Prueba: Isuzu D-Max 2.5 D Solar.

Curiosamente; el coche más vendido del mundo no es una berlina, ni un compacto. Se trata de una rareza en estas latitudes. El coche más vendido del mundo es el Ford F150, que es un vehículo con carrocería Pick up y que lleva desde los años 50 siendo un superventas en E.E.U.U y por supuesto, como consecuencia, la suma global aumenta ya que son muchos de sus habitantes los que se decantan por este tipo de carrocería en el país de las libertades.


En Europa; este tipo de carrocerías son idóneas para un uso laboral e incluso agrícola casi en exclusiva, aunque poco a poco, hay algunas personas que han visto en este tipo de carrocerías una utilidad bien distinta, que es la del ocio.

No hace tanto tiempo, un Pick Up cualquiera, nos ofrecía una caja trasera con una capacidad de carga solvente, unas cualidades todo terreno bastante loables y por desgracia, un diseño anodino y unos acabados interiores básicos, toscos y duros orientados a soportar el trato más duro por parte de los propietarios.

Pero alguien, algún día, decidió que un Pick Up no tendría que ser solo para trabajar y que podría tener muchas más posibilidades, así que poco a poco se han ido refinando sus líneas, se han ido mejorando los interiores y se han ido incorporando nuevas opciones de carrocería. ¿El resultado?, pues un vehículo como el que os vamos a ofrecer en nuestra prueba semanal. El Isuzu D-Max.


Isuzu es una marca japonesa con un amplio bagaje y un curriculum de vehículos y motores muy extenso, ya que además de construir desde autocares, pasando por camiones, vehículos comerciales y todo terreno (no tiene en su gama ninguna berlina), que tienen unas ventas considerables en el país asiático, también es uno de los mayores fabricantes de motores diésel del mundo, por lo que ha diseñado y ensamblado mecánicas para muchas marcas, entre las que se incluye el gigante GM.

En España lleva también muchos años dando guerra y ofreciendo muy buenos productos a un precio casi siempre, muy equilibrado, pero como siempre decimos; en este país necesitamos abrir más nuestra mente y cultura automovilística y probar cosas nuevas, ya que se ven pocos Isuzu circulando por nuestras calles.

Pero notamos que es una tendencia proclive a cambiar y por eso, hoy os vamos a desgranar un buen coche para todos aquellos que busquen un auténtico todo terreno, que necesiten un buen espacio de carga y que además, no quieran tener ningún tipo de estrecheces a la hora de viajar con la prole.

El Isuzu D-Max, nos ofrece varias posibilidades de carrocería, desde una simple orientada al mundo laboral con una caja de 2,30 metros de longitud y 1,57 metros de ancho, hasta nuestra carrocería más orientada al mundo del ocio, con cinco cómodas plazas, cuatro puertas y una habitabilidad interior increíble, aunque eso sí, su caja se verá reducida a "tan solo" 1,48 metros de largo por 1,53 de ancho...

Como término medio, no podemos dejar de hablar de la carrocería denominada Space, ya que es una carrocería muy original, que nos ofrece lo mejor de la carrocería Single y de la correspondiente a nuestra prueba de hoy denominada Crew. Se trata de una cabina simple con dos puertas como tal, pero con otras dos pequeñas puertas traseras "camufladas" que se abren de manera "suicida", lo que quiere decir, en contra a lo que viene siendo habitual. Detrás alberga un asiento en el que tres ocupantes podrán viajar con total comodidad, aunque con un poco menos de espacio para las rodillas. Ese espacio que nos ahorramos con la eliminación de las puertas traseras, lo ganamos en espacio de carga, ya que en esta ocasión, contamos con 1,79 metros de longitud.

Si obviamos la versión Single, tanto la carrocería Space como la carrocería Crew, son ideales para viajar y realizar nuestras actividades de ocio más extremas y con ello, me refiero a cosas como transportar bicicletas, motos, quad, parapente, bártulos de escalada... Con el Isuzu D-Max y su tracción total con bloqueo de diferencial, no tendremos problemas para acceder a casi cualquier sitio y a partir de ahí, disfrutar sin más de lo que nos ofrece la naturaleza.


En medio de las dos plazas delanteras contamos con un mando con el que podremos elegir en qué tipo de tracción queremos circular. Si vamos tan solo por carretera, podemos movernos con dos ruedas motrices, que en este caso, serían las ruedas traseras, para de esta forma, hacer que el coche no consuma más de lo necesario mientras no sea imprescindible.

Si el clima no acompaña o bien, nos incorporamos a algún camino de tierra o barro en el que podamos tener algún problema de motricidad, seleccionaremos la tracción total con la que saldremos airosos de cualquier contratiempo. Y si ya nos metemos en terrenos agrestes, trialeras y demás trampas naturales que nos podamos encontrar en nuestro camino; contamos con una tercera posición del selector en el que el bloqueo del diferencial hará que toda la fuerza del motor se distribuya de manera aleatoria a la rueda que tenga contacto con el suelo y así poder salir del "atolladero" sin ningún tipo de percance. Este sistema funciona de manera excepcional y aunque tres de las cuatro ruedas se mantengan en el aire (tarea un tanto complicada, pero posible...), distribuyendo el par motor a la rueda o ruedas que queden en contacto con el suelo de manera electrónica y sin que el conductor tenga que intervenir.

La verdad es que independientemente de la capacidad de tracción del Isuzu D-Max, es una tarea tediosa poner en un compromiso a este coche, ya que el recorrido de las suspensiones es simplemente increíble y siempre nos daba la sensación de que podíamos atravesar por cualquier lugar aunque pareciera imposible a simple vista. Haciendo un poco de conducción Off Road, intentamos hacer "sudar" la gota gorda al Pick Up de la marca japonesa y fue él el que nos hizo sudar a nosotros, ya que mientras el D-Max atravesaba cualquier tipo de desnivel sin inmutarse, desde dentro temíamos con la posibilidad de volcar a juzgar por el grado de inclinación que era capaz de soportar este gigante. !Y todo eso con las cuatro ruedas aun posadas en el suelo!. Su capacidad todo terreno, está fuera de toda duda... No vamos a seguir con un juego en el que la máquina se ría de nosotros al ver nuestra cara de sorprendidos mientras atraviesa lugares imposibles con el paso firme de Atila el conquistador...


Esas suspensiones tan aptas para la conducción Off Road y con un enorme recorrido, penalizan al gran D-Max en carretera abierta, pero curiosamente, no hacen que la carrocería incline más de la cuenta en las curvas y soportan muy bien el enorme peso y la envergadura del conjunto. Lógicamente, los cambios bruscos de dirección y las curvas a altas velocidades se le atragantan, pero eso no quiere decir que no sea un vehículo seguro, ya que si tenemos que realizar alguna de estas maniobras "in extremis", cuenta con todos los sistemas de seguridad que se activarán para salvar la situación de la mejor manera posible, como el ESP y el control de tracción, además de contar con la sección lateral del chasis aumentada para evitar males mayores en caso de accidente inminente. Por supuesto; no podían faltar los airbags laterales, frontales y de cortina, además de una estructura reforzada en la zona de la cabina.

El D-Max nos ofrece una capacidad todo terreno fuera de toda duda, y un aplomo bastante aceptable en carretera abierta siempre y cuando, circulemos a velocidades legales, así que lo podríamos denominar como un vehículo aventurero por excelencia.


Pero los interesados en este tipo de vehículos, no solo los utilizarán para realizar sus deportes preferidos, para hacer una conducción extrema por el campo o para trabajar, sino que también querrán disfrutar con los suyos de esas escapadas y de viajes más o menos largos.

El habitáculo nos ofrece un espacio excepcional para cinco ocupantes, que no tendrán ningún problema ni por altura, ni por distancia de los asientos delanteros con respecto a las rodillas en ninguna de sus cómodas y amplias plazas. El único "pero" es que debido a su altura considerable respecto al suelo, los más bajitos tendrán que "escalar" un poco a la hora de subir al coche, pero una vez dentro, el espacio es realmente notable. Del "maletero" no hablamos, porque deberíamos denominarlo más bien, espacio de carga. Con el cerramiento correspondiente para la caja, contaremos con un espacio de carga diáfano con el que no contaremos en ningún otro vehículo del mercado por muy grande que sea, si no es un Pick Up. Eso sí,  os recomendaría que si lo vais a usar mayormente como maletero, os hicieseis con un recubrimiento de goma o algo así, para evitar que nuestras maletas y enseres se deslicen y golpeen los laterales de la caja, lo cual, resulta muy incómodo y se pueden producir algún tipo de roturas, ya que este coche es igual de duro por fuera como por dentro...

Una vez sentados en el puesto de mando, nos encontramos con un salpicadero muy vertical en el que todos los mandos les tenemos al alcance de la mano. No cuenta con infinidad de botones ni unos materiales sibaritas como tejido Alcántara o recubrimientos de cuero. Los plásticos son en su mayoría duros, con una alta resistencia a los golpes y ralladuras y la verdad es que tienen unos ajustes muy buenos. A pesar de todo, el origen es el que es, pero aun siendo plásticos duros, el tacto es muy agradable y la apariencia visual es también muy buena y no dan la sensación de ser plásticos baratos.


Cuenta con varios huecos portaobjetos repartidos por el habitáculo y una nota que nos pareció curiosa y muy "americana" si se me permite la expresión; sendos posavasos de tamaño "king size" debajo de las toberas laterales de ventilación.

En cuanto al equipamiento de serie, también tengo que hacer una mención especial, ya que me pareció bastante extenso teniendo en cuenta de que se trataba del acabado Solar, que es el intermedio y que estamos hablando de un vehículo de origen industrial.

Entre otras cosas, el D-Max equipaba de serie climatizador automático, dirección asistida, control de velocidad de crucero con mandos en el volante, ordenador de a bordo, equipo Hi-Fi Pioneer, espejo interior fotocromático, retrovisores eléctricos, térmicos y con acabado cromado, llantas de 17 pulgadas o pilotos traseros con tecnología LED, además de poder incluir elementos como el navegador, tapicería de cuero, o asientos calefactados y regulables eléctricamente, según acabados.

Si hablamos de mecánicas, solamente contamos con una opción en toda la gama. Se trata del excelente motor 2.5 diésel, de 163cv y que genera un par máximo de 400Nm, lo que le permite ser el Pick Up actual, con mayor capacidad de arrastre del mercado.

En nuestro caso iba asociado a una muy buena caja de cambios automática de cinco relaciones, que todo hay que decirlo, funcionaba de una manera ejemplar en todo momento y a pesar de tener que gestionar semejante cantidad de par, no se producían ningún tipo de tirones y las marchas se sucedían de una manera imperceptible. También tenemos la opción de decantarnos por una caja manual de seis relaciones que se monta por defecto.

La mecánica va muy sobrada en todos los aspectos. No es una mecánica prestacional, es una mecánica de fuerza pura y dura, aunque es justo decir que también nos ofrece un gran empuje y una gran respuesta en todo momento ya que los 400 Nm se hacen latentes en cada golpe de acelerador.

Puede resultar un poco ruidosa y se pueden percibir ciertas vibraciones mientras circulamos por ciudad a bajo régimen de revoluciones, pero eso se disipa totalmente en cuanto salimos a carretera abierta en donde el confort y el silencio es la nota predominante.

Y ¿qué me decís del diseño?. Bonito... La verdad es que es una de las cosas que más nos sorprendió, ya que no sé si será por tener esas líneas tan afiladas y un frontal tan marcado o simplemente por el precioso color granate, pero el nuevo Isuzu D-Max no tiene nada que envidiar a los nuevos SUV y crossover de última hornada en cuanto a belleza y precisión de líneas. Además de que por su configuración y tamaño, es un coche que llama poderosamente la atención allá por donde pasa... Lo dicho; como Atila el conquistador con su manada de elefantes...


Conclusión Final.

El Isuzu D-Max es un gran coche específico para los trabajos más duros y aguantar todo lo que le echen, pero gracias a una imagen muy renovada, con un diseño muy atractivo, un refinamiento general de bandera, unos acabados más que aceptables y un gran equipamiento, también se postula como una gran alternativa para los clientes más aventureros y a los que les encanta adentrarse en lo más recóndito de la naturaleza, sin menospreciar una conducción racional por carretera y "demencial" por caminos de todo tipo.


Gracias a su excelente sistema de tracción integral con selector y la posibilidad de activar el bloqueo del diferencial, el D-Max se nos muestra como una herramienta insuperable para afrontar los terrenos más complicados y difíciles. Unido a unas buenas suspensiones con un amplio recorrido, pero que no son excesivamente blandas, también gozamos de una muy buena estabilidad y seguridad en todo momento.

La única variable mecánica es un ejemplo de fuerza y potencia, que mueve al Pick Up japones con una soltura encomiable y destaca por un par máximo descomunal que nos librará de algún que otro quebradero de cabeza a la hora de adelantar, recuperar o simplemente, salir de alguna trampa natural en la que nos hayamos metido.
Sus consumos no se disparan a pesar de tener que lidiar con un peso de 1.945 kg y se conforma con unos 7,4 l/100 Km, lo que no está nada mal para un vehículo semejante.

La caja de cambios automática, también nos pareció que tenía un buen funcionamiento, con inserciones de marchas imperceptibles y muy bien equilibrada para ofrecernos un funcionamiento ejemplar en todo momento y transmitir de la mejor manera posible, ese torrente de par al suelo.


El habitáculo derrocha amplitud por todas sus cotas y cinco ocupantes se sentirán a la perfección en todas y cada una de sus plazas. Por supuesto; el puesto de mando también es perfecto y sin alardear de un diseño espectacular ni nada de eso, cuenta con todo lo necesario para una placentera vida a bordo y una conducción muy cómoda, además de tener varios huecos repartidos por el interior para vaciar los bolsillos. El equipamiento es equivalente al de cualquier compacto o utilitario del mercado y tenemos todo lo imprescindible para viajar de la manera más confortable: climatizador, control de velocidad de crucero o equipo de audio, no faltan entre su dotación de serie.
El único "pero" que le podemos poner, era que el excelente equipo de audio firmado por el especialista Pioneer y con una excelente calidad de sonido, se veía un poco ensombrecido por el aspecto "tuning" del propio aparato y deslucía medianamente el muy bien rematado conjunto interior.


Otro punto de inflexión merecen los frenos, ya que si bien detienen el pesado conjunto de una manera notable, no conviene abusar mucho del pedal, ya que tienen que lidiar con un gigante del asfalto de casi dos toneladas y la tendencia es a que se agoten relativamente rápido.

En definitiva; el Isuzu D-Max nos ha sorprendido por muchos motivos. El primero es por su precioso diseño que lo acerca mucho más al mundo convencional que al mundo industrial del que en teoría procede. Otro motivo es por su habitabilidad, equipamiento y confort interior, comparable al de cualquier crossover actual. Y por último; por su gran motor y sus capacidades fuera del asfalto, en las que mantiene el espíritu de "trabajador" nato con las que fue concebido en origen.

Un Pick Up reúne lo bueno de varios mundos como es el de los vehículos industriales y los todo terreno. Pero el Isuzu D-Max nos aporta, además de todo eso, un refinamiento exterior e interior, más propio de segmentos como el de los SUV o monovolúmenes. Es un gran coche con el que disfrutar de tu tiempo libre y si quieres, aventurarte hasta los confines de la tierra con toda tu familia.
Con el Isuzu D-Max conquistarás nuevos mundos, solo o acompañado...; como Atila.







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