Prueba: Mitsubishi Outlander PHEV Kaiteki.



El Toyota Prius fue el abanderado del futuro allá por 1999, cuando se presentó como el primer híbrido de gran consumo de la historia. Era feo, lento y un tanto "ortopédico", pero marcó el pistoletazo de salida a los coches respetuosos con el medio ambiente de todas las marcas y en el que se han fijado de sus "tropiezos" para mejorar esas tecnologías hasta nuestros días.

Por fortuna, y después de salir "apaleado" en innumerables ocasiones durante todos estos años, las cosas han evolucionado a mejor y hoy en día el Prius sigue siendo un referente mundial de la tecnología híbrida y en cuanto a diseño ha mejorado muchos enteros. Pero los chicos de Toyota se han quedado un tanto estancados y muchas marcas han aprendido de los errores ajenos, ya que están empezando a comercializar vehículos con soluciones idóneas mucho más utilizables diariamente en cualquier tipo de circunstancia y conducción, además de ser más eficientes.


Mitsubishi es una de esas marcas. Hace unas semanas fuimos a la presentación en nuestra ciudad del Outlander con tecnología híbrida enchufable y acto seguido reservamos una prueba para comprobar en nuestras propias carnes las virtudes de este vehículo que nos enamoró a primera vista.


Combina las cualidades de una mecánica de gasolina, con las ventajas de la conducción eléctrica y lo envuelve en una carrocería de tipo SUV muy atractiva, con tracción a las cuatro ruedas que actúa de manera inteligente.

De hecho; es el único vehículo del mercado en incorporar tres motores independientes, pero que trabajan en conjunto para impulsar al Outlander y mantener su tracción integral en todo momento. No me quiero imaginar la de trabajo que han tenido los ingenieros de la marca durante todos estos años para hacer que esos tres motores se coordinasen a la perfección...

La mecánica de gasolina es un 2.0 MIVEC de 121cv, suficiente para impulsar de una manera solvente al Mitsubishi Outlander, pero no lo hace de manera habitual. Es más; a no ser que circulemos a ritmo de carretera en viajes largos, no es el encargado de mover ninguna de las cuatro ruedas.
Generalmente hace las funciones de generador de energía para cargar la batería de iones-lítio situada debajo del piso y son los dos motores eléctricos de 82cv cada uno, situados encima de ambos ejes, los que mueven casi de manera continuada los 1.810 Kg del Outlander. Complicado ¿verdad?. Pues sí que lo es, pero lo bueno es que el conductor no tiene que hacer absolutamente nada, solo preocuparse de conducir.

El coche elige cual es el mejor modo de manera electrónica y siempre favoreciendo a los consumos y a la comodidad de marcha. El sistema puede variar entre tres modos de conducción.


  • Eléctrico puro (EV): El Outlander funciona tan solo con la energía acumulada en la batería, que alimenta a los dos motores eléctricos. Con la carga completa, podemos circular tan solo con energía eléctrica durante unos 52 Km, sin emitir ni un gramo de polución a la atmósfera y lo más interesante de todo; sin gastar ni una gota de gasolina. Es más que suficiente para movernos por la ciudad, para realizar nuestras compras o para ir a visitar a la familia, y volvernos a casa sin dejar ningún tipo de rastro en el medio ambiente.
  • Híbrido en serie: El motor de combustión arranca, pero se mantiene al ralentí para alimentar la batería, siendo de nuevo los motores eléctricos los que siguen moviendo el coche. Esto suele ocurrir, cuando hemos superado esos 52 Km de autonomía en modo eléctrico o cuando hemos consumido la batería casi por completo.
  • Híbrido en paralelo: El motor eléctrico delantero da protagonismo al motor de combustión convencional y el motor eléctrico trasero se mantiene de apoyo y para seguir con la tracción integral. Este modo de conducción será el menos habitual, ya que solo se activará cuando realmente hagamos un viaje medianamente largo o cuando necesitemos de mayor potencia, siendo en estos casos, la configuración más efectiva y eficiente. Lo bueno es que mientras realizamos ese viaje, la batería se alimenta del exceso de potencia del motor y se va cargando para movernos de nuevo en modo eléctrico cuando lleguemos a destino.

De esta manera, la marca asegura que los consumos homologados para este vehículo son de tan solo 1,9 l/100 Km en ciclo mixto y si realmente hacemos un uso apropiado del coche, no solo seremos capaces de igualar esa marca, sino que también seremos capaces de superarla.

De hecho; en un recorrido simulado desde los polígonos industriales de Burgos hasta la ciudad, a unos 120 Km/h de velocidad máxima y a unos 11 Km de distancia, que es un recorrido bastante aproximado de lo que la mayoría de las personas realizan diariamente para ir a trabajar; logramos que el Outlander no consumiera ninguna gota de gasolina, por lo que entendemos que si somos conscientes de lo que tenemos entre manos y realizamos una conducción suave y correcta, podríamos estar incluso hasta meses sin aparecer por una gasolinera.
Bueno, eso y si tenemos la posibilidad de enchufarlo, ya que viviendo en bloques de pisos y aparcando en la calle o en nuestras plazas de garaje sin toma de electricidad, el motor de gasolina se tendrá que apañar para realizar esta recarga consumiendo una media de unos 5,5 l/100 Km.

Si tenemos la oportunidad de enchufarlo (sobre todo por las noches, que es más barato), contaremos con la autonomía diaria de esos 52 Km, que supera con creces la distancia que solemos recorrer habitualmente casi cualquier usuario.
Esa recarga se puede realizar por medio de un enchufe rápido que tardaría 30 minutos en cargar hasta el 80% de la capacidad de la batería, pero que por desgracia, en España no contamos apenas con ese tipo de infraestructuras, o por medio de una toma de corriente convencional, con la que tardaría entre 5 y 6,5 horas en cargarse según la potencia de la que dispongamos.

Pero no todo se gestiona de manera electrónica y a veces nos dejan algo de protagonismo a los conductores. Con el motor Battery Save, podremos reducir el uso de la energía de la batería y con el botón Battery Charge, utilizaremos el motor para cargar la batería a nuestro antojo.
Aunque si os soy sincero; el propio coche sabe perfectamente lo que tiene que hacer y se los podían haber ahorrado...

La verdad; el Mitsubishi Outlander PHEV nos pareció realmente delicioso a la hora de conducirlo. Es muy silencioso en ciudad y el único "pero" es en el momento que arranca el motor de gasolina que, durante un breve espacio de tiempo, se deja notar dentro del habitáculo, pero una vez en marcha, no se percibe ningún tipo de sonido parásito que rompa la armonía del interior.

La transmisión es automática por variador continuo de una sola velocidad. Sabéis que no me gustan este tipo de transmisiones, pero la palanca al estilo "joystick" que vuelve a su posición original, me pareció que tenía un tacto muy bueno y estaba situada en una posición muy cómoda. Además contaba con levas detrás del volante al estilo de los grandes superdeportivos.
¿Para qué, si tiene una sola velocidad?. Cierto; parece una incongruencia pero tiene su sentido. En vez de cambiar de marcha, se utilizan para ajustar la potencia de la frenada regenerativa, que también se utiliza para ir recargando la batería, hasta en cinco posiciones. Viene muy bien para utilizar el pedal del freno lo menos posible, ya que se puede reducir la marcha en mayor o menor grado con solo pulsar esas levas.

Viendo las características que os hemos contado hasta ahora, podéis pensar que es un buen coche para circular por tramos de autovías bien asfaltados y sin curvas pronunciadas, además de ser excepcional a la hora de circular por la ciudad sin consumir nada de gasolina. Pues sí; tenéis razón en todo. En tramos de carretera convencionales de doble carril y bien asfaltados, se comporta como cualquier otro vehículo de su categoría. Es silencioso, es confortable, transmite muchísimo aplomo, ya que la situación de las baterías favorece un centro de gravedad más bajo y además; es parco en consumos.

En ciudad también se desenvuelve como pez en el agua y parece un coche más compacto que lo que sus 4,65m nos pudieran sugerir. No contamina, no se escucha nada más que a los otros coches y la sensación de bienestar en el interior nos "atrapa".


Pero eso no es todo. En cuanto nos aventuramos por el "otro tipo" de vías con un carril para cada sentido, con el asfalto roto y bacheado por el paso del tiempo, sin arcenes, con curvas de todos los grados, puertos de montaña y animales salvajes cruzando por cualquier punto, el Outlander también nos demostró sus capacidades dinámicas y no solo su capacidad  de ser "verde".

Las suspensiones contienen a la perfección el sobrepeso del SUV de los tres diamantes y se muestran muy confortables y diligentes a la hora de absorber las irregularidades del asfalto, aunque mantienen un punto de dureza que nos permite circular a ritmos ligeros sin darnos la sensación de "barco". En las curvas, gracias a su tracción total permanente y a sus sistemas de seguridad como el control de tracción y estabilidad activo y su exclusivo sistema S-AWC (Super All Wheel Control), el Outlander se mantiene fielmente sobre la trayectoria marcada con el volante de tacto muy directo y comunicativo.


También cuenta con otras tecnologías de ayuda a la conducción para casos menos estresantes como lo son esas carreteras de montaña. Entre otras cosas, monta el control de velocidad adaptativo, que mantiene la distancia marcada con el coche precedente de manera automática, asistente de ayuda de arranque en pendientes, avisador de cambio involuntario de carril, sensores de aparcamiento con cámara trasera o sistema de mitigación de colisión frontal.

La unidad que nos prestaron, era totalmente "Full Equipe", y es que era el acabado Kaiteki que es el más excelso de entre los dos acabados disponibles (Motion es el básico). Además de los sistemas de seguridad, el equipamiento orientado al confort y al info-entretenimiento también era bastante abrumador, empezando por el equipo HI-FI Rockford Fosgate de 710W y 9 altavoces, asientos de cuero calefactados y con regulación eléctrica, navegador multifunción con pantalla táctil, techo practicable eléctrico, faros de xenón Super HID, pilotos traseros de tipo led, volante de cuero multifunción, ordenador de a bordo, apertura y arranque FreeKey, apertura eléctrica del portón trasero, climatizador bi-zona y llantas de 18", además de contar con el color Azul Dynamic exclusivo para esta versión.



Conclusión final.

El Mitsubishi Outlander PHEV parece un crossover normal, que funciona como un crossover normal y que se conduce como un crossover normal; pero no es lo que parece.

El Outlander con tecnología híbrida enchufable es un crossover especial. Tiene lo mejor que nos puede ofrecer un vehículo de similares características y una conducción dinámica que se asemeja más a la de un compacto, cosa que no podemos decir de muchos de los SUV que han pasado por nuestras manos.

Su mejorado reparto de masas y una suspensión perfectamente calibrada para ofrecer el compromiso justo entre confort y dinamismo, ayudan a que el Mitsubishi Outlander nos de a todos esa sensación.

La tecnología de la que disponemos desde el acabado Motion es más que suficiente en materia de seguridad y confort para los pasajeros, así que no digamos nada de nuestra versión Kaiteki a la que no se le podía añadir nada más. El habitáculo está muy bien aprovechado y todas y cada una de sus plazas son muy cómodas y amplias, aunque la capacidad del maletero se ha visto mermada debido al cofre donde guardamos el transformador y los enchufes de recarga de la batería, además de la bolsa de herramientas y el kit reparapinchazos. Aun así, nos ofrece unos valorables 495 litros.


Que decir de los consumos. No creo que encontremos un vehículo en el mercado tan versátil y eficiente en esa materia con este tipo de carrocería. Sus dos motores eléctricos que nos proporcionan además la tracción total, combinados con el motor de gasolina, nos ofrecen una potencia específica de más de 200cv de manera puntual siempre y cuando lo necesitemos, pero si no es necesario, el Outlander siempre moverá sus ruedas de manera eléctrica atesorando unos consumos ciertamente ridículos a poco que seamos "suaves" con el pedal del acelerador.

En general es un vehículo que nos a sorprendido a todos los niveles y cuanto más lo conducíamos, más nos "enganchaba". Lo único reseñable en su contra es el breve sonido y vibraciones que se perciben desde el vano motor cuando arranca al principio (también puede ser que nos hayamos acostumbrado a rodar siempre en silencio), un maletero escaso respecto a su versión "no híbrida" y la sensación de que algunos mandos desentonan respecto al resto de la impresionante terminación del habitáculo, como por ejemplo, los botones de los asientos calefactados.

En cuanto al precio..., pues no es que juegue mucho a su favor, ya que nuestra unidad con el acabado Kaiteki superaba los 47.000 euros. Pero tengo buenas noticias, ya que con el Plan Móvele del Estado, que subvencionan la compra de vehículos respetuosos con el medio ambiente con 4.500 euros y si además le sumamos el importe del Plan PIVE en el caso de que tengamos algún vehículo del que nos queramos deshacer, se nos quedaría en unos más que ajustados 42.500 euros.

¿Merece la pena su compra?. Pues sí, la verdad. A nosotros nos ha encandilado, ya que haciendo un uso normal, consume mucho menos que un diésel (por lo menos en ciudad y en uso diario), es más confortable y silencioso a la hora de moverse y su mantenimiento es similar al de cualquier vehículo convencional de gasolina, que sabemos que es más económico que el mantenimiento de una mecánica diésel.


A pesar de su tamaño, se comporta como un turismo y eso en un crossover es de agradecer y durante el tiempo que lo tuvimos en nuestras manos, no pudimos sacarle apenas defectos (con lo "picajosos" que somos...). Lo único que tenéis que tener en cuenta a la hora de plantearos su compra, es el tiempo que vais a circular por ciudad y el tiempo en carretera, para saber hasta que punto os compensará un desembolso mayor respecto a un diésel, durante la vida útil del coche.

Eso sí; si os decidís por su compra, no seáis desagradecidos e id a despediros de vuestro "gasolinero" particular por todos los años en los que os a estado sirviendo "caldo" para vuestro coche, porque a partir de ahora vuestra relación se distanciará; Y LO SABES....









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