Prueba: Opel Astra 1.6 CDTi Dynamic



El Opel Astra nació en 1991 con la difícil tarea de sustituir a todo un superventas dentro del seno de la marca alemana, el Kadett, que con varios lustros a sus espaldas e incluso, con versiones tan icónicas y deseadas como el deportivo GSI, alcanzaron una gran popularidad.

Era un reto para la marca crear un nuevo coche de la nada que se sustentase sobre los pilares sólidos que había dejado el Kadett como herencia. Pero la marca del rayo lo consiguió, y automáticamente el Astra volvió a conquistar al gran público, alcanzando de nuevo, unos niveles de ventas excelentes.

Se podría considerar que el Astra conforma la base principal de toda la gama Opel y ahora que acabamos de conocer la nueva generación, no ponemos en duda que la marca ha puesto toda la carne en el asador y no han dejado ningún detalle al azar con este nuevo modelo, y a buen seguro, que enseguida se alzará hasta los primeros puestos en el ranking de ventas gracias a su atractivo diseño, su tecnología aplicada a la conducción y la sofisticación que han logrado imprimir a todo el conjunto.

La verdad es que en cuanto a diseño parecen conservadores, ya que en cierta medida, mantienen la línea que ya conocemos en el Astra que nos irá dejando paulatinamente, pero en esta ocasión percibimos una mayor pureza de trazos, con formas bastante más afiladas que le aportan un gran dinamismo visual.

Es una planta digna de ver, ya que no se asemeja a nada ni nadie y tiene su propio carácter, huyendo de los convencionalismos que sí mantienen otras marcas en sus compactos. En la visión frontal, destacan, sobre todo, unos felinos faros que en esta ocasión eran Full Led matriciales. Esto os lo explico más adelante, ya que Opel lo presenta como primicia dentro del segmento de los compactos y es, realmente, un gran invento en pos de la seguridad y muy cómodo para el usuario.

En la vista lateral nos encontramos ante una carrocería de cinco puertas (más adelante llegaran las versiones de tres GTC, el sedan con maletero y el Sports Tourer familiar), en la que se acentúa ese dinamismo del que hablábamos antes gracias a una línea claramente ascendente en el marco inferior de las ventanillas y una gran línea descendente en la forma del techo, que parecen confluir en la zaga del vehículo, muy bien solucionada y que ahora nos muestra un diseño más depurado de los pilotos traseros con forma de boomerang y con tecnología LED.


Si abrimos las puertas, accedemos a un interior muy amplio, en el que se han ganado centímetros aquí y allí, y en donde ninguno de sus ocupantes encontrará problemas para acomodarse en ninguna de sus plazas. Es quizás el acceso un poco más incómodo, ya que el diseño del techo descendente y unas puertas muy grandes, hacen que en alguna ocasión calculemos mal la trayectoria de nuestra cabeza y el marco de la puerta..., pero una vez en el interior, el espacio general es la nota predominante.

También nos encontramos con un cuadro de mandos muy limpio, en el que cobra especial protagonismo la pantalla multifunción IntelliLink plenamente configurable y en la que podremos ver, además de ciertas funciones de nuestro smartphone, informaciones relevantes del equipo de sonido, el ordenador de a bordo o el propio navegador.

También contamos con el volante multifunción con los mandos de la radio, el bluetooth y el control de velocidad de crucero y limitador. El tacto del volante es ciertamente deportivo y tiene un tamaño apropiado para obtener el mayor agarre y un manejo quirúrgico. La verdad es que se trata de una dirección muy directa, que se acentúa un poco más y se vuelve más firme cuando activamos el botón mágico Sport, situado en la consola central.


Ese botón Sport aviva las reacciones del conjunto, con una respuesta por parte del motor mucho más enérgica desde menos revoluciones y hasta casi el corte de inyección y la dirección algo más dura. Realmente se nota, ya que cuando activamos el botón en marcha, notamos un ligero tirón extra que nos indica que acabamos de abrir la caja de los "truenos".

Por otra parte, el equipamiento de serie en esta versión Dynamic, se completa con elementos como el climatizador bi-zona, el asistente de arranque en pendientes, el sistema de aparcamiento asistido y autónomo, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, asistente de cambio involuntario de carril, avisador lumínico de vehículo en ángulo muerto, ordenador de a bordo, parrilla delantera cromada, Opel On Start, de asistencia en carretera y por accidente, lector de señales de tráfico, sensores de lluvia y luces o llantas de 17 pulgadas entre otras cosas, con las que podremos completar el equipamiento de manera opcional como el techo panorámico, lunas tintadas, asientos calefactados y ventilados con función masaje...

Pero entre todos los opcionales, yo me quedaría con uno que sí montaba nuestra unidad de pruebas y no es otra cosa que los faros Full LED matriciales.

Para mí, es el invento del año, porque si bien, Audi ya cuenta en su gama con los faros Matrix Led con un funcionamiento similar, Opel lo ha acercado con el Astra al gran público y lo hace más accesible.


Su funcionamiento es muy simple y a la vez muy complejo. Cuando circulamos por ciudad, las luces se mantienen en iluminación de cruce, por lo que obtendremos una visibilidad muy clara, pero acorde al resto de vehículos. Pero en el momento en el que ganamos velocidad y el coche interpreta que salimos de la urbe y vamos a realizar el trayecto por otro tipo de vía, activa las luces largas y permanecerán así hasta que no lleguemos a nuestro destino.


Ahora os preguntaréis si los coches que nos preceden o los que circulan en dirección contraria, no harán mención a todos y cada uno de los miembros de nuestras familias. Pues tranquilos que no va a suceder. Hasta ahora, existían las luces inteligentes que detectaban cuando había peligro de deslumbramiento y cambiaban de cortas a largas y viceversa según conveniencia. Pues las luces matriciales le dan una vuelta de tuerca más a esos sistemas.



Como hemos dicho, siempre circularemos en largas, pero al detectar peligro de deslumbramiento, el juego de luces se encienden y se apagan una a una, o se intensifican  o se direccionan de tal manera, que sea imposible deslumbrar a nadie y manteniendo siempre la mayor visibilidad posible para nosotros, tanto en recta como en curva. Ver su funcionamiento es casi mágico, pero lo mejor de todo es que el conductor no tiene que intervenir sobre nada, todo se controla automáticamente.

Si en su momento los faros direccionales me parecieron una gran idea, imaginaros lo que pienso de estos faros matriciales..., pero es que además, al ser de tecnología LED, son realmente efectivos y lo mejor de todo, es que no cuentan con un sobreprecio elevado, así que es un gasto asumible y por supuesto, muy recomendable por nuestra parte.

También teníamos a nuestra disposición el sistema Opel On Start, que casi mejor no utilizarlo nunca, pero también muy útil, ya que tenemos un panel debajo del espejo retrovisor interior con un botón de asistencia en carretera y otro que, o bien lo podemos pulsar nosotros o bien se activa por defecto en el caso de tener un accidente. Ambos nos ponen en comunicación con la centralita de Opel y posicionan al coche vía GPS, para que desde ese centro se coordinen los operativos necesarios, tanto si solo necesitamos una simple grúa o si, por desgracia, necesitamos que acudan los servicios de emergencia.


La verdad es que el nuevo Astra es una auténtica primicia en muchos factores, ya que posee un equipamiento digno de berlinas y vehículos de otros segmentos en exclusiva, dentro del mundo de los compactos.

Pero vamos a la mecánica que nos tocó en suerte probar. Se trata del 1.6 CDTi con 110cv y 300Nm de par máximo, una mecánica un poco rumorosa, sobre todo a bajas revoluciones, pero con una entrega y una fuerza bajo el pedal del acelerador, que nos invita a pensar que estamos ante un motor más potente.


Con ese bloque, la velocidad máxima homologada es de 195 Km/h y alcanza los 100 Km/h desde parado en 11 segundos. No parecen unas prestaciones espectaculares, pero la verdad es que las sensaciones al volante, como hemos dicho, son las de llevar un vehículo más potente. En este caso, se conforma con unos consumos homologados de 3,7 l/100 Km en ciclo mixto.


Su dinamismo de marcha, también nos gustó bastante. Gracias a un tarado de las suspensiones tirando a firmes, el Opel Astra se comporta de una manera muy noble en todo momento y sobre cualquier tipo de vía, aunque no se lleva muy bien con los firmes más rotos, obviamente...
Se adapta muy bien a una conducción tanto relajada, como deportiva y soporta de una manera muy aceptable los cambios bruscos de dirección y las curvas de todos los grados sin apenas inclinación de la carrocería y de una manera notable.


Conclusión final.

Digamos que el nuevo Opel Astra nos ha cautivado de nuevo y le auguramos una gran índice de ventas gracias a su nuevo diseño, una gran habitabilidad, un gran dinamismo de marcha y sobre todo, una gran tecnología aplicada, tanto en sistemas de seguridad como en confort, que acerca al gran público lo que pueden disfrutar los compradores de segmentos superiores y por supuesto, con una factura superior.


Es un gran coche, con una gran habitabilidad interior y un maletero suficiente y muy aprovechable en todas las cotas. Los asientos son muy cómodos y sujetan muy bien el cuerpo, y el cuadro de mandos aglutina todo lo importante en el sistema IntelliLink de pantalla táctil, dejando tan solo los mandos del climatizador bi-zona como imprescindibles.

No nos atrajo la idea de no contar con muchos huecos vacia-bolsillos e incluso nos sorprendió el hecho de que lo que, aparentemente parece una tapa de una guantera debajo de los mandos de la climatización, era tan solo un aplique decorativo que ni se puede abrir ni nada..., lo cual no entendemos.

Pero por otra parte, el resto del cuadro de mandos es, y tiene, una factura y un ensamblaje casi perfecto, como el excelente volante multifunción, con un tacto agradable, ordena algunos de los mandos del control de velocidad, Bluetooth, equipo de audio y ordenador de a bordo, para que no tengamos que soltar las manos en ningún momento. Ese volante ordena una dirección muy directa y precisa y su tacto se endurece lo conveniente cuando activamos el modo de conducción Sport, situado en la consola central.


Ese botón aviva la respuesta del motor de manera electrónica y a pesar de no aumentar las prestaciones totales del coche, sí que nos permite acelerar con más brio y nos procura una sensación de mayor poderío mecánico.


El equipamiento disponible para esta versión es destacable, pero nosotros nos quedamos con la opción de los faros matriciales LED, que nos parecieron uno de los avances en materia de seguridad más atractivos, a la par de económicos, ya que cuentan con un sobreprecio de apenas 1.000 euros, asumibles cuando adquirimos un vehículo. Puestos en gastos...


El motor cuenta con una gran fuerza en todo momento, aunque bien es cierto, que se nos antojó un poco rumoroso a bajas revoluciones y con cierta tendencia a la vibración cuando emprendemos la marcha, sensación que se disipa totalmente en cuento adquirimos algo de velocidad, convirtiéndose en un rumor lejano y, prácticamente imperceptible. Los consumos son parcos y las prestaciones que nos ofrece mucho más que suficientes.


Por último, el dinamismo en cuanto a la conducción está presente en todo momento y biene alentado, además de por esa respuesta del motor contundente, por unas suspensiones con un tarado tirando a duro y una dirección muy comunicativa y directa, que nos invitará a intentar sacar un poco más sustancia de un vehículo con el que también podemos viajar de la manera más cómoda y relajada.



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