Prueba: Ssang Yong Rodius.



Comienza la época estival de manera oficial. Las fiestas patronales de muchos lugares empiezan a prodigar por todos los lados, la temperatura es de lo más propicia, las playas de toda España ya tienen puesto el cartel de OCUPADO y los niños..., los niños no tienen colegio y ya no sabemos qué hacer con ellos.

Hayan sacado buenas o malas notas, tanto ellos como sus padres (sobre todo sus padres...) necesitan unas merecidas vacaciones. Quince días en cualquiera de los preciosos rincones que esconde nuestro querido país estará bien; playa, montaña, pueblo de los abuelos..., todo vale. Pero claro; hay que desplazarse y además, con todos los enseres necesarios para que no nos falte de nada.


Paco, su mujer Tina y sus dos "peques" Andrea, de cuatro años y Mario de apenas un añito, planean sus vacaciones en las costas de Huelva, pero con la llegada del más pequeño de la casa, la berlina familiar y con varios años y kilómetros a sus espaldas se les queda ya bastante justa. Paco y Tina se plantean la compra de otro vehículo más apropiado y moderno para viajar con toda la prole de la manera más cómoda y confortable posible y empiezan a recorrer los concesionarios en busca de algo que les convenga. Se plantean la compra de un SUV, ya que parece que todo el mundo está encantado con sus virtudes y además, ofrece un gran espacio y una buena altura de conducción. Cuando están mirando varios vehículos con ese tipo de carrocería, Tina responde a una llamada de teléfono. - Mi madre. Que también viene con nosotros y los niños de vacaciones...-

Paco entonces se imagina la situación del viaje. 5 personas, dos de las cuales, niños pequeños, uno de ellos con una nula contención del esfinter y una señora de avanzada edad, con algunos kilos de más, que se sofoca en cuanto los termómetros superan los 28 grados. Maletas, utensilios de bebé, las sillas homologadas, juguetes, kilos y kilos de ropa, el DVD portátil para que Andrea vea sus dibujos animados, ocho horas aproximadas de viaje y varias de las cuales aguantando, papá pis, papá ¿hemos llegado ya?, papá me aburro, yerno no corras tanto, Paco, para que hay que cambiar al niño... Menudo percal Paco...

Entonces; observa un vehículo que sobresale sobre todos los demás en aquella concesión. Es un monovolumen enorme, con un diseño controvertido, pero que a Paco le encantaba y que tiene muy buena pinta, además de ver en el correspondiente cartel, que tenía una grandiosa relación precio-equipamiento. -Cariño, este va ha ser nuestro próximo coche.-

Esto que os acabo de contar, es una situación ficticia, con nombres inventados, pero que ocurre más veces de lo que nos pensamos. ¿Recordáis cuando esta situación se solventaba con un Seat 600 con baca?. Yo soy algo más joven, pero sí que he vivido la época de los Ford Fiesta, Talbot Horizón, Renault 21... Todos sin ningún sistema de seguridad como les conocemos hoy en día, ni cinturones traseros y en donde cabían cuatro, cinco, seis...

Pues olvidaros de eso. La seguridad, sobre todo la de los más pequeños, es lo que prima sobre todas las cosas y junto con las sillas homologadas para diferentes tipos de edades, a lo que tenemos que sumar los bártulos que acumulamos para que a nuestros vástagos no les falte ningún tipo de mimo y sobreprotección, en una berlina actual con un maletero enorme no cabría nada más que eso, teniendo que dejar nuestras maletas en nuestra casa o mandarlas a destino por paquetería.

Pero eso se soluciona con la incorporación a la familia de un gran monovolumen en donde cabe casi de todo, porque ya sabéis lo que dice el dicho, "Cuanto más espacio tenemos, más espacio ocupamos". Desde que el Renault Espace apareció en el mercado, muchas otras marcas han imitado la fórmula e incluso mejorado, pero es el objeto de nuestra prueba de hoy el que ha llevado el mundo monovolumen a una quinta dimensión (literalmente hablando...). Os presentamos al nuevo Ssang Yong Rodius.


El Ssang Yong Rodius es probablemente uno de los monovolúmenes actuales más grandes y versátiles que existen. Como siempre, y como consecuencia de lo poco que nos gusta a los españoles lo desconocido, es un monovolumen que solo compran los realmente entendidos, atrevidos o los que realmente el espacio interior sea una de sus principales premisas. Vale que el diseño exterior sea un tanto personal y que os pueda gustar más o menos; pero el Ssang Yong Rodius es un coche diferente en todo.

Para empezar, se le puede considerar uno de los monovolúmenes más grandes y capaces del mercado ya no solo por su tamaño de 5,13 metros de longitud, sino porque puede contar hasta con siete plazas y aun así, tener una capacidad de maletero de 875 litros, que aumentarían hasta los increíbles 1.975 litros en el caso de que nos decantásemos por desmontar la tercera fila de asientos y quedarnos tan solo con cuatro plazas independientes.

El sistema de configuración de los asientos es muy inteligente y cuenta con unos raíles muy cómodos para quitar, poner o desplazar a nuestro antojo cada fila de asientos. De origen contamos con dos asientos delante, dos asientos en el centro y una banqueta corrida para las plazas posteriores, que se puede desmontar y dejar en el garaje de nuestras casas si lo que necesitamos es un gran espacio de carga. Pero también podemos desplazarlas hacia adelante, o hacia atrás, o convertirlas en una cama improvisada para todos aquellos aventureros que viajen mucho y por circunstancias, se vean en la tesitura de dormir en casi cualquier lugar inhóspito.
También podemos crear espacios únicos, utilizando los respaldos de las plazas centrales como mesas auxiliares y en las que cuentan con los correspondientes huecos posavasos por si también nos toca comer dentro en un día de playa frustrado por una tormenta...



Todo en el Ssang Yong Rodius está pensado para viajar y para el confort de sus ocupantes, desde el asiento del conductor, hasta cualquiera de sus amplias y cómodas plazas. Cada fila de asientos cuenta con toberas en el techo para la distribución del aire procedente del sistema de climatización y en el centro, siempre de serie; también cuenta con un sistema de pantalla escamoteable, con lector de DVD, entradas auxiliares y luz de cortesía, desde la que los más peques y no tan peques, podrán disfrutar de sus películas preferidas durante el viaje, al igual que ocurre en los desplazamientos en autobús y avión de larga distancia.

Mientras tanto, el conductor se sentirá relajado y liberado de incómodas interrupciones mientras disfruta de la conducción del gigante modelo asiático.


A pesar de lo que os pueda sugerir su enorme tamaño, el Rodius se muestra bastante ágil. A ver; bastante ágil, si tenemos en mente sus limitaciones, no os penséis ahora que sus reacciones son como las de un kart... La carrocería no balancea en exceso y es tan solo en las curvas lentas más cerradas en donde el esquema de suspensiones nos puede mostrar el duro trabajo que debe ser contener las inercias de un vehículo tan largo, alto y pesado.
Pero es un coche para disfrutar del viaje, y esa situación forzada no nos la vamos a encontrar nunca. El Rodius siempre cuenta con unas reacciones muy neutras y nobles y su mayor aliado son las carreteras amplias y bien asfaltadas en donde nos proporciona un rodar extremadamente confortable y en el que las imperfecciones del piso no se transmiten al interior de ninguna de las maneras.


Pero como íbamos diciendo; el amplio habitáculo es una de sus mayores virtudes, y mientras los pasajeros de las plazas posteriores disfrutan de su cine favorito, el conductor disfruta de una conducción suave y relajada, gracias en parte a sus cómodas butacas y al puesto de mandos privilegiado con el que cuenta.

La posición de conducción es elevada y se puede asemejar a la de una furgoneta comercial. Eso tiene su sentido, ya que esa posición sobreelevada es como consecuencia de que el Rodius puede venir equipado de manera opcional con tracción total inteligente con reductora, por lo que también se podría convertir en ese caso en un enorme SUV capaz de sacarnos de cuaqluier situación comprometida.
No era el caso de nuestra unidad de pruebas, pero lógicamente, la plataforma utilizada es la misma.

El equipamiento de serie, también es una de sus mayores bazas, ya que cuenta con todo lo necesario para proporcionarnos una experiencia de conducción extremadamente confortable. Entre otras cosas, podemos contar como equipamiento de serie con navegador con pantalla táctil y equipo de infoentretenimiento, control de velocidad de crucero con limitador, volante multifunción, ordenador de a bordo, climatizador automático, entradas auxiliares de USB y MINI JAK, DVD escamoteable con pantalla de 10,2 pulgadas, sensores de aparcamiento traseros con cámara de visión trasera, llantas de 17 pulgadas..., además de múltiples opciones entre las que tenemos, los asientos calefactados, aro de volante también calefactado, tapicería de cuero o techo solar entre otras cosas.


La mecánica es tan solo una. Cuenta con un motor 2.0 turbodiésel con 155cv de potencia y un par máximo suficiente de 360 Nm.

Es una mecánica relativamente rumorosa desde el exterior, pero que no se deja notar desde el interior perfectamente aislado. La potencia con la que cuenta es más que suficiente para hacer volar al Rodius hasta los 180 Km/h y conseguir unos frugales consumos de tan solo 7,8 l/100 Km (7,4 en el caso de montar caja manual) en ciclo mixto homologado por la marca.


Puede ir asociado a una caja de cambios manual de 6 relaciones o a una automática de 5, como la que montaba nuestra unidad. Los cambios se mostraban casi imperceptibles, aunque a la caja de cambios automática se le acumulaba el trabajo de vez en cuando y creemos que para próximas ediciones, debería de montar una un poco más moderna. También tenía un selector para que funcionara de modo normal, o con un mapa específico en condiciones climatológicas adversas, lo cual viene muy bien para una ciudad como la nuestra en la que los inviernos, las nevadas y el hielo en la carretera, se nos pueden presentar de improviso.

Otra opción es la posibilidad de elegir un Rodius con tracción 4x2 o tracción 4x4 con reductoras, por si queremos añadir un plus de seguridad al noble comportamiento del monovolumen coreano.

Dinámicamente, hablamos de un coche ágil respecto a su configuración y tamaño, con unas buenas recuperaciones y una mecánica muy voluntariosa que nos ofrece un gran empuje. No hay problema a la hora de realizar grandes travesías y dilapidar kilómetro tras kilómetro sin agotarnos y su comportamiento, tan solo se verá penalizado en carreteras de montaña muy reviradas, donde su tamaño y envergadura, además de unas suspensiones tirando a blandas, harán que nos lo tomemos con calma. Pero mantener velocidades de crucero entre 120-140 Km/h en condiciones normales, es pan comido para un vehículo como el todo poderoso Rodius.


Como punto de inflexión, la dirección asistida, es poco comunicativa y un tanto imprecisa, y los frenos son potentes, pero no conviene abusar mucho de ellos, porque hay que tener en cuenta que tienen que lidiar con una masa que se acerca, cuando no los supera, a los 2.000 kg de peso, pero son dos parámetros a los que rápido te acostumbras y con los que variarás de manera sutil tu manera de conducir.


Conclusión final


A pesar de su controvertida imagen exterior, que o te gusta o no te gusta; el Ssang Yong Rodius me ha parecido un coche excelente en muchos campos. No es tan "torpe" como cabría esperar por su tamaño, lo cual es un punto a su favor a la hora de conducirlo, ya que todo lo demás, son ventajas más que inconvenientes.

Se trata de un vehículo muy capacitado para grandes familias con niños e incluso, para grandes aventureros que hacen de los deportes y de los viajes, su rutina y su medio de vida. El interior es muy confortable en cualquiera de sus 7 cómodas plazas, que cuentan hasta con regulación de la climatización independiente para cada fila de asientos.

La amplitud es la nota predominante y su habitabilidad y capacidad de carga de hasta 1.975 litros con dos filas de asientos, el hilo conductor. También su equipo de serie es extensísimo y nos procurará una conducción agradable y segura. Todos los mandos nos les encontramos muy a mano y tan solo pequeños detalles como el tacto de alguno de sus plásticos y los reflejos de alguna de sus pantallas de información cuando incide de pleno el sol sobre ellas, empañan minimamente la excelente terminación y ajuste del cuadro.

La mecánica se nos muestra voluntariosa y tiene una gran cantidad de par disponible bajo el pedal del acelerador. La cifra de potencia de 155cv también es suficiente y mueve con mucha soltura al pesado conjunto, consiguiendo además unos frugales consumos. En nuestro caso, el motor iba asociado a la transmisión automática de 5 relaciones, que si destaca por un suave comportamiento e inserciones de marcha muy suaves, a veces, se volvía un poco imprecisa cuando requeríamos mayor potencia con el pedal del acelerador y creemos que debería ser uno de los pocos puntos en lo que deberían prestar mayor atención en el futuro.


Por su parte, el esquema de suspensiones contiene muy bien las posibles inercias del vehículo y filtran a la perfección los baches y las imperfecciones del asfalto. La dirección asistida, requiere un poco más de adaptación por parte del conductor y los frenos, aun siendo potentes, pueden sufrir desgaste prematuro si abusamos en exceso de ellos.

En general; el Ssang Yong Rodius es un excelente monovolumen y una gran alternativa para familias numerosas con niños pequeños y viajeros-aventureros incondicionales que necesiten un gran vehículo para disfrutar de largos recorridos por carretera. El mayor problema es en una utilización diaria en las grandes urbes, ya que su tamaño condiciona el moverse con soltura y el aparcamiento en ese ámbito.

Eso sí; en cuanto llega el fin de semana, o las esperadas vacaciones, o vamos a disfrutar con unas jornadas de bici de montaña, parapente y similares en aquel recóndito paraje, o tenemos que realizar un viaje con los amigotes por toda Europa, durmiendo y comiendo en donde se pueda y en plan aventura (por poner algún ejemplo...); el Ssang Yong Rodius será el mejor aliado y el mejor compañero de viaje. Paco; has tenido una decisión acertada...








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