Prueba: Hyundai Tucson 1.7 CRDi 4x2 Tecno



Señores; el super-ventas Hyundai ix-35 está agonizando y dando sus últimos pasos comerciales en nuestro mercado. Ya solo quedan un puñado de unidades en nuestro país, que están esperando en los concesionarios a que ávidos buscadores de chollos se hagan con sus servicios, casi a un precio de derribo.

El ix-35 reunía muchas de las características que han hecho famoso el segmento de los todo-camino; una gran polivalencia, un buen espacio interior, una posición elevada de conducción, posibilidad de tracción 4x4 o 4x2 y un equipamiento extenso, además de un gran diseño, que ha embaucado a muchos consumidores a lo largo de todos estos años.

Pero no os preocupéis. El todo-camino compacto de la marca coreana a pasado a mejor vida, pero vuelven a la acción con mucha más fuerza y recuperan el nombre que ya utilizaron en otro modelo, para asestar el golpe definitivo en un segmento en claro ascenso y cuyas ventas no paran de crecer continuamente. Hoy hablamos del nuevo Hyundai Tucson, que auguramos que va a dar mucha guerra entre sus competidores, ya que hablamos, no de una evolución, sino de un coche totalmente nuevo.

Para empezar, ataca a su competencia con una carrocería, mucho más grande, estilizada y que continúa con el nuevo lenguaje de la marca que poco a poco va ha ir implantando desde el nacimiento del Hyundai i-20. Se aprecia claramente su origen oriental, con esos faros rasgados y un depurado desarrollo del frontal, mucho más agresivo, a la par que imponente, en el que cobra protagonismo la parrilla en forma de hexágono invertido característica de la marca y las luces de iluminación diurna situadas por debajo de los faros antiniebla.

Crece en todas sus cotas, y respecto al ix-35, pasa de unas formas suavizadas y un tanto más "rechonchas", a un estilismo mucho más afilado y dinámico. De hecho, visualmente nos da la impresión de mucho más coche que su antecesor, acercándose, de una manera premeditada o no, a los SUV del segmento superior.

Ese crecimiento en todas sus cotas, se traduce en un mayor impacto visual exterior y en una mayor habitabilidad interior.


Con 4,47 metros de longitud no es un vehículo especialmente voluminoso como para ser un incordio en nuestro día a día, por lo que se convierte en una alternativa versátil para todo. Es muy apto para realizar largos recorridos, gracias a su maletero de 513 litros de capacidad y con formas muy regulares, en el que se puede aprovechar todo el espacio disponible al máximo. También goza de una gran habitabilidad interior en donde cinco ocupantes no tendrán ningún tipo de problema en cuanto a cotas de altura, anchura o espacio para las piernas, además de que nuestra unidad de pruebas contaba con el techo solar panorámico practicable eléctricamente, que nos aportaba aún más sensación de desahogo.


Las plazas delanteras son también muy cómodas, aunque echamos de menos un poco más de sujeción de los asientos. Por lo demás; el puesto de conducción es casi perfecto, con una posición elevada, con todos los mandos muy a mano, muy fácil de interpretar y con una buena cantidad de equipamiento disponible para hacernos la vida más fácil y sencilla. La marca coreana siempre se ha caracterizado por mantener unos cuadros básicos, con unos materiales resistentes y libres de artificios como pantallas TFT por todos lados, botones para todo y cosas así, que a veces suelen resultar más efectistas que efectivas o necesarias. Hyundai mantiene cierta sencillez y practicidad en ese campo, lo cual no quiere decir que no tenga un equipamiento extenso, como también viene siendo habitual.


Nuestra unidad tenía el acabado intermedio Tecno con algunas opciones, así que además del techo panorámico, contábamos con climatizador automático bi-zona, volante multifunción con Bluetooth, mandos del equipo de audio, control de velocidad de crucero y limitador, asistente de mantenimiento y aviso de cambio involuntario de carril, asistente al aparcamiento  con sensores delanteros y traseros además de contar con cámara de apoyo trasera, lunas tintadas, espejo retrovisor interior electro-cromático, con display de brújula, asistente de arranque en pendiente control de descensos, ordenador de a bordo, lector de señales o llantas de 17 pulgadas entre otros elementos de confort y seguridad y a los que podemos añadir otros gadgets como el navegador, por poner algunos ejemplos, a la hora de completar nuestro equipamiento, ya de por sí, extensísimo.


En cuanto a motores se refiere, contamos con varias variantes mecánicas, desde un 1.6 GDI de 136cv o el mismo bloque motor con turbo, que genera la nada desdeñable cifra de 176cv, pasando por el bloque diésel 1.7 CRDi con 115cv (la correspondiente a nuestra unidad de prueba) y un 2.0 CRDi con 136cv y 184cv.

Según la motorización escogida, pueden ir asociados a una transmisión manual de 6 relaciones o una automática de 7 marchas de doble embrague o una automática secuencial de también 6 relaciones. La versión con caja de cambios manual nos procuraba unos cambios muy precisos y tenía una relación de marchas muy acertada, que nos permitía unas recuperaciones y unas aceleraciones bastante aceptables.

Esta mecánica que nos tocó probar, se caracteriza por tener un funcionamiento correcto, con una entrega de potencia bastante progresiva, que nos permite realizar travesías de la manera más relajada posible y con un gasto de combustible contenido. Sus prestaciones son también bastante loables y con el motor menos potente de la gama, seremos capaces de alcanzar una punta de 176 Km/h y hacer el 0-100 Km/h en unos discretos 13,7 segundos.

Pero lo más sorprendente del nuevo Tucson es, quizás, su nobleza de reacciones en todo tipo de trazadas. Las suspensiones están orientadas a proporcionar a los ocupantes una grata experiencia dentro del habitáculo y contener en mayor parte las derivas que pueda sufrir la carrocería.

Si bien no es un coche para afrontar una carretera de montaña a velocidades "ligeras", tiene un grado de dinamismo importante, que será del agrado de los conductores más jóvenes a los que aún les gusta "divertirse" de vez en cuando. Filtra muy bien las irregularidades del terreno, pero a la vez, hace que el conjunto vaya muy bien aplomado en los virajes, aunque repito; el Tucson está orientado más bien a realizar una conducción moderada...


Como las últimas novedades de Hyundai que hemos probado, existe un botón que modifica la dureza de la dirección y que si bien, el modo Sport es el ideal para circular por carretera, ya que nos proporciona un tacto más incisivo y directo, los modos Comfort y Normal, son extremadamente parecidos y apenas notamos diferencias entre ambos.

También nos llamó la atención que nuestra unidad, a pesar de tener una configuración 4x2, montase de serie un botón de control automático de descensos, por si alguna vez tenemos que afrontar una situación peliaguda... No obstante, la misma planta del vehículo y su generosa altura libre respecto al suelo, nos invita a meternos en ciertos "jardines" de vez en cuando, aunque no tengamos la tracción total disponible.

Su funcionamiento es ejemplar y contiene a la perfección el peso y la inercia del vehículo, actuando sobre los frenos y sin necesidad de reductoras, aunque vuelvo a insistir; si os vais a meter queriendo en situaciones comprometidas, mejor decantaros por la tracción total, que siempre os ofrecerá un plus más de seguridad en asfalto y unas garantías mayores fuera de él...

Conclusión final.

El nuevo Hyundai Tucson viene a sustituir a todo un superventas en la categoría de los SUV compactos, por lo tanto, los chicos de la firma coreana han tenido que poner toda la carne en el asador para crear un producto totalmente nuevo y muy mejorado, ya que las competencia es realmente feroz. ¿Lo han conseguido?. Con matrícula de honor...


Su diseño es realmente atractivo y mucho más dinámico que el del ix-35. También crece un poco más y además, gracias a sus depuradas líneas, parece un coche de un segmento superior, visualmente hablando y es, aparentemente, bastante más capaz en conducción Off road.


Cuenta también, con un mayor espacio para los pasajeros en todas sus cotas y el puesto de conducción, mantiene la sobriedad y la practicidad que dominan todos los vehículos Hyundai de nueva hornada. Todo está muy a mano, todo es muy fácil de interpretar y de activar y la ergonomía la podríamos considerar de bandera. Otra cosa son los materiales empleados, que si bien, tienen una gran resistencia al uso y un ensamblaje bastante bueno, son plásticos y tapizados algo toscos y básicos, algo que a los amantes del "sibaritismo" les puede producir cierta sensación de barato, pero nada más lejos de la realidad, ya que en todo el coche predomina la practicidad y el confort ante todas las cosas.

De hecho, a pesar de contar con esos plásticos básicos en el salpicadero y pantallas monocromáticas con apariencia algo desfasada para indicarnos la información del climatizador bi-zona; el Tucson cuenta con un equipamiento de serie realmente extenso, que colmará las expectativas de casi cualquier usuario y que tiene todos los elementos necesarios para facilitarnos la conducción y el confort de marcha en todo momento.

Las mecánicas disponibles en la gama Tucson son más que suficientes y la diésel menos potente que montaba nuestra unidad de pruebas con tracción delantera y cambio manual, es perfecta para una utilización convencional, ya que los 115cv con los que cuenta, son más que suficientes para mover con soltura y en el día a día a un coche como el SUV coreano.

Ahora bien; si vais a viajar o realizar escapadas de fin de semana de manera muy habitual, os recomendamos las versiones más potentes, ya que, a pesar de que 115cv son suficientes y nos ofrecen unas prestaciones muy aceptables, 280Nm se quedan algo cortos a la hora de afrontar puertos de montaña o realizar adelantamientos, ya que en ese caso, tendríamos que actuar sobre la caja de cambios más de lo deseado.


Por último; su comportamiento general nos gusto bastante. Es un vehículo destinado para proporcionar un gran confort de marcha y el esquema de suspensiones tirando a blando, filtra muy bien las irregularidades del asfalto, pero es lo suficientemente firme como para poder circular más "ligeros" de lo que en apariencia nos sugiere cualquier SUV. El aplomo con el que afronta un tramo de curvas es reseñable y la carrocería no balancea en exceso, así que la sensación de seguridad que aporta al conductor, es una nota a tener en cuenta.


El nuevo Hyundai Tucson parece que ha entrado en el segmento dando mucha guerra y creando bastante expectación. Ahora solo falta el beneplácito del público, como ya lo tuvo su bien aceptado predecesor.






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