Prueba: Volkswagen Touran 2.0 TDI Sport



Nosotros tenemos la fortuna de probar varios modelos que salen al mercado y gracias a ello, os podemos contar nuestras impresiones sobre los coches que, quizá algún día, os barajéis la posibilidad de comprar para vuestro uso y disfrute personal.

El coche que os presentamos esta semana es uno de esos vehículos familiares que nos ofrecen una versatilidad, un diseño y, sobre todo, una solvencia que tan solo unos pocos podrían igualar, a pesar de todo lo que se ha dicho de la marca de Wolfsburg en los últimos tiempos.

El concepto de monovolumen compacto lo acuñó en su día el Citroën Xsara Picasso, y el resto de las marcas se apuntaron al carro de un mercado creciente en aquella época, ya que eran los vehículos predilectos de las nuevas familias antes de que aparecieran en escena los omnipresentes SUV. Esos monovolumenes tenían el mismo tamaño de un compacto en cuanto a longitud se refiere, solo que gracias a su nueva carrocería, el aprovechamiento del espacio interior era realmente espectacular.

Volkswagen se apuntó a esa moda con el Touran, un monovolumen que igual no destacaba por su diseño o por su comportamiento, pero sí lo hacía por sus duras y fiables mecánicas TDI y unos acabados y dotación tecnológica un poco superiores a los de sus competidores más directos.

Con la llegada de los SUV, parece que ese mercado se ha quedado estancado, pero aún hoy, muchas familias prefieren una carrocería más capaz y que no tenga una estética campera o de todo-terreno.

El nuevo Touran apareció hace ya algunos meses con una cara totalmente renovada, esta vez, montado sobre la plataforma universal del Grupo VAG MBQ, sobre la que se montan otros modelos exitosos como el Golf, el Seat leon, el Skoda Octavia..., lo que le confiere un carácter y un aplomo sobre el asfalto digno de un compacto, pero manteniendo esa versatilidad de todo monovolumen.

En esta ocasión, destaca por tener un diseño sobrio, aunque no exento de belleza. Prescinde de cualquier tipo de florituras o efectos visuales, como por ejemplo, lo que nos ofrece el nuevo C4 Picasso y sus faros frontales diferenciados de las luces diurnas. Que no digo que no me gusten, solo que producen un efecto visual más que práctico.

Volkswagen no quiere llamar la atención con el Touran, solo quiere que sus compradores se sientan a gusto con un modelo que les ofrece un nivel de versatilidad y practicidad por encima de la media, con unos acabados que siguen manteniendo un nivel muy alto, unos ajustes dignos de cualquier producto germano y un equipo de serie u opcional, suficiente como para hacer que la vida a bordo sea mucho más segura y confortable para todos los ocupantes.


Para empezar, es bastante más grande que su predecesor, ya que aumenta 13cm hasta alcanzar los 4,51 metros. Es también 17cm más grande que el Golf Sportvan, que es simplemente un Golf sobre dimensionado apto para los que no requieran tanto espacio interior, situándose comercialmente entre este y el magnánimo Sharan, aunque este último ya cuenta con ventas bastante residuales.

El Tourán es el perfecto término medio. Cuenta con una gran capacidad de maletero y puede montar hasta 7 plazas, los dos últimos asientos, perfectamente escamoteables bajo el piso del maletero. Además; se puede pedir que nos eliminen esas plazas supletorias en el caso de que no las necesitemos sin sobrecoste alguno.

Con esas cinco plazas, el maletero tiene hasta 633 litros de capacidad, perfectamente planos y aprovechables. Las plazas de la segunda fila de asientos son modulables a nivel individual, por lo que podemos aumentar minimamente la capacidad del maletero o bien, la de los pasajeros a nuestro antojo, relegando las dos plazas de la tercera fila de asientos a personas de menor estatura como bien pueden ser niños.

El aumento de tamaño a redundado en una mayor capacidad de carga y no en el habitáculo, manteniendo un gran espacio interior tanto para las rodillas, como por altura respecto a nuestras cabezas, aunque sin ser exagerado.


Es en el puesto de mando en donde nos sentiremos realmente a gusto, ya que el tacto de los materiales, la altura natural en la que vamos sentados y todos los mandos al alcance de nuestra mano, nos trasladan a un mundo en el que la perfección está más que justificada.

Los asientos nos recogen el cuerpo perfectamente y nos ofrecen un buen agarre tanto en las lumbares como a la altura de las caderas. Opcionalmente pueden ser eléctricos, calefactados y hasta con masaje, pero eso ya si lo pagamos o adquirimos una versión superior con mayor dotación de serie.


El cuadro de mandos está muy ordenado y su configuración está orientada claramente hacia el conductor. La capilla de relojes nos ofrece una buena información al primer golpe de vista y en la pantalla adicional entre los dos relojes, nos encontraremos la información que deseemos procedente del ordenador de a bordo, con una gran claridad y legibilidad.

El volante multifunción con los mandos del Bluetooth, el equipo de audio, las funciones del ordenador o el control de velocidad de crucero y limitador, nos facilitará mucho la tarea, además de contar con la posibilidad de controlar algunos parámetros con órdenes de voz. No obstante; nuestra unidad venía con un excelso equipo de serie entre lo que nos encontrábamos con climatizador tri-zona, asistente de aparcamiento autónomo, asistente de arranque en pendiente, sensores de lluvia y luces, sensores de aparcamiento, Stop/Start, navegador con pantalla táctil de 7 pulgadas, sistema de infoentretenimiento Mirror Link con mayor conectividad, apertura eléctrica de maletero, aviso de cambio involuntario de carril y detector de vehículos en ángulo muerto, llantas de 17 pulgadas...

La verdad es que la vida a bordo es muy confortable y tanto conductor como pasajeros, gozarán de un ambiente idóneo para realizar largos viajes y rutas los fines de semana.


Nuestra unidad de pruebas contaba con el motor diésel de 150cv y 340 Nm de par máximo, con lo que nos aseguramos una respuesta lineal y una potencia más que suficiente para afrontar largos recorridos por carretera. Este motor es perfecto a la hora de realizar adelantamientos o afrontar repechos en el terreno, ya que cuenta con fuerza más que suficiente y unas recuperaciones apropiadas.

Originalmente está asociado a una caja de cambios manual de 6 relaciones aunque opcionalmente podemos montar el cambio DSG, también de 6 relaciones. Esta caja de cambios tiene unas inserciones precisas, aunque la relación de marchas es un tanto larga para asegurarnos unos parcos consumos de 4,5 l/100 Km, a pesar de su potencia.

Gracias al chasis MBQ del que os hemos hablado al principio, el Touran no se comporta como un monovolumen, ya que sus reacciones son más cercanas a la de un compacto. Las trazadas son muy precisas y el aplomo con el que afronta cualquier tipo de tramo es realmente digno de mención.

Solo se ve penalizado, y percibimos que en realidad es un monovolumen, cuando nos disponemos a realizar curvas lentas un poco más rápido de lo recomendable, aunque en ningún momento nos da sensación de inseguridad a pesar de que en ese caso, la carrocería incline más de lo deseado por su condición.


La dirección es también bastante directa para tratarse de un vehículo familiar en el que el confort debe primar sobre todo lo demás, cosa que a los conductores más dinámicos les gustará. El esquema de suspensiones por su parte, filtra muy bien las irregularidades que nos vamos encontrando y el aislamiento acústico del interior es muy bueno, habida cuenta de que los TDI suelen ser motores fiables, pero un poco toscos en cuanto a funcionamiento.



Conclusión final.

El nuevo Volkswagen Touran es un gran coche familiar, que mantiene un comportamiento digno del mejor vehículo compacto, aunque con ese plus más de espacio y versatilidad que siempre tienen que tener este tipo de carrocerías.


Esa configuración es apropiada para esos padres de familia "novatos" y jóvenes que no quieren dejar de sentir la conducción aunque su vida haya cambiado recientemente. Cuentan con un espacio respetable para el pequeño de la familia y sus enseres y permite viajar cómodamente y de una manera ciertamente dinámica a los adultos.

Su diseño está muy logrado y se le reconoce a la legua como un producto Volkswagen. Prescinde de artificios estéticos y con unos trazos más sobrios, consigue una carrocería atractiva igualmente, pero en esta ocasión, se han concentrado más en los detalles de acabado interior, aislamiento, comportamiento e infoentretenimiento, para ofrecer una versatilidad envidiada por otros productos de la competencia.

Su maletero alcanza los 633 litros con cinco plazas, aunque debajo del piso de ese maletero se ocultan otras dos plazas supletorias que nunca vienen de más para una emergencia. Los asientos de la segunda fila son individuales y se pueden deslizar, desplazar, inclinar o escamotear al antojo, sumando puntos en cuanto a versatilidad y configuración interior se refiere.

La habitabilidad interior es buena, aunque el aumento de tamaño respecto a la generación anterior se ha notado más en el maletero que en las plazas traseras, aunque cinco adultos viajarán perfectamente en todas sus plazas. Está muy bien insonorizado y a pasar del origen diésel de su motor, no se perciben ni ruidos ni vibraciones parásitas en el interior.

La posición de conducción se nos torna muy natural y enseguida encontramos el punto exacto en el que nos sentiremos muy cómodos a los mandos. Todo está orientado al conductor y es perfectamente visible, con una información perfectamente legible y un equipo de serie bastante extenso (por lo menos en la versión que nos tocó probar), en el que podríamos echar en falta el techo panorámico, por ejemplo, pero que también se puede montar de manera opcional.


La mecánica de 150cv y 340 Nm de par máximo es una mecánica muy equilibrada y más que suficiente para realizar sin complicaciones largos recorridos. Nos asegura unas buenas prestaciones, ya que alcanza una punta de 208 Km/h y es capaz de acelerar de 0-100 Km/h en 9,3 segundos, pero lo más llamativo es su parco consumo, que en ciclo mixto homologado por la marca se nos queda en tan solo 4,5 l/100 Km.

Su plataforma universal que también utilizan los nuevos productos del Grupo VAG, le confiere al conjunto un carácter y una conducción muy dinámica para tratarse de un monovolumen. El aplomo es envidiable y afrontar un tramo, sea de la índole que sea con el Touran, es una tarea sencilla e incluso, hasta divertida...

La dirección es muy directa, las suspensiones filtran muy bien lo que ocurre debajo de los neumáticos y la sensación es de seguridad en todo momento, aunque nunca hay que olvidar su origen y para lo que está diseñado un monovolumen, por lo que no nos podemos emocionar en las curvas lentas por mucha sensación de seguridad y precisión que nos transmita en general el nuevo Touran.

Definitivamente nos a parecido un vehículo muy equilibrado con el que podríamos realizar largos viajes sin apenas darnos cuenta, con una mecánica suficiente, unas reacciones dinámicas, unas prestaciones respetables y sobre todo, con un parco y reducido consumo.


Pero es que lo mejor de todo esto, es que viene envuelto en un contenedor refinado, con unos materiales y ajustes de primer orden, un equipo de serie excelente, con un sistema de infoentretenimiento de última hornada y un espacio interior muy aprovechable.

Después de pasar unas horas con el nuevo Touran y ver sus puntos fuertes y débiles, inclino la balanza y hasta a mí me entran ganas de tener hijos... ¿A ti no?.


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