Conducción eficiente Parte 3 - Las técnicas (I)

Lo siento, no os vais a librar de mí. El parón veraniego y circunstancias personales y familiares me han impedido continuar mi labor bloguera, pero estoy de nuevo aquí y toca seguir dándoos el coñazo.



Vamos a seguir con la serie de posts sobre conducción eficiente, tras las partes primera de introducción y la segunda de iniciación, toca ya hablar del meollo del asunto: las técnicas que os harán reducir notablemente el consumo frente a la conducción habitual.


Después de lo visto anteriormente donde hablaba de los preliminares (siempre muy importantes, ya sabéis), aquí voy a intentar detallar lo que debemos hacer, una vez sentados al volante, para gastar menos.  Esta parte me está resultanto tan extensa que la voy a dividir en dos, porque si os suelto el tocho de golpe nadie lo hará caso.

Las claves de una conducción eficiente las podríamos enunciar así:

- Circular en la marcha más larga posible y a bajas revoluciones
- Mantener la velocidad de circulación más uniforme posible
- Mientras no se pise el acelerador, manteniendo una marcha engranada y por encima de unos 20 km/h, el consumo de combustible es NULO
- Realizar siempre una conducción racional y con anticipación

¿Tenéis ganas de leer? Pues os vais a hartar, que empezamos.

» ¿En qué marcha circulo?



Cada marcha o velocidad de nuestro vehículo tiene asignado un rango de velocidad asociado a las revoluciones del motor. Todo esto que así de sopetón puede sonar raro significa que en determinada marcha y a determinadas revoluciones iremos a una determinada velocidad. Por ejemplo; si nuestro coche tiene una 5ª velocidad de 37 km/h cada 1000 rpm (valor más o menos habitual), esto quiere decir que a 3000 rpm en 5ª estaremos circulando a 3x37 = 111 km./h.

Por otro lado, el motor de nuestro vehículo no es un ser todopoderoso que mueve el asfalto bajo sus botas vulcanizadas, en el fondo es como un ser vivo y necesita alimentarse. Estamos de acuerdo en que a más rpm mayor es el consumo, ¿no? Pues teniendo en cuenta el párrafo anterior nos podremos dar cuenta de que para una determinada velocidad podremos circular en dos o tres marchas diferentes, a distintas rpm respectivamente. Entonces está claro, si queremos gastar menos tendremos que circular en la marcha que menos rpm requiera para esa velocidad, y esto es, señoras y señores, la marcha más larga.

Y aquí me diréis que para qué tanta verborrea para explicar esta chorrada, que si se quiere gastar poco se va en 5ª (ó 6ª) y listos. Pero no es así, porque el motorcito de nuestro coche tiene unos límites, no sólo por encima, sino por debajo, y si nos basamos en circular con marchas largas sin pensar, veremos como llegará un punto en que el sonido del motor cambiará, aparecerá una fea vibración y, si disponéis de él, el indicador de consumo subirá a unas cifras escandalosas para la velocidad que lleváis y os preguntaréis qué estáis haciendo mal.

Ahogar el motor no es conducción eficiente, pues para impedir que se pare, la electrónica inyectará más combustible a la mezcla para aumentar la energía de la combustión, con lo cual estamos gastando igual o más que si fuéramos en una o dos marchas por debajo y a más rpm.

Así vemos que por un lado hemos de mantener un mínimo de rpm para no forzar innecesariamente el motor, y por el otro tampoco debemos pasarnos. Entonces, ¿cómo realizamos los cambios de marchas?

Las técnicas de conducción eficiente nos dicen lo siguiente, atendiendo a dos factores, las revoluciones o la velocidad (que como hemos visto van emparejadas, así que elegid el criterio que queráis):

Según las revoluciones:

- Motores gasolina: realizar los cambios entre 2000 y 2500 rpm
- Motores diesel: realizar los cambios entre 1500 y 2000 rpm (rango habitual de la entrada del turbo en los motores actuales).

Según la velocidad:

- 2ª marcha: a los 2 segundos de iniciar la marcha (en 1ª, lógicamente) o al recorrer unos 6 metros
- 3ª marcha: a partir de unos 30 km/h
- 4ª marcha: a partir de unos 40 km/h
- 5ª marcha: a partir de unos 50 km/h

Todo esto, claro está, va a depender de las características particulares del vehículo (relación de marchas, potencia, par motor, peso, carga...) así como de la vía (pendiente, intensidad del tráfico...).

Si el vehículo es automático, todo esto es aplicable en cierta medida, pero dependerá de si se trata de un cambio de variador (como los ciclomotores), de embrague pilotado, posibilidad de introducir las marchas manualmente, etc... En esto no me voy a parar porque cada fabricante y cada tipo de caja automática es un mundo y además suelen tener programas ECO que reducen el consumo.

»Circulando en marchas largas (5ª ó 6ª)

Aunque muchos vehículos de todos los tamaños y potencias empiezan a llevar cajas con 6 (o más) marchas, voy a tomarme la licencia de hablar de la 5ª como la marcha más larga. Sencillamente teniendo en cuenta lo anterior, mientras que no ahoguéis el motor y circuléis por encima de un determinado régimen, estaréis gastando menos en 6ª que en 5ª, así que mejor para vosotros.

Se aconseja cambiar a la 5ª marcha dentro de un intervalo de velocidades que va desde los 50 km/h en coches de pequeña y media cilindrada hasta los 60 km/h en los de gran cilindrada.

Se darán circunstancias en las que no será aconsejable el cambio a 5ª, como puede ser si circulamos con una carga excesiva o si la vía por la que circulamos posee numerosas intersecciones (ergo semáforos, stops, cedas, salidas, incorporaciones y/o glorietas) que nos obliguen a reducir la velocidad.



Como nota mental quedaos con esto: podremos circular en 5ª sin ningún tipo de problema siempre que mantengamos un régimen por encima de las 1500 rpm. Los motores diésel estarán ya en la "zona turbo" y los gasolina dispondrán de par suficiente para circular con normalidad y acelerar en la medida necesaria (pero por el amor de Espinete, no os incorporéis a una autovía acelerando en 5ª desde 40 km/h, que no es ni eficiente, ni seguro, ni sano mentalmente).

» Saltando marchas

Según las condiciones de la vía por la que circulamos y las necesidades (reales, no de autosatisfacción) de aceleración que tengamos, en muchas ocasiones podremos "saltarnos" marchas para llegar lo antes posible a 4ª ó 5ª y circular tranquila, relajada y eficientemente.

Si la vía por la que vamos a circular nos encontramos un tráfico fluido y despejado, podremos acelerar en 3ª hasta acomodarnos a la velocidad adecuada a las condiciones y de ahí cambiar directamente a 5ª, adecuando las revoluciones a las necesarias para circular en dicha marcha. La pérdida de velocidad habrá sido mínima y, aunque hayamos acelerado de más para lo que la conducción eficiente exige, como contrapartida nos hemos adaptado antes a la velocidad deseada, nos hemos ahorrado un proceso de cambio de marcha y su consecuente aceleración y, en términos absolutos, hemos gastado menos.

Si nos encontramos en 2ª por una vía con un tráfico denso o una velocidad relativamente baja, nos podemos ahorrar el paso por 3ª y cambiar directamente a 4ª. En estas condiciones quizá no sea aconsejable o posible ir en 5ª, pero en 4ª seguiremos gastando menos que en 2ª ó 3ª; ya meteremos 5ª más adelante si podemos.

En definitiva, un conductor eficiente hace un uso bastante importante de las marchas altas.

Y eso es todo por ahora, pero tranquilos que aún queda.

Parte 1
Parte 2
Parte 3.2
Parte 4

Entradas populares de este blog

¿Cual es el mejor neumático?

Prueba Mitsubishi ASX 160 DI-D Motion 4WD

Prueba: Renault Captur 120 TCe EDC