Toyota GT-86 y Subaru BRZ. Gemelos con distinto padre.

Todavía recuerdo aquellos años gloriosos de los 80´s y 90´s cuando nuestro piloto Carlos Sainz y su copiloto Luis Moya, volaba sobre los tramos más complicados y genuinos del mundial de rallyes, batiéndose en duelo con sus contemporáneos Tommy Makkinen, Collin McRae, Didier Auriol..., con sus Mitsubishi Evo, Subaru Impreza, Lancia Delta y demás.

Los pilotos españoles iban bien armados con un aparato que se llamaba Toyota Célica. Por aquel entonces se habían suprimido desde hacía tiempo las super-máquinas del grupo B, pero aún existía una gran pasión por el mundo de los rallyes y las grandes marcas estudiaban la fórmula mágica para ser los campeones del mundo y mostrar su hegemonía al universo.

También recuerdo con nitidez que los tramos eran mucho más espectaculares, peligrosos. y que los pilotos mantenían una gran rivalidad entre sí. Cada uno tenía una técnica; por ejemplo, McRae era muy agresivo y rápido, Makkinen era muy técnico y perfeccionista y Sainz era muy tranquilo y efectivo.
Recuerdo la mala fortuna que casi siempre tenía el bueno de Carlos y las 5 o 6 vueltas de campana que dio en una ocasión al salirse de pista, el ciervo que se incrustó en su radiador en un salto... Pero lo que más recuerdo es la visión de aquel Toyota Célica con faros escamoteables, las llantas OZ totalmente blancas y una linea esbelta y alargada, patrocinado por Repsol y Marlboro.


Los predecesores también hicieron un gran papel, pero yo me quedo con el origen.
Han pasado muchos años ya desde que me quedaba pegado a la tele viendo como saltaban, avanzaban con el coche cruzado durante varios metros por caminos imposibles y circulaban a toda velocidad entre árboles, rocas y público a apenas dos palmos de ellos; ahora soy un trentañero aficionado al mundo del motor, que todavía se estremece al rememorar aquellos tiempos.

Pero también ahora, tengo la oportunidad de compartir mi afición con otros interesados por este "mundillo" y por eso os voy a presentar al heredero espiritual de aquel Célica que pilotaba el laureado Carlos Sainz; el Toyota GT-86 "Hachi-Roku" (significa 86 en japonés). Pero en esta ocasión no viene solo y le acompaña un "hermano" gemelo que se llama Subaru BRZ.




Muchos de los que leéis este blog, sabéis mucho sobre este tema y antes de que me tiréis a la hoguera me voy a explicar; también para los que no conozcáis la historia de este coche.
Se perfectamente que los chicos de Toyota no se han inspirado en el antiguo Célica para realizar este coche, sino que tomaron nota del Toyota Corolla GT Coupe AE86 de los años 80´s.
En cierta medida tienen varias similitudes, como un motor compacto, un peso liviano y tracción trasera; pero a pesar de ser un coche de culto en Japón por su capacidad de "driftear"; a España casi no llegaron unidades de importación, así que por eso he dicho que es el heredero espiritual del Célica, aun siendo este más grande, más pesado e incorporar tracción delantera o total en alguna de sus versiones.

Con la excusa de que estaban inmersos en otros proyectos y dándose la circunstancia de que Toyota posee una participación minoritaria en Subaru; decidieron embarcarse en una "joint venture" y fabricar un coche deportivo exactamente igual, pero con las características impresas de cada marca.
Así pues, Toyota se encargaba del diseño y la planificación comercial del producto y Subaru de los motores y la producción de ambos coches en la planta de Ota; Japón. Por lo tanto, los dos modelos comparten el mismo chasis, el motor, la transmisión, el sistema eléctrico, el mismo interior, sistemas de seguridad, equipos de freno...; tan solo se diferencian en el diseño de la calandra delantera, las llantas y en el sistema de suspensiones, que en Subaru son más firmes.

Estéticamente hablando, son dos coches muy estilizados, con unas lineas afiladas, unos pasos de rueda marcados por nervaduras en la carrocería y un centro de gravedad extremadamente bajo. Este es uno de los factores más importantes, junto con la tracción trasera y la ligereza del conjunto, para que sea un coche muy divertido, que no peligroso ni nervioso, de conducir. También será muy compacto, ya que solo mide 4,2 metros de largo por 1,7 de ancho y tan solo 1,2 de alto.
Observándolo lateralmente, te da la sensación de que está casi pegado al asfalto. Los asientos se sitúan a escasos centímetros del suelo y el motor boxer con los cilindros opuestos y el depósito de gasolina situado muy bajo, contribuyen a que el reparto de masas sea del 53% en el eje delantero y del 47% en el trasero y que el centro de gravedad sea comparable a los mejores deportivos con motor central del momento.
Montan unas llantas de 16" o 17"; nada exageradas para lo que se estila actualmente, y es así de forma deliberada para favorecer la agilidad del conjunto y para que el conductor pueda "jugar" con las trazadas.

El interior es lo menos llamativo del coche. Los plásticos se imponen ante el cuero y todo está orientado a la conducción pura. El volante de tres radios no tiene ningún botón que distraiga al conductor, la palanca de cambios es corta y el freno de mano se sitúa muy cerca del asiento para descolocar la trasera a nuestro antojo. Los asientos son de una excelente factura; sujetan muy bien el cuerpo y la posición el la típica de los deportivos más extremos, con las piernas estiradas y el respaldo muy retrasado. En teoría es un 2+2, pero las plazas traseras son tan solo testimoniales.
El equipamiento es básico, pero suficiente para no distraernos en nuestro propósito que es conducir. Podrá llevar navegador con pantalla táctil, asientos calefactados, climatizador bi-zona, arranque por botón, tapicería de cuero, botón Sport del tarado del ESP y poco más.


El motor fabricado por Subaru, es un 2.0 cuatro cilindros boxer atmosférico, con 200cv de potencia máxima a 7.000 rpm, capaz de catapultar a este coche de 0-100 Km/h en 6,8 segundos y alcanzar una velocidad punta de 230 Km/h.
Como hemos dicho, es un tracción trasera y llevará una transmisión manual de 6 relaciones, con un tacto agradable y unos desarrollos del cambio muy acertados. También existe la posibilidad de adquirirlo con una caja automática... ¿de verdad?; ¿en serio que alguien va a comprar este coche con cambio automático?

Todavía están en fase de pruebas, pero los que les han conducido, aseguran que son dos coches muy adictivos. El motor responde de manera instantánea, sin existir ningún retardo en la respuesta, que sí tendría un motor con turbo. Da lo mejor de sí a partir de 5.000 rpm y la dirección asistida eléctrica se muestra siempre muy comunicativa y solícita a tus movimientos. El chasis se muestra muy neutro y las suspensiones absorben muy bien las irregularidades del asfalto, incluso en el Subaru, a pesar de tener los amortiguadores y muelles un 10% más duros que el Toyota.
Los cambios están muy bien escalonados, no existe apenas ninguna pérdida de rendimiento entre marcha y marcha y en segunda ya alcanza los 100 Km/h rozando el corte de inyección.

Se podría decir que Toyota y Subaru han hecho un gran trabajo conjunto y una gran proeza, si tenemos en cuenta que han partido de un folio en blanco. Han creado un gran deportivo compacto de la vieja escuela, con las características de los deportivos más reputados; tracción trasera, ligero, efectivo y divertido; pero con un motor delantero, de potencia solo suficiente y cuatro cilindros.
Además, si cumplen con unas expectativas de precios de tan solo unos 30.000 euros, y el movimiento "drift" sigue en claro ascenso; la demanda será bestial. ¿Estás listo para "driftear"?. Ahora solo tienes que decantarte por una de las dos marcas...


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