Prueba: Ford Focus 1.0 Ecoboost Titanium.



Tenía yo ganas de echarle el guante a este motor que tantos premios a recibido desde que Ford anunciase su comercialización. El formato en un principio me daba un poco igual, pero también en ese campo tuvimos mucha suerte y nos brindaron la oportunidad de probarlo en su versión más potente, dentro del vano motor del nuevo Ford Focus.


En realidad no es nuevo, tan solo ha recibido un restyling, aunque la verdad es que los cambios le han rejuvenecido de una forma bastante aparente y si ya de por sí era un super-ventas, no me cabe la menor duda que seguirá siéndolo.

El frontal es el que más cambios a sufrido, ya que en esta ocasión, sus líneas se han visto reforzadas por una parrilla delantera cromada muy al estilo de los Aston Martin. Esa parrilla ya la conocimos en el restyling del Fiesta y paulatinamente irá llegando a los nuevos modelos de la marca americana. Le aporta un aire diferenciador y remarca aun más sus nuevas y más afiladas líneas, que nos dan la impresión de que el Focus tiene un capó delantero muy alargado. Pero solo es la impresión.


En la zaga nos encontramos con unos trazos más suaves y los pilotos tienen un nuevo diseño más compacto, pero siguen teniendo las formas de su predecesor.

En el interior también podemos hablar de cambios sustanciales. La ergonomía a ganado muchos enteros y algunos de los mandos del salpicadero han sido reordenados o simplificados, además de contar ahora con un cuadro un tanto más elevado en el que todo nos queda muy a mano.
También se ha visto beneficiado con la incorporación de una pantalla táctil multi-función de 8" que ocupa la parte superior del salpicadero y la información del ordenador de a bordo es más completa y cuenta con una pantalla, bastante grande y legible, entre los dos relojes del cuentakilómetros y el de las revoluciones.

Los asientos, como no podría ser de otra forma, nos sujetan el cuerpo a la perfección ya que en Ford, siempre han cuidado muy bien a los conductores en ese aspecto. Tienen un mullido perfecto y contienen muy bien nuestro cuerpo en la zona de las caderas y las lumbares, además de que encontramos la postura de conducción idónea casi de manera automática.

La habitabilidad en general también es un aspecto mejorado y en esta ocasión contamos con un mayor aprovechamiento de espacio. Los ocupantes de las plazas traseras nunca se quejarán de rozar el respaldo con las rodillas y en altura del techo respecto a las cabezas tampoco anda mal.

En los asientos delanteros sí que nos encontramos un parabrisas muy tumbado que podría llegar a no gustar a los más claustofóbicos, pero creo que se les pasará en cuanto se den cuenta de la dotación tecnológica disponible tanto de serie como en opción.

Nuestra unidad de pruebas tenía el acabado Titanium, que es el más alto de gama, precedido por el Trend y el Sport. Entre otras delicatessen contábamos con asistente de mantenimiento de carril, que nos "ayudaba" a no salirnos de nuestra trayectoria con un pequeño golpe de volante en cuanto pisábamos demasiado las líneas de la carretera, avisador de vehículo en ángulo muerto y escudo protector que nos avisaba cuando cualquier vehículo sobrepasaba la línea imaginaria que marcaban los sensores y se acercaba peligrosamente a la chapa de nuestro Focus. Esos sensores también nos servían de ayuda al aparcamiento y para detectar huecos en donde cabía el vehículo para después, aparcar de manera autónoma tan solo necesitando nuestra ayuda con el manejo de la caja de cambios y los pedales, como podéis ver en las imágenes.


Climatizador bi-zona, navegador, equipo multimedia con pantalla de 8" y sistema SYNC de reconocimiento de comandos de voz, con un funcionamiento realmente excelente, control de velocidad de crucero, que puede ser adaptativo en opción, volante multifunción con los mandos del equipo de sonido, el SYNC, Bluetooth, y el control-limitador de velocidad, Start&Stop, faros de xenón inteligentes, sensores de lluvia y luces, lector de señales de tráfico, llantas de 17", lunas tintadas... y así; podríamos estar durante todo el día.


Realmente es un equipamiento más digno de coches de un segmento superior que del segmento de los compactos. Todo esa dotación de serie nos ayuda a relajarnos en el viaje y evita, en la medida de lo posible, que tengamos sustos y errores en nuestra conducción.

Pero estamos hablando de un Ford Focus, aunque tenga un "irrisorio" motor de 995 cm3 y tres cilindros, con tan solo 125cv. Sí amigos; habéis leído perfectamente. Nuestro Focus no alcanza los 1.000 cm3 entre los tres cilindros que monta y a pesar de ello, es capaz de generar 125cv de potencia con 200Nm de par máximo. Con este discreto motor es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 195 Km/h y hacer un 0-100 Km/h en 11,2 segundos.


Mi primer coche fue un Ford Fiesta de segunda generación con un 0,9 que generaba 54cv y cuyo equipamiento más sibarita eran los asientos reclinables para dar rienda suelta a la "pasión" juvenil, eso sí, con reposacabezas de serie... Así que con esta comparativa os podéis hacer una idea de como es posible de que con apenas 100 cm3 más, un cilindro menos y un pequeño turbo, han sido capaces de más que doblar la potencia y además, hacerlo de la manera más refinada posible.

Bueno..., cuando arrancamos en frío (la mayor parte del año en Burgos), o cuando vamos a pocas revoluciones, se deja notar que es un tres cilindros y que estos tienen que trabajar más duro. En un principio puede parecernos un diésel, a pesar de que estamos hablando de un coche que se alimenta de gasolina de 95 octanos, pero esa sensación se disipa en el momento que aumentamos ligeramente el ritmo.
Entre las 2.000 y 4.000 rpm y en plena aceleración ese sonido traqueteante se torna incluso hasta deportivo. El Focus suena realmente bien y parece que durante esos momentos, te está pidiendo "marcha". Aunque no os penséis que esto va a ser así siempre; en el momento que alcanzamos una media de velocidad y la mantenemos constante, el silencio del interior solo queda mermado por el ruido aerodinámico que pueda proceder de los retrovisores y teniendo en cuenta que no es un coche prestacional (para eso esperaremos al auténtico y genuino ST), el Focus se torna como un vehículo perfecto para circular por vías y autovías en buen estado de la manera más cómoda y relajada posible.


Pero que el motor no sea especialmente deportivo ni tenga una potencia descomunal, no quiere decir que no podamos divertirnos...

El Focus a sido siempre un ejemplo de comportamiento, ya que su chasis siempre a tenido la fama de ser uno de los más equilibrados del segmento. Y eso no ha cambiado.
En nuestra ruta habitual por carreteras de montaña con todo tipo de curvas y un asfalto roto por el paso del tiempo, el compacto de la marca americana siempre se nos mostró muy noble de reacciones. Las suspensiones filtraban de manera excepcional los baches que nos encontrábamos a nuestro paso y en las curvas más cerradas no dejaban inclinarse demasiado a la carrocería. La dirección se mostraba siempre muy incisiva y gracias a la combinación de ambos elementos, trazábamos las curvas de manera quirúrgica y el subviraje apenas hizo acto de presencia.


Los frenos también soportan estoicamente el maltrato y a no ser que realmente los castiguemos en un circuito; frenan perfectamente al conjunto y son muy fáciles de dosificar sin que el ABS aparezca sin avisar. El nuevo Focus mantiene la agilidad que tan famosos han hecho a sus ancestros.

Bien es cierto, que en esas carreteras reviradas y con curvas de 2ª o 3ª velocidad, se comporta de manera ejemplar y es un coche muy divertido, pero en cuento afrontamos ciertos repechos de subida y lo dejamos "morir" un poco; el motor hace lo que puede, pero tendremos que utilizar algo más de lo deseado la palanca de cambios manual de 6 relaciones...


Conclusión final.

Me he enamorado. Si mi primer coche fue un Ford Fiesta con el que aprendí a dar mis "primeros pasos" y al que le cogí cierto cariño y mi coche actual es un Hyundai i30 CW el cual, me viene genial para mis viajes, pero con el que ya no corro tanto; este Focus es comparable a mi segundo coche que fue un Seat León, uno de los principales rivales históricos del Focus y del que me encantaba su comportamiento a pesar de no contar con un motor especialmente potente.


El nuevo Focus me hizo recordar muy buenos tiempos. El concepto es el mismo: Compacto, 5 puertas, motor de gasolina, algo más de 100cv y un comportamiento impresionante.
El paso de los años, mantiene ese mismo carácter, pero la tecnología a avanzado a pasos agigantados. El equipamiento de seguridad y confort es digno de un coche de alta gama, el motor es mucho más avanzado y frugal, a pesar de parecer mucho más arcaico en concepto y la habitabilidad interior está bastante más lograda que entonces.

La agilidad de ese chasis en cualquier tipo de situación, también es un dato muy llamativo, porque a pesar de que no tiene un motor extremadamente potente, es un coche que se presta a "jugar" un poco con él en cuanto nos acercamos a una zona de curvas.

Pero por supuesto, a pesar de ser un coche que me encantó y me hizo recordar tiempos más amables; también tiene algunos "fallos" bajo mi punto de vista.

Por ejemplo; tengo que criticar algunos plásticos de la consola central, ya que si bien, su ensamblaje y ajustes eran muy buenos, tenían un tacto y apariencia "barata" y no casaban con el acabado del Focus ni con su amplísimo y extensísimo equipamiento digno de uno o dos segmentos por encima de los compactos.

Tampoco me gustó la información que nos ofrecía la pantalla central puesta para "rellenar" (la información, no la pantalla).

Señores responsables del equipo multimedia; creo que tener los mandos del climatizador bi-zona a mano y muy ergonómicos en la base del salpicadero, trasladar esos mismos mandos a la pantalla táctil, también muy a mano, pero esta vez para regularlo de manera digital y además, contar con una tercera opción que es la de regular la temperatura del interior del vehículo por medio del sistema SYNC de reconocimiento de voz, es pasarse un poco y saturar al conductor con demasiada información para realizar la misma acción... Aunque por esa regla de tres, tampoco entiendo la incorporación de una brújula en un compacto...

El motor puede resultaros un poco insuficiente a la hora de afrontar ciertos puertos de montaña o en recuperaciones, pero aunque tengamos que utilizar la caja de cambios un poco más de la cuenta en estos casos, se podría decir que es un motor muy voluntarioso y con cierto "punch" si sabemos cuando engranar las marchas a su debido momento.

Por lo demás; y con excepción de esas pequeñas tonterías, el nuevo Ford Focus me pareció un coche de bandera y uno de los mejores compactos que han pasado por nuestras manos. Es bonito, está muy equipado, posee una gran tecnología tanto de seguridad, como de ayuda a la conducción, todos los mandos son muy intuitivos y fáciles de usar y por último; es un coche muy versátil, con un maletero más que suficiente, una gran habitabilidad interior y lo que más me gustó de todo; es un auténtico devorador de kilómetros, goza de un aplomo y neutralidad de reacciones impresionantes y a pesar de su "escasa" potencia y un motor modesto, también es un coche muy "juguetón" con el que nos podremos divertir.


Por poco más de 12.000 euros podéis adquirir un Focus, aunque eso sí; bastante "pelado" en cuanto a equipamiento. Nuestra unidad de pruebas con el motor 1.0 EcoBoost y el acabado Titanium parte de unos 18.500 euros que aumentarán en base a las opciones que montemos aparte, aunque de por sí; ya viene muy bien equipado.

Yo ya no necesito un compacto, pero si tuviese que comprarme uno ahora, el nuevo Focus seguro que entraba en mi decisión final. ¿Y en la tuya?.




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