Prueba: Ford Focus ST TDCi



Hablar del Ford Focus ST es hablar de prestaciones, es hablar de un excelente comportamiento, es hablar de diversión al volante y es hablar de deportividad. Gracias a su motor 2.0 Ecoboost de... ¿Perdón?, ¿TDCi?.

Sí amigos, habéis leído correctamente; el increíble y prestacional Focus ST se nos ha pasado al diésel. Para los más puristas, esto les parecerá una auténtica aberración y sentirán como una auténtica ofensa que un compacto deportivo de la marca americana, con larga tradición en este tipo de "juguetes", se alimente de gasoleo. Pero pensadlo bien; ¿por qué no se puede disfrutar y obtener las mismas sensaciones (o casi) con un diésel?. A fin de cuentas; la estética "racing" es la misma y en un coche así, la imagen cuenta mucho ¿no?.

Pero vamos a centrarnos. Como os decía, Ford siempre ha tenido en su gama vehículos con unas prestaciones de bandera, desde los Escort o Sierra RS originales, pasando por los retocados por el especialista Cosworth y siguiendo por la recuperación de aquellas siglas en la primera generación del Focus al final casi de su vida comercial. Por supuesto, todos contaban con mecánicas de gasolina.

El Ford Focus ST, siempre ha sido de gasolina y en sus inicios, allá por 2006, montaba un motor de origen Volvo con 5 cilindros y turbo que transmitía al asfalto unos nada desdeñables 225cv, lo que para un compacto era ya una cantidad de potencia muy seria.
Solo se comercializaba con carrocería de 3 puertas e hizo del naranja "eléctrico" su color de guerra. Más tarde se animaron con incluir esas siglas en el Fiesta, convirtiéndolo en uno de los utilitarios más divertidos y especiales de conducir.

En la gama Focus actual, también existen estas versiones deportivas y en el caso del compacto, se nos presenta como el Focus definitivo hasta la llegada del extremo RS a finales de año. Pero en esta ocasión; no existe la carrocería de tres puertas y se comercializa o bien con cinco, o bien en formato de carrocería familiar, para los padres más "cañeros".



También han cambiado el espectacular cinco cilíndros de 225cv, por un moderno 2.0 Ecoboost con 250cv, capaz de acelerar de 0-100 Km/h en unos fulgurantes 6,5 seg y alcanzar casi los 250 Km/h de velocidad punta y hablando de puntas; así se te pondrán los pelos si tienes la oportunidad de conducirlo... Pero es que ahí no termina el asunto, ya que a su vez; han incorporado una mecánica diésel, también muy prestacional, pero que necesita algo menos de combustible en ciclo mixto, puesto que se conforma con 4,2 l/100 Km.

Pero no os penséis que por tratarse de un "petrolero" con aires deportivos, no es capaz de emocionaros al volante, ya que, si os fijáis en el cuadro de relojes, veréis como el cuenta-kilómetros detiene su escala en la mágica cifra de los 280 Km/h. Obviamente, no es lo que alcanza, pero se queda en unos respetables 220 Km/h, siendo capaz de obtener los 100 Km/h desde parado en tan solo 8,1 seg. Ya no os parece tanta aberración ¿verdad?.


Vale, es justo reconocer que suena a diésel (sobre todo en frío), pero también es justo decir, que existen pocos motores diésel de semejantes prestaciones, "endosados" en un compacto de menos de 4,5 metros (concretamente 4,36m) con una potencia de 185cv y un impresionante par máximo de 400 Nm.


En nuestro caso, contábamos con la inestimable ayuda de una transmisión manual de 6 relaciones, con unos recorridos perfectos y unas inserciones muy precisas, que nos permitían aprovechar al máximo el rendimiento de la espectacular mecánica.

Curiosamente, en la zona baja del cuentarevoluciones, se nos mostraba algo perezoso y cansino, pero en el momento que superábamos las 1.250 rpm, la aguja escalaba de tal manera que se nos acumulaba el trabajo. Si te despistabas lo más mínimo, lindaba con la zona roja y con cada cambio de marcha, la sensación de velocidad dejaba de ser sensación y se convertía en algo real y palpable.

Pero no solo de velocidad vive el hombre. El Focus ST es un coche que te invita a ir siempre "al ataque" tan solo con observar su estética exterior, así que por supuesto, el comportamiento debería ser acorde. -Pero es que es un diésel- dirían todavía los más escépticos. Pues sí; es un diésel, pero es un ST diésel, así que tanto sus especificaciones, como su plataforma, como su esquema de suspensiones y sus maneras de conducir, son exactamente iguales que las del motor de gasolina. ¿Crees que no es divertido?.


Gracias a su esquema de suspensiones específico y el chasis ágil del que siempre ha tenido fama el Focus, es realmente una delicia conducirlo, perdón; pilotarlo. En el momento que empiezas a acelerar sin compasión, te olvidas el hecho de que el coche sea diésel y solo tienes ojos de concentración para la trazada de la carretera, tus pulsaciones comienzan a acelerarse y tu sonrisa se amplía dos o tres puntos por encima de lo normal, hasta llegar a salir del coche con un "jepeto" parecido al de Jack Nickolson en su interpretación del Joker de Batman.

Es puro disfrute al volante y bastante sencillo de conducir, sin apenas "aditivos" o filtros electrónicos que puedan maquillar nuestro estilo de conducción. Todo se soluciona a base de manos y acelerador.


Os pongo un ejemplo gráfico. ¿Os acordáis de la prueba que hicimos al Alfa Romeo Giuletta QV?, pues bien, era un coche extremadamente divertido, prestacional y muy pasional a la hora de conducirlo. Gracias al mando DNA en posición "Dynamic" y su diferencial autoblocante electrónico, podíamos realizar cambios de dirección bruscos sin problema y con el mayor control del mundo El coche se desplazaba en bloque y la motricidad era increíble, calcando las ruedas traseras, la dirección que tomaban las delanteras.

Pues en el Focus ST, si realizamos ese mismo ejercicio, la efectividad es la misma. La diferencia es que mientras el italiano se desplaza como un bisturí con unas reacciones mucho más violentas para los ocupantes, en el Focus si realizamos el mismo cambio de dirección y sin ningún tipo de artificio electrónico, el eje trasero es capaz de "acomodar" la trazada perfecta acompañando a las ruedas delanteras, con un sutil deslizamiento de la zaga perfectamente dosificable con el pedal del acelerador y sorprendentemente predecible y controlable. No estamos hablando de ir con el coche de lado ni contravolanteando, estamos hablando de que ese deslizamiento es el idóneo para colocar al coche recto y seguir acelerando hasta la siguiente curva. Conclusión; es muy divertido y creerme, también es seguro y no hace falta ser piloto para "jugar" con esta reacción física del coche...


Pero si las reacciones del coche son realmente espectaculares, es gracias también a que la sensación de control que tenemos desde el puesto de mando está también muy lograda. Lógicamente, el tacto de la dirección es muy certero y preciso y sabemos perfectamente lo que ocurre debajo de las ruedas con total fidelidad, aunque peca de seguir siendo demasiado asistido. Otra cosa es el tarado de las suspensiones, ya que si bien son perfectas para realizar una conducción realmente deportiva, se pueden considerar bastante firmes y secas para una utilización diaria. Tampoco es mucho problema, habida cuenta el perfil de cliente del este modelo, que normalmente son jóvenes hasta 35 años y que buscan prestaciones y sensaciones puras, dejando el confort y el silencio de marcha para los demás... En cuanto a los frenos, no sé si será lo habitual, pero en el caso de nuestra unidad de pruebas estaban realmente sobredimensionados y por supuesto, frenaban nuestro ímpetu a la perfección.

Pero vayamos al interior, que si bien no existen muchas diferencias palpables frente a un Focus "normal" las que son, harán las delicias de los conductores más "Racing". Lo más importante y la mayor diferencia, son los asientos del especialista Recaro, tapizados en cuero y con las siglas ST bordadas en el respaldo. Son extremadamente cómodos y por supuesto, acogen el contorno de nuestro cuerpo a las mil maravillas, proporcionándonos una sujeción lateral de las mejorcitas que hemos podido comprobar. También encontramos una posición ideal en poco tiempo, ya que cuentan con reglajes eléctricos y varias posiciones.

También cuenta con varios distintivos ST repartidos por el habitáculo, incluido en el volante multifunción, pedales de aluminio, un aro de volante más grueso y también otra característica original que tan solo tienen los componentes de la familia ST; el cuadro de relojes auxiliar que emerge en la parte superior del salpicadero y que nos indican a tiempo real la temperatura del agua, la presión del aceite y la presión de soplado del turbo. Sinceramente; nunca o casi nunca nos percataremos de su funcionamiento ya que siempre estaremos pendientes de la carretera, pero la verdad es que es una información indispensable en un vehículo deportivo.


El resto sí que es igual que en cualquier Focus, una ergonomía perfecta, un panel orientado al conductor y con la información esencial y perfectamente legible al primer golpe de vista. También contábamos con un nivel de equipamiento en el que no faltaban elementos como el climatizador bi-zona, el volante multifunción con los mandos de Bluetooth, control y limitador de velocidad de crucero, los controles del sistema de control por voz SYNC 2 y la información de la pantalla del ordenador de a bordo. También teníamos navegador, Start/Stop, asistente de arranque en pendiente, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de apoyo trasera, asientos calefactados, techo practicable eléctrico, lunas tintadas o llantas de aleación de 18 pulgadas, con un diseño precioso, todo hay que decirlo.


Echamos de menos elementos que ya probamos en otros modelos de Ford, como el sistema de aparcamiento asistido que es capaz de estacionar al coche de manera casi autónoma, pero es una opción que supongo que podríamos incorporar sin problema a la hora de la compra.

Por supuesto y a pesar de su orientación para un uso deportivo, mantiene la versatilidad de cualquier Focus, con su maletero suficiente para esas escapadas de fin de semana y nuestro día a día y sus plazas traseras bastante solventes, además de contar con sus cinco puertas y la posibilidad de adquirirlo también con carrocería familiar.


Por último, haremos una reseña a su imagen exterior y estética, que es una de las razones primordiales en la compra de un vehículo con estas características. Porque, ¿para qué quiero tener un coche con grandes prestaciones si no lo parece?.

Las diferencias con respecto a un Focus normal saltan a la vista. Además de las preciosas llantas de 18 pulgadas, el ST cuenta con aditamentos estéticos específicos como faldones y parachoques exclusivos para este modelo, además de contar con una doble cola de escape central que nos procura un sonido..., diésel sí, pero diésel "gordo" y con ciertos matices "racing". También cuenta con los faros delanteros oscurecidos además de la parrilla delantera cromada que se sustituye por una mucho más acorde de color negro piano con el emblema ST en rojo. La visión general con esos cambios es realmente sublime y es un coche que llama poderosamente la atención allá por donde pase, ya que se percibe como lo que es; un Focus hiper-vitaminado.



Conclusión final.

El Ford Focus ST TDCi es una auténtica maravilla. Muchos de vosotros seguiréis pensando que un compacto deportivo de pura cepa tiene que ser gasolina y para todos ellos, ya existe esa versión, más potente y con mejores prestaciones totales. Pero para todos aquellos que no quieran renunciar a las sensaciones deportivas y que por circunstancias, el consumo de combustible sea una razón de peso para tener un coche; ¿por qué tendrían que renunciar a ello?.

Ford les aporta la solución con un vehículo capaz de hacerlos sentir auténticos pilotos de competición, con un comportamiento espectacular, unas prestaciones más que suficientes y una estética brutal, pero con un reducido consumo de combustible.

Es muy fácil de conducir y realmente, es muy sencillo hacer tramos a velocidades endiabladas con una sensación de poderío y seguridad sin parangón. El ESP tiene tres posiciones; una es la normal, otra es totalmente desconectado y la que los más "quemados" llevarán siempre activada que es la que nos permitirá ciertas licencias y la que nos hará divertirnos sobremanera en una carretera revirada de montaña, ya que solo actúa si realmente somos unos auténticos "manazas" conduciendo.


Las reacciones en general son muy predecibles y el excelente comportamiento del chasis nos ayudará a la hora de afrontar las curvas más cerradas. También el sistema autoblocante electrónico, que no lo tendremos muy en cuenta, porque actúa sobre los frenos emulando a uno mecánico, que nos ayuda en los momentos más comprometidos, pero no provoca las mismas sensaciones que uno real y auténtico.


La mecánica peca un poco de sonido, aunque los matices que emanan del tubo de escape, intenten camuflar buena parte de su origen diésel. Por lo demás; la inmensa cantidad de par disponible bajo el pié del acelerador y 185cv de potencia bruta, no hacen nada más que provocarnos esa risa nerviosa que no podremos evitar a cada golpe de gas. Eso sí, mejor llevarlo por encima de las 2.000 rpm, ya que sino solo es un Focus diésel "normal".

En cuanto a estética y equipamiento, es sencillamente perfecto. Al ser el producto estrella de la marca, viene con todo lo que nos podamos imaginar, pero son los pequeños detalles los que hacen, que sepamos que estamos conduciendo un Focus diferente. Los pedales de aluminio, los relojes adicionales encima del salpicadero, el emblema ST repartido por partes del habitáculo, el volante deportivo..., pero sobre todo, los asientos Recaro tapizados en cuero y con una sujeción simplemente espectacular.

Por supuesto; la estética exterior específica también es muy llamativa y nos traslada en un solo golpe de vista al mundo de la competición. Simplemente, mirad las fotos...

Espero que ya no seáis tan "talibanes" pensando que un compacto deportivo no puede llevar una mecánica diésel. Vale; no es lo mismo, pero realmente son las sensaciones de control, aceleración y tacto que nos provocan estos coches, además de su imagen, lo que justifica la compra de un vehículo así. ¿Por qué nos tenemos que pelear por el mero hecho de que sea diésel o no?. Pensadlo...



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