Baja Aragón 2015.

Todos los años desde 1993, en la comunidad autónoma de Aragón se celebra una de las carreras de resistencia más duras e internacionales del panorama automovilístico de nuestro país, en donde se dan cita los pilotos más avezados, los equipos más punteros y el público más incondicional y entendido.


La Baja Aragón es sin duda, la carrera de raids más importante de España y una de las más importantes a nivel del Campeonato del mundo, y en su XXXII edición, el número de participantes ha batido todos los records conocidos hasta ahora.

Nani Roma, Laia Sanz, Isidre Estevez, Al-Attiyah e incluso el mismísimo Mikko Hirvonen, que procede del World Rally Car, tomaron la salida el viernes desde la ciudad de Teruel en sus respectivas categorías, junto con otros participantes menos mediáticos, pero grandes pilotos del panorama nacional e internacional, como Orlando Terranova, Joan Vila, Manuel Plaza, Gerard Farrés, Marc Sola, Pep Vila, Ruben Gracia...

En total; más de 200 pilotos con sus monturas distribuidas por categorías entre motos, quads, coches y camiones, además de los simpáticos Polaris de 1.000 cm3 que competían de manera paralela por los mismos tramos, tomaron la salida el viernes para realizar una prólogo de algo más de 5 Km y posicionarse para los dos largos y durísimos días que se les venían encima...


En Motorproyect.com no podíamos dejar de pasar la oportunidad de asistir y vivir en primera persona, cómo es una competición de estas características y magnitud y para esta ocasión, teníamos una excusa, ya que, como bien os dijimos en su momento; unos hermanos burgaleses compiten en la categoría T2, siendo terceros clasificados en el Campeonato nacional y apuntando maneras para seguir evolucionando y alzarse con la victoria absoluta en no mucho tiempo. Hablamos de los hermanos Gutiérrez, Cristina y Gustavo, que estamos seguros que nos darán varias satisfacciones.


Pero vamos a contaros la experiencia vivida, ya que como bien sabéis, ni somos periodistas del motor, ni pertenecemos a ninguna firma de automóviles, ni nada de eso, así que nos mezclamos entre el público, que es en realidad donde se viven las sensaciones auténticas (a no ser que seas el piloto, claro...); rodeados de entusiastas y lejos de las "bambalinas" y las cámaras y todas esas cosas que rodean a los pilotos mientras no están corriendo.

Vivir una Baja Aragón junto con otros entusiastas del motor, al igual que nosotros, es ya de por sí una gran experiencia. Pero es que los aficionados que van a ver una competición de estas características, os aseguro que no son aficionados cualquiera. Son gente hecha con otra pasta. Sólo de esta manera se explica como es posible que madruguen a horas en las que no han puesto todavía las calles, que se desplacen cientos de kilómetros y que acaben en un "socarral" lleno de arena, piedras y rocas punzantes, con un sol de justicia y que aguanten horas y horas esperando, cámara en ristre (o no) ver pasar a sus ídolos con sus "monstruitos" de dos, cuatro o seis ruedas.
¿Para qué?. Pues si realmente no os interesa el mundo del motor, es tontería que intente explicároslo, pero ver a la gente semi-deshidratada, llena de polvo, exhausta, con la piel abrasada por el sol, pero con una sonrisa en la boca, es toda una respuesta... Inexplicable.

En una competición así, es posible casi hasta tocar los coches a su paso, sientes el rugido del motor a escasos dos metros de ti y solo el sentido común de los aficionados a la hora de colocarse en un sitio u otro del recorrido, marcan las diferencias con respecto a otras competiciones del motor, mucho más filtradas e inaccesibles.


El sábado comenzaba muy pronto, con los albores de la mañana, en donde las motos y los quads abrían el camino en la sección más dura del fin de semana, con más de 300 km recorridos en dos tramos desde Calamocha a Calatayud  y desde Calatayud de vuelta a la ciudad de Teruel, seguidos en un espacio de tiempo por los coches y los camiones, además de los Polaris que os he comentado.


Esos tramos discurren por caminos y ramblas en donde alguna vez ha habido agua, y por donde, a simple vista, parece increíble e imposible que ningún vehículo motorizado pueda atravesarlos y menos a esa velocidad, ya que la media que se alcanzan en estas condiciones es de más de 80 Km/h... !!!de media!!!.

Son unos kilómetros muy duros para pilotos y monturas, en donde las temperaturas que se alcanzan dentro de los habitáculos son de casi 50 grados y la fiabilidad de esos vehículos, la concentración y habilidades de los pilotos casi sobrehumanas, las dificultades del terreno agreste y el polvo y piedras acumuladas en el camino, son las "pequeñas" cosas que marcan una victoria heroica o simplemente el fracaso más estrepitoso...

De hecho, en la segunda jornada, un piloto francés se quedó parado justo enfrente de nuestra posición, se bajó del coche sacudiendo los brazos airadamente y desesperado, se quitó el casco, el HANS y la capucha ignífuga, se tumbó en la hierba y maldijo todo lo maldecible con la mayor rabia contenida de su vida. Perfectamente comprensible...
Por lo que algunos aficionados pudieron traducir, decía algo así como que de casi 600 km de carrera, solo había disfrutado 10 y que el coche no le había dado nada más que problemas y que le faltaba potencia. Después de la pataleta y del caluroso aplauso del público que nos encontrábamos allí dándole ánimos, el piloto se colocó de nuevo el equipo de seguridad y prosiguió su marcha a regañadientes, por lo menos, para acabar la carrera de la manera más digna.


Y es que después de mucho sufrimiento, mucha dedicación, muchos entrenamientos y una cantidad ingente de dinero invertido, que el coche no te permita, al menos, competir; tiene que ser muy frustrante para los pilotos...


Eso es la Baja Aragón. Al igual que el Dakar, en una competición de resistencia como esta, no solo vale el hecho de que el piloto tenga buenas manos para ir lo más rápido posible, también influyen la suerte y la fiabilidad del vehículo.


En cuanto a los vehículos que compiten, pues tenemos de diferentes categorías, entre las motos, con equipos punteros como KTM, Yamaha o Suzuki entre otras, pasando por los coches con unas preparaciones extremas como los MINI X-Raid o Herrator V8. También compiten los afamados Mitsubishi Montero, Toyota Hilux, Ssang Yong Pick Up, Ford Raptor, Land Cruiser, Hummer y algunas versiones "libres" de buggyes y otros vehículos, que poco o nada tienen que ver con sus homólogos de serie. También contaban con la mayor presencia en la categoría de camiones de toda la historia, con los espectaculares Tatra. DAF o MAN, entre otros, que no aflojaban la presión del acelerador bajo ningún concepto, para deleite del público en general.


En cuanto a "nuestros" pilotos, dicho esto entre comillas ya que son paisanos nuestros; tuvieron algunos problemas con los palieres y un pinchazo a 10 Km de meta, lo que no les impidió alzarse con el segundo puesto en la categoría Evo Cup de Mitsubishi y conseguir unos puntos preciosos para afianzarse en la tercera posición del campeonato de España con 134 puntos y que lidera, también con Mitsubishi, Ruben Gracia.


Por supuesto; complicado lo tenían contra las "vacas sagradas" internacionales y sus increíbles MINI X-Raid, que completaron la Baja Aragón en 8 horas 41 minutos el primero, con Nani Roma a los mandos, ganador absoluto del evento en la categoría de coches. No obstante; Ruben Gracia consiguió quedar justo por detrás de ellos logrando un muy meritorio quinto puesto absoluto y Cristina Gutiérrez que llegó a meta en 17º puesto a pesar de los problemas, completando la totalidad del recorrido en 11 horas 18 minutos.

Gerard Farrés fue ganador en la categoría de motos y Martin Kolomy se alzó con la victoria en la categoría de camiones.


Fue una Baja Aragón realmente dura, en donde el caluroso tiempo, el tedioso recorrido y el cansancio acumulado hicieron mella tanto en pilotos como en sus monturas y también se sucedieron varios abandonos en la primera etapa, algún que otro accidente y muchas insuficiencias mecánicas.


Es una competición totalmente diferente. Los pilotos son auténticos héroes que demuestran su resistencia en las condiciones más extremas de conducción y ganan o pierden carreras según su determinación, su capacidad y rapidez en la toma de decisiones y sus habilidades al volante (eso si la mecánica y las averías les respetan...).
No hay una trazada única, es el piloto el que dentro de sus opciones, afronta los tramos por uno u otro sitio arañando segundos preciosos y con la posibilidad de cometer un error y atravesar por lugares en los que el vehículo pueda resultar dañado. Es pura aventura.

Para el aficionado, una carrera como esta le supone sufrir tanto a más que los propios pilotos. Muchas horas de espera, mucho calor, poca sombra, mucho polvo..., pero todo queda compensado por el hecho de poder casi tocar esas preciosas y extremas máquinas en pleno funcionamiento, de sentir el rugido de sus motores pasar al lado suyo, de observar hasta donde pueden llegar la simbiosis entre piloto y máquina, las preparaciones extremas, los idílicos e imposibles lugares por donde pasan... Todo está condicionado para que el auténtico aficionado, pero el de verdad; disfrute como un niño al igual que disfrutamos nosotros del evento.


Prometemos volver y seguir la estela de nuestros paisanos (complicado por otra parte, ya que nos consta que Cristina es muy rápida y además tiene muy buenas maneras de piloto...), e informaros puntualmente de como evolucionan en el campeonato de España, que va bastante apretado, con el cuarto clasificado pisándoles los talones. Confiamos en que los hermanos Gutiérrez sepan aguantar el chaparrón y contener los envites del resto de pilotos ávidos de victoria.

Próxima cita en nuestra localidad; Burgos. Os seguiremos informando...


Fotos realizadas por Motorproyect.com.

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