Prueba: Smart ForTwo y Smart ForFour

Smart; ocupando un hueco en nuestros corazones desde 1997... Y esa afirmación podría ser cierta, porque caber, lo que se dice caber; cabe.


Smart nació como marca a finales de los 90´s en una "joint venture" entre la relojera suiza Swatch y Daimler-Benz. Esta asociación es única, porque nunca antes una marca de relojes se había asociado con una marca automovilística para hacer un coche. Sí que existen colaboraciones para equipar a los vehículos de alta gama y de prestigio con los relojes más exclusivos, como por ejemplo Bentley y Breitling pero, ¿un coche?.

Pues lo hicieron; y con Mercedes-Benz a la cabeza, crearon y diseñaron un pequeño coche urbano de tan solo dos plazas, que se presentaba como una alternativa real a la movilidad en las grandes urbes y como un gran sustituto a los ciclomotores y motocicletas que sortean el tráfico con suma facilidad y aparcan en casi cualquier hueco disponible.
En el caso del Smart, no te mojabas, había calefacción, se podía estacionar en huecos imposibles, se nos presentaba con un diseño juvenil y desenfadado y además, podías llevar compañía... al lado.

Con unas medidas tan comprimidas, uno de los mayores problemas con el que se encontraron los ingenieros de la marca antes de comenzar con la comercialización, era con el tema de la integridad de los ocupantes en caso de accidente. Se desarrolló la célula de seguridad denominada Tridión, que destacaba claramente sobre el resto de la carrocería debido que siempre iba pintada de diferente color al de los paneles de la carrocería. Esa célula protegía a los dos ocupantes de una manera integral y las pruebas de choque certificaron su efectividad.

Su penetración en el mercado era pausada, pero segura, así que se animaron a comercializar otros conceptos basados en la misma idea de coche urbano como el Coupé o el Roadster, con un estilo muy marcado y que mantenían la célula Tridión. Adquirían cierta semejanza a los pequeños roadster británicos de los años 60´s; pequeños, ágiles y muy divertidos. Más tarde apareció el primer ensayo de Smart para crear un cuatro plazas denominado ForFour, además de diferentes variables sobre el Smart ForTwo como el cabrio o el eléctrico, pasando por la edición limitada y ultra-originial Crossblade, que no montaba ni parabrisas, ni puertas..., solo contaba con el habitáculo a cielo abierto.

Todos montaban un motor Suprex de 0,6 cm3 y tres cilindros en posición trasera, que hacían que los modelos de Smart se movieran con mucho brío por las  grandes ciudades y con unos consumos bastante frugales. Aunque en 1999 presentaron el Smart cdi, que atesoraba unos consumos de tan solo 3,4 l/100 Km, todo un hito por aquel entonces.

Con excepción del ForTwo, el resto de carrocerías no gozaban de la aceptación esperada y paulatinamente fueron desapareciendo, dejando al modelo original como única referencia en la marca.

Pero Smart a vuelto y lo hace con aires renovados, nuevos diseños y mecánicas actualizadas. Además lo hace con dos carrocerías diferentes; el clásico ForTwo y la variante de cuatro plazas ForFour. Más adelante se esperan nuevas variantes, pero para eso habrá que esperar a ver como se comportan estos dos urbanos en el mercado.


A pesar de sus trazos totalmente cúbicos, el diseño me parece a nivel personal, muy fresco y juvenil, además de que esas formas tan rotundas, por supuesto, tienen un porqué.

Esas formas cuadriculadas cobran mucho más sentido en un coche urbanita como este, ya que gracias a ese diseño, ambos modelos gozan de una habitabilidad interior muy sorprendente teniendo en cuenta su tamaño.

El Smart ForTwo mide tan solo 2,69m de longitud y el Smart ForFour, alcanza los 3,49m, calcando su anchura y altura que se establece en 1,66m y 1,55m respectivamente.
Son algo más grandes que la generación precedente, pero aun así, el ForTwo sigue siendo capaz de estacionar en batería entre dos vehículos que estén aparcados en línea (si existe el hueco suficiente, claro...).

Gracias a sus contenidas medidas, el ForTwo es el coche del mercado que menos espacio necesita para dar la vuelta completa, ya que tan solo le hacen falta 6,95m de anchura de la calle, para volver sobre sus pasos. El ForFour tampoco necesitará mucho más espacio, ya que con 2 metros más de margen (8,65m) es capaz de realizar la misma operación. Vamos; que una máquina apiladora de esas que nos encontramos en cualquier almacén, es el único vehículo que podría hacerle sombra a los Smart en ese campo...

Gracias a eso y a una dirección muy suave de desmultiplicación variable, que se endurece (no lo suficiente) cuando aumentamos la velocidad, ambos Smart son extremadamente ágiles en la ciudad y se cuelan entre el tráfico de una manera sorprendente.

Las maniobras de cambio de carril y las de aparcamiento se realizan de una manera muy sencilla y con apenas mover el volante con un dedo, por lo que son dos vehículos excepcionales para la ciudad.

Si nos montamos en el interior, es donde realmente nos encontramos con algunas diferencias entre uno y otro y además, también muy curiosas.
El cuadro de mandos es similar en todas las versiones. Son plásticos duros en su mayoría, con unos colores muy vistosos y que combinan a la perfección con el tono que elijamos para el salpicadero que en esta ocasión, está tapizado de tela. Volante y palanca de cambios están forrados en cuero.

Hay varias combinaciones de colores a elegir para el tapizado tanto de los asientos como del salpicadero y podemos elegir también diferentes colores de pintura exterior para la carrocería y para la estructura Tridión, por lo que la capacidad de personalización de los Smart es casi infinita, requisito casi indispensable para un urbano en los tiempos que corren.


El interior marca la diferencia en cuanto a diseño y vistosidad y no han escatimado en imaginación hasta en las bolsas interiores de las puertas. El cuadro de instrumentos es muy básico en cuanto a configuración y todos los mandos imprescindibles son muy fáciles de encontrar. El panel del equipo de sonido nos da la sensación de que se halla flotando sobre el salpicadero y el climatizador está unos pocos centímetros más abajo, así que todo está al alcance de nuestras manos. No hay pantallas de ningún tipo ni sistema de infoentretenimiento; todo está orientado a la comodidad de los ocupantes y han prescindido de artificios tecnológicos que puedan distraer al conductor que tan solo quiera desplazarse del punto A al punto B.

No obstante, el panel del equipo de sonido sí que cuenta con un adaptador, para que podamos conectar nuestro propio navegador, tablet o smartphone con el coche, aunque la solución nos pareciese un tanto rudimentaria.
Es una tapa con forma de mando de microondas (por eso de que es blanco) que nos permite enganchar un adaptador para cualquiera de los aparatos mencionados y que es bastante cómodo de usar, ya que también podemos contar con aplicaciones específicas para interconectar esos aparatos al Smart, pero tiene la "pega" de que una vez lo estemos usando, nos dificulta el acceso a los mandos de la radio y puede resultar a su vez algo antiestético, habida cuenta de que, como hemos puntualizado, el cuadro de mandos cuenta con un diseño muy atractivo, visualmente hablando.

Detrás del aro del volante nos encontramos con el enorme velocímetro y una gran pantalla en el centro que corresponde con el ordenador de a bordo y que nos brinda la información imprescindible. El cuenta revoluciones no existe, así que si no queréis forzar la mecánica y conseguir unos consumos frugales, tenéis que estar atentos al sonido del motor.

Existen tres acabados para los nuevos Smart y cada uno de ellos, tiene un equipamiento determinado, además de poder contar con una lista de opcionales. Passion, Prime y Proxy son esas nuevas líneas de acabado y entre otras cosas, pueden montar volante multi-función, asientos calefactados, ordenador de a bordo, elevalunas eléctricos, regulador-limitador de velocidad, climatizador, llantas de aleación, techo de cristal panorámico, ESP con sistema de mitigación de viento lateral y hasta podemos equipar un equipo HI-FI JBL con una alta calidad de sonido en ambos modelos.

La habitabilidad, aunque os pueda parecer una "quimera", es realmente sorprendente en ambas carrocerías, pero curiosamente, personas de gran tamaño se encontrarán más cómodas conduciendo el ForTwo que el ForFour.

El confort interior es la nota predominante y el tarado de las suspensiones es muy acertada para un vehículo con estas aptitudes. Son tirando a firmes y contienen a la perfección los balancéos de la carrocería ya que no existen, puesto que es un coche que vira totalmente plano y tampoco es que tenga que soportar unas inercias extratosféricas a altas velocidades en curva... También cuenta con un sistema del ESP que mitiga las sacudidas del posible viento racheado contarrestando su fuerza lateral de manera electrónica.

Las mecánicas elegidas para hacer que ambos modelos se muevan con soltura en las atestadas calles de nuestras ciudades en hora punta, son sendos tricilindricos de gasolina, uno con 0,9 cm3  y turbo que genera unos aceptables 90cv y un atmosférico 1.0, con dos gamas de potencia de 61 y 71cv.

Nosotros tuvimos la oportunidad de probar el motor con 71cv tanto en el ForTwo como en el ForFour. Es una mecánica un pelín rumorosa, debido a los tres cilindros y a que el motor, aunque bien aislado, lo tenemos realmente cerca, pero el habitáculo no vibra absolutamente nada. Cuenta con Stop&Start de serie, que funciona con cierta rapidez y la transmisión manual de 5 relaciones con la que contaban nuestras unidades de prueba, tenía unos desarrollos muy cortos, que nos favorecían mucho a la hora de salir disparados de los semáforos. Realmente aceleran muy rápido y 71cv se muestran más que suficientes para circular con mucho brío entre el tráfico lento. y por radiales a una velocidad comedida.

Y digo lo de la velocidad comedida, porque estos dos "pequeñines" no están concebidos para circular por autovías a un ritmo destacable. Son coches especialmente cómodos y prácticos en vía urbana, pero en cuanto tenemos que adentrarnos en vías más rápidas, no pretendáis colocaros en el carril izquierdo y adelantar a todo el mundo, ya que si bien, hasta alcanzar los 100 Km/h es un coche confortable y relativamente silencioso, a partir de ahí el sonido del motor atmosférico a altas revoluciones se puede tornar un poco molesto. Suponemos que ese detalle quedará mitigado en parte, si adquirimos la mecánica más potente, que se supone que irá más "desahogada" y el turbo hará lo demás.
Ahora, que no os penséis que no corre, ya que su velocidad máxima es de 151 Km/h, pero entre el ruido del motor y que no es necesario (ni legal) ir tan rápido, ¿para qué vamos a ponernos nerviosos? si en cuanto se mueva un poco el atasco nos vamos a colar entre el Clase S y el Q7 que circulan delante nuestro...


Y es que 71cv son más que suficientes para circular con el Smart en nuestros quehaceres diarios por las grandes ciudades. Llegar el primero, aparcar en cualquier huequecillo cuando los demás se pueden pasar horas buscando una plaza, comprar, hacer papeleos,ir al trabajo y volver a nuestra casa por una radial a una velocidad media con unos consumos en ciclo mixto de 4,2 l/100 Km, es posible.

Y hablando de compras; el maletero de ambos modelos también es un tema curioso ya que el más pequeño ForTwo cuenta con un espacio de carga más amplio que alcanza los 260 litros, mientras que la versión para cuatro ocupantes se nos queda en 185 litros.

Esta curiosidad viene marcada porque en el ForFour han sacrificado un poco de ese maletero, para favorecer al espacio disponible para las rodillas y los ocupantes de la plazas traseras, aun así, tienen una destacable capacidad teniendo en cuenta su tamaño.

Conclusión final.

Nos divertimos mucho con ambos Smart por las calles de nuestra ciudad. Circulando por el centro histórico entre camiones de reparto y gente yendo a trabajar o paseando de buena mañana, nos sentimos ciertamente observados ya que era bastante cómico ver desde nuestras monturas como estos pequeños "juguetes" de ciudad, son capaces de girar cabezas a su paso, lo que dice mucho del original y acertado diseño de esta nueva generación.



La dirección muy liviana, nos ayudaba a movernos entre el tráfico como auténticas anguilas sin ningún esfuerzo y gracias sus contenidas medidas aprovechábamos siempre esos sitios "imposibles" que siempre se quedan entre coche y coche...

Los desarrollos cortos de la caja de cambios manual, nos brindaban una capacidad de aceleración destacable y aunque 71cv puedan pareceros insuficientes, gracias a su configuración, medidas y peso, hacían moverse a sendos Smart con una celeridad asombrosa. También podemos elegir una variante automática de doble embrague y 6 relaciones, que por comodidad puede pareceros más acertada, pero el funcionamiento y el escalonamiento de las marchas de la caja manual es perfecto para explotar a una mecánica como esta.

También es cierto que parte de la culpa de que los Smart tengan esas salidas fulgurantes de los semáforos es la configuración de tracción trasera, ya que, según las leyes de la física, siempre cuesta menos empujar que tirar ¿no?.

Otro de los puntos fuertes de ambos Smart es la habitabilidad interior. Como hemos dicho antes, parece mentira que nos proporcionen tal sensación de amplitud teniendo en cuenta su tamaño y que curiosamente, sea el ForTwo el que te ofrezca esa sensación de manera más nítida y que además cuente con mayor capacidad de maletero. Pero tanto en el uno como en el otro, la habitabilidad está muy lograda.

El equipamiento disponible es también bastante acertado y según la versión que elijamos, podremos contar con elementos, tanto de seguridad como de confort, nunca antes vistos en coches de este segmento. Como nota agridulce tenemos que decir que el adaptador para periféricos no creemos que sea del todo acertado, pero sinceramente; en un coche así es bastante poco probable que conectemos un navegador para no perdernos por nuestra ciudad, aunque si utilizamos esos periféricos como sistema de infoentretenimiento, dificultaremos el acceso a los mandos de la radio. Menos mal que también tiene mandos en el volante multi-función.
Existe una pantalla táctil multifunción de 7" integrada de manera opcional, que suponemos que tendrá mayor comodidad de uso, pero no la equipaban nuestras unidades de prueba, así que eso os lo dejaremos comprobar a vosotros cuando vayáis a probarlo...

Los Smart, por lo menos nuestras mecánicas de 71cv atmosféricos, son excepcionales para movernos por la ciudad con una agilidad increíble, pero en el momento que tenemos que aumentar la velocidad para desviarnos por las radiales de alrededor, se nota que no es su habitat natural.

La velocidad máxima sí que nos permite seguir el ritmo natural del tráfico en este tipo de vías, pero a partir de 100 Km/h el voluntarioso motor tricilindrico situado bajo el piso del maletero, se deja notar en el habitáculo y la dirección es cierto que se endurece, pero no lo suficiente, ya que seguía actuando de manera demasiado directa a cierta velocidad, lo que nos hacía corregir la trayectoria mínimamente en mitad de una curva.

En definitiva; en Smart han vuelto a poner una nueva nota de color a nuestras ciudades. Siguen ofreciéndonos vehículos con una alta movilidad, prácticos, seguros, sencillos, divertidos, personalizables y con un grado de calidad que solo nos puede ofrecer el amparo de una firma como Mercedes-Benz.

El Smart es idóneo como segundo vehículo para moverse sin problema por nuestra rutina diaria y dejar aparcado nuestro coche familiar en casa para poder aprovecharlo los fines de semana y además hacerlo, con ese toque "chic" y ese carácter premium que caracteríza a los modelos de la marca, que nos ofrece un Smart desde 11.800 euros para el ForTwo y 12.500 euros desde los que parten los precios del ForFour.

¿Le damos una nota de colorido a la ciudad?.



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