Mercedes CLS. Lujo estético.

Cuando hablaba sobre la historia de AMG, os comenté que los chicos de Stuttgart estaban a punto de comercializar el restyling de su berlina-coupé CLS que tantos beneficios a generado en la marca desde su aparición, allá por el año 2004.
Hoy, con la reciente llegada de la versión más deportiva, el citado AMG, ya está la familia al completo y a llegado el momento de hablaros sobre las ventajas e inconvenientes de toda la gama.




Su diseño a sido bastante continuista pero en ésta ocasión se han decantado por unas lineas más convencionales y no tan rompedoras como las del modelo precedente.
El lavado de cara, después de siete años en el mercado con la misma carrocería, a sido muy profundo y afecta a la práctica totalidad del coche; calandra delantera, trasera e interiores, pero mantiene la linea descendente trasera, al estilo coupé, que limita muy mucho el acceso y la habitabilidad de las plazas posteriores. Por ese motivo solo está homologado para cuatro plazas.

Los motores elegidos para el CLS son: el 250 CDI BlueEfficiency, con 2.143cc y 204cv de potencia y el 350 CDI BlueEfficiency con un V6 con 2.987cc y 265cv de potencia; los dos, mecánicas diesel. En cuanto a los gasolina, contamos con el 350 GDI BlueEfficiency con 3.498cc y 306cv, el 500 GDI BlueEfficiency, con un V8 de 4.663cc y 408cv y el todo poderoso CLS 63AMG con un motor también V8 de 5.465cc y 525cv de potencia.
Todos van equipados con la transmisión automática de 7 velocidades 7G-Tronic, menos en la versión más potente AMG, que utiliza una propia denominada "Speedshift". Todas tienen un funcionamiento suave y correcto, aunque te tendrás que acostumbrar a sus reacciones, a veces un poco "perezosas" e incompatibles con una conducción deportiva.

En cuanto al interior, es típico de Mercedes; muy sobrio, ergonómico y con una calidad de materiales y ajustes superior a la media. El equipamiento de serie y la carga tecnológica es muy abundante y puedes completar el coche con infinidad de opciones, que por supuesto, encarecerán el producto final.
Entre otras cosas, el CLS puede estar equipado con un avisador acústico sobre la ocupación de ángulo muerto, detector de cambio involuntario de carril, Parktronic, que no es ni más ni menos que un asistente de aparcamiento con cámara trasera, Tempomat, que regula la velocidad y distancia con el coche precedente en un rango de velocidad entre 0 y 200Km/h, actuando sobre los frenos en el caso que sea necesario, reconocimiento de las señales de tráfico, sistema de alerta por cansancio, suspensión neumática AirMatic, Faros inteligentes de diodos luminosos, asistente de visión nocturna, equipo HI-FI Harman Kardon, tapicería de cuero, iluminación ambiental interior..., y un sinfín de gadgets que harán las delicias del más sibarita y de los más preocupados por la seguridad, ya que también tiene numerosos sistemas Pre-Safe, que actúan sobre ciertas partes del coche para prepararlo ante un choque inminente y minimizar los daños.


La habitabilidad es muy buena, incluidas las plazas traseras, pero una persona de más de 1,80m de altura podrá tener algún tipo de "problemilla" con el techo, aunque por anchura y comodidad, todas las plazas parecen sillones de salón-comedor. El maletero también es muy amplio, puesto que tiene 520 litros de capacidad, pero la boca de carga es bastante angosta y limita mucho el meter objetos voluminosos.
Todas las motorizaciones existentes para este coche, son más que suficientes para moverlo con soltura, pero su tamaño (más grande todavía que el Clase E, el hermano "pureta" del que deriva), y su peso ( a partir de 1.820Kg), penalizan minimamente su comportamiento.
Tiene un rodar muy confortable y una dirección muy precisa, pero éste coche prefiere las carreteras amplias y autopistas con un buen firme, ya que en carreteras de montaña con muchas curvas y varios radios de giro, el coche acusa unas grandes inercias si circulamos "ligeros". Para minimizar éste "problema", mejor pagar un poco más por la suspensión neumática, que neutraliza éste aspecto de una forma exquisita.
Las aceleraciones son fulgurantes y todos los motores tienen par suficiente como para asegurarse unas buenas recuperaciones.
Los frenos son más que suficientes para controlar tal torrente de potencia y peso, aunque te ofrecen unos carbocerámicos opcionales con el AMG, no son recomendables, ya que tampoco hay una gran diferencia y además..., !!!te cuestan lo mismo que un coche!!!, ya que te piden  14.000 euros por montarlos.
También en ésta versión, te ofrecen la posibilidad de adquirir el Performance Package, que aumenta la potencia de 525cv hasta unos 557cv, aumenta el soplado del turbo de 1,0 a 1,3 bares de presión, el par aumenta de 700 a 800Nm y la velocidad pasa de los 250Km/h autolimitados hasta los 300Km/h, lo que dá una pista de lo que podría alcanzar éste motor sin tantas limitaciones. Todo por tan solo unos "míseros" 9.500 euros de nada...


Los precios, también muy en la linea de Mercedes; tirando a caros; aunque la tecnología, la seguridad y el empaque de la marca, tienen un precio. Parten de los 62.400 euros del 250 CDI de 204cv hasta los 140.000 euros que cuesta el CLS 63AMG con el paquete opcional Performance Package y 557cv.



Mi conclusión es que es un vehículo orientado claramente a un público más joven que los que adquieren un Clase E, pero que buscan un coche de representación, con unas altas dosis de lujo, además de un diseño original y diferenciador.
Llama mucho la atención y su tecnología es de lo más puntero del mercado actual; lástima que no sea tan asequible como otros productos similares del tipo, Audi A7, BMW Serie 5 o incluso Jaguar XF, también muy apetecibles...



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