Prueba: Fiat 500L Trekking 1.6 Multijet II




Sergio Marchionne, CEO del Grupo Fiat, ha revolucionado a la marca desde su llegada de una manera asombrosa cuanto menos. Y lo seguirá haciendo hasta el año 2018 en el que dará por finalizada su gesta y pasará a una mejor vida (la de jubilado, se entiende...).

Gracias a su buena gestión, el gigante italiano avanza con paso firme hacia una edad dorada en el mundo automovilístico, ya que con la incorporación de marcas como Jeep y Chrysler, además de la nueva gestión por su parte de todo un icono como Ferrari y la incorporación de una mecánica diésel para las berlinas de Maserati, que ha hecho multiplicar sus ventas de una manera exponencial en los últimos años; el Grupo Fiat a pasado de los números rojos, a invertir mucho tiempo y dinero en el desarrollo de nuevos productos con un alto rédito de beneficios.

El Fiat 500 es un buen pilar básico en donde se sustenta parte de la gama de vehículos de la marca italiana, además de ser un icono modernizado y englobarse dentro de los vehículos con carácter y personalidad propia al estilo del Volkswagen New Beetle o el Mini.

Con este último parece que mantiene un "pique" sano a la hora de comercializar diferentes variantes partiendo de una misma base, ya que si el Mini tiene varias versiones para todo tipo de gustos y clientes, el Fiat 500 no podría ser menos...

Es el caso del objeto de nuestra prueba de hoy. Se trata de un Fiat 500, pero reconvertido en monovolumen y además, con ciertas aptitudes camperas. Su estética es la de un Fiat 500 normal, pero sobredimensionado en todas sus cotas, lo que redunda en un mayor espacio y en una mayor versatilidad de uso diario, porque a pesar de ser un monovolumen, sus medidas compactas no lo hacen un coche aparatoso para moverse con diligencia y aparcar en el entorno urbano. Pero nuestra versión Trekking también destaca por tener un cierto toque "crossover", con una carrocería más elevada de lo normal y las protecciones de plástico en todos los bajos del vehículo.

El diseño es en general muy similar a lo que ya conocemos del pequeño utilitario de la marca turinesa, por lo menos en el frontal, en el que apenas encontramos diferencias estéticas entre uno y otro, con excepción de las mayores dimensiones, claro está...
Es a partir del pilar B donde el 500L cambia la caída suave del techo, por unas formas totalmente cúbicas, como es de rigor en un monovolumen y en la zaga destacan unos pilotos traseros de diseño original y con forma de lágrima.

Su estética exterior os puede gustar más o menos, pero lo que está claro es que con esos pequeños aditamentos camperos, la carrocería gana bastante y se torna un tanto más agresiva que la versión monovolumen "a secas" de la que deriva.
Mantiene en parte su capacidad de personalización (no olvidemos que en el 500 original, es una de sus bases principales) y podemos elegirlo con pintura bi-tono para el techo y los retrovisores, en combinación con la pintura de la carrocería.

Una vez sentados en el interior, el espacio es la nota predominante y dos "bigardos" como nosotros se pueden acomodar perfectamente en todas y cada una de sus plazas, además de poder contar con un maletero más que decente, con formas muy regulares y aprovechable.

El cuadro de mandos destaca por tener unos ajustes muy dignos, un tacto muy bueno y por una buena combinación de plásticos duros y blandos con inserciones de cuero en el volante multifunción y algunos paneles de las puertas.
Por cierto, ese volante tiene un tacto divino, pero por tamaño y forma, no es que sea del todo convencional..., pero bueno, es un "pero" que se puede perdonar teniendo en cuenta que no es un coche para "hacer curvas".


Los asientos tienen un mullido muy cómodo y son muy recomendables para aguantar kilómetros y kilómetros disfrutando de la conducción, aunque no ofrezcan una sujeción idónea a la altura de las caderas, pero sí en la zona lumbar.
La posición de conducción, como cabría esperar, es elevada y el campo de visión es perfecto en todos los ángulos del vehículo.

El diseño del salpicadero es bastante limpio y todos los botones están a mano, aunque algunos situados a la vista en la consola central, no están en la posición común al resto de los vehículos y nos tendremos que hacer a la idea de su ubicación, por ejemplo, cuando vayamos a activar las luces anti-niebla, pero aun así, contamos con todo lo necesario con tan solo estirar el brazo y sin desviar a penas la vista del frente. Un diez en ergonomía.


Cuenta también con varios y prácticos huecos porta-objetos repartidos por todo el habitáculo, entre los que destacan un hueco específico para dejar el móvil, la guantera superior refrigerada y las diferentes bolsas y redes que existen en los laterales del maletero.

El cuadro de relojes es grande y contiene toda la información necesaria de manera muy legible y simple. Cuenta también con una pantalla de cristal líquido en el centro con el resto de información adicional que nos ofrece el ordenador de a bordo, que además, también nos marca por medio de señales acústicas la proximidad de un radar fijo de velocidad y si nos hemos "saltado a la torera" las normas de tráfico y vamos a mayor velocidad de la indicada en la vía.
Estos avisos vienen de perlas para evitar despistes y multas innecesarias y vienen condicionados por el navegador de serie, esté activo en ese momento o no.

La pantalla táctil a color que reúne las funciones del equipo de sonido, ordenador de a bordo y del navegador, es de 5,3" (mi smartphone tiene 6"), por lo que nos parece un poco pequeña para lo que se estila hoy en día si lo comparamos con las de otros coches que hemos probado pero, ¿para qué una más grande?. La información relevante y la calidad de imagen es más que suficiente.

El Fiat 500L Trekking  cuenta con el equipamiento más excelso de la gama y solo se comercializa con ese acabado. De serie contamos con climatizador bi-zona, navegador, control de velocidad de crucero, ordenador de a bordo, Bluethooth con mandos en el volante, equipo de sonido JBL, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, función city de desmultiplicación de la dureza de la dirección para circular en ámbito urbano, llantas exclusivas de 17", guantera refrigerada, sensores de aparcamiento traseros, sensor de lluvia y luces... Y la lista de opcionales puede ser también de lo más dispar, ya que entre otras cosas podemos montar techo de cristal panorámico, sistema de frenada de emergencia autónomo, una tercera fila de asientos e incluso una cafetera Lavazza entre los dos asientos delanteros (y no es coña).

Vamos con la conducción dinámica, que a fin de cuentas, es lo que más puede interesaros de este coche, si obviamos el tema del espacio.

Como era la versión "campera" del Fiat 500L, nos decidimos por probar sus buenas maneras en caminos embarrados y gracias a las lluvias invernales de los últimos días, teníamos donde elegir.

Mientras nos dirigíamos a una de estas pistas, lógicamente tuvimos que hacerlo por carreteras convencionales. Aprovechamos pues, para realizar nuestra valoración dinámica del conjunto en una utilización más convencional. ¿Veredicto?, bastante satisfactorio...


La mecánica que teníamos disponible bajo el capó era un 1.6 diésel Multijet II con 105cv, Stop&Start de serie y transmisión de 6 relaciones. A pesar de su aparente escaso caballaje, es una potencia más que suficiente para mover con soltura al "pequeño-gran" Fiat 500L. No es una mecánica muy gastona, ya que nosotros conseguimos una media de 5,7 l/100 Km y su consumo homologado está situado en 4,7, así que si hacemos un poco caso al sentido común, es bastante posible que nos aproximemos a esos parámetros.

El motor tiene un funcionamiento muy voluntarioso y es bastante progresivo en reacciones aunque vibra un poco cuando circulamos al ralentí y se deja notar en el habitáculo cuando circulamos altos de revoluciones, pero como es de esperar en un coche así, circular por encima de 150 Km/h es una situación que generalmente no será la más habitual, así que en condiciones normales, el Fiat 500L Trekking, es perfecto para circular con total confort de marcha y muy poca rumorosidad dentro de los márgenes legales.

Las suspensiones son un poco más firmes que las que montan en el Fiat 500L normal, aunque cuentan con un mayor recorrido ya que la carrocería se ha elevado 17mm. Absorben perfectamente las irregularidades del firme y siempre mantiene un gran aplomo en orden de marcha y una agilidad impropia de vehículos con estas características conteniendo muy bien a todo el conjunto, a pesar de que tenemos que ser conscientes de que es una carrocería más alta y con mayor longitud y que si nos pasamos un poco con el pedal, la electrónica tendrá que hacer acto de presencia para poner las cosas en su sitio...


Llegamos a nuestro camino rural en buen estado, pero con una superficie bastante resbaladiza y unos charcos considerables debido a las últimas precipitaciones. !Vamos a llenar esto un poco de barro!.

De serie cuenta con neumáticos especiales M+S, que están diseñados específicamente para agarrar y traccionar sobre superficies resbaladizas, bien sea barro, agua, nieve o hielo, aunque también, como es lógico, se pueden utilizar de manera habitual, pero sus capacidades ya serán menores...


Afrontamos el camino con una marcha más que considerable y el Fiat 500L Trekking hace honor a su sobre-nombre y se comporta de una manera ejemplar, chapoteando y "machacando" a nuestro paso cualquier indicio de que nos podamos quedar tirados rodeados de barro y hojas secas. Increíble; a pesar de que no cuenta con tracción total y que las ruedas comienzan a estar embozadas de barro, conseguimos pasar por ese camino sin ningún tipo de inconveniente, además de que gracias al mayor recorrido de las suspensiones, no nos dio la impresión desde el habitáculo de que estábamos atravesando por agujeros llenos de agua con un tamaño bastante grande...

Oye; pues pensaba que no sería tan divertido y como siempre..., me equivocaba. Después de hacerle unas cuantas fotos y mientras nos dirigíamos de nuevo a la civilización para darnos una ducha (coche incluido), vimos las ruinas de un castillo que perteneció a los condes de Lara y por el que se accedía por un camino en buenas condiciones, o eso creíamos nosotros...

Nos decidimos a hacerle las últimas fotografías con el castillo de fondo y nos acercamos por ese camino, que por otra parte, era la única vía de acceso.
A medida que nos acercábamos, las roderas se nos estaban tornando más profundas y el paso de algunos tractores y una pendiente en el tramo final hicieron todo lo demás. Llegamos a las faldas del castillo sí, pero en ese punto, tanto el fotógrafo como yo, estábamos realmente contrariados.

Habíamos llegado a un punto de no retorno. La superficie resbaladiza y en pendiente, no nos permitía volver marcha atrás y tampoco podíamos dar la vuelta, ya que no existía ningún apeadero para maniobrar. La única solución era seguir adelante y rezar para que no tuvieran que venir a rescatarnos los de Protección Civil...


!Qué remedio...!. Con ese percal, pulsamos el botón mágico que hay en la base de la palanca de cambios y que activa el modo Traction +. Este botón hace que el ESP se adapte automáticamente y sea más efectivo sobre firmes deslizantes, así que nos encomendamos a la electrónica todopoderosa, engrané la primera velocidad y solté delicadamente el pedal del embrague.
El Fiat 500L hacía gala de su apellido otra vez y comenzamos a avanzar pausadamente tan solo con la fuerza que nos proporcionaba el motor al ralentí. La trasera comenzó a girar, debido a los surcos que nos habían dejado los "amables" tractores y yo intentaba que la delantera no se saliese de esos surcos por nada del mundo, así que avanzábamos con el coche totalmente de medio lado; pero avanzábamos...

En un momento en el que temimos porque parecía que nos íbamos a salir del camino marcado, tuve que pisar el freno y detener el coche. Vale; de esta ya sí que no salimos y nos toca ir a pata...
Otra vez me equivoqué. Inserté primera, acaricié levemente el pedal del acelerador y sin apenas deslizamiento, comenzamos a movernos, lentos pero seguros, hasta alcanzar la gloria que era una vía asfaltada.


La primera reacción que tuvimos tanto Héctor como yo, fue la de bajar del coche y en absoluto silencio, rodearlo y comprobar con los ojos como platos, como caían terrones de barro de los bajos y no entendíamos muy bien si lo que nos había sacado de allí era el coche, la electrónica, las ruedas específicas o la suma de las tres cosas, porque lo que está claro es que yo solo intentaba llevar a las ruedas delanteras por los surcos, nada más...

Conclusión final.

El Fiat 500L Trekking no es un todo camino al uso, no es tampoco un monovolumen excesivamente grande, tampoco es un turismo compacto con el que "jugar" en un puerto de montaña, es más; no sabría como definirlo, pero las sensaciones que nos produjo eran totalmente inverosímiles.

El concepto de aportar un aire campero a un monovolumen compacto que no lleva tracción total y basado en la estética del Fiat 500, puede parecer una maniobra de marketing como otra cualquiera, pero lo que nos pareció totalmente increíble es que no es una maniobra de marketing, es que realmente es un coche muy capaz y efectivo en el campo.

La combinación acertada de unos neumáticos M+S específicos y orientados a un uso sobre firmes deslizantes y el sistema Traction+, aportan a un concepto como el Fiat 500L una capacidad asombrosa para salirse de las carreteras asfaltadas y adentrarse con total garantía de éxito, en caminos en bastante mal estado o en situaciones en las que la nieve haga acto de presencia y nos pille sin cadenas.

Sin tener tracción total, este italiano nos transmite un plus de seguridad en situaciones de climatología adversa o en lugares y tramos de difícil acceso y hacerlo teniendo una configuración tan atípica; es todo un logro.

Pero normalmente y por desgracia, el cliente habitual de un coche como el Fiat 500L Trekking no aprovechará nunca esas enormes posibilidades de su montura y para él, el monovolumen italiano le ofrecerá un espacio y una habitabilidad excelentes, en un tamaño compacto, con un motor frugal y voluntarioso, un extenso equipamiento y un aplomo dinámico por encima de la media del segmento en todo tipo de vías.

Como contrapunto; tenemos un motor rumoroso a altas revoluciones, un sistema Stop&Start que a veces nos muestra un funcionamiento algo lento o el diseño del aro del volante y de la palanca de cambios un tanto... controvertido; unos "peros" bastante poco relevantes en un coche orientado a un uso familiar.


El Fiat 500L Trekking se posiciona en el mercado como una alternativa real al Ford B-Max o al Skoda Yeti y parte desde los aproximadamente 19.300 euros para esta versión con esta motorización y el enorme equipamiento de serie del que dispone.

Por ese dinero, obtendremos a cambio un monovolumen compacto original, con mucha personalidad y presencia, una estética más agresiva que la del coche del que toma prestada su base, un equipamiento considerable, una buena habitabilidad, con un motor bastante frugal, pero sobre todo; con unas capacidades "Off road" inesperadas para un vehículo de estas características.

Solo tiene una definición: SORPRENDENTE...







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