Prueba: Mitsubishi L200 Motion.



Como siempre, en esta publicación os intentamos sorprender con diferentes novedades, bien sea por las fotos, que cada día intentamos que sean de mayor calidad y que plasmen a la perfección el espíritu de los coches que probamos, bien sea por los coches, que gracias a los concesionarios locales, tenemos la oportunidad de probar auténticas joyas y hasta vehículos ciertamente exclusivos o bien sea, por la redacción del texto, con el que pretendemos que os imaginéis en primera persona lo que percibimos y lo que disfrutamos con todas y cada una de las novedades que os traemos cada semana.

Pero en esta ocasión, además de todo esto, os traemos en exclusiva y en auténtica primicia una sorpresa inesperada. Para nuestra prueba de hoy tuvimos la oportunidad de contar con la colaboración de una de las mejores pilotos del mundo.


Sí amigos; en nuestra prueba de hoy contamos con la ayuda y las buenas manos de una auténtica y genuina piloto de competición al más alto nivel. Y no lo decimos nosotros por la admiración que profesamos hacia ella, que también; sino que acaba de llegar de un Campus de pilotos en Qatar en donde ha competido con las mejores pilotos del mundo, seleccionadas para representar a sus respectivos países y en donde la burgalesa Cristina Gutiérrez ha conseguido entrar en la élite de este deporte ganando, por derecho propio, una de las plazas que la certifican como una de las tres mejores pilotos del mundo. Un auténtico orgullo para España, para todos los burgaleses y por supuesto; un auténtico placer para nosotros el hecho de que toda una campeona de ese calibre, compartiese unas horas con nosotros y probase el gigante que tenemos hoy entre manos, para contarnos lo que la parece bajo su experta opinión.


Pero lo más sorprendente de Cristina no es su capacidad de pilotaje, su desparpajo al conducir casi cualquier cosa que tenga ruedas y motor, ni siquiera, su sed de triunfo y su determinación para conseguirlo. Lo más sorprendente de Cristina es su calidad humana.

Antes de acudir al Campus en Qatar, Cristina tuvo la deferencia de acompañarnos durante la jornada de pruebas del nuevo Mitsubishi L200, hecho por el cual, desde esta publicación agradecemos muchisimo que pudiera compartir con nosotros unas pocas horas, ya que nos consta que es una mujer muy ocupada y aun así, sacó un rato de su apretada agenda y disfrutó con nosotros, y para todos vosotros de esta jornada.

Apareció puntualmente a nuestra cita y lo hizo, como no podía ser de otro modo, con su "angel de la guarda" en las carreras, que no es otra persona que su hermano Gustavo, además de su padre, armado con una cámara de fotos intuyendo que la sesión de hoy sería realmente espectacular en cuanto a imágenes.

Durante el café correspondiente, compartimos vivencias y mantuvimos una charla animada sobre física cuántica... ¿De qué vamos a hablar?; !pues de coches!. Preguntamos a Cristina sobre el Campus y nos confesó que tenía unas ganas enormes y que era una tremenda oportunidad para ella, pero que también estaba nerviosa por lo que se iba a encontrar. Menos mal que esos nervios se disipan cada vez que pisa el acelerador y se quedan en tierra...

Después de un rato en el qué certificamos lo dicho; la calidad de personas y la humanidad de Cristina y Gustavo, nos dispusimos a realizar la prueba de este auténtico gigante de producción. Cristina se puso a los mandos y enseguida empezamos a realizar las fotos con el L200 hacia arriba, hacia abajo, de medio lado..., aprovechando la maestría de la piloto burgalesa al volante.


Vale; no es lo mismo ir compitiendo por caminos y trialeras, en los que los tiempos y la precisión es lo que más cuenta, y pilotar un vehículo preparado y adecuado para tal efecto, que conducir un gigante pick up como este, con 5,20 metros de largo y una distancia entre ejes de 3 metros, por un terreno escarpado con arena suelta, árboles por todos los lados y hojas deslizantes, sin tener las ruedas apropiadas. Pero tampoco contamos todos los días con el privilegio de realizar una prueba con una gran piloto, así que por un día que nos aprovechemos...


El tamaño del pick up es su mayor problema, porque realmente por capacidades, resistencia, recorrido de suspensiones y demás, podría competir perfectamente con el plantel de todo-terreno con los que compite Cristina en cada evento al que acude.

El L200 es un tremendo todo-terreno puro, con el que podrás llegar a casi cualquier confín de la tierra sin problema. Bueno, si hay suficiente hueco para meter el coche... Su estructura elevada 20cm respecto al suelo le permite afrontar y superar cualquier tipo de terreno, además de contar con unas suspensiones indestructibles de ballestas en el eje trasero que soportan cualquier tipo de maltrato o carga que endosemos en la caja y proporcionan un cierto confort de marcha aún yendo por caminos "al ataque". También le proporciona un ángulo de ataque de hasta 30º, un ángulo de salida de 22º, una capacidad de paso por planos inclinados de hasta 45º y un ángulo ventral de 25º, unas cifras realmente descomunales y apropiadas para realizar las tareas más duras y tediosas en los terrenos más agrestes.


También su avanzado sistema de tracción, seleccionable gracias a una ruleta situada en el centro de los dos asientos delanteros, es un aliado perfecto para redondear el comportamiento fuera del asfalto de esta auténtica máquina off road.


Mientras la inmensa mayoría de los sistemas de tracción del mercado tienen tres posiciones, el Mitsubishi L200 tiene cuatro.

2H: Es la posición perfecta en condiciones de asfalto seco y es ideal para reducir el consumo.

4H: Activa la tracción total, lo que implica una mayor seguridad en términos globales y el par se distribuye de manera óptima y electrónicamente según las necesidades en cada momento.

4HL: Es el modo perfecto para afrontar terrenos complicados a menor velocidad o con baja adherencia, adecúa el cambio de marchas y transfiere un mayor par a las ruedas según sea necesario.

4HLL: Se activa el diferencial autoblocante, las reductoras y demás, para convertir al L200 en una bestia capaz de trepar, sumergirse, descender y atravesar sobre cualquier terreno que se le presente por delante, sea como sea.


De hecho, Cristina pudo comprobar en primera persona lo bien que se desenvolvía el L200 sobre los retos que le presentamos, que iban desde un descenso relativamente inclinado pero totalmente plano, hasta otro descenso con planos desiguales, montículos y más planos asimétricos... Con relativa prudencia, la piloto burgalesa, con las indicaciones de su "copi" Gustavo, superó con solvencia todas las pruebas a las que la sometimos y el L200 se comportaba de manera impasible, penalizando un poco sus intrínsecas cualidades off road unos neumáticos más orientados al asfalto.


La verdad es que impone llevar un L200 hasta sus límites debido a su enorme batalla y su descomunal peso de casi 2 toneladas, pero Cristina supo cómo gestionar ese handicap en todo momento y nos demostró sus buenas maneras al volante, aunque ese terreno no fuera su medio habitual.

Para finalizar la jornada con Cristina, nos trasladamos hasta un terreno más propicio en el que pudiera dar rienda suelta a lo que realmente le gusta; correr. El "circuito" improvisado era una explanada de grava y arena suelta que se asemejaba a los caminos por los que atraviesan en competición. Algo fácil y sin ningún tipo de peligro para el resto de usuarios ni para ella.

En seguida comenzó a realizar varias pasadas para que pudiéramos realizar nuestras fotos en movimiento y con el L200 trabajando a tope, pero una vez más; su longitud hacía que Cristina tuviera que "pelear" algo más con el volante para dejarnos unas espectaculares imágenes como las que nos dejó.

Viendo estas fotos, además de sus enormes cualidades como todo terreno puro, observamos que el L200 tiene una estampa realmente bonita. Su diseño es bastante afilado y nos da la sensación visual de ser más dinámico de lo que a priori, se debería suponer en un vehículo que originalmente ha sido diseñado como vehículo industrial. De hecho lo es, y tanto en carretera, como en caminos en buen estado, su comportamiento era de lo más predecible y domable, gracias por otra parte a una dirección muy directa y a su, relativamente reducido, radio de giro. Digo lo de relativamente porque el radio de giro de un vehículo con 5,20 metros de longitud, no puede ser muy reducido, aunque si que lo es dentro de su categoría.


Una vez nos incorporamos a su interior, nos damos cuenta de que tampoco parece un coche orientado a tareas industriales, ya que el mimo con el que están ensamblados los paneles del salpicadero, los materiales utilizados para su construcción, su configuración, su ergonomía y su equipamiento, son tan refinados y depurados, que ha pasado a convertirse en una alternativa real a un vehículo recreacional y muy apto para viajar de una manera confortable. Además; con el cerramiento adecuado, tendremos una superficie de carga increíble, ganando en imagen, como era el caso de la unidad que os presentamos hoy.


Los asientos son muy cómodos y tanto en las plazas traseras como delanteras, el espacio disponible es realmente inmenso. No es que tengan mucha sujeción lateral, pero tampoco es un coche que lo necesite, puesto que lo de afrontar un puerto revirado de montaña no es su cometido.

Por otra parte, el cuadro de mandos está muy logrado y nos encontraremos todos los pulsadores e información al alcance de la mano y al primer golpe de vista, ya que estamos hablando que se asemeja más al de todo un Outlander, que al de cualquier pick up destinado a soportar los trabajos más duros. Los materiales y el ensamblado de los mismos son de primera calidad y sin ser extremadamente sibaritas, tienen un gran tacto y se les presupone una gran durabilidad si despreciar su gran aspecto visual.

Toda la información necesaria se aglutina en el cuadro de relojes, el cual, tiene una gran visibilidad y es perfectamente legible. También cuenta con el correspondiente ordenador de a bordo, aunque el botón para seleccionar los menús, no está colocado en el lugar más idóneo...

Por lo demás, en nuestro acabado Motion teníamos un gran equipamiento en el que otras cosas podíamos disponer de volante multifunción, con los mandos del Bluethooth, el control de velocidad de crucero y limitador y los mandos del equipo de sonido. También teníamos sensor de luces, cámara de asistencia al aparcamiento trasero, asistente de cambio involuntario de carril, sistema Start/Stop, sistema de asistencia de arranque en pendiente, climatizador automático, sistema de asistencia de estabilidad con remolque, volante y pomo de cambio revestidos en cuero, llantas de 17 pulgadas y numerosos gadgets estéticos cromados, como la parrilla delantera, los espejos retrovisores con intermitentes integrados, estribos laterales y demás.


Personalmente me pareció un gran coche para viajar, además de para afrontar los retos más complicados fuera del asfalto. Su dirección es muy directa, a pesar de pecar un poco de ser demasiado asistida y su esquema de suspensiones es realmente blando en pos de una mayor efectividad off road, pero no penaliza en exceso el confort de marcha por cualquier tipo de vía si circulamos con la moderación que implica el conducir un vehículo de semejante envergadura.


Por espacio y confort de marcha, además de por equipo de serie y materiales utilizados, se asemeja más a lo que conocemos en cualquier berlina o SUV actuales, que a la tosquedad que implica casi siempre, un vehículo como este destinado a tareas industriales y no concebido como vehículo recreacional. En ese sentido, la marca de los tres diamantes se ha portado...

Podemos elegir entre dos tipos de carrocería; una denominada Club Cab, con dos puertas reales y unas puertas más pequeñas de apertura "suicida" para facilitar el acceso a las plazas traseras, claramente orientada para el uso industrial del que hemos hablado y la carrocería de Doble Cabina, que es la que pudimos probar nosotros, con cuatro puertas reales aunque con un espacio de carga que se reduce minimamente.

Dentro de los acabados, también podemos elegir entre el acabado Motion, que es el correspondiente a nuestra unidad, el M-Pro, que es el más básico y el acabado Kaiteki, que cuenta con el equipamiento más completo de todos.

Lo que no podemos elegir son los motores, ya que solo cuenta con una única versión 2.5 de 154cv y con un excelente par de 380 Nm, con el que es capaz de impulsar al gigante hasta los 170 Km/h sin problema.

Es una mecánica dura y algo ruidosa, aunque convenientemente filtrada al interior gracias a una gran insonorización. Nos procura una gran entrega de fuerza desde muy bajas revoluciones y se le nota un cierto carácter y poderío, muy apropiado en el ámbito rural para el que está concebido.


Esta mecánica puede ir asociada a una caja de cambios manual de seis relaciones, con una inserción de marchas muy precisa a pesar de la longitud de la palanca o una automática de cinco relaciones tan solo reservada para la versión Kaiteki.


Sin tiempo para mucho más y después de una jornada corta pero intensa en la "oficina"; Cristina y Gustavo tenían que ultimar los detalles del viaje y nos tuvimos que despedir, aunque no sin antes, desearles suerte e invitarles a futuras colaboraciones que creo que os seguirán sorprendiendo. Pero eso ya se verá, porque depende de muchos factores...



Conclusión final

No tenemos palabras para agradecer a Cristina y Gustavo que sacaran algo de tiempo para compartir esta jornada de pruebas con nosotros. Gracias a ellos, pudimos comprobar las capacidades extremas de un modelo tan espectacular como la L200 de manos de unos auténticos profesionales de la competición off road y además, campeones.


El L200 tiene mucho de esa esencia de los hermanos Gutiérrez, porque también es un vehículo profesional, de hecho ese ha sido siempre su objetivo, y es un vehículo campeón, puesto que será uno de los vehículos a los que le hemos realizado un test más duro y lo ha superado prácticamente sin inmutarse.


Es realmente impresionante ver como trabajan al unísono las suspensiones, el sistema de tracción, la dirección y la mecánica, para sacarnos de cualquier apuro o "jardín" en el que nos hayamos metido.
También se ha convertido en un vehículo mucho más refinado, con una calidad de materiales de primer orden, un equipamiento orientado al confort más que suficiente, una estética bastante dinámica y unas cualidades, también en asfalto, mucho más que aceptables.


Las actitudes como vehículo recreacional están fuera de toda duda y se nos postula como una opción más que respetable para todos aquellos que busquen un gran vehículo, con mucho espacio tanto para los enseres, como para sus acompañantes a la hora de viajar y que además, mantenga unas cualidades todo terreno sin parangón.


Su potente mecánica es algo ruidosa, pero nos procura una gran potencia en todo momento, con una gran respuesta muy activa desde bajas revoluciones, con unas, bastante aceptables recuperaciones y un adecuado par máximo de 380 Nm. Todo ello, con unos consumos ponderados de tan solo 6,4 l/100 Km homologados por la marca.


Digamos que el nuevo L200 de Mitsubishi ha entrado de lleno a competir en el segmento de los todo terreno y ha dejado su origen de industrial un poco aparcado. Sigue siéndolo, pero con el paso de los años se ha dado cuenta que realmente lo que necesita es trabajar menos y disfrutar más, así que se ha transformado en un vehículo mucho más depurado, con unos acabados más competitivos y con un confort interior inusual en un vehículo de esta gama.

Familia; nos vamos al monte...




Entradas populares de este blog

¿Cual es el mejor neumático?

Prueba Mitsubishi ASX 160 DI-D Motion 4WD

Prueba: Seat Ateca 1.0 TSI Style