad es de 477 litros, simplemente correctos para un coche de éste tamaño.
La dotación de serie según acabados, es bastante buena y puede incluir un techo de cristal panorámico, faros bixenón adaptativos, arranque inteligente sin llave, navegador con cámara de marcha atrás, equipo HI-FI Bose, tapicería de cuero, climatizador con ambientadores y hasta asiento del conductor con función de masaje.


Los motores que contempla la gama son un 2.0 de 140cv en gasolina y dos turbodiesel 2.0 dCI de 150 y 173cv respectivamente, quedando un 3.0 V6 dCI de 241cv y cambio automático de seis relaciones como tope de gama. En el resto, el cambio es manual, también de seis marchas y todos son tracción delantera.
En cuanto a los consumos van desde los 5,3 l/100Km del 2.0dCI hasta los 7,9 l/100Km del 2.0 gasolina, quedando el tope de gama V6 dCI en unos sorprendentes 7,2 l/100Km.

Los precios oscilan entre los 25.800 euros del Latitude Expression de 140cv, hasta los 41.400 euros del Latitude V6 con acabado Initiale.

Mi conclusión es que es un coche idóneo para viajar a ritmos tranquilos y que es un coche con cierta clase; pero lo que es también cierto, es que mientras ya he visto circulando varios Peugeot 508, todavía no he visto ningún Latitude, así que no se yo que tal lo aceptará el mercado...Habrá que esperar. 

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