Prueba: Land Rover Discovery Sport 2.2 TD4 HSE



Son las 17:15 de la tarde de un lunes cualquiera. Dicen que los lunes nos cuestan a todos y es cierto, pero en esta ocasión, nuestro lunes se nos presenta algo diferente, ya que Héctor y yo nos adentraremos en el mundo de la aventura gracias a la deferencia de Fausto Motor (concesionario oficial en Burgos de Land Rover) por prestarnos su nuevo Discovery Sport.

Después de firmar las autorizaciones pertinentes y de las explicaciones previas sobre el equipamiento y los sistemas electrónicos a nuestra disposición, pulso el botón que despereza a la potente mecánica de la que gozaremos durante las próximas horas y un selector giratorio emerge de la nada entre los dos asientos delanteros. Seleccionamos la D y comenzamos a desplazarnos hacia lo desconocido, con todo un abanico de posibilidades entre las que elegir y dispuestos a comprobar cuanto tiene este nuevo modelo de la marca británica de Discovery y de Sport.


Desde que Land Rover fue adquirida por el gigante indio Tata, junto con Jaguar incluida dentro del mismo paquete, es un hecho que ambas marcas han sufrido una profunda remodelación y sus modelos han pasado de ser unos automóviles mediocres, con un diseño vetusto, una tecnología obsoleta y con un futuro incierto, a ser una referencia dentro de sus respectivos segmentos. Y esa afirmación se plasma a la perfección en un modelo como el que os vamos a presentar hoy y que no dudamos en ningún momento que tendrá un éxito realmente arrollador.

Exteriormente, estamos hablando de un vehículo relativamente grande, con 4,59 metros de largo, 2,17 metros de ancho y 1,72 metros de alto y que ha tomado rasgos estilísticos de sus hermanos Evoque y Range Rover Sport.

La combinación no podría ser más atractiva y conforma una silueta bastante rotunda, moderna y ciertamente imponente, con aires tecnológicos y en cierta medida; futuristas. Llaman mucho la atención los grupos ópticos, tanto delanteros como traseros, con formas muy afiladas y que le proporcionan una mirada muy característica y reconocible al primer golpe de vista.

El frontal se nos antoja muy agresivo. con un gran parachoques en el que se integran las luces antiniebla y que también cuenta con una protección de los bajos de diferente color a la carrocería. La rejilla del radiador es muy estrecha y está situada muy arriba, flanqueada por esos precioso faros de xenón con luces diurnas con tecnología Led y rasgos afilados, lo que en conjunto, nos proporciona una visión bastante respetable y potente, que invita a cambiarnos de carril cuando lo vemos por el retrovisor para dejarlo pasar. O eso, o esperar a que nos pase por encima y os aseguro que podría...

La zaga también nos muestra su poderío con unas líneas muy marcadas y musculosas y donde destaca un gran parachoques con protecciónes, un gran portón de fácil acceso, a pesar de su elevada altura respecto al suelo, unos pilotos sobre-elevados, para asegurar que los vehículos precedentes tengan una óptima visión, una doble salida de escape y un prominente alerón, que cumple con más funciones estéticas que realmente efectivas...

Es una imagen que gusta en general allá por donde pasa y es que no obstante, la gente reconoce los rasgos del exitoso Evoque en la delantera y del efectivo y laureado Range Rover Sport en el resto de la planta.


De hecho; el Land Rover Discoverý Sport se sitúa a caballo entre la polivalencia del pequeño de la casa y la opulencia y efectividad de sus hermanos más mayores, siendo un punto de equilibrio dentro de la gama que nos ofrece la marca compuesta por el Defender, como máximo exponente de los todo terreno más puros, pasando por el Evoque, con unas enormes capacidades off road, pero más orientado al asfalto y los más sibaritas Range Rover y Range Rover Sport, que además de poseer unas altas capacidades para circular sin problema por los terrenos más inhóspitos, nos ofrecen un lujo interior y un equipamiento sin parangón.

Y ya que hablamos de los interiores, vamos con el habitáculo del vehículo que nos ocupa en esta prueba.

Abundan los plásticos blandos y con un tacto muy agradable por todo el cuadro de mandos. Tienen unos ajustes de primera línea y un aspecto duradero. Pero la nota más característica es que el resto del habitáculo posee una calidad de factura mucho más sibarita, con cuero, tanto para los asientos como para el recubrimiento de los paneles de las puertas, detalles cromados y también algunos, de auténtico aluminio.


La posición de conducción es muy alta y muy cómoda, además de encontrarse muy fácilmente, gracias a los múltiples ajustes eléctricos del asiento. Todos los mandos quedan muy a mano y son muy sencillos de utilizar e interpretar. También la capilla de relojes digital cuenta con una gran legibilidad y nos ofrece una gran información relevante en el momento procedente del ordenador de a bordo, pero sin llegar a saturar.

En el resto de las plazas, gozamos también de una amplitud muy buena y cualquiera de sus cinco ocupantes no tendrán problema alguno para acomodarse en cualquiera de sus plazas, ya que tiene muy buenas cotas de anchura, altura y espacio para las rodillas, gracias a su gran distancia entre ejes de 2,74 metros.

Qué decir del maletero, que con una gran capacidad de 829 litros con las dos filas de asientos en posición original, se nos postula como uno de los más capaces de su categoría. Pero es que aún no acaba la cosa, ya que los respaldos de los asientos traseros, se pueden dividir por secciones o por completo, dejando un espacio de carga casi plano de hasta 1.698 litros.
Ahora bien; también tenemos la posibilidad de desplazar longitudinalmente las banquetas traseras de manera independiente para ganar algunos litros extra e incluso, podemos reclinar unos pocos grados el respaldo de esas plazas para descansar a pierna suelta en los viajes nocturnos que se hacen tan pesados mientras nos llevan. Eso sí que es lujo...
Aunque claro; probablemente no tendría tanto maletero, si no hubiera la posibilidad de incorporar una tercera fila de asientos abatibles por un pequeño sobrecoste, ya que en alguna ocasión, se nos puede presentar la tesitura de tener que llevar a dos personas más en momentos puntuales.
Como veis, por espacio no será...


Vamos a centrarnos ahora en el completísimo equipamiento del que disponíamos de serie en nuestra unidad, ya que hay que tener en cuenta, que se trataba de la versión HSE, una de las más equipadas de entre las cuatro opciones a elegir: Sport S, Sport SE, Sport HSE y Sport HSE Luxury.

La verdad es que contaba con todo lo imaginable e imprescindible para realizar una conducción relajada, confortable y como no podría ser de otra manera, bastante agresiva en los terrenos más complicados.

La electrónica juega un papel realmente importante, tanto en materia de seguridad, como en materia de conducción off road, además de estar al servicio del confort de los pasajeros.
Entre otras cosas, tenía elementos como el ordenador de a bordo, volante multifunción, control de velocidad de crucero con limitador, asistente de arranque en pendiente, Stop/Start, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con aviso de tráfico transversal, cámara de visión trasera, delantera o combinada, navegador y equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil de 8", techo solar panorámico, climatizador automático bi-zona, faros de Xenón, tapicería de cuero, ajuste de asiento del conductor eléctrico, espejo interior fotocromático, llantas de aleación de 18 pulgadas, control de descenso en pendientes, sensor de profundidad de vadeo, apertura y cierre del maletero eléctrico, asistente de estabilidad con remolque, sensores de lluvia y luces inteligentes, que cambian de largas a cortas de manera automática y un sinfin de gadgets más que no nombro por no aburriros, pero que también monta de serie en este acabado.

Pero vamos a detenernos en el laureado sistema Terrain Response, que hace que el nuevo Discovery Sport sea imparable sobre cualquier tipo de terreno, por muy escabroso que este sea.
Tiene tres modalidades de conducción, para diferentes tipos de piso y situaciones que nos podamos encontrar. Adapta en todo momento y de manera electrónica, tanto motor, como transmisión, como el chasis, así como la respuesta de los diferenciales en según que tipo de terreno estemos pisando.


Con este avance, podemos elegir a solo un golpe de botón como queremos que reaccione el conjunto si nos encontramos con situaciones climatológicas muy adversas, si nos aventuramos por caminos de grava, barro o deslizantes, si nos adentramos por enormes trialeras y pasos muy rotos o erosionados, o si simplemente, queremos circular de manera relajada por carreteras convencionales.
Todos los sistemas se adecuan al tipo de piso por el que nos vayamos a mover y nos aseguran una motricidad increíble en todo momento, además de proporcionarnos una sensación de seguridad difícilmente igualable.

Y por fuerza de motor para movernos sobre cualquier terreno con soltura tampoco será, ya que cuenta con una única mecánica 2.2 diésel, pero con dos gamas de potencia: 140 o 190cv. Ambas pueden ir asociadas a una transmisión manual de 6 relaciones o bien, a una transmisión automática de 9 velocidades, que fue la que montaba nuestra unidad de pruebas y que tiene un funcionamiento imperceptible, preciso y acorde con las prestaciones de un gigante como este.

Pero lo más característico del Discoverý Sport, es su increíble cifra de par máximo, ya que con unos impresionantes 400 Nm era capaz de sortear todo tipo de situaciones sin apenas inmutarse y nos procuraba siempre unas recuperaciones fulgurantes a la hora de realizar adelantamientos. Eso nuestra versión ya que la versión más potente alcanza los 420 Nm, lo que no está nada mal...

Es una mecánica muy voluntariosa y con una "patada" importante, a poco que insinuemos el pié sobre el pedal del acelerador. La caja de cambios sabe en todo momento que marcha es la ideal para no perder ni un ápice de fuerza y tener los caballos siempre disponibles, por lo que no hay que preocuparse de quedarse tirados en ninguna trialera embarrada o a la hora de realizar un adelantamiento.

Sus prestaciones máximas son "discretas", pero hay que tener en cuenta que es un coche para viajar relajadamente y para adentrarnos por lugares en los que no te atreverías con cualquier otro vehículo, bueno, quizás con alguno de sus hermanos de gama... Es una mecánica en la que prima mucho más la fuerza "bruta" que las prestaciones puras, así que la velocidad máxima que alcanza es de 180 Km/h, lo que no está nada mal, y con el cambio automático acelera de 0-100 Km/h en 10,3 segundos, moviendo una masa de más de 1.700 kg y haciendo que el Discovery tan solo consuma 6,2 l/100 Km en ciclo mixto


Pero ese peso y tamaña envergadura, parece que es un coche delicado de conducir, pero nada más lejos de la realidad. Es un coche muy ágil y lo es sobre cualquier tipo de superficie. Bueno vale; mentiría si digo que en ciudad se mueve como pez en el agua entre el tráfico más denso, pero gracias a sus sensores que nos sirven de protección integral, nos evitaremos más de un susto con los vehículos que nos rodean.

En carretera abierta es un vehículo extremadamente cómodo en donde prima el silencio en su habitáculo. La verdad es que está muy aislado del exterior, y con una amortiguación que lo filtra absolutamente todo y unas elegantes y cómodas butacas que hacen el resto, viajar es un auténtico placer con el Discovery Sport.


Hicimos unos cuantos kilómetros por una carretera convencional de doble sentido, con un piso decente, con varios tipos de curvas y nuestra montura se comportaba de manera muy noble en todo momento. La carrocería no se inclinaba en exceso y soportaba muy bien los cambios bruscos de dirección, con una dirección muy precisa, unos frenos mucho más que efectivos y con una gran entrega de par en cuanto teníamos que realizar los adelantamientos. Realmente nos ofrece una gran conducción muy confortable y comparable a la de las mejores berlinas del mercado.

Pero llegó la hora de someterlo a pruebas más duras. Al fin y al cabo, es un Land Rover...

Nos metemos por un camino de arena suelta y activamos el control específico para este tipo de superficie. Aceleramos como si no hubiera un mañana y salimos como auténticas balas hacia el horizonte, sin ningún tipo de deslizamiento, y sin lograr que las ruedas patinasen. Simplemente increíble..., solo agarre, agarre y más agarre.
Como hemos dicho, las suspensiones se lo "tragaban" absolutamente todo y a pesar de los desperfectos del camino, estábamos circulando a velocidades de una carretera convencional como si fuera asfalto, con la única diferencia de la gran nube de polvo que dejábamos tras de nosotros...


Está bien; esto era una prueba fácil, vamos a intentar meterlo en un compromiso más complicado. Nos atrevemos con un pequeño altiplano al que había que acceder por un lugar extremadamente roto y con muchas piedras y tierra suelta y con desniveles más o menos pronunciados. El fotógrafo Héctor intentaba indicarme el camino para no tener ningún susto, pero como siempre pasa entre nosotros, una pequeña descoordinación terminó con el morro metido en una trialera, una de las ruedas traseras en el aire y Héctor con cara de sorpresa mientras yo me preguntaba qué estaba pasando, porque desde dentro no percibí ninguna sensación de nada.


La verdad es que en ningún momento tuve sensación de peligro, y desde fuera, la imagen resultaba espectacular. Vale, pues si por aquí no podemos seguir, marcha atrás y por otro lado... Y es lo que hice; puse el selector en R y sin más, el Discovery salió de la trialera como quien sale del aparcamiento... Fácil y sencillo, gracias al Terrain Response, que mandó toda la fuerza de par a las ruedas que tenían mayor superficie de contacto.

Logramos acceder hasta arriba por otro lugar menos escabroso, pero no exento de dificultades y el Discovery trepaba como si con él no fuera la cosa. Y sí; he dicho trepar, porque realmente es muy complicado plasmar con palabras como era aquel acceso... y creerme, trepar es la palabra más apropiada.

Una vez en la cima, vamos a comprobar el funcionamiento del control de descenso para volver de nuevo al camino, porque yo por donde he venido no vuelvo... Parece magia como este sistema es capaz de contener tanto peso y descender con una inclinación tan pronunciada sin ningún tipo de problema y haciendo que el conductor tan solo tenga que agarrar el volante, ya que ni se tiene que usar el freno ni tampoco pisar el acelerador, electrónica pura y dura... y muy efectiva, por supuesto.

Realmente demencial. Nunca habíamos probado un coche que fuera tan sumamente cómodo a la hora de viajar y que además; fuera tan extremadamente efectivo en una conducción off road pura. Es más; para que os hagáis una idea de hasta qué punto es un gran todo terreno, configuramos el navegador para que nos llevase del punto A al punto B de la manera más rápida posible y efectivamente, nos llevó. Pero las indicaciones no nos marcaban las carreteras que había que tomar, sino que nos orientaba campo a través, y no es broma; la mayor parte del recorrido lo hicimos por caminos en mejor o peor estado, pero eran caminos que atravesaban la montaña. Este Discovery Sport es incorregible...


Conclusión final.

El nuevo modelo de la marca británica es realmente una gran alternativa de compra para muchos tipos de clientes.


Es un gran coche con una gran habitabilidad y que cuenta con la posibilidad de montar hasta 7 plazas. Tiene un gran maletero que no tiene nada que envidiar al de los monovolúmenes más amplios, aunque bien es cierto que su boca de carga nos queda un poco más elevada. En cualquiera de sus plazas, el espacio es excepcional e incluso, podemos desplazar y reclinar las banquetas traseras para aumentar esa sensación y viajar aun mucho más cómodos.

El equipamiento de serie es muy excelso y en esta unidad con el acabado HSE, contábamos con elementos de confort y ayudas electrónicas a la conducción muy efectivas que vienen de serie. Los acabados y remates interiores combinan plásticos con un tacto agradable, con el cuero más suave y algunos embellecedores cromados que le aportan u toque extra de clase al interior, con unos ajustes realmente buenos.

Es un coche seguro en todos los ámbitos, tanto en sensaciones de conducción , como en seguridad pasiva e incluso para los peatones, ya que cuenta con un sistema de airbag que emerge desde la base del parabrisas y que minimiza los daños en la cabeza del peatón en un posible atropello y evita que acabe dentro del habitáculo. Aunque yo creo que si atropellamos a alguien y acaba encima del coche, lo más probable es que lo hayamos partido ya por la mitad, a juzgar por la altura a la que nos queda el capó delantero... Si os va ha atropellar un Discovery alguna vez, casi que recomiendo que os tiréis al suelo y esperéis a que os pase por encima...


¿Qué me decís de su belleza?. Coge lo mejor del diseño del simpático y exitoso Evoque y lo combina a la perfección con las dimensiones, virtudes y algunos rasgos estilísticos de sus hermanos mayores Range Rover, para dar como resultado un coche muy atractivo, capaz y equilibrado, en el que el lujo, la tecnología y la practicidad van de la mano.

La mecánica es también muy acertada, con un 2.2 diésel con 140cv, que son más que suficientes para mover con soltura a un chasis muy ágil, pero pesado, y sus 400Nm son un gran aliado para que la entrega sea perfecta en todo momento, sean las circunstancias que sean en cada situación que nos encontremos.
La transmisión automática de 9 relaciones, también ayuda a mantener la gama de revoluciones óptima para cada situación y tiene unas transiciones muy suaves e imperceptibles que ayudan a mantener unos consumos muy frugales de tan solo 6,2 l/100 Km en ciclo mixto homologados por la marca.


Dinámicamente hablando, es un coche al que lo único que se le pueden atragantar son las vías muy reviradas con horquillas muy cerradas y una conducción deportiva, porque por lo demás; es un excelente vehículo para viajar, con un esquema de suspensiones que se adapta a cualquier tipo de vía y que contienen muy bien las inercias de la carrocería del Discovery en su paso por curva y proporcionan un confort dentro del habitáculo perfecto.

También cuenta con las mejores virtudes de un auténtico rey del off road y gracias al sistema Terrain Rsponse y al resto de ayudas electrónicas, junto con una tracción a las cuatro ruedas y esas suspensiones que rallan la perfección; no hay ningún tipo de obstáculo que detenga la marcha del SUV inglés. Y es que ser un representante de la gama Land Rover implica que ese tipo de terrenos sean su especialidad.

En definitiva; el Land Rover Discovery Sport es un coche perfecto para todos aquellos que tengan un espíritu aventurero a flor de piel, pero que también necesiten un gran coche con cierta prestancia y una buena planta, para sus quehaceres diarios. Porque esa es una de las características de la gama Land Rover y por supuesto, también del Discovery Sport. Es un buen coche con tintes de lujo, familiar y una gran prestancia; pero cuando se pone las botas de montaña, le gusta mancharse de tierra y de barro, en definitiva; divertirse. El nuevo Discovery Sport es un coche imparable...



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