Prueba: Alfa Romeo Giuletta Quadrifoglio Verde.

Gracias al cielo, a todos los astros y a Dios si existe en alguna parte, por habernos ofrecido la oportunidad de probar en nuestras propias carnes, la visión que tienen los italianos de la deportividad disfrazada de compacto.


Dicen que tener sangre latina es un valor añadido. Que somos algo así como seductores, guapos, musculosos, fuertes, apasionados... (el que lo sea, porque yo solo creo que me he quedado en la sangre y en la pasión por todo lo que hago). Eso es aplicable tanto en hombres como en mujeres.

"La marca italiana se ha caracterizado siempre por ofrecernos unos productos con tintes y matices deportivos, que se notan desde su silueta, hasta en la manera de conducirlos"
Si esa sangre latina la trasladamos al mundo del automóvil, nos encontramos elementos tales como Ferrari, Maserati o Lamborghini en la actualidad o Pegaso e Hispano Suiza en los orígenes de este loco mundillo. Vale sí; son, y eran, marcas inaccesibles para la mayoría de los mortales como nosotros, pero si nos bajamos de las alturas, nos encontramos a dos representantes a los que sí podemos echar el guante: el Seat Leon Cupra R y el protagonista de nuestra prueba de hoy; el Alfa Romeo Giuletta Quadrifoglio Verde.

Ambos compactos representan la visión que tenemos, tanto españoles como italianos, de la deportividad, con carrocerías compactas y una estética brutal. Los dos compactos son el claro ejemplo de la sangre latina que corre por nuestras venas y a los que se les puede atribuir cualquiera de los adjetivos que os he citado antes.

El Seat Leon es más potente, pero es el representante italiano el que acaparará todas las miradas, ya que a una potencia espectacular (de la que os hablaremos más adelante), le tenemos que sumar una presencia y una belleza con la que no cuenta el Leon (que no digo que no sea bonito...).

La marca italiana se ha caracterizado siempre por ofrecernos unos productos con tintes y matices deportivos, que se notan desde su silueta, hasta en la manera de conducirlos, provocando unas sensaciones indescriptibles a todo aquel que tiene la fortuna de probar cualquiera de sus modelos.

De hecho, los "alfistas" son legión y lo son tanto en lo bueno, como en lo malo. Incluso cuando pasaron por una época oscura, con modelos mediocres y con una fiabilidad mecánica bastante frágil, a un "alfista" no se le podía insinuar la posibilidad de cambiar su montura y si lo hacía; seguro que se decantaba por otro Alfa. Pero, ¿qué tienen los modelos del Biscionne para encandilar a todo aquel que lo conduce?. Pues eso es lo que os vamos a desvelar en este artículo.


Bueno, tengo que deciros que en parte os hemos hecho trampa, ya que si bien Alfa Romeo se caracteriza por imprimir un punto "picante" a todos sus modelos, no estamos hablando de un JTD o un Multijet cualquiera; estamos hablando de lo más de lo más en la gama Giuletta; la versión Quadrifoglio Verde.

"Al igual que el trébol de cuatro hojas, al motor que utiliza el Quadrifoglio Verde se le puede considerar también una rareza."
Al trébol de cuatro hojas, se le considera una rareza en la naturaleza porque generalmente solo cuentan con tres, así que todo aquel que lo encuentre la tradición nos insinúa que tendrá mucha fortuna mientras lo tenga en su poder. Y como no podía ser de otra manera; si tienes un Alfa Giuletta Quadrifoglio Verde te puedes considerar un tipo afortunado...

Afortunado por tener en tu poder uno de los compactos más "bestias" que existen en el panorama actual, capaz de hacerte esbozar una sonrisa cada vez que lo conduces y además, hacérsela esbozar a todas aquellas personas que se crucen por tu camino, sobre todo, si escuchan el gorgoteo de su motor aunque sea al ralentí.


Al igual que el trébol de cuatro hojas, al motor que utiliza el Quadrifoglio Verde se le puede considerar también una rareza. Monta un 1.750cc TBI que genera unos nada desdeñables 240cv y un descomunal Par de 340 Nm, con el que es capaz de ponernos los ojos en el cogote acelerando de 0-100 Km/h en 6,6 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 245 Km/h.

Es una cilindrada poco común, pero con una entrega tan brutal que, como os he comentado, nos provocará una risa nerviosa y una sensación de disfrute superlativa cada vez que pisemos el acelerador "a tabla". Está asociado a una caja de cambios automática de doble embrague de 6 relaciones, con posibilidad de levas detrás del volante, pero esas levas no querremos utilizarlas mucho, ya que el funcionamiento de la transmisión en modo automático es perfecto en todo momento y parece que te lee la mente.

Circulando a cualquier régimen de revoluciones y aunque estás se mantengan en la parte baja, es hacer una leve insinuación con el pié derecho en el acelerador, para que después de un leve retardo en el que el coche "piensa" o interpreta que demandamos mayor potencia, baja una o dos marchas para salir disparados aprovechando el tirón hasta lindar con la zona roja. Y cuando digo disparados, es literal, ya que la sensación es la de que la velocidad de este coche se tendría que medir en metros por segundo y no en kilómetros por hora... Si por el contrario, mantenemos una velocidad constante, la inserción de marchas se realiza de una manera suave apenas superamos las 2.000rpm.

Además, cuando reducimos y tenemos el modo Dynamic activo, viene acompañado de un efecto que se denomina punta-tacón, que se utilizaba en los 80´s en el mundo de los rallyes y que consiste en frenar con la punta del pié mientras con el tacón damos un golpe de gas para no perder apenas fuerza en cada reducción de marcha. Pero tranquilos, que eso lo hace de manera electrónica y no es necesario que seáis Walter Rohl...

En este modelo también disponemos en la consola central del selector DNA, con el que podremos elegir tres modos de funcionamiento, tanto del motor, como del tacto de la dirección, así como del rendimiento y comportamiento del coche en todo momento.

"La sensación es la de que la velocidad de este coche se tendría que medir en metros por segundo y no en kilómetros por hora..."
Dynamic, como os podéis hacer una idea, es el modo más deportivo, con el que la dirección se vuelve más directa, el sonido del motor más bronco y la caja de cambios aprovecha toda la gama de revoluciones hasta la zona roja.
Cuando circulamos en modo Natural, el sonido que emana del tubo de escape es más comedido (pero sin perder ese toque deportivo del todo), la dirección sigue siendo directa, pero un poco más ligera y el coche no aprovecha tanto la gama de revoluciones y nos procura unos cambios mucho más suaves.
Por último, existe el modo All Weather, que nos sirve para que los controles electrónicos se adecuen a condiciones climatológicas adversas o a situaciones de baja adherencia.


Como es lógico, y con un coche con estás características, nosotros casi siempre circulamos con el modo Dynamic activado. La consecuencia es que el consumo de gasolina era directamente proporcional a la amplitud de nuestra sonrisa... Pero ¿a quién le importa?. Este es un coche para disfrutar y sentir la conducción por todas y cada una de las ramificaciones nerviosas de nuestro organismo.

Ya no es que su excelente mecánica, con su excelente sonido, que además, se sintetiza y se cuela dentro del habitáculo por medio de los altavoces de su excelente equipo Bose, haga que se nos ericen de emoción los vellos de los brazos; es que su comportamiento en general es "de libro".


Gracias a unas suspensiones muy firmes, podemos realizar ejercicios dignos de una montaña rusa sin comprometer en ningún momento la estabilidad y la agilidad que nos ofrece el conjunto. Literalmente, podríamos considerar que va sobre raíles. Además de todo el arsenal electrónico disponible, cuenta con la ayuda de un diferencial autoblocante, que hará que mantengamos siempre la trayectoria en curva, aunque vayamos a muy alta velocidad o en condiciones de poca adherencia. El coche se nos muestra totalmente inamovible...

Si hemos sido muy "malos" y el coche tiende a subvirar, otro sistema electrónico nos sugiere la maniobra perfecta de contravolante, para que el coche no pierda nunca el rumbo y así, poder hacerlo con total seguridad y efectividad si las cosas se ponen realmente feas.


Tanto en curvas abiertas a gran velocidad, como en curvas cerradas, como en cambios bruscos de dirección; fuimos incapaces de hacer que el Giuletta nos mostrase su cara peligrosa. Todo era puro agarre y una perfecta combinación de sistemas imperceptibles, pero que nos aseguraban una extremada confianza en todo momento y sin dejar de pisar el pedal del acelerador.

"Gracias a unas suspensiones muy firmes, podemos realizar ejercicios dignos de una montaña rusa sin comprometer en ningún momento la estabilidad y la agilidad que nos ofrece el conjunto."
También podemos aventurarnos al sano ejercicio de apurar en las frenadas. Dicen que muchas carreras se ganan o se pierden, según la valentía del piloto a la hora de frenar más tarde antes de afrontar una curva. Pues con el Alfa podríamos ganar alguna que otra carrera de esa manera, ya que el Quadrifoglio Verde contaba con unos extremadamente efectivos frenos Brembo con una gran mordida y con una perfecta dosificación, que parecían no agotarse nunca. Y es que para la tarea de contener a una "bomba" de 1.320 Kg y 240cv desbocados debajo del capó delantero, no podían dejar ese asunto al azar.

Realmente, tanto el sonido, como el empuje, como su comportamiento, me entusiasmó sobremanera. Pero ¿qué me decís de su silueta?. El Alfa Giuletta cuenta con una de las carrocerías más seductoras del mercado y es que ya sabéis la fama que tienen los trajes de corte italiano.

Su parrilla frontal es muy original, con esa forma triangular de la rejilla del radiador que se prolonga hasta la base del parachoques y que obliga a colocar la matrícula en un lateral de vehículo. También cuenta con unos faros ovoides bastante inclinados que conforman también la mirada típica y original de los nuevos productos de la marca italiana, como el MiTo o el "juguete" 4C.


Es una carrocería con un diseño muy bello y bastante musculado, pero la verdad es que si no fuera por sus llantas características de tipo dial telefónico de 18 pulgadas, su doble salida de escape y el trébol de cuatro hojas sobre un triángulo blanco en las aletas delanteras, el Giuletta más potente se podría confundir con cualquier representante de la gama. Para ser el vehículo más prestacional, se torna bastante discreto, lo que para muchos se podría considerar una ventaja.

Si abrimos las puertas para incorporarnos al interior, nos reciben unos impresionantes butacones delanteros de corte deportivo, tapizados en combinación de cuero y tejido Alcántara, con el logo de la marca. Esos asientos nos sugieren una sujeción muy buena, y lo certifican nada más sentarnos. La posición de conducción se encuentra muy fácil y todos los controles de mando están situados a mano.

El cuadro de mandos es lo que menos me impresionó ya que es similar al resto de la gama (volante incluido) y no llama la atención de no ser por los pedales exclusivos de aluminio también con el logo de la marca, las alfombrillas y cantoneras específicas de la versión QV y poco más.

Otra cosa es la dotación de serie, ya que esta versión deportiva tiene absolutamente todo lo que cualquiera puede desear. Además de todas las "delicatessen" electrónicas que nos proporcionan unas sensaciones indescriptibles al volante, el Quadrifoglio Verde cuenta con climatizador bi-zona, ordenador de a bordo, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, lunas tintadas, escape deportivo, llantas de 18 pulgadas, sistema Hi_FI del especialista Bose, control de velocidad de crucero, sensores de luces y lluvia, espejo interior electrocrómico, techo solar panorámico practicable eléctricamente, navegador o faros bi-xenón entre otras cosas.

"Esta versión deportiva tiene absolutamente todo lo que cualquiera puede desear."
La habitabilidad interior no es que sea uno de sus fuertes, ya que si bien en las plazas delanteras viajaremos como auténticos reyes, las traseras se nos antojan un poco justas a la altura de las rodillas, también condicionadas por el mayor volumen de los preciosos asientos deportivos delanteros y en altura, por el techo solar panorámico que nos come algo de espacio. El maletero, por otra parte, entra dentro de las capacidades correctas que se estilan en el segmento.


Teniendo en cuenta que el Alfa Romeo Giuletta QV es un compacto, sí, pero es un compacto para disfrutar conduciendo, el tema de la habitabilidad es para mi ciertamente irrelevante, lo cual no implica a que cuatro personas puedan viajar de una manera más o menos confortable y con espacio suficiente para las maletas.


Conclusión final.

Como he dicho al principio, el Alfa Giuletta QV es la pasión y la seducción disfrazada de vehículo compacto, además; con nombre de mujer.


Es un compacto que, ni siquiera en sus versiones básicas, te dejará indiferente por sus trazos limpios y bellos y por su diseño original y diferente. Pero la versión Quadrifoglio Verde no es solo belleza. Es potencia, es sensibilidad, son sensaciones, es tecnología. Definitivamente es lo mejor de la gama Giuletta y probablemente, uno de los mejores en su segmento.

Puede que la habitabilidad interior no sea uno de sus fuertes, ni que su cuadro de mandos sea vistoso, ni que los materiales empleados sean el "sumun" del lujo, con excepción de los preciosos, cómodos y excelentes asientos delanteros; pero el Giuletta QV no está concebido para ofrecernos eso. Está concebido para que, o bien conduciéndolo, o bien observándolo y escuchándolo a su paso, haga que exclamemos un sonoro y profundo !!Guau!!.


"Es potencia, es sensibilidad, son sensaciones, es tecnología. Definitivamente es lo mejor de la gama Giuletta"
Otra cosa es su equipamiento de serie, ya que nuestra montura contaba con todos los elementos necesarios para proporcionarnos una gran vida a bordo y un gran confort en nuestros viajes, aunque se echaban en falta elementos superfluos que están empezando a incorporar la competencia y que nunca vienen mal, como el asistente de aviso de cambio involuntario de carril, por poner un ejemplo.

Todo en este coche es relativamente atípico. Desde su precioso diseño exterior, hasta su mecánica con una cilindrada que evita el redondeo que sí practican las otras marcas. Sus 1.750cc con turbo son un ejemplo de empuje y fuerza en cualquier gama de revoluciones y sus prestaciones máximas son extremas para un compacto, al igual que la descomunal cantidad de Par disponible desde la parte baja del cuentarevoluciones hasta la zona roja.

El sonido que emana de sus escapes y que se cuela en el interior gracias a su sistema de sonido amplificado, nos invita una y otra vez a pisar el acelerador y llevarlo alto de vueltas como si no hubiera un mañana. Es simplemente adictivo, al igual que lo son sus reacciones y su aplomo en carretera.


Da igual que sea una carretera de montaña como una gran autopista. El Giuletta nos ofrece siempre un rodar perfecto, una agilidad encomiable y una motricidad increíble fuera de este planeta. Lo único con lo que se lleva fatal es con los pisos bacheados y en mal estado, ya que las firmes suspensiones y el chasis rebajado en pos de esas reacciones deportivas, hacen que esas imperfecciones se trasladen con total nitidez hacia nuestra columna vertebral.

"Nos dibujará con pintura indeleble una enorme sonrisa tonta que no podremos borrar tan fácilmente."
La dirección es muy directa e incisiva, casi quirúrgica. El coche va exactamente por donde le ordenemos y todo el arsenal tecnológico del que dispone, hace que nunca, nunca, perdamos la estabilidad ni tengamos esa incómoda sensación de pensar eso de !!la que nos hemos librado!!.

El equipo de frenos no podía haber sido una mejor elección para un coche tan prestacional. Brembo es un gran especialista y monta unos espectaculares y efectivos frenos capaces de detener al conjunto en muy pocos metros y con un alto grado de resistencia, sea a la velocidad que sea a la que vayamos circulando y por mucho que los castiguemos.


En definitiva; el Alfa Romeo Giuletta QV es un vehículo que hará que afloren sensaciones que teníamos olvidadas o que simplemente, ni siquiera conocíamos. Es una auténtica "machinna" que hará que seamos un poquito más felices en nuestro día a día y que nos dibujará con pintura indeleble una enorme sonrisa tonta que no podremos borrar tan fácilmente.

"El Giuletta nos ofrece siempre un rodar perfecto, una agilidad encomiable y una motricidad increíble"
Creo que me acabo de enamorar. Es seductora, es bella, tiene carácter, es discreta, hace que afloren todos tus sentimientos, hace que tengas una sonrisa permanente, te da mucha seguridad, es aventurera, es deportista (le gusta mucho correr...), me proporciona un placer que nunca antes había conocido y es italiana... Se llama Giuletta QV y es la "machinna" perfecta.






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