Prueba: Mercedes Clase A45 AMG.


Como bien os dijimos la semana pasada, teníamos reservada una prueba sorpresa. Y es que un día tan espectacular como el que tuvimos cuando hicimos la triple toma de contacto de los modelos más exclusivos de la marca de la estrella, no podíamos dejar pasar la oportunidad de probar al más pequeño de la familia, pero el más pequeño de la familia AMG; el Clase A45 AMG.



Dicen que los hermanos mayores son más listos que los pequeños, pero eso no implica que los pequeños sean más "vivos" que los mayores... Es el caso de nuestro Mercedes Clase A, que no será el mejor AMG, pero es el más asequible, tiene una pinta realmente racing, es muy divertido de conducir, es muy seguro y aún siendo el más pequeño de la familia; es un auténtico y genuino AMG.

La marca alemana está dando pasos muy firmes para eliminar el "San Benito" que tenían de fabricar berlinas de lujo orientadas tan solo a personas de cierta edad y con un solvente poder adquisitivo. Un claro ejemplo son los Clase A, los CLA, los GLA, y en menor medida, el resto de componentes de la plantilla que van suavizando sus líneas, gamas de accesorios y paleta de colores, para atraer a ese público más joven que se le resistía a la marca de la estrella.

Cuando nació el Clase A, nació como una especie de monovolumen urbano, lo cual no tuvo mucho calado en los clientes potenciales de la marca de aquella época y además, tuvieron aquel problema con la famosa prueba del alce, en la que volcó una unidad y tuvieron que darse prisa para incorporar el ESP de serie a todos los modelos que ya habían vendido. No obstante, se mantuvo durante una buena temporada en el mercado y todavía hoy, se ven muchas unidades en circulación, porque otra cosa no, pero fiables sí que salieron sí...

Pero cuando realmente podríamos decir que "han partido la pana" es cuando decidieron convertir el Clase A en un auténtico compacto y dejar los devenires urbanos para la sub-marca Smart. El patito feo se convirtió enseguida en un cisne capaz de competir con sus dignos rivales de aire premium, Audi A3 y BMW Serie 1 y una vez asentado el terreno y como no podía ser de otra manera, incorporaron a la gama su correspondiente versión radical AMG, para competir directamente con los RS de Audi y los M de BMW.

Nuestra unidad de pruebas pertenece a esa generación, ya que no teníamos disponible la nueva versión con el nuevo restyling, pero básicamente se trata del mismo coche con una cara remozada y un motor un poco más retocado, pero apenas apreciable.

Y lo de apenas apreciable lo digo, porque la mecánica  que montaba muestra unidad ya cuenta con 360cv combinado con una caja de cambios automática de 7 relaciones y tres modos de funcionamiento, con levas detrás del volante, así que unos pocos caballos más o menos en potencias que superan los 300cv, no se notan de una manera sustancial...

Se trata de una mecánica brutal 2.0 de cuatro cilindros ensamblada íntegramente por un tal... Thomas Hofinger, así que si queréis pedir responsabilidades... Es una de las características comunes de los motores AMG, ya que todos son ensamblados por un mismo operario especialista de la marca y no en serie como viene siendo habitual. Ese es un factor muy a tener en cuenta a la hora de valorar las prestaciones y la exclusividad de un vehículo así y de paso, justificar por otra parte el precio.


Lo más llamativo del 2.0 de 360cv es su capacidad de aceleración y sobre todo de recuperación, ya que obtiene unos registros que superan a cierto Porsche 911 e incluso, a cierto Audi R8, modelos que le doblan en precio. También su enorme potencia específica es un valor añadido, porque pocos modelos en el mercado pueden atesorar 180cv por litro de cilindrada, y eso se nota en cuanto hundimos el pedal derecho de aluminio perforado hasta la alfombrilla...

¿Sabéis lo que es el ojo del huracán?. Pues el efecto que te produce es el mismo. Parece que reina la calma y el sosiego, pero en cuanto el turbo interpreta que lo que quieres es un poco de "marcha", el horizonte se empequeñece al mismo ritmo en el que ganamos velocidad y los árboles apostados en los márgenes del asfalto se convierten en una mancha verde y marrón difuminada y continua...

La sensación es realmente espectacular. De 0-100 Km/h en 4,6 segundos y si nos descuidamos lo más mínimo, alcanzaremos los 250 Km/h de velocidad máxima, que podremos aumentar hasta los 270 Km/h previo pago y con un curso de pilotaje específico de "regalo". De hecho y como curiosidad, en la tapa del depósito de combustible hay una pegatina con las presiones recomendadas en el caso de querer alcanzar esas velocidades. Toda una declaración de intenciones...


También es toda una declaración de intenciones la banda sonora que emerge de la doble salida de escape y que, directamente, nos invita a pisar el acelerador como si no hubiera un mañana. Es un sonido bronco, rudo y de vez en cuando, viene acompañado de unos petardeos que avisan a los demás conductores de lo que se les aproxima en el semáforo.


La caja de cambios automática de 7 relaciones, por su parte, es una gran aliada para el increíble motor. Tiene tres modos de funcionamiento; C "Controlled Efficiency" que es el único en el que funciona el sistema Start/Stop,  M "Manual", que nos permite cambiar a nuestro antojo por medio de las levas del volante y S "Sport", que permite acelerar hasta casi el corte de inyección antes de pasar a la siguiente marcha. También hay un modo denominado "Race Start" que actúa a modo de "Launch Control", con el que seremos capaces de obtener la mayor aceleración posible sin que las ruedas patinen. Es muy divertido en la salida desde parado para "quedarte" con los viandantes, pero no es bueno utilizarlo siempre ya que el disco del embrague sufre muchísimo...


También tiene que lidiar con una tracción total que nos aporta una seguridad de marcha y una viveza de reacciones de otro planeta. En condiciones normales, distribuye el par mayoritariamente al eje delantero, pero ese par se distribuye de manera automática a todas y cada una de las ruedas siempre y cuando sea necesario, lo que implica una enorme motricidad sobre cualquier tipo de circunstancia o vía. De hecho, y teniendo en cuenta que forzamos la situación hasta la saciedad, parece que el ESP o el Control de tracción no existían, o por lo menos, no nos pareció que entrasen en funcionamientos, así que imaginaros hasta que punto es bueno este compacto de Mercedes...

El tarado de las suspensiones, extremadamente duro, también ayuda a que el coche sea totalmente inamovible en curva, pero penaliza un poco a la hora de tener que hacer largos recorridos por carreteras en las que el firme no sea totalmente liso. A cambio, el Clase A AMG es un auténtico devorador de curvas y tanto sean lentas como rápidas, la estabilidad y tracción a la salida de las mismas es realmente superior.

Una dirección quirurgica, unas suspensiones duras, un motor potente, un sonido adictivo y un puerto de montaña para mí solo es lo que necesito para ser feliz y hoy el coche lo tengo, así que solo me queda buscar el puerto de montaña...


En un coche así, la estética también cuenta, ya que los clientes potenciales de esta versión radical así lo demandan y Mercedes también ha tenido en consideración a esas personas. A mí no me gusta el tuning como tal, pero me encanta el tuning que aplican las marcas en sus modelos y en el caso de este Clase A AMG no podía haber sido más acertado.


Sin estridencias, pero con pequeños matices que hacen pensar a todo el mundo que es un Clase A especial, así han querido que se vea este coche. Cuenta con unos parachoques específicos, con entradas de aire mas prominentes en el delantero y panel frontal en negro con la enorme estrella en el centro. También unos faldones más elaborados para camuflar, en mayor parte, una anchura de vías superior. Un gran alerón trasero, una doble salida de escape cromada, llantas multirradio montadas en neumáticos con medidas 235/35 R19 y unos discos de freno sobredimensionados y con las pinzas pintadas en color rojo, nos dan el resto de pistas que nos invitan a pensar que no es un Clase A "normal".


Si nos incorporamos al interior, también son los pequeños detalles los que nos impregnan el aroma de que estamos ante algo un poco más especial, ya que en esencia, sigue siendo un Clase A convencional.

Comenzamos con unos comodísimos asientos tipo baquet con regulación eléctrica y tres memorias, que nos aseguran una impresionante sujeción lateral tanto a la altura de las caderas como a la altura de los hombros. Una vez asentados y acomodados, nos percatamos de que el volante no está forrado del todo en cuero y que los laterales son de auténtico y genuino tejido Napa, perfecto para un agarre ideal aunque nos entren sudores en las palmas de las manos. También nos cercioramos que el cuentakilómetros alcanza una mágica y surrealista cifra de 320 Km/h y que los pedales son de aluminio perforado. Por último, los detalles en rojo repartidos por el habitáculo y el panel del salpicadero con efecto fibra de carbono, además del escudo de AMG sobre el pomo de la palanca de cambios, nos certifica que es un auténtico pura sangre y no un compacto "cualquiera" con una estrella en el morro...


Las plazas traseras no son todo lo amplias que cabría esperar, pero sí que son muy cómodas, así que cuatro adultos viajarán perfectamente en el AMG, aunque mejor si no son muy altos. En cuanto al maletero, entra dentro de los estándares que se estilan en el segmento y con 341 litros, se nos muestra suficiente  para los enseres de los posibles ocupantes.


Qué podemos aportar sobre el equipo de serie... Pues además de lo que ya os hemos desgranado, el resto de equipamiento tanto de confort como de seguridad está fuera de toda duda, ya que el Clase A AMG es la versión más alta de la gama y aún así, contamos con una larga lista de opcionales para poder personalizar todavía más nuestra exclusiva y potente montura.


Conclusión final.

El Mercedes A45 AMG es una auténtica y genuina bestia del asfalto europea. Sería como cualquier "muscle car" americano, pero mucho más refinado, mucho más frugal, vestido de compacto, con un diseño más innovador y tanto o más divertido de conducir y disfrutar (sobre todo en una carretera de montaña).


Su motor de tan solo 2 litros es un ejemplo de rendimiento ya que es uno de los motores con mayor potencia específica del mercado actual, además de generar un total de 360cv y un descomunal par de 450 Nm. Eso redunda en unas reacciones y prestaciones espectaculares a pesar de tener un contenido consumo de tan solo 7 l/100 Km en ciclo mixto homologado por la marca.

Su comportamiento es extremadamente bueno y nos permite "volar" casi por cualquier carretera. No hay curva, trazada o "chicane" que se le resista, gracias a una dirección muy directa, unas suspensiones extremadamente firmes, unos frenos imponentes y muy efectivos, la tracción total 4Matic y un chasis muy bien afinado. Los pasos por curva son demenciales y a la salida de las mismas podemos acelerar sin contemplaciones, que ningún sistema electrónico se interpondrá entre tus sensaciones y la siguiente curva. Todo es agarre, agarre y más agarre.

Su estética exterior es realmente preciosa y nos transporta a un mundo racing, pero sin ningún tipo de estridencias ni recurriendo a detalles "salidos de tono", para procurarnos una imagen de carreras, pero efectiva a la vez.


En el interior también nos encontramos detalles en tono de competición y una calidad percibida casi perfecta, con excepción de algunas molduras a la que se les nota su procedencia de plástico básico, aunque siempre fuera de la vista y todo ensamblado con auténtico mimo.


El mayor defecto del Clase A45 AMG es precisamente su mayor virtud. El Clase A fue diseñado para ser un compacto perfecto, con tracción delantera, mecánicas solventes y para proporcionar el mayor confort y efectividad de marcha que nos pueda ofrecer un vehículo de la marca de la estrella.
Pero su versión más radical AMG, a pesar de que también sea un Clase A, deja de lado eso del confort de marcha que se le supone a cualquier Mercedes y nos lo cambia por sensaciones y locura.
Si el Clase A convencional es muy versátil y polivalente, el Clase A AMG es radical y demencial. Comparte la misma carrocería sí, pero no es el mismo coche...







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