Prueba: Infiniti Q50 GT 2.2d



Hablar de Infiniti, es hablar de una marca con muy poco bagaje en España y en Europa, pero que lleva muchos años comercializando sus lujosos productos en Estados Unidos con cierto éxito.
Uno de sus planes magistrales de marketing para darse a conocer por estas latitudes, es poner su logotipo en el frontal de uno de los monoplazas más laureados de todos los tiempos.


La alianza Renault-Nissan también es la propietaria de Infiniti y el equipo Red Bull Racing, 4 veces campeón del mundo de constructores, con Sebastian Vettel como mayor valuarte, utiliza motores Renault.
Pues ¿qué mejor escaparate para lucir y promocionar una marca que apenas era conocida en el viejo continente?. Hala, pues siendo tetracampeona del mundo de F1, los coches más avanzados sobre la faz de la tierra.

Infiniti es a Nissan, lo que Lexus a Toyota; marcas de lujo de marcas más populares.Pero al igual que Lexus, los Infiniti poco, o nada, tienen que ver con los productos de Nissan (que con ello no digo que sean malos...).


El Q50 es la berlina de representación de la marca, englobada en el aura de las berlinas medias de tipo "premium" y competidor directo de coches como el BMW Serie 3, Mercedes Clase C o el Lexus IS. Aunque si os soy sincero, se me antoja un poco más grande y yo creo que está a caballo entre un segmento y otro...

La marca japonesa se caracteriza por tener unas líneas muy afiladas y con ciertos tintes futuristas y deportivos en todos sus modelos, así que no es de extrañar que también haga lo propio con una berlina, aunque a los clientes habituales de este tipo de carrocerías no les gusten los experimentos.
Pero en Motorproyect consideramos que han dado en el clavo. No había nada más que mirar las caras de la gente que nos observaba a nuestro paso... Este Infiniti puede atraer a una clientela más joven, aunque eso sí, con ciertas posibilidades económicas.

Su diseño es cierto que no deja indiferente a nadie y además, contamos con el factor exclusivo de tener un coche bastante poco visto y que poco tiene que envidiar a los consagrados alemanes. A pesar de contar con una carrocería clásica de tres volúmenes, sus nervaduras y pliegues nos inspiran cierto toque diferenciador y dinámico que no nos inspiran otras marcas mucho más serias y conservadoras en ese campo.
Pero lo curioso es que el Infiniti Q50 no acusa ese aire más dinámico de sus líneas y por supuesto, no ha entrado en la "macarrada", puesto que es un coche que no desentonaría en el Casino de Montecarlo junto a los suntuosos Mercedes Clase S o Bentley Flying Spur de líneas más... "puras".

Y es que no obstante, sigue siendo una berlina de representación y un auténtico grano en el culo para el Mercedes Clase C, Audi A4 y BMW Serie 3 entre otros.

Si pasamos al interior, nos encontramos con un habitáculo bien cuidado y con unos materiales de primer orden, con una excelente factura y unos muy buenos ajustes. Algunas zonas pecan de plásticos demasiado gomosos, pero muy agradables al tacto.

Nuestra versión no equipaba los asientos de cuero de serie y el tapizado, aunque con el símbolo de Infiniti bordado en el respaldo, nos parecía un tanto "simple" para tratarse de un coche con un porte como este. Por lo demás, sujetaban muy bien el cuerpo en la zona lumbar y las caderas y es relativamente fácil encontrar la postura de conducción idónea gracias a los múltiples ajustes del asiento. El volante multi-función tapizado en cuero sin embargo, me pareció que tenía un grosor un tanto exagerado y aunque de buen tacto, no me entusiasmó demasiado.


La consola central nos llamó muchísimo la atención ya que contaba con dos pantallas situadas en cascada, una superior de 8" y una inferior de 7", ambas táctiles y con una visibilidad ejemplar. La pantalla superior nos muestra el mapa del navegador, que nos transmite las ordenes por medio del equipo de audio y además, nos avisa de los radares fijos que existen en nuestra ruta.

La pantalla inferior, controla absolutamente todos los parámetros del coche y tiene innumerables funciones a las que nos tendremos que acostumbrar o con las que tendremos que "jugar" con el coche parado, ya que nos podemos pasar las horas muertas entre todos los menús disponibles.

Entre otras funciones, podemos regular de manera táctil el climatizador automático bi-zona, la intensidad de luz de las pantallas, elegir el tipo de reloj que queremos, el calendario para recordar nuestras citas, a sí, también cuenta con radio y equipo de sonido... Además esos menús son bastante intuitivos de manejar, aunque como son tantos, es difícil quedarse a la primera con lo que queremos en cada instante.

Como curiosidad, nos encontramos con un medidor de fuerzas "G" al igual de los que vemos en la esquina de nuestras pantallas de televisión en la vista en primera persona de una vuelta rápida de un Fórmula 1. Creo que ahí se han pasado, ya que en un coche sin ningún tipo de pretensión deportiva, es un menú prescindible...

El resto de equipamiento de serie era bastante extenso y además, se puede completar con numerosas opciones previo paso por caja. Entre otras cosas contaba con navegador, volante multifunción, Stop&Start, climatizador bi-zona, sensores de aparcamiento traseros, con asistencia de cámara trasera (de visión mejorable), faros de Xenón direccionales con luces diurnas Led incorporadas, avisador de cambio involuntario de carril, ordenador de a bordo con pantalla táctil, control de velocidad de crucero, que también puede ser adaptativo, sensor de lluvia e iluminación inteligente, llantas de 17" y como opcionales, podemos montar gadgets como escudo de protección de 360º, sensores delanteros y vista aérea del vehículo para evitar problemas de aparcamiento, techo solar practicable, llave inteligente, que memoriza la configuración del vehículo para el conductor, asientos eléctricos y calefactados, tapicería de cuero... así, hasta rellenar varios folios.


La habitabilidad interior es correcta, pero tampoco es para tirar cohetes. Cuatro personas viajarán cómodamente en el Q50 ya que la plaza central trasera es prácticamente testimonial debido al voluminosos túnel de transmisión.
Por espacio para las rodillas es suficiente y el confort de los asientos es perfecto para realizar largas travesías, aunque por altura, los más grandullones no estarán del todo cómodos como consecuencia de una caída del techo un poco acusada hacia la zaga.

El maletero tiene un acceso limitado por tener un hueco algo angosto y unas formas que no permiten aprovecharlo todo lo bien que nos gustaría., pero con 500 litros, su capacidad es bastante solvente. Solo tenía un pequeño detalle que no nos gustó nada. Resulta que solo hay dos formas de abrirlo..., bueno, tres en realidad.
Una es por medio del botón de la llave, que solo funciona cuando el motor está apagado. La segunda es desde un botón en el salpicadero, por lo que si sales deprisa a coger el paraguas y el conductor no se acuerda de que tiene que abrirte, para cuando quieras cogerlo ya estas empapado. Y eso es verídico porque nos pasó a nosotros durante la prueba... Señores de Infiniti, por favor; incorporad un pulsador para poder abrir el maletero sin que tenga que intervenir el conductor.

La tercera manera de abrir la tapa del maletero es la que más me gusta. Resulta que se abre desde dentro. No; pero no me refiero desde el habitáculo, me refiero desde dentro del maletero...
Como curiosidad os contaré que los coches norteamericanos en muchas ocasiones, cuentan con un tirador dentro del maletero para así evitar los secuestros. Parece una tontería en estas latitudes, pero se ve que allí es una cosa relativamente frecuente.

Infiniti tiene su mercado principal en Estados Unidos, así que allí el tema de las mecánicas de ciclo diésel lo llevan fatal... Pero si han desembarcado en Europa, no podían hacerlo sin este tipo de motores ya que tendrían que emprender el camino de vuelta nada más llegar.
¿Solución?, llamar a Mercedes-Benz y pedirles prestada una mecánica de su cosecha y que cuadre con el tipo de vehículo que es el Q50.

Eligieron el conocido bloque 2.2 diésel utilizado en los modelos de Mercedes de la anterior generación. No es precisamente una mecánica a la última, pero lo que sí que es cierto es que es una mecánica más que probada y contrastada por miles de usuarios de la marca de la estrella.


Alcanza los 170cv y tiene un par máximo de 400Nm, lo que es una cifra muy destacable. La velocidad máxima es de 230 Km/h y acelera de 0-100 Km/h en 8,5 segundos. No digo que no sea cierto, pero las reacciones del pedal del acelerador son muy progresivas y en ningún momento nos dio la impresión de que se nos pegaba la espalda al respaldo y por consiguiente, tampoco nos pareció que tuviera unas aceleraciones espectaculares...
También es cierto, que alcanzaba la velocidad legal de 120 Km/h en muy poco espacio de tiempo. Pero nosotros hablamos de sensaciones.

En el caso de nuestra unidad de pruebas, iba asociada a una caja de cambios automática de 7 relaciones, también de origen Mercedes, que se nos antojaba un poco lenta y errática en las aceleraciones, por ejemplo, a la salida de una curva acelerando con contundencia. Pero si realizamos una conducción normal y somos suaves con el pedal del acelerador, el Infiniti se comporta a la perfección y con una suavidad encomiable. También podemos elegir una versión manual de 6 relaciones.


La gama de motorizaciones se completa con el Q50 Hybrid, que cuenta con un motor de gasolina 3.5 V6 de 306cv y el apoyo de un motor eléctrico de 68cv con el que es capaz de alcanzar los 250 Km/h y hacer el 0-100 Km/h en tan solo 5,4 segundos. Esta versión se puede elegir tanto en tracción trasera como con tracción total.

Si hablamos de consumos; el Infiniti no es un coche muy gastón, habida cuenta de su peso y tamaño, así que con el motor diésel y equipado con la caja automática de 7 relaciones, homologa unos consumos de 6 l/100 Km que bajarían en el caso de adquirirlo con la transmisión manual, hasta los 5,6 l/100Km. En el caso de la mecánica híbrida, nos encontramos ante un motor muy potente y a priori, debería ser un auténtico "tragoncete", pero gracias a su configuración los consumos se contienen hasta los 6,2 l/100 Km para la versión de propulsión y hasta los 6,8 l/100 Km si se trata de la versión con 4 ruedas motrices.

Una vez desgranado el apartado de diseño, equipamiento y habitabilidad, habrá que ponernos en marcha ¿no?.


Nos ponemos el cinturón de seguridad, pisamos el freno y arrancamos. Bueno..., parece que este motor vibra un poco al ralentí...el motor y el interior. Falsa alarma; eso es porque está frío aun, no hay problema. En el momento en el que emprendemos la marcha esas vibraciones se disipan y reina la calma en todo el habitáculo.

Como hemos dicho anteriormente, llama la atención que con 170cv y tracción trasera, sea incapaz de pegarnos la espalda en el respaldo, pero eso es así. Tanto el motor, como la caja de cambios automática, hacen que el Infiniti sea un vehículo muy progresivo, pero aunque no nos de esa sensación de poderío; es un coche que engaña ya que sin darnos cuenta acelera, y mucho...

Entre los dos asientos delanteros, también tenemos un selector con tres posiciones, que nos permite cambiar la configuración de las reacciones del motor y la caja de cambios y de las suspensiones además del tacto de la dirección. Pero no es un coche que realmente nos invite a darle "cera" en una de esas carreteras reviradas y con el asfalto roto que tanto nos gustan..

El Infiniti Q50 es un coche señorial con el que dilapidar kilómetros y kilómetros de autopista sin sentir el más mínimo agotamiento y de la manera más confortable que nos hayamos imaginado jamás.

Pero si las cosas se ponen serias y realmente tenéis que circular por carreteras reviradas, no os preocupéis, porque el Q50 soporta los envites de una manera espléndida y con una gran nobleza de reacciones. La dirección no es que sea muy incisiva, pero teniendo en cuenta que no está conectada mecánicamente con el eje de dirección, es un hito tan solo el hecho del que el coche se mueva hacia donde le guiemos.

Sí amigos; la dirección es muy novedosa y no va unida físicamente al eje delantero sino que tiene una especie de sistema "manos libres" con el que el eje reacciona por medio de impulsos magnéticos procedentes de la columna de dirección, así que a pesar de que no sea del todo comunicativa, podríamos denominarla por lo menos como interesante...


Conclusión final.

El Infiniti Q50 es un gran coche con el que realizar viajes de larga distancia, con unos consumos comedidos y un confort interior más que notable.
Además es un coche que "viste" y mucho, ya que su estética de vehículo premium y sus líneas diferenciadoras, lo hacen un digno rival para marcas alemanas más convencionales y ya muy vistas. Digamos que es como un soplo de aire fresco a la categoría.


Con un interior suntuoso y con una carga tecnológica de primer orden, será del agrado de los más fervientes admiradores del mundo informático y de las aplicaciones, aunque bien es cierto, que cosas como lo del medidor de fuerzas "G" sobraba en un coche como este en el que debe primar el lujo sobre todas las cosas.

Su aplomo sobre cualquier tipo de vía es muy bueno, aunque mejor si no forzamos tanto la máquina en carreteras con curvas de diferentes radios de giro, ya que debido a su envergadura y peso, no es precisamente un coche al que le podamos denominar como ágil. Los sistemas de seguridad activa y pasiva contienen muy bien las inercias del vehículo y nunca dejarán que nos demos un susto, solo si desconectamos el ESP y lo forzamos a deslizar en una curva nos brindará una cruzada controlable pero poco recomendable ya que, repito; no es un coche al que le guste hacer el "cabra"...

La habitabilidad interior es suficiente para que cuatro pasajeros viajen a la perfección y sin estrecheces, pero en las plazas traseras, personas de gran tamaño encontrarán el techo relativamente cerca. Por maletero tampoco tendrán problemas ya que 500 litros dan para ubicar varias maletas y bolsas de viaje, aunque las formas no sean especialmente cúbicas.

El tandem motor-transmisión es muy apropiado para un vehículo de estas características y aunque peque de ser una mecánica y una caja de cambios de la anterior generación, es un bloque con una fiabilidad contrastada por miles de usuarios. También podíamos poner la pega de que es un motor que vibra y se deja notar bastante en frío y al ralentí, y que la transmisión a veces resulta extremadamente lenta, pero en una conducción normal para un coche así, en el que se viajará mucho por carreteras en buen estado y a un ritmo constante, lo único que nos transmite es confort de marcha a todos los niveles.

La cantidad de par disponible es bastante abultada y no nos dejará "tirados" en momentos de adelantamiento o aceleraciones, ya que la recuperación es bastante contundente, aunque todo lo haga de manera progresiva.

El Infiniti Q50 es un coche excepcional para todos aquellos que busquen una berlina premium, con una alta personalidad y que quieran diferenciarse con un coche diferente a lo que se estila en la categoría. Es vistoso, es seguro, es fiable, muy tecnológico, confortable y además, tanto en diésel como en versión híbrida, nos brinda unas prestaciones dignas de mención y con unos consumos bastante ajustados. Sí, es un coche diferente y de origen, era para un mercado diferente. Pero el Q50 es una gran alternativa a las "vacas sagradas" de origen alemán e incluso, una gran molestia para otro japonés como el Lexus IS, más consagrado en nuestro país.


Ahora eres tú el que tienes que marcar la diferencia. Pero para eso, te tienes que atrever...





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