Prueba: Mercedes C- Coupé 250



Mercedes ha sido, es y será siempre el "summun" de la automoción moderna. Carl Benz fue el inventor de lo que hoy conocemos como automóvil y eso se nota también en nuestros días, porque Mercedes siempre se ha reinventado una y otra vez, ofreciéndonos lo mejor, lo más exclusivo y montando en primicia las últimas tecnologías que después se implementan en otras marcas.

Fue la primera marca en montar sistemas como el Airbag, el ABS, la suspensión neumática..., elementos que hoy disfrutamos el resto de los mortales sea cual sea casi, el modelo y marca de coche que conduzcamos. Es más; algunos de esos elementos se han convertido en obligatorios por ley.

Pero la marca de la estrella, también se ha caracterizado siempre por ofrecernos lo que el común de la población conocemos despectivamente como "coches de pureta". Esos coches eran impecables en cuanto a comportamiento, contaban con la última tecnología aplicada al mundo del motor, tenían unos acabados dignos de la mejor firma de lujo inglesa y contaban con las mecánicas más longevas y eficaces del mundo. Pero su diseño tan solo atraía a personas de 40 en adelante con un poder adquisitivo solvente.


Con la absorción de AMG, la división exclusiva y deportiva de la marca, conseguían tener unos modelos ultra-vitaminados y estéticamente, muy deportivos, pero aún de esta manera los clientes habituales no bajaban de ese rango de edad.

Así que hace unos pocos años, en el seno de la marca de Stuttgart, decidieron abordar ese problema y comenzaron a depurar sus diseños y su gama con la premisa de atraer a esos clientes más jóvenes que siempre habían tenido en casa un coche de la marca alemana, pero que en cuanto tenían la edad de conducir no se decantaban por continuar la tradición y se iban a la competencia por unos diseños o comportamientos más joviales.

Comenzaron por posicionar y rediseñar el Clase A, que paso de ser una especie de monovolumen urbano a todo un compacto digno rival del Serie 1 de BMW o del A3 de Audi. A partir de ahí y poco a poco, han ido rediseñando las líneas de todos los segmentos en los que se mueve (que son muchos) y han convertido a la marca en un "caramelito" muy apetecible para ese rango de edad que se les resistía, que ahora comienza a partir de los 25-30 años.


El modelo que os vamos a presentar hoy es un claro ejemplo de lo que la marca alemana quiere plasmar en el ADN de sus nuevos modelos. Con una carrocería coupé, y unas líneas claramente diferenciadas del coche del que deriva, que no es otro que el Mercedes Clase C, quiere atraer a ese segmento de la población del que estábamos hablando y os aseguro que lo ha conseguido de pleno.

El Clase C berlina, mantiene unas líneas contenidas aunque con una estética modernizada, que puede atraer a muchos tipos de clientes de casi cualquier edad. Pero el Clase C-Coupé es otra cosa.


No es una berlina a la que le han eliminado las dos puertas traseras, como ocurría en la anterior generación, el Clase C-Coupé es un coche totalmente nuevo, que por diseño, se asemeja más a los "gigantes" exclusivos de la marca, como puede ser el SL o el S-Coupé, con una nueva carrocería original y unas formas que marcan su distintivo toque deportivo.

De hecho; cuando probamos un vehículo de estas características, comprobamos el efecto "guauuu" de los viandantes paseando por las calles más concurridas de la ciudad y el Clase C-Coupé es uno de esos coches... Han convertido al discreto Clase C en un oscuro objeto de deseo y a más de uno, se le desencajarían las vértebras del cuello aquél día.


Es tal el efecto que produce en las personas, y esto es verídico, que un par de amigos que iban a cruzar un semáforo en el que estábamos parados, se detuvieron en seco para contemplar de cerca y ver desde todos los ángulos posibles a nuestra montura y no dejaron de hacerlo hasta que arrancamos y les perdimos de vista.

El frontal se nos presenta más o menos como el de la berlina, solo que con unos trazos perceptiblemente más afilados y tensos que le confieren un toque más dinámico y sobre todo, gracias a esa parrilla delantera con efecto diamante que tan bien lucen los representantes de la marca alemana. Pero es a partir del pilar central hasta la zaga, en donde descubrimos un coche totalmente nuevo.
Su línea descendente del techo, que se prolonga suavemente hasta la tapa del maletero, que cuenta con una especie de alerón en el borde y que curiosamente, también cuenta con una inclinación que se funde por continuidad con el techo, lo que le confiere cierto aire a... ¿un 911?, guardando las distancias, claro... Unos pilotos traseros tipo LED, alargados y de alta visibilidad, nos trasladan al diseño que conocemos del Clase S-Coupé, lo que implica que debemos sumar el dinamismo y la deportividad implícita en cualquier carrocería coupé, a un diseño exclusivo y atractivo que evoca a los modelos más caros de la firma.

También ese color "cereza" de la unidad que probamos llamaba mucho la atención, junto con sus preciosas llantas de 5 radios de origen AMG, que dejaban contemplar las pinzas de freno y sus enormes puertas de acceso sin marco, como no podía ser de otra manera en una carrocería deportiva como esta.

Con semejante planta, ¿cómo resistirse a girar la cabeza y contemplarlo a su paso?.


En el interior nos encontramos con un habitáculo similar a lo que nos podemos encontrar en cualquier variable del Clase C, solo que en esta ocasión, la sensación es la de estar sentados en una posición más baja y que contamos con menos espacio vital debido a la inclinación de la luna delantera.

Eso no quiere decir que el Clase C-Coupé sea incómodo, por lo menos, en cuanto a sus plazas delanteras se refiere, ya que tanto en el asiento de conductor como en el de acompañante, gozamos de un confort sin parangón. Los asientos se adaptan a nuestro cuerpo de una manera asombrosa y nos proporcionan una sujeción increíble a todos los niveles. Cuentan con regulación eléctrica y es muy sencillo encontrar rápido la posición ideal a los mandos.


Otra cosa son las plazas traseras, ya que si bien, nos encontramos con dos asientos casi perfectos y muy cómodos, al contar con una línea descendente en el techo tan pronunciada, los más altos y corpulentos se sentirán un poco oprimidos. De hecho, yo mido 1,73 m y mi cabeza tocaba directamente con el techo en cuanto me sentaba correctamente con la espalda completamente pegada al respaldo. No obstante; son también unas plazas muy confortables a pesar de todo.

Cuatro personas (los de atrás no muy altos), viajarán de la manera más confortable en cada una de sus plazas, También sus maletas y equipajes, ya que el Clase C.Coupé tiene un maletero muy solvente de 380 litros de capacidad, aunque, al tener tapa de maletero, además un tanto angosta, el acceso se nos torna un poco complicado, así que las maletas hay que colocarlas una a una. ¿Pero qué queréis?, es una carrocería coupé con aires deportivos así que no es un motivo de queja...

Pero volvamos a sentarnos en el puesto de mando, ya que lo que nos encontramos con un cuadro muy bien rematado, con unos ajustes excelentes y unos materiales de primer orden, en donde el cuero, las superficies cromadas y los plásticos blandos de tacto agradable, inundan el habitáculo al completo.

El volante multifunción, es uno de los mejores que hemos probado ultimamente, tanto por tacto, como por tamaño y al estar situados en una posición rebajada, el resto del salpicadero nos envuelve a la perfección y todos los mandos nos les encontramos a mano.

Mercedes aún no se ha apuntado a la moda de las enormes tablet que poco a poco van comiendo el terreno y sustituyendo a los botones de la consola central, aunque su cuadro de mandos es realmente atractivo y también está bastante limpio de mandos gracias por otra parte al bloque central en el que incorpora una especie de ratón táctil que nos facilitará mucho el hecho de movernos por todos los menús que nos ofrece el sistema de infoentretenimiento de la marca alemana, sin tener que apartar la mirada de la carretera.

Entre el extensísimo equipamiento, nos encontramos elementos de seguridad y confort tales como los típicos, climatizador automático, asistente de cambio involuntario de carril, control de velocidad de crucero y limitador, tapicería de cuero con ajustes eléctricos de los asientos delanteros, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendientes, navegador, sensores de aparcamiento, lluvia y luces..., infinidad de gadgets que nos harán la vida a bordo mucho más cómoda.

Pero lo que más nos gustó es su suspensión neumática que va asociada al mando Dynamic Select, puesto que nos permite elegir hasta 6 configuraciones diferentes según sea nuestro modo de conducción en ese momento.

El modo ECO, obviamente sirve casi solo parta circular por ciudad, ya que nos procura unos cambios ultra rápidos con la única finalidad de consumir la menor cantidad de combustible, la dirección se vuelve liviana y las suspensiones absorben perfectamente nuestros devenires en la ciudad.

El modo Comfort es el que se activa siempre por defecto y hace que nos sintamos en el coche como en un auténtico salón rodante, aunque se nos muestra como un poco más "pesado" de reacciones en carretera abierta.


Sport, nos endurece parcialmente la dirección y los cambios se suceden un poco más tarde, además de que las suspensiones se vuelven un poco más firmes.

El Sport + sirve directamente para ir al ataque, con un tarado de las suspensiones mucho más duro, una dirección ultra directa (que es ya muy directa en cualquiera de las posiciones) y los cambios no se suceden hasta que no alcanzamos casi la zona roja, manteniendo las marchas más cortas posibles cuando circulamos bajos de vueltas para poder salir como un cohete a la  mínima insinuación del pedal del acelerador.


Por último, tenemos una cuarta posición que se denomina Individual y en la que podemos variar todos esos parámetros a nuestro antojo.

La versión que nos tocó en suerte es el C 250 d. Monta una mecánica 2.0 que genera 204cv y que iba asociada a una caja de cambios automática de 9 relaciones. Es una mecánica potente, aunque un tanto rumorosa a bajas revoluciones, algo que se disipa totalmente en cuanto ganamos velocidad.


Es un motor muy enérgico que tiene una gran patada inicial, pero en el que su mayor virtud es la progresividad de reacciones. Básicamente, al apretar con garbo el acelerador, en un primer momento nos pega nuestras espaldas al respaldo, aunque luego la progresividad con la que va ganando velocidad de una manera imperceptible es la nota predominante.


Hay que tener mucho tiento con ese tema, ya que al ser un coche en el que la sensación de seguridad y la insonorización interior es tan buena, es bastante probable que vayamos a velocidades de pena de cárcel sin que desde dentro del habitáculo nos de ninguna sensación de velocidad.

El aplomo con la que abordamos las curvas y los cambios de dirección, sobre todo cuando circulamos en el modo Sport +, es realmente,  si se me permite la expresión, ACOJONANTE. No somos conscientes de cómo un coche así, es capaz de afrontar esos virajes a esa velocidad y tan solo nos veremos un poco penalizados en cuanto sobrepasamos unos límites muy altos o nos metemos en curvas lentas y nos damos cuenta que lo que estamos manejando es un coche con un cierto tamaño y peso.

En modo Comfort, mejor que dejemos nuestro ímpetu aparcado, porque aunque es un coche con unas reacciones excelentes en curva, en esa configuración se nos antoja un tanto más "pesado" y "torpe" en una conducción ligera. Así que para eso, los chicos de Mercedes nos brindan los otros dos modos deportivos...



Conclusión final

El Mercedes C-Coupé es un claro y digno rival de los BMW Serie 4 o de los Audi A5, solo que con un toque más de distinción y clase que siempre caracteriza a todos los modelos de la marca de Sttutgart.


Su diseño muy diferenciado respecto al Clase C berlina del que procede, nos acerca más al mundo de los coupés puros y al sibarita mundo en el que se mueven los segmentos superiores. Es una carrocería preciosa, con ciertas reminiscencias a vehículos mucho más deportivos, pero sin perder un ápice de la elegancia de cualquier producto de la marca de la estrella. Llama poderosamente la atención a su paso y la zaga inclinada que se funde con la tapa del maletero y le da continuidad, puede gustarte o no, pero lo que no deja es indiferente a nadie.

Ese diseño nos condiciona en el habitáculo, porque a pesar de que es un coche cómodo y en el que cuatro personas pueden convivir perfectamente en todas y cada una de sus plazas de corte deportivo, bien es cierto que los pasajeros traseros echarán en falta algo más de altura en el techo si miden más de 1.80m, no así de anchura ni de espacio para las rodillas.
También el maletero, aún con 380 litros de capacidad con un  espacio muy aprovechable se ve condicionado por este hecho, ya que el curioso diseño de la tapa, hace que el hueco para la carga se nos antoje un poco pequeño.

La mecánica 2.0 de 204cv es más que suficiente para mover con soltura al conjunto y nunca podréis decir que os falta fuerza bajo el pedal del acelerador. Es un motor más progresivo que otra cosa, pero eso no quiere decir que no tenga nervio, ya que sí que tiene, y mucho, solo que la forma de entregar la potencia no es la misma que podríamos esperar en un coche realmente deportivo e incómodo que tuviera los mismo caballos...

En el Mercedes es todo confort y un rodar de marcha espectacular, y aunque porte una preciosa carrocería coupé con tintes deportivos, no es cuestión de perder la clase ¿no?. Para eso está la versión "bruta" AMG especialmente preparada para esos menesteres...

El aplomo con el que afronta cualquier tipo de vía es realmente delicioso y gracias al Dynamic Select, podemos escoger cual es la manera que queremos que reaccione el coche según nuestro sentido del humor. Podemos elegir desde circular relajadamente por las atestadas ciudades de nuestro país con el modo ECO, hasta afrontar una carretera de montaña que va al último pueblo de Asturias completamente al ataque con el modo Sport +.

En este modo de conducción, nos parece un auténtico compacto deportivo gracias a esas reacciones extremadamente nobles, aunque en las curvas más lentas, es donde nos damos cuenta que no es un compacto ya que tenemos que lidiar con una carrocería un poco más grande. Eso sí, en curvas rápidas es realmente efectivo y pocos rivales podrán mojarle la oreja nunca...


En definitiva; el Clase C-Coupé es un coupé precioso, con un gran impacto visual y que puede gustar a muchos tipos de clientes de varios rangos de edades. Es un coche perfecto para parejas tanto jóvenes como de cierta edad, a los que les guste la exclusividad que desprende todo Mercedes y a los que disfruten viajando en clase Bussines. Tecnología, unos acabados de bandera y un rodar excelente bajo cualquier tipo de circunstancia es lo que nos ofrece el Coupé de la marca alemana, además de una imagen bella y diferenciadora.

No es un Clase C sin las dos puertas traseras, es un coche totalmente nuevo que nos acerca al glamour de los segmentos superiores y eso; se merece que nos quitemos el sombrero...



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