Comparativa GTI: Citroën DS3 THP Sport.

Otra vez estamos hablando de otro de los componentes de la familia DS. Pero esta vez, la excusa es que va a competir con lo más granado de la sociedad VIP entre los utilitarios deportivos.
Está claro que será uno de los perdedores, ya que en comparación con el resto de los contendientes, está inframotorizado.
Pero eso no quiere decir que no posea cualidades suficientes para medirse contra ellos; ¿lo comprobamos?.


Como os acabo de comentar, dentro de la gama DS3, el 1.6 THP con 156cv es la versión más potente. Es el mismo bloque motor que utiliza el Mini JCW, aunque bastante descafeinado, por lo que debería de ser una "bomba" y muy fiable, al no estar tan "apretado".
Hubo una versión limitada a 2.000 unidades para toda Europa, con el mismo motor y 200cv, denominada DS3 R (de racing), con aditamentos estéticos y colores exclusivos que llamaban mucho la atención, además de tener aquella mecánica más enérgica y ligeros cambios estructurales para recepcionar esa ganancia de potencia extra; pero ya no quedan unidades disponibles, así que nos tendremos que conformar con los 156cv.
Personalmente creo que es una potencia suficiente para un coche más orientado a clientes "cool", que al tipo de cliente "racing" al que probablemente le interese más este tipo de comparativas, pero nunca desechemos a ningún contrincante.


"El 1.6 THP con 156cv es la versión más potente."

Su contenido peso de 1.165 Kg, favorece la agilidad del conjunto y las prestaciones puras que se extraen del motor sobrealimentado. Alcanza los 214 Km/h de punta, es capaz de acelerar de 0-100 Km/h en 7,3 segundos y mantiene unos frugales consumos homologados de tan solo 6,7 litros en ciclo mixto cada 100 Km recorridos, aunque si queremos extraer la "quintaesencia" del vehículo y nos "alegramos" con el píe derecho, no es complicado superar los 10 l/100 Km.
De la transmisión de esa fuerza a las ruedas, se encarga una caja de cambios manual de seis relaciones, con unos recorridos bastante largos que son incomprensibles en un coche de corte deportivo, aunque el tacto es bastante bueno.

Gracias a un par máximo de 249 Nm, este "juguete" es capaz de alcanzar en segunda velocidad el límite legal permitido en autovías y autopistas a poco que alcancemos la zona roja del cuenta vueltas. Además la entrega de potencia es muy lineal y existe un amplio rango de revoluciones en las que el pequeño DS no deja de empujar, por lo que las recuperaciones en los adelantamientos son muy buenas, a pesar de que nunca dé la sensación de dejarte "pegado" en el asiento.

"Su contenido peso de 1.165 Kg, favorece la agilidad del conjunto y las prestaciones puras que se extraen del motor sobrealimentado."


En cuanto al diseño exterior, sobran las palabras para definirlo. Es muy atractivo en cualquiera de los ángulos en los que le observemos.


El frontal se beneficia de una estética diferenciadora, en donde las luces diurnas verticales le dan ese toque "premium" y deportivo que quiere imprimir la marca en todos sus modelos. El lateral se distingue por la sensación del techo flotante que le da su pilar B convenientemente camuflado y con forma de aleta de tiburón y la zaga se distingue por sus líneas redondeadas y en algunas versiones, les están empezando a montar los pilotos con efecto 3D que también aportan un toque exclusivo y original.
Pero lo que más puede hacer distinguir tu DS3 de otro DS3, son las múltiples opciones de personalización que te ofrece la marca; vinilos, colores de carrocería, colores del techo, llantas, tapicerías, colores del salpicadero, carcasas de los retrovisores... Un sin fin de combinaciones con las que podrás jugar si quieres un automóvil único.

" Cabe destacar la solvencia de este coche en todo tipo de circunstancias. "


El interior se presenta también de manera muy atractiva y con la opción de combinar colores en el salpicadero y paneles de las puertas, como os he comentado. Los plásticos utilizados son algo mejores que los del C3 del que deriva su plataforma, aunque se nota que no se han esmerado mucho en los ajustes ya que se perciben ciertos crujidos que previsiblemente irán a más con el paso del tiempo, pero lo compensan con unos asientos de corte deportivo, muy cómodos y con una gran sujeción lateral.
El equipamiento es suficiente, pero se notan el paso de los años en muchos "gadgets" como el climatizador, que es de una sola zona. También puede montar navegador, llantas de aleación de 17", asientos, volante y pomo de la palanca de cambios de cuero, equipo HI-FI con Bluethooth y puerto USB, sensores de luces, lluvia y aparcamiento, limitador-regulador de velocidad, lunas tintadas, Kit de decoración interior, molduras laterales acabadas en cromo o tercera luz de freno de LED incorporada en el sobredimensionado alerón posterior.


En cuanto al comportamiento, cabe destacar la solvencia de este coche en todo tipo de circunstancias. Gracias a su tamaño compacto de poco menos de 4 metros y su reducido radio de giro, se desenvuelve con mucha soltura en el ámbito urbano. La dirección no está pensada para un coche deportivo, y a pesar de que es bastante directa, no transmite con total fidelidad las órdenes que nosotros le mandamos por medio del volante, lo que da lugar a pequeñas correcciones, para nada comprometedoras.


Las suspensiones también se han visto endurecidas respecto a las que monta su base, el C3, lo que hace que el conjunto contenga muy bien el balanceo de  la carrocería y sea más efectivo en zonas reviradas. Pero el precio que hay que pagar es la falta de comodidad en firmes irregulares o en los previsibles baches que nos podamos encontrar por sorpresa en una de nuestras queridas carreteras secundarias..., aunque tampoco son tan "secas" como las que nos podamos encontrar en un Mini (ni tan efectivas). También tienen algo que ver en ello esos neumáticos de perfil bajo que monta esta variante Sport.
Los frenos son unos grandes aliados y en este caso cumplen con total firmeza, además de no acusar el desgaste extremos, aun abusando de ellos.

"Divertido y desenfadado, son los dos adjetivos que más casan con este coche."

El precio que la marca gala te pide por proporcionarte un poco de diversión es de unos 20.500 euros sin opciones y unos 3.000 euros más, si optamos por elegir la variante descapotable, que no cambia prácticamente en nada con respecto al DS3 cerrado, ya que el techo de lona se desliza en su totalidad, pero no prescinde de ninguno de sus pilares básicos. Así que no hay que preocuparse por la falta de rigidez que una variante cabrio pura tiene se solventar con refuerzos en el chasis.


Si queréis un coche pequeño pero original, muy personalizable, con un motor rabioso, a pesar de tener solo una potencia suficiente y que sea capaz de llamar la atención allá por donde pase; el Citroën DS3 sería una gran elección. Divertido y desenfadado, son los dos adjetivos que más casan con este coche.


Próxima entrada de la comparativa: Ford Fiesta ST.






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