Subaru XV. "Rara Avis"

Subaru es una marca que no cuenta con muchos modelos a la venta, pero alguno de ellos a firmado con letras de fuego, algunos de los episodios deportivos más épicos de la historia.
El Impreza a sido el estandarte de la marca en todo el mundo; su capacidad para "devorar" los tramos más complicados del campeonato del mundo de rallyes era innegable, su tecnología, aplicada después a los modelos de calle, la tracción total y los motores de tipo Boxer, han sido siempre su seña de identidad.

Con ello no quiero decir que solo vendan un modelo, también cuentan con el urbano Justy, el Trezia, el Legacy, que es la berlina superior, el Forester, que es un todo-camino muy capaz, el Outback, que es el Legacy sobre-elevado al estilo Allroad de Audi y el todo-terreno de lujo Tribeca.
Ahora que lo pienso..., tampoco tienen pocos modelos..., lo que pasa es que no son coches con los que cuenten la mayoría del público español en general; bien porque no conozcan los modelos o bien porque desconocen las virtudes de la marca japonesa.



Pues bueno; eso pretenden cambiar los chicos de Subaru y por eso tienen previstos dos nuevos lanzamientos al mercado; el coupé deportivo BRZ y el XV, que es el coche del que nos vamos a ocupar en esta entrada.

Con el XV pretenden hacer sombra a todo un super-ventas como lo es el Nissan Qashqai. Básicamente es un Impreza sobre-elevado, mitad compacto y mitad todo-camino. A diferencia del modelo de Nissan, el XV no cuenta con una versión con dos ruedas motrices, sino que tiene una más que reputada tracción total permanente en todas sus versiones y motores Boxer, como no podría ser de otra forma.
Lo curioso del caso, es que tiene dos tipos de bloqueo de diferencial, según sea la mecánica de gasolina o la mecánica diésel. En las versiones de gasolina, el bloqueo se gestiona a través de una centralíta electrónica, mientras que en las mecánicas diésel, utilizan un diferencial viscoso que consiste en unos discos bañados en un lubricante especial, que aumenta su viscosidad al aumentar su temperatura y distribuye el par en ambos ejes según las exigencias, aunque en ambos casos y en condiciones normales, estará tarado al 50% en cada eje.


Los motores previstos para este modelo son tres, dos gasolina y uno diésel. Contará como acceso de gama con un 1.6i con 114cv, seguido por el 2.0i de 150cv, ambos de gasolina y ambos de tipo Boxer.
Como representante en ciclo diésel, tenemos un 2.0d de 147cv, también de tipo Boxer. Este motor es un pionero en su clase, ya que los de Subaru son los únicos fabricantes del mercado que ofrecen un motor diésel con esa arquitectura y procede directamente del que presentaron en el 2008, aunque con las consiguientes remodelaciones para cumplir con las severas normas anti-contaminantes actuales.
El cambio puede ser manual o automático de seis relaciones para todos los modelos menos para el gasolina 2.0i, que monta por defecto el automático, el cual, tiene un funcionamiento suave al engranar las marchas, pero es bastante perezoso a la hora de subir de vueltas.


El que probablemente engrose las cifras de ventas de la marca, será la variante diésel de 147cv, con unas prestaciones más que suficientes, un consumo bastante comedido para ser tracción total (5,6 l/100 Km) y un funcionamiento agradable. Es cierto que no es tan refinado como otros motores de la competencia y se deja sentir un poco más en el interior del habitáculo, pero es el precio que hay que pagar por tener uno de esos motores en los que los cilindros están opuestos y que ofrecen un menor centro de gravedad y una mejor distribución de pesos, para imprimir un poco más de deportividad al vehículo.

El interior rezuma calidad por los cuatro costados, que no lujo; ya que el salpicadero está formado por plásticos de diferentes texturas y de una gran calidad y tan solo cuenta con detalles en cuero como en el pomo de la palanca de cambios, en los asientos, según versiones o en el volante multifunción, con el que podrás controlarlo casi todo. La ergonomía y la posición de los mandos, es correcta.
El equipamiento es cerrado y no tiene opciones, aunque cuenta con prácticamente de todo; navegador táctil, ahora más intuitivo y grande, arranque sin llave y por botón, asientos delanteros calefactados o un completo ordenador de a bordo que te indica numerosos parámetros del vehículo a tiempo real.


Circulando con él, sorprende la dureza de las suspensiones, si tenemos en cuenta que es un vehículo sobre-elevado, pero en Subaru tienen ese "punto" de deportividad en todos sus modelos, lo cual se agradece; porque junto con la tracción total permanente, hacen de este coche muy efectivo en todo tipo de terrenos.
Las ruedas cumplen a "rajatabla" las ordenes que le mandamos con el volante, la dirección es directa y tiene una precisión milimétrica, y el conductor es consciente en todo momento de lo que pasa debajo de las ruedas.


Parece un coche redondo, pero como no hay nada perfecto en esta vida, hay que decir que cuenta con muy poco maletero, tan solo con 310 litros; no lleva freno de mano eléctrico ni en opción, el volante no se puede regular en profundidad y la transmisión, tanto en versión manual o automática, es bastante lenta.

El precio final será de unos 26.000 euros aproximadamente, para la versión básica de gasolina y 114cv.

No está mal como alternativa, pero llega en un momento con una feroz competencia, ya que el Qashqai no será el mayor de sus problemas, puesto que también tendrá que luchar con el Mitsubishi ASX, el Ford Kuga o el Volkswagen Tiguan, por citar unos pocos ejemplos. Veremos a ver que pasa.


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