Lo demás es historia: Lancia Delta Integrale.


Lancia es una de esas marcas que vivieron tiempos mejores. En sus orígenes tenían coches con una gran aceptación, como el Fulvia o el Beta, pero con el paso de los años a ido perdiendo fuerza en el mercado hasta nuestros días, en los que la marca sobrevive gracias a que pertenece al grupo Fiat y a que empiezan a comercializar sus productos en otros mercados bajo la marca Chrysler.

El último coche de la marca italiana que enamoró al gran público fue el Lancia Delta, pero sobre todo, su variante deportiva Integrale, que hacía referencia a su tracción total.
Éste vehículo nacía en 1980 de los trazos del maestro Giorgetto Giugiaro y ese mismo año consiguió el galardón de "Coche del año en Europa".

Pero el auténtico vehículo de culto no llegó hasta 1983, año en el que decidieron utilizar ésta plataforma para desarrollar un coche de rallyes, ya que se acababa de prohibir el peligroso Grupo A y ahora los coches de competición tenían que ser coches de serie modificados.



De ésta manera nació el primer Lancia Delta, antesala de los más reconocibles; un Delta con el archiconocido motor HF Turbo que en ésta ocasión rendía 130cv y era tración delantera.
En 1986 se presenta una evolución ya con los característicos faros redondos, con 160cv y tracción integral; versión a la que muchos aficionados consideran el primer Integrale, aunque esa denominación no se utilizó en la marca hasta un año más tarde con el nacimiento del Lancia Delta HF Integrale de 185cv.
Dos años más tarde se volvió a reinventar y en ésta ocasión, el incombustible motor HF generaba 200cv y tenía 16 Válvulas.
Por último, éste modelo tuvo dos evoluciones más, gracias a los éxitos que estaban cosechando en la competición; el Evolution con 210cv, que se comercializó entre 1990 y 1992 y el Evolution 2 con 215cv, que es el más deseado en la actualidad y al que los amantes de la marca lo denominaron "Deltona", que se vendió entre 1992 y 1994, año en el que el Delta se dejó de fabricar.

Durante más de una década en el mercado, el Delta acumuló muchos reconocimientos, comercial y deportivamente hablando, no obstante, ganó el mundial de rallyes en los años 1987, 1988, 1989, 1990,1991 y 1992, con una cierta facilidad. En aquella época  no se hablaba del termino carrera-cliente, pero el Delta era un auténtico abanderado de una estirpe de coches en las que solamente entran a formar parte vehículos como el BMW M3 o el Mitsubishi Lancer Evolutión; coches a los que les puedes poner unas pegatinas y un dorsal y te puedes colar en cualquier circuito.

Estéticamente hablando, no es un coche de lo más agraciado en la actualidad, pero en aquellos años, era un coche poderoso, gracias al kit aerodinámico que favorecía el aplomo del coche; con aquella carrocería ensanchada, esos faldones, el gigantesco alerón trasero... Vamos, un auténtico "tunning" de marca. Hoy en día esa carrocería me sigue pareciendo muy radical y cada vez que veo un Integrale Evo II, me dan ganas de pegarle una paliza al dueño y robarle el coche para hacer unos tramos por las carreteras de la comunidad asturiana que tanto me gustan.
El interior era muy espartano pero tenía todo lo imprescindible para una conducción radical; volante deportivo, aunque muy pequeño y colocado de una forma un tanto "ortopédica", asientos deportivos, aunque con un mullido bastante blando y con poca sujeción lateral en los hombros y una postura de conducción ciertamente incómoda, pero ya tiene muchos años y hay que comprenderlo... También tiene indicadores de la presión del turbo, la carga de batería y de la presión y temperatura del aceite.

El equipamiento de serie era de lo más "normalito" para el tipo de coche que era, aunque se podía pedir con ABS, firmado por Bosch, aire acondicionado, techo solar y pintura metalizada.


El Delta es un coche para hombres fornidos y si te "las tiras" por tener un compacto deportivo actual delante de tus amigos, os invito a que conduzcáis un Evo II en circuito y a "tumba abierta" para que sepáis lo que era un coche deportivo hace 20 años.
Mientras un compacto deportivo actual utiliza todas sus capacidades electrónicas para inscribir una curva sin la más mínima sensación de peligro, el Delta se inclina como si iría a volcar de un momento a otro, pero ésto es una técnica estudiada para que las ruedas se adhieran al asfalto gracias al peso del coche apoyado en ellas y así salir de las curvas acelerando como un auténtico diablo.
La trasera desliza lo justo para dirigir al coche donde tú le ordenes con el volante y lo que en otros coches es sinónimo de "trompo", en el Lancia es sinónimo de salir como un auténtico tiro hacia la siguiente curva.
El motor es muy voluntarioso en todo momento..., pero solo si vas por encima de las 4.000 rpm, ya que te da o todo o nada; no es progresivo como en los coche actuales. La palanca de cambios es de accionamiento muy suave, a pesar de tener las relaciones muy largas y la dirección es muy intuitiva y directa y hace lo que tú le ordenes en todas las circunstancias.
Las suspensiones son muy rígidas y notas cualquier imperfección del asfalto con total nitidez, pero que te esperas de un coche deportivo...
La tracción integral tiene mucho que ver con la efectividad del coche y el reparto de pesos de 47:53 delante/ detrás, favorece su manejo tan especial y transmite una gran sensación de control en todo momento.
El único punto más criticable de éste coche es su mala aerodinámica con un Cx de 0,41; lo que le penalizaba bastante a la hora de conseguir su velocidad máxima; 216 Km/h en el Evo I y 220 Km/h en el Evo II, eso sin contar con los consumos desproporcionados, pero eso sí, su aceleración de 0-100 Km/h es de 5,6 segundos; ¿qué hubiera pasado si su aerodinámica fuese buena...?.




Todo lo que os he comentado ha hecho del Lancia Delta HF Turbo Integrale un coche de culto. Todavía se ven algunas unidades circulando en muy buen estado e incluso compitiendo en rallyes de clásicos o de aficionados, pero si quieres adquirir uno no lo vas a tener tan fácil, ya que los propietarios saben lo que tienen y les cuesta mucho desprenderse de ésta "joya".
Además, era un coche que en su día costaba más de 4.000.000 de pesetas de la época, que al cambio suponen más de 25.000 euros, una cifra más que respetable para los años 90, como para desprenderse de él...
También existieron hasta versiones o ediciones especiales sobre ésta versión ya de por si espectacular y la Edición Martini Racing, con los colores del coche de rallye, asientos Recaro y llantas pintadas en blanco, que fue la más vistosa y cotizada y costaba 32.064 euros al cambio, pero eso sí, contaba con ABS y aire acondicionado de serie.

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