Prueba: Jeep Grand Cherokee V6 3.0 CRDi Summit

Un tanque... Hasta el día de hoy habíamos probado casi de todo; urbanos, utilitarios, compactos, SUV de todos los tamaños, monovolúmenes, e incluso, una moto de tres ruedas. Pero hoy es el día en el que ya nos hemos "hecho mayores" y nos dejan probar hasta vehículos militares...


Bueno; igual estamos exagerando un poco, aunque si tiramos de historia, los orígenes de la marca Jeep se remontan a 1941, cuando el ejército norteamericano propuso un concurso para diseñar un vehículo militar ligero a todas las marcas del país para que sirviera en todas las campañas bélicas que tenían abiertas por todo el mundo.

No os vamos a aburrir con los requisitos que debían de tener esos prototipos, ni con toda la historia de como Jeep se hizo con el sustancioso contrato (que en un principio, no fue un camino de rosas...), pero el caso es que "gracias" a la II Guerra Mundial, entre otras; se fabricaron más de 600.000 unidades del pequeño "Jimmy" (así lo apodaron en la época), que sirvió al ejército americano durante más de una década.

De esa manera nacía una marca cuya marca personal han sido, y creemos que seguirán siendo, los auténticos TT´s.


En la actualidad, pertenece al Grupo Fiat, pero no han perdido su seña de identidad por eso. Siguen fabricando excelentes todo-terreno y todo-camino, solo que ahora con una batería de soluciones tecnológicas de última generación y motores más adecuados al mundo moderno, en el que las restricciones en cuanto a emisiones "ahogan" y penalizan a este colectivo de vehículos especialmente.

El Jeep Grand Cherokee de la prueba de hoy, es el coche más caro, lujoso y suntuoso que a pasado por nuestras manos hasta el día de hoy, pero a pesar de ello, es una auténtica "bestia" en terrenos abruptos y rotos, con unas capacidades "off road" que pocos rivales directos podrían igualar.

¿En qué otro vehículo podríamos reunir lujo interior y un equipamiento para sibaritas, que sea capaz de atravesar trialeras, escalar montañas y subirse a montículos imposibles? Pues como mucho se me ocurren dos; el Range Rover y el Leopard 2, solo que el segundo de lujo tiene entre poco y nada, pero eso sí; si se le cruza una montaña que no pueda superar, su cañón de largo alcance dará buena cuenta de ella...


El Grand Cherokee no monta cañón de serie (tampoco está disponible en opción...) aunque también podría superar esa montaña, pero en este caso, trepando por ella gracias a su selector "mágico" Select Terrain.



El Select Terrain es un módulo situado en la consola central desde el cual, podemos variar a nuestro antojo los parámetros del coche con solo girar un mando. Tiene cinco modos de funcionamiento:
  1. Auto, que es el que utilizaremos habitualmente y que adecua la tracción total y la altura de la carrocería de manera automática según la velocidad o el terreno por el que circulemos.
  2. Nieve, que es un programa específico para circular cuando el terreno está cubierto por un manto blanco o por superficies heladas o muy resbaladizas.
  3. Barro, que lo activaremos cuando nos encontremos en ese tipo de superficies, también muy resbaladizas.
  4. Arena, muy efectivo para evitar pérdidas de tracción en superficies con grava o arena suelta.
  5. Rocas, específico para cuando nos entre el complejo de cabra montesa y nos de por subirnos "a pelo" por una montaña escarpada.
Con cualquiera de estos modos seleccionado; tanto la altura de la carrocería, el ESP, la dirección y el sistema de tracción, se modifican para que el Grand Cherokee sea realmente efectivo y damos fe de que cumple con matricula de honor.

Nosotros solo tuvimos la oportunidad de probar tres de los cinco modos, con resultados sorprendentes.

En Auto, la tracción total y el reparto de par, se gestionan electrónicamente y de manera imperceptible, para mantener el control del conjunto en todo momento. En cuanto ganamos algo de velocidad, las suspensiones neumáticas actúan y rebajan unos milímetros la altura del vehículo para que llegue a ser algo más aerodinámico (tarea difícil, teniendo en cuenta la superficie del poderoso frontal) y se sienta más aplomado en asfalto.

Cuando nos salimos de la carretera para probar sus aptitudes "off road", lo primero que nos encontramos fue una pista de grava en buen estado. Activamos el modo Arena, la carrocería se elevó mínimamente y con el coche totalmente parado, pegamos un "zapatazo" al acelerador. El Grand Cherokee salió como un auténtico proyectil y sin dejar que ninguna de las ruedas patinara, ganando velocidad de forma casi pornográfica. Teniendo en cuenta que nuestra unidad montaba llantas de 20" sobre neumáticos orientados solo al asfalto; es una hazaña muy a tener en cuenta...


Todavía sorprendidos por la capacidad de tracción en modo Arena, nos echamos la manta a la cabeza y nos salimos fuera de pista para comprobar realmente si Jeep seguía siendo Jeep, o era una sombra de lo que sus ancestros habían demostrado a lo largo de la historia.

Las últimas lluvias habían convertido los alrededores del campo de tiro en donde probamos el Jeep, en un auténtico barrizal, pero aun así, nos atrevimos a comprobar las cualidades del Grand Cherokee en condiciones en donde la mayoría de los compradores ni siquiera se lo plantearían. Activamos el modo Barro, seleccionamos de forma manual la altura máxima de las suspensiones (28 cm respecto al suelo) y bloqueamos el diferencial central para tener un 50/50 de tracción en ambos ejes y hala; vamos a intentar subir esta cuesta pronunciada...


El experimento estaba funcionando, pero como os he comentado antes, las ruedas destinadas al asfalto no nos permitió avanzar hasta la cumbre. Solo con haber montado unas ruedas mixtas, hubiéramos conseguido nuestro objetivo, pero no era el caso, así que desistimos después de dos intentos.

Pero ya que no éramos capaces de hacerlo subir, ¿por qué no intentamos hacerlo bajar?. Encontramos la manera de acceder a la cima del corte que hacía el terreno por una ruta alternativa mucho menos empinada y nos plantamos en el borde con un vehículo de 2 toneladas. Activamos el control de descenso y comenzamos el avance. Increíble como es capaz de contener  al vehículo y descender pausadamente sin tocar ningún pedal y solo con las manos en el volante. Perfecto.

Toda la electrónica destinada a la conducción "off road" está estudiada al milímetro para que el conductor no tenga que configurar ningún parámetro cuando quiera divertirse fuera del asfalto; solo selecciona el tipo de terreno y el Grand Cherokee hace casi todo lo demás. Fácil y sencillo.


Llega la hora de irnos a comer y lo hacemos por vías convencionales y radiales. En modo Auto, el Grand Cherokee nos transmite un gran aplomo y poderío gracias a su tracción total y a sus enormes dimensiones, aunque tengo que decir, que en este caso y a pesar de que la carrocería esté en modo Aerodinámico (la carrocería baja hasta 1,3cm respecto a su nivel normal); las suspensiones neumáticas se perciben extremadamente blandas y no invitan al conductor a explorar los límites ni a explotar los 250cv de potencia de los que dispone el motor. Simplemente, se transforma en un auténtico coche de lujo con el que circulas en total y absoluto silencio aislado del mundo exterior.

Y es que el equipamiento del que disponía nuestra unidad con el acabado Summit era para auténticos sibaritas. Los asientos de cuero marrón, con regulación eléctrica, calefactados y ventilados, no tenían nada que envidiar a los de cualquier salón de cualquier casa de postín, aunque hubiera agradecido que fuesen algo más envolventes... Del mismo cuero estaba tapizado todo el salpicadero, con apliques de madera incluso hasta en el volante multi-función (también calefactado) y que combinaba perfectamente con el tapizado aterciopelado del techo y de los pilares. Los plásticos vistos con efecto aluminio y los embellecedores cromados completaban un habitáculo realmente acogedor.


La batería de controles y botones puede pareceros abrumadora en un principio, pero enseguida nos hacemos con su funcionamiento de manera intuitiva. En el panel central nos encontramos con una pantalla táctil de 8,4 pulgadas desde la que podemos acceder al completo sistema multimedia compuesto por ordenador de viaje, navegador, controles de la climatización, cámara de marcha atrás y equipo de sonido, que el de nuestra unidad era un Harman Kardon con 19 altavoces y 825W de potencia y una calidad de audio excepcional.

Los relojes del cuadro de mandos son digitales y desde un selector en el volante, podemos configurar la información de la que queremos disponer a nuestro antojo: donde queremos el reloj, la temperatura, si queremos la información de la velocidad de manera digital o analógica, parámetros del viaje, parámetros de consumo... También nos muestra gráficos de alta calidad cuando activamos cualquier modo del Select Terrain, cuando activamos el control de velocidad adaptativo, los sensores delanteros y traseros de ayuda al aparcamiento o el sistema de frenada autónoma de emergencia en cuanto nos acercamos demasiado al coche precedente..

Por lo demás, contaba con faros bi-xenón adaptativos e inteligentes con luz diurna de LED, lector de señales de tráfico, sistema BLIS de detección de vehículo en ángulo muerto con señales acústicas y visuales, techo solar panorámico practicable eléctricamente, asientos traseros calefactados, apertura y cierre del maletero por medio de llave o por botón, lunas tintadas...Y así podríamos estar varias horas, pero como relevante ya está bien, creo yo.

El motor de la unidad probada era un poderoso bloque de 3.0 litros V6 CRDi con 250cv de potencia y unos más que loables 570Nm de par máximo, capaces de catapultar a este Grand Cherokee de 0-100 Km/h en tan solo 8,2 segundos y hacerlo volar hasta los 202 Km/h. Iba asociado a una caja automática de 8 relaciones con levas detrás del volante para cuando activamos el modo secuencial.

La caja automática selecciona las marchas de forma que el Grand Cherokee cumpla con los objetivos de emisiones y consumos más favorables, aunque peca de un pequeño retardo a la hora de hacer reaccionar a la mecánica, incluso de manera secuencial. Por lo demás; hace un tandem perfecto con el poderoso motor y nos permite realizar una conducción relajada con unos consumos en ciclo mixto de tan solo 7,5 l/100 Km, que realmente se aproximan más a los 9.

Las otras mecánicas disponibles son: el mismo 3.0 V6 diésel pero con 190cv y otras tres de gasolina, un 3.6 V6 con 286cv, un V8 5.7 con 352cv y el extremo SRT de 6,4 litros V8 y 468cv, aunque me temo que estos dos últimos tendrán unas ventas residuales...

Los acabados disponibles parten del básico, pero aun así, muy bien equipado Laredo, seguido por el Limited, Overland y el de nuestra unidad Summit y los precios comienzan por los 49.500 euros que te pedirán por el 3.0 V6 Diésel Laredo y 190cv, hasta los casi 90.000 euros del increíble SRT8 de 468cv, pasando por los 75.500 euros que costaba aproximadamente la versión que ocupa hoy nuestra prueba.

Conclusión final:

El Jeep Grand Cherokee nos ha resultado muy gratificante. Ya no en su manera de conducirlo, porque como os he comentado, en carretera abierta es una auténtica "alfombra voladora" con todo lujo de detalles; cómodo, amplio, poderoso y con el equipamiento de gama más completo, simplemente es un vehículo "businnes class" donde los haya.


Nos ha resultado más sorprendente como se mueve fuera del asfalto. Gracias a su electrónica es capaz de realizar las incursiones camperas más inverosímiles con tan solo girar un selector. La capacidad de tracción sobre cualquier tipo de superficies es realmente impresionante y a pesar de que no contábamos con el "calzado adecuado" el Grand Cherokee nos dio claras muestras de que es imparable, por mucho que nos empeñemos en utilizar este tipo de vehículos para "solo" viajar.

Trialeras, barro, nieve, rocas, montañas, cuestas con una elevada inclinación, vadeo..., no hay nada que detenga al Jeep más grande. Quizás un muro de ladrillo, aunque también estoy seguro de que con ese frontal tan poderoso sería capaz de derribarlo sin mucho esfuerzo.


¿Tiene algún defecto?. Pues como todos los coches; sí.

Para empezar, la suspensión neumática auto regulable es perfecta para una conducción "off road", pero en condiciones normales y circulando por carretera, se muestra algo ligera y a ciertas velocidades, la envergadura general del vehículo (sobre todo en altura) no ayuda a generarnos esa sensación de que todo está controlado.

Otro punto al que deberían prestar algo más de atención es a la sujección de los asientos delanteros, porque a pesar de que tienen una factura de primer orden y son rematadamente cómodos, no sujetan muy bien a la altura de las caderas. Ya se que no es un coche para "drifftear" ni para "tumbar aguja" en un puerto de montaña, pero en condiciones especiales, la inercia es la inercia y puede que tu culo acabe desplazándose más de lo debido hacia el guarnecido de las puertas...

El cambio de 8 relaciones también es objeto de nuestras críticas,  ya que a pesar de que la transición entre marchas es muy acertada y favorece unos consumos bastante contenidos (para el tamaño y peso de semejante "tanque"), notamos un cierto retraso desde que se inserta la velocidad y reacciona el motor. No es instantáneo ni siquiera accionando las levas detrás del volante, pero en ese caso, podemos aprovechar al máximo las prestaciones del motor y subirlo sin miedo hasta la zona roja, donde los escapes nos proporcionarán un ligero, pero bronco sonido como premio.


Qué podemos decir de un coche como el Jeep Grand Cherokee... Si su abuelo "Jimmy" levantara la cabeza, estaría orgulloso de como ha evolucionado su nieto. Es atractivo, bien vestido, sibarita, cosmopolita, familiar..., pero aun así sigue siendo fiel a las tradiciones y no se le caen los anillos si se tiene que arremangar y trabajar en el campo como lo hizo su abuelo. !!Buen chico!!.

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!!!Adiós amigos!!!, nos despedimos salpicando...
  

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