Prueba: BMW X1 18d S-Drive



El año pasado por estas fechas; el equipo al completo de Motorproyect.com, se desplazó hasta Sierra Nevada para comprobar las virtudes de la gama X-Drive de la marca bávara sobre condiciones bastante extremas y que podéis recordar si picáis en este enlace, BMW X-Drive Experience en Sierra Nevada.

Nos sorprendieron todos y cada uno de ellos, ya que a su enorme capacidad de tracción, había que sumarle que incorporaban los correspondientes neumáticos de invierno y sobre todo, en los más altos de la gama como el X5 y el X6, también se les supone unos índices de seguridad y un aplomo realmente espectaculares.


Pero cuando realizamos la prueba sobre las plataformas, lo hicimos con el BMW X1, se supone que el más pequeño de la familia y se supone, que el que menos capacidades off road tenía. Pues si habéis visto el enlace anterior, comprobaréis, al igual que hicimos nosotros, que el X1 tenía unas capacidades sorprendentes y "jugamos" con las plataformas con una solvencia increíble.

El X1 es el acceso a la gama SUV de BMW, pero no por ello, han menospreciado ciertas cualidades que se le suponen a un vehículo con estas características, por mucho que estén orientados ya, tan solo a una conducción por asfalto.


En nuestra prueba de hoy, la concesión burgalesa de BMW, MINI y Motorrad, nos permitió hacer una prueba de la versión de acceso del X1, pero ya en su segunda generación, que comenzó a comercializarse en España en octubre del año pasado. Nos viene ahora con una carrocería más estilizada y con unos trazos que implican una mayor deportividad y dinamismo visual, además de contar con la impresión de mayor empaque.


No cuenta con tracción total, pero eso redunda tan solo en la reducción del peso (y de precio), ya que mantiene la misma altura respecto al suelo que las versiones de tracción integral, por lo que podremos seguir haciendo algunas incursiones por caminos en cierto mal estado. Ahora, eso sí; no es apto para realizar los ejercicios de plataformas que hicimos nosotros con las versiones X-Drive, ya que en algún momento nos faltaría tracción...

Esta segunda generación del X1, se caracteriza por tener unas líneas más actualizadas y acordes con el resto de la gama BMW que poco a poco se está renovando. Curiosamente, es más corto, pero más ancho y más alto que la anterior generación, lo que redunda en un mayor espacio para los pasajeros, obviamente, en altura respecto a las cabezas y en anchura entre plazas, aunque el espacio para las rodillas de los ocupantes de las plazas posteriores no aumenta y tan solo es suficiente.


También contamos con una mayor capacidad de maletero y gana la sustancial cifra de 85 litros respecto al X1 precedente, por lo que ahora alcanza una capacidad de 505 litros, muy aprovechables, por cierto. La apertura y cierre es eléctrica y podemos contar con apertura "manos libres" con tan solo pasar un pié debajo del paragolpes trasero.

El habitáculo es similar al que nos podemos encontrar en un Serie 1. La calidad y solidez de los materiales es, como siempre en la marca muniquesa, uno de sus baluartes y uno de los puntos más reseñables del interior, ya que cuentan con una factura y un tacto de primer orden. En esta ocasión, la terminación que probamos tenía detalles en rojo que le aportaban un toque deportivo, ya que hasta los pespuntes de la tapicería de tela eran de ese color llamativo.

Los asientos delanteros sujetan el cuerpo a la perfección y la postura de conducción la encontramos de una manera muy natural, gracias por otra parte, a que nuestra unidad de pruebas contaba con regulación eléctrica con hasta tres memorias. La posición de conducción elevada, nos permite tener un campo de visión más acertado.

También es marca de la casa, una capilla de relojes que nos ofrece una información básica suficiente y detallada en todo momento al primer golpe de vista, aunque por otra parte, nuestra unidad de pruebas contaba con el sistema HUD (Head Up Display), que es el sistema que proyecta sobre la luna delantera la velocidad o la información procedente del lector de señales de tráfico, para que no tengamos que desviar ni por un segundo la vista de la carretera.


Todos los mandos nos les encontramos muy a mano y preside el salpicadero, la pantalla multifunción que nos guiará por todos los menús del sistema de info-entretenimiento, al que, como viene siendo habitual, accederemos por medio del mando i-Drive situado entre los dos asientos. A pesar de que a lo largo de los años han logrado simplificarlo, son tantas las funciones y variables que podemos "trastear", que aún hoy, sigue siendo mejor que configuremos esas opciones antes de emprender la marcha.

Pero hay una función que sí que han separado del mando i-Drive y que podemos activar en marcha sin ningún tipo de problema. Es el mando de los diferentes modos de conducción a los que podemos acceder, que son tres: Eco, para una conducción meramente ciudadana, Comfort, que es el que se activará por defecto al arrancar el vehículo y es perfecto para el disfrute de una conducción relajada y Sport, que nos proporcionará una experiencia de conducción un tanto más deportiva y afina desde la respuesta del motor, como el tacto de la dirección, pasando por un comportamiento más activo en general.

Otra cosa en lo que también han hecho más énfasis es en la dotación de serie, que en esta nueva generación no es tan escueta. Entre otras cosas, nuestra unidad contaba con navegador, HUD, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, sistema de protección integral durante la marcha, volante multifunción con los mandos de Bluetooth, control de comandos por voz, ordenador de a bordo y control de velocidad de crucero, que opcionalmente puede ser adaptativo, alerta por cambio involuntario de carril, asistente de arranque en pendientes, climatizador bi-zona, sensores de lluvia y luces, lector de señales de tráfico, Driving Experience Control, arranque y apertura de puertas Free Key, luces de tecnología LED delante y detrás, llantas de 17 pulgadas o luz ambiental entre otros elementos orientados al confort, entretenimiento y seguridad.


La mecánica, en esta ocasión, se trataba del motor básico dentro de los alimentados con combustible diésel. A pesar de su nomenclatura 18d, se trata de un 2.0 de 150cv, que genera un par de hasta 330 Nm, más que suficientes para que no tengamos que recurrir a menudo a la caja de cambios manual de seis relaciones, con unos desarrollos bastante acertados. También podremos adquirir esta mecánica con cambio automático.

BMW se ha pasado al "lado oscuro" y debido a la plataforma sobre la que está montado el X1, además del Serie 2 Active Tourer, el motor se sitúa ahora de manera transversal en vez de longitudinal, ya que es un chasis estudiado para albergar la tracción delantera, aunque también admite la tracción integral. Recordad que BMW siempre había fabricado coches con tracción posterior o total...


Pero esa posición del motor no importa, si tenemos en cuenta que ese 2.0 de ciclo diésel, nos asegura un rendimiento espectacular, alcanzando los 100 Km/h desde parado en tan solo 9,2 segundos y alcanzando una máxima de 205 Km/h con unos frugales consumos de tan solo 4,1 l/100Km homologados por la marca.


Es un motor plenamente contrastado y curtido en mil batallas, por lo que se le supone una fiabilidad sin discusión. Dentro del habitáculo, perfectamente insonorizado, se podría considerar que vamos en una burbuja de paz y tranquilidad y ese motor no se percibe ni en cuanto a rumorosidad ni en cuanto a vibraciones parásitas.

Sus recuperaciones son excelentes y empuja con fuerza desde muy abajo, proporcionándonos una entrega ideal y sin apenas retardo, siempre que supera las 1.500rpm.

Su comportamiento es parecido a lo que conocimos en la prueba dinámica realizada hace un tiempo al Active Tourer, puesto que comparten la mayoría de los elementos. El paso por curva es muy bueno, a pesar de las derivas que puede ocasionar una carrocería de esta índole, pero las suspensiones trabajan a la perfección en todo momento y percibimos ese toque de dinamismo que siempre a caracterizado a los productos de la marca de la hélice, sobre todo, si conducimos con el modo Sport activo.

La dirección es también bastante directa y comunicativa, y el coche en general, nos proporcionaba unas altas dosis de seguridad en todo momento, a pesar de que en un tramo con curvas y carreteras un tanto rotas, condujimos de una manera bastante descarada y dinámica. En ciudad, con el modo Eco activado, las reacciones y los movimientos son extremadamente suaves y los consumos se podrían considerar irrisorios, gracias también al sistema Start/Stop`de serie.


Su comportamiento es el típico de un tracción delantera, aunque su dinamismo intrínseco, nos hace "jugárnosla"  un poco más que si estaríamos conduciendo otro vehículo similar del mismo segmento y con las mismas características, así que solo echaríamos la tracción total en falta cuando las condiciones sean adversas, o cuando se nos presentase otra oportunidad de "jugar" con plataformas...

También, y aunque no lo comprobamos por falta de tiempo, es un gran vehículo para adentrarnos por caminos en buen estado, ya que a pesar de tener solo tracción delantera, su altura libre del suelo de 18,5cm, nos permite realizar pequeñas incursiones en lugares donde no nos atreveríamos con un turismo convencional.


Conclusión final.

El nuevo BMW X1 es un gran SUV y un producto redondo de la firma alemana. Mantiene las características dinámicas de cualquier producto BMW, pero lo hace en un formato que está recibiendo el mayor aumento de ventas de todos los segmentos y que suma una cierta versatilidad y capacidad, que no nos puede ofrecer un vehículo compacto tradicional.


Mantiene unas medidas contenidas, es más; de hecho en esta nueva generación es más corto inclusive, pero la habitabilidad interior se ha visto mejorada gracias al aumento de cotas como la anchura, la altura y un mejor aprovechamiento de espacio a la hora de montar los diferentes paneles del interior.

Y hablando del interior, todo el habitáculo cuenta con un ensamblaje y un tacto digno de un producto premium, como lo es BMW, pero hubo una cosa que no nos gustó demasiado y que, a pesar de ser práctico, nos pareció que estaba colocado a última hora. Se trata de unas mesas auxiliares abatibles sobre el respaldo de los asientos delanteros, que nos dio la sensación de ser bastante endebles y de contar con unos ajustes, como hemos dicho, de última hora, además de tener un diseño algo tosco, impropio de una marca que nos tiene acostumbrados a otro tipo de acabados.

Por fortuna, solo podemos decir que es el único elemento del interior al que le podemos poner algún tipo de crítica, puesto que lo demás, está perfectamente rematado, ajustado y tiene una calidad de lujo.

El maletero también ha ganado en capacidad, por lo que en esta ocasión alcanzamos los 505 litros, sobre una superficie plana y muy aprovechable y que pueden variar gracias a la posibilidad de abatir la banqueta posterior por secciones y que esta banqueta, también se puede desplazar longitudinalmente unos centímetros para ganar más o menos espacio.


Si hablamos del cuadro de instrumentos, todo está perfectamente ordenado y al alcance de nuestra mano, además de contar con la ayuda del volante multifunción con botones para activar los comandos más útiles a la hora de conducir. Se agradece la presencia del Head Up Display que nos permite visualizar sobre el cristal delantero la información imprescindible a tiempo real. También le damos un diez al cuadro de relojes, que como es costumbre, nos ofrece mucha información y perfectamente legible al primer golpe de vista.

El equipo de serie, tanto de seguridad, como de infoentretenimiento, es mejor que la edición anterior del X1, por lo que ya desde los modelos más básicos, nos podemos encontrar con elementos que no hace tanto tiempo, había que pagar como opcionales. Sólo el conocido sistema i-Drive con el selector en el centro de los dos asientos delanteros se nos hace un poco complicado de manejar en marcha, a pesar de los esfuerzos de la marca por simplificarlo lo máximo posible. Que igual no es un problema de ellos, sino nuestro, que somos bastante torpes... No obstante, es cómodo de utilizar y creemos que fácil en cuanto se le pille el "tranquillo".

Su comportamiento es muy bueno sobre el asfalto. Al fin y al cabo, es el medio habitual en el que se mueven ya este tipo de carrocerías... El BMW X1 suma un comportamiento ejemplar y un paso por curva magistral, con una dirección muy directa y un tarado de las suspensiones que contienen muy bien las posibles derivas de una carrocería SUV como esta.


Se conduce prácticamente como un turismo, aunque con la salvedad de que vamos un poco más elevados respecto al suelo y es un factor a tener en cuenta. Sin embargo, los tres modos de conducción, hacen que el X1 varíe sus reacciones según nuestro estado de humor o nuestra forma de conducir en ese momento y creerme, se notan esos ligeros matices... No obstante, su chasis está muy bien equilibrado y gracias también a su altura libre al suelo, podremos realizar incursiones por terrenos más castigados, eso sí; mejor hacerlo con el X1 X-Drive, por lo que pueda pasar...


Por último; la mecánica que nos ha tocado en suerte probar esta vez, nos pareció idónea y de las que más ventas obtendrá dentro de la gama. Nos proporciona unas prestaciones más que suficientes y una gran cantidad de par máximo que hará que conduzcamos de una manera más relajada sin necesidad de recurrir a la caja de cambios habitualmente.

También tiene unos consumos frugales y la capacidad de respuesta es perfecta desde bajas revoluciones, por lo que sus recuperaciones a la hora de afrontar ciertos repechos o adelantar a otros usuarios de la vía, se tornan como una tarea extremadamente fácil y sencilla.


El X1 de BMW es un gran coche para todo. En nuestro caso, tan solo con tracción delantera, es un vehículo perfecto para viajar e incluso, gracias a su tamaño contenido, no tendremos problemas a la hora de utilizarlo diariamente. Es cómodo, capaz, versátil, potente, racional, seguro, tecnológico y en esta segunda generación; además es más bonito y proporcionado. Apto para todo tipo de públicos.


Artículo Patrocinado por Burgocar; Concesionario oficial de BMW, MINI y Motorrad en Burgos


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