Al-Andalus. Época dorada en el tren.



Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor. Tengo mis dudas de que esa afirmación sea realmente cierta, pero sí que es verdad que los viajes en tren no son lo mismo en la actualidad que en los años 20´s.

Durante aquella época dorada en la España del Belle Epoque, el tren era un medio de transporte casi imprescindible para recorrer largas distancias y las clases altas de la sociedad dedicaban el tiempo en el tren a descansar, esparcirse, cerrar negocios o incluso, simplemente disfrutar de una estancia confortable en lo que duraba el viaje, contemplando los paisajes mientras se tomaban una copa.

Aquellos trenes contaban con camarotes y vagones suntuosos acordes a los reclamos de la alta sociedad española de la época y ofrecían los mismos servicios y comodidades que cualquier habitación de un hotel de lujo en las grandes ciudades.


Hoy en día ese espíritu sobrevive tal cual en el Al-Andalus, un tren ambientado en los trenes de aquellos años y con el que podremos realizar largas travesías turísticas en un ambiente de lujo y clase, donde nos trasladaremos a los años en los que reinaba Alfonso XIII y la sociedad vivía una transformación cultural acorde con los aires que soplaban desde otros países de Europa.

Consta de varios vagones de lujo, construidos en Francia y que servían para los desplazamientos estivales de la familia real británica por la Costa Azul. Son verdaderas obras de arte en sí, y permitirán al afortunado viajero, gozar de una estancia muy agradable y con total seguridad, ya que están convenientemente actualizados bajo los estándares actuales.

Se pueden elegir entre dos tipos de camarote: la suite superior, que se trata de una estancia muy amplia en la que nos encontraremos con todas las comodidades del siglo XXI, pero con el aroma inconfundible del clasicismo europeo que respiraron nuestros abuelos (bueno; los que se pudieron permitir el lujo...). La suite estándar también cuenta con una decoración acorde, pero en esta ocasión mantiene las medidas de los coquetos camarotes originales.

Como no podía ser de otra manera, el tren Al-Andalus también cuenta con hasta cuatro vagones dedicados a la restauración, construidos entre 1928 y 1930, que son unas auténticas maravillas decorativas, en donde el lujo y los materiales de primera se funden para crear ese ambiente tan característico.

Durante los días de recorrido, el tren Al Andalus se convertirá en tu salón, tu transporte, tu lugar de encuentro, tu bar y tu habitación, en definitiva; es un hotel que se mueve y en el que cada día nos acostamos y amanecemos en un lugar diferente de la jornada anterior.


Para que el viajero pueda descansar cómodamente, el tren permanecerá parado en la estación durante la noche. Los salones están diseñados especialmente para relajarse y disfrutar de un entorno evocador en el que disfrutar también de la compañía de resto del pasaje. Muchas amistades han nacido alrededor de una copa o una taza en los coches de Al Andalus.

Tras la cena, disfrutaremos de una velada de ocio. En Al Andalus cada noche hay fiesta a bordo, con varias actuaciones en vivo a lo largo del viaje, que, dada la longitud del tren, no importunarán a los que prefieran retirarse más temprano a la intimidad de su suite. También se puede optar por tomar algo más tranquilamente en otro de los coches salones o salir a dar un paseo por la localidad en que se encuentre en ese día. El tren esperará en la estación hasta la mañana siguiente.

La tripulación está formada por una selección de profesionales al servicio del viajero, preparados para ofrecer una atención exquisita y personalizada.

El equipo está dirigido por un Jefe de Expedición que, como máximo responsable, llevará las riendas de esta especie de crucero ferroviario a buen puerto (qué bien traído...). En esta singladura le ayudarán el resto de los miembros de la tripulación, como los camareros, el personal de seguridad, los guías..., que velarán para que el viajero no se tenga que ocupar más que de disfrutar del viaje.

El jefe de expedición y el guía se convertirán en los compañeros inseparables del grupo, acompañando a los viajeros en todo momento y ofreciéndoles la información y el asesoramiento que precisen. El animador, por su parte, se encargará de entretener y hacer disfrutar de las estancias a bordo, fomentando la participación activa de los pasajeros para que las horas de viaje se hagan mucho más amenas y llevaderas.


Toda la tripulación, está a disposición del viajero las veinticuatro horas del día, garantizando el mismo nivel de alta calidad y el trato personalizado dentro y fuera del tren.

Según la época del año y la ruta que escojamos realizar, el Al-Andalus cuenta con unos chef muy reputados, que ofrecerán siempre la cocina y los platos típicos de todos y cada uno de los lugares de las visitas, pudiendo los clientes, disfrutar también de la gastronomía tan rica y variada con la que contamos en nuestro país. Los menús están establecidos de antemano, buscando el equilibrio entre la cocina tradicional de cada zona, la creatividad de los profesionales y la innovación que ha hecho famosos a los cocineros españoles.

Podemos elegir entre varias rutas que realizan por varios puntos de nuestro país y según en la época del año. El más reclamado es por supuesto, el que hace la ruta andaluza donde se visitan las ciudades de Sevilla, Cádiz, Jerez de la Frontera, Ronda, Granada, Linares, Baeza, Úbeda y Córdoba, para volver de nuevo a Sevilla. 


En temporada alta, que abarca los meses de Mayo, Junio y Septiembre, el precio por persona parte desde los 3.140 euros por cinco días, mientras que el resto del año partirá desde los 2.850 euros.
El precio incluye pensión completa, cena de gala, música en directo, fiestas, excursiones, actividades, guía con desplazamientos en autobús de lujo y prensa diaria.

Como veis; es una alternativa más para conocer preciosos entornos de nuestra tierra, dentro de un marco de lujo y suntuosidad, pero también lleno de romanticismo, historia y relajación, además de viajar de una manera diferente a lo que se estila en la actualidad. 

Es un buen capricho para disfrutar y activar los cinco sentidos.





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