Prueba: Mazda CX3 1.5 DE Style 2WD



Mazda comenzó renovando su gama hace un tiempo con el precioso Mazda CX5,  SUV por excelencia de la marca (que ya ha sufrido un ligero restyling), con su nuevo lenguaje de diseño KODO y desde entonces, las presentaciones se han ido sucediendo como caen las fichas de un dominó.

El Mazda 6, el Mazda 3, el raro CX9, el Mazda 2, el reciente MX 5..., y aprovechando el tirón que tienen en las ventas con su nuevo CX5, se adentraron también en el mundo de los SUV compactos creando el coqueto CX3.



Nosotros teníamos muchas ganas de probarlo, ya que, además de su atractiva estética, los Mazda son coches que siempre nos han gustado por su excelente dinámica de conducción, así que cuando nos llamaron para prestárnoslo durante unos días estábamos entusiasmados.

La verdad es que el color Crystal Blue Mica de la unidad disponible creo que no hace justicia en las fotos a su depurado diseño y sus tensas formas de la carrocería, pero no os preocupéis, porque podemos elegir entre una paleta de colores de hasta nueve tonalidades, además de la posibilidad de contar con varias posibilidades de personalización, entre las que se incluyen tres acabados para el interior, 6 tipos de llantas diferentes y un kit aerodinámico exterior específico con vinilos decorativos.

Una vez pasamos al interior, nos encontramos con un habitáculo en el que la simplicidad es la nota predominante. Pero con simplicidad, me refiero a que el cuadro de mandos cuenta tan solo con lo imprescindible para conducir y se libra de artificios, botones y pantallítas superfluas.

Los acabados son de una calidad y tacto reseñables, además de tener unos ajustes extremadamente cuidados. De hecho; una moldura de cuero recorre todo el ancho del salpicadero y algunos paneles de las puertas, aunque sea el acabado Style, el básico de la gama, lo que se agradece y le da un toque más premium al habitáculo.


Esa simplicidad de mandos se asemeja mucho a lo que nos encontramos en el MX-5 y a lo que nos podemos encontrar en el Mazda 2. Todo está orientado para que nos concentremos en el mero hecho de conducir y de disfrutar haciéndolo, marca de la casa en todos sus vehículos.

Para algunos puede resultar "soso", pero la verdad es que todo es muy cómodo de activar y nos lo encontramos al alcance de la mano. Los mandos del climatizador bi zona, los puertos USB y la ranura del CD y la pantalla MZD Connect, con los mandos entre los dos asientos, desde la que podremos configurar y trastear todos los elementos que nos vengan de serie en el sistema de infoentretenimiento, desde algunos parámetros de los ajustes del coche, pasando por aplicaciones específicas, hasta el navegador (en el caso de que lo lleve).

De esta manera, el salpicadero queda muy limpio, pero eso no quiere decir que no esté equipado. Nuestra versión Style es la versión de acceso a la gama y ya cuenta con elementos como el Climatizador bi-zona, volante multifunción con mandos en el volante de Bluetooth, el equipo de audio y el control de velocidad de crucero con limitador, ordenador de a bordo, arranque por botón, asistente de arranque en pendiente, sensores de luces y lluvia, llantas de 16 pulgadas, sistema de infoentretenimiento MZD Connect con pantalla táctil de 7 pulgadas, indicador de presión de los neumáticos, y sistema de asistencia de frenada en la ciudad, entre otros elementos de confort y seguridad, siendo el navegador opcional en nuestro caso.
Para los que demanden un equipamiento superior, existe la versión Luxury que es la de mayor dotación de serie.


El cuadro de instrumentos también tiene todo lo imprescindible para informarnos de los parámetros del coche al primer golpe de vista y sin complicaciones ni exceso de información, con el indicador de la velocidad en el centro y dejando de una manera secundaria las revoluciones en formato digital. En los motores más potentes, esa configuración es justo al revés, y sinceramente, me gusta más... También nos indica el momento ideal para cambiar de marcha y favorecer el consumo, pero hay un elemento que echamos en falta, tanto en el MX-5 como en el CX3 y es el indicador de la temperatura del liquido refrigerante.


Es una pequeñez, porque, siendo sinceros, casi nunca lo miramos y cuando lo miramos es casi siempre tarde... Sí que tiene un indicador azul cuando está el motor frío para que no lo revolucionemos en exceso y supongo que se iluminará en rojo cuando la cosa se ponga fea, pero no tenemos nunca consciencia de ese dato.

Los asientos son de tela con este acabado Style, pero muy cómodos y con la sujeción perfecta a la altura de las caderas y los hombros, además de contar con una posición un tanto elevada (tampoco demasiado) y más natural a la hora de conducir.

Las plazas traseras no están mal, pero no son precisamente espaciosas ni por espacio para las rodillas ni por altura respecto al techo, aunque sí que son suficientes, pero no obstante, es una banqueta cómoda y también la podemos abatir por secciones para un mayor aprovechamiento del maletero.

El maletero nos ofrece una capacidad de 350 litros, aunque por su escultural y dinámico diseño exterior, la boca de carga se nos queda un tanto elevada y separada, ya que el paragolpes trasero también es muy voluminoso y nos tendremos que inclinar más de la cuenta, algo incómodo a la hora de cargar objetos pesados y colocarlos.


Respecto al tema del espacio, hay que ser coherentes con su tamaño de 4,27 metros de longitud y tener en cuenta que pese a su denominación, está construido sobre la base del utilitario Mazda 2 y no sobre la plataforma del compacto Mazda 3, así que esa es una explicación lógica de un espacio más comprimido.


Pero claro; ese es un precio a pagar por tener un SUV compacto de los más bonitos y esculturales del mercado. En el frontal nos encontramos con la típica parrilla con el borde cromado y que une los vértices de los dos faros, tan característica de toda la gama Mazda y la que marca ese diseño KODO dándole personalidad propia.

Los faros delanteros, que pueden ser de LED en el caso del Luxury, cuentan con una marcada luz diurna en su interior en este caso, pero en nuestro acabado Style, las luces diurnas eran halogenas y se situaban debajo de los intermitentes.

La planta lateral y el ancho de "espaldas" de la zaga, es lo que marca la diferencia con el resto de los SUV compactos de su misma carrocería y además, le aporta ese toque tan dinámico que debe portar cualquier Mazda. Los pasos de rueda, tanto delanteros como traseros, quedan muy remarcados con esas líneas de tensión y en la zaga, la caída del techo está rematada con un pilar C que da la impresión de tener el techo flotante además de contar con un alerón que enfatiza aún más ese dinamismo intrínseco.

Por supuesto, las molduras de plástico que rodean al coche y que sirven como protección para la chapa, son típicas en casi cualquier SUV, aunque en este modelo en concreto, podrían eliminarlas tranquilamente, porque su altura al suelo es escasa y no tiene muchas cualidades Off Road que digamos...

La planta la tiene y por tipo de carrocería, es un SUV en toda regla, pero ni por altura, ni por capacidades de conducción, ni por recorrido de las suspensiones; se podría considerar realizar ningún ejercicio fuera de algo que no sea asfalto o una pista de grava. Ni aún teniendo la tracción total, sería recomendable aventurarse más allá... Esta tracción total, eso sí, es perfecta para situaciones climatológicas adversas y para aportarnos un plus de seguridad en nuestra conducción, pero ya está. No cuenta con capacidades de todo-terreno.


Esto es aplicable solo al CX3, el CX5 no lo hemos probado y suponemos que con él sí que podremos realizar alguna incursión fuera de pista un poco más allá, pero en el CX3, el mayor "handicap" es su escasa altura al suelo y su configuración como vehículo destinado tan solo a carretera, tanto por recorrido de suspensiones, como por dinamismo de conducción.

Ahora bien; el Mazda CX3 en carretera tampoco se comporta como el típico SUV, sino que es más bien un Mazda 3 en el que vamos conduciendo un poco más elevados. Y creerme; he probado el Mazda 3 en circuito y en una pista de conos con trazados revirados en los que no se podía pasar de segunda, y es una auténtica delicia y un ejemplo de agilidad...


El CX3 me pareció un excelente rutero y un gran coche para dilapidar kilómetros y kilómetros sin apenas agotamiento. Pero lo mejor de todo; es que en cuanto le exigíamos un poco más, el coche reaccionaba de una manera diligente a todas las órdenes que le transmitíamos con el volante y el pedal del acelerador y el freno.


Abordaba las curvas con un aplomo sin igual y las suspensiones filtraban a la perfección los baches que nos encontrábamos en el asfalto, pero no hacían inclinarse más de lo debido a la carrocería en curva. Poseían un tarado ideal para realizar una conducción dinámica y también, para circular de la manera más relajada posible en vías en buen estado.

Redondeaban su comportamiento espectacular, unos frenos con un gran mordiente y una dirección precisa que acataba nuestras órdenes sin rechistar. Realmente su conducción sobre asfalto nos pareció excelente.

Lástima de contar tan solo con la mecánica de acceso, que es un 1.5 diésel de 105cv y que nos ofrecía unas prestaciones máximas discretas. 10,1 segundos para alcanzar los 100 Km/h desde parado y una velocidad máxima de 177 Km/h. Eso no implica a que esa mecánica fuera muy reactiva, ya que con 270Nm de par y un peso de solo 1.200 kg, el CX3 nos proporcionaba unas muy buenas sensaciones desde muy bajas revoluciones y unas recuperaciones solventes, aunque unos 10cv más no le estorbarían...


También podemos elegir entre otras dos mecánicas, estas ya de gasolina, de 120 y 150cv, además de poder combinarlas con tracción a las ruedas delanteras o total y con caja de cambios manual o automática, ambas de 6 relaciones.


Nuestra transmisión era manual y también nos cautivó por tener el sello indiscutible de la marca de Hiroshima. La palanca de cambios era corta y tenía unas inserciones muy precisas, con un gran empuje hasta cuarta velocidad y dejando la quinta y la sexta marcha muy largas para disminuir el consumo de combustible, que en este caso, se nos quedaría en unos frugales 4 l/100 Km homologados por la firma japonesa.



Conclusión final

El CX3 es un coche que nos ha encantado en muchos aspectos, pero por otra parte, también nos ha dejado un sabor de boca contradictorio. Su estética exterior nos encanta y le da otro toque a lo que ya conocemos en la categoría de los SUV compactos. Es más dinámico y mantiene unas líneas tensas sobre su carrocería que no tienen el resto de competidores, lo que es muy del gusto de una buena parte de los asiduos a la marca nipona.


Con ese carácter dinámico, no pierde una mayor polivalencia con respecto a cualquier compacto al uso, ya que reúne las cualidades de una carrocería de tipo SUV, aunque tampoco destaque en especial ni por maletero ni por habitabilidad en las plazas posteriores. Digamos que simplemente es solvente en ese apartado.

Curiosamente esa carrocería SUV, no implica que sea un sucedáneo de un todo-camino, ya que su distancia libre respecto al suelo, no nos permite nada más que como mucho, circular por caminos de grava en buen estado, ni siquiera, las versiones con tracción total. Otra cosa es cuando circulamos por asfalto, ya que el esquema de suspensiones es realmente acertado y el CX3 reacciona siempre como un turismo convencional y no como un SUV, por lo que se le supone según su carrocería.

Filtra muy bien las irregularidades y no permite que el conjunto balancee en curva más de lo necesario, por lo que le confiere al pequeño SUV de Mazda, una agilidad respetable sobre cualquier tipo de vía. Sumamos una dirección muy directa y precisa y unos frenos con un buen mordiente. También es muy cómodo a la hora de realizar viajes largos por vías convencionales, ya que el interior está perfectamente aislado y no se percibe nada más que silencio de marcha.

La mecánica básica y la única de ciclo diésel, 1.5 DE es suficiente para mover con soltura el conjunto de 1.200 Kg y los 105cv de potencia junto con los 240Nm de par que genera, nos ofrecen unas prestaciones correctas y unas recuperaciones y aceleraciones muy destacables desde bajas revoluciones, lo que implica una mayor seguridad a la hora de afrontar una maniobra de adelantamiento. Además es una mecánica bastante frugal, gracias por otra parte en ciudad, a la ayuda del sistema Start/Stop e incluso, cuando circulamos "ligeros" por vías interurbanas.


Por último, nuestro acabado Style contaba con una dotación de serie correcta, aunque echamos en falta algún elemento básico como el asistente de mantenimiento de carril o el aviso de vehículo en ángulo muerto, que sí llevan muchos de sus competidores en el mismo rango de acabados y precio y por supuesto, también equipa la versión Luxury, aunque con una tarifa un poco más elevada.

El salpicadero puede parecer "soso" para algunos, pero realmente tiene todos los elementos indispensables al alcance de la mano del conductor y el volante de cuero multifuinción, también reúne muchos botones para que no tengamos que apartar ni la vista de la carretera ni las manos del volante. Los acabados y el ensamblaje de los paneles del interior son de muy alta calidad y aportan un carácter un poco más premium, que no alcanzan sus rivales directos con una utilización de plásticos más básicos.

El sabor de boca contradictorio viene dado porque al probar el CX3, es un vehículo que nos ha encantado, pero al estar fabricado sobre la base del Mazda 2, su espacio interior, su maletero, y casi, su postura de conducción y reacciones en la carretera, se asemejan demasiado a lo que nos podemos encontrar en el Mazda 3, también muy bello de líneas, más equipado y con un halo de coche más "serio" en todos los aspectos. ¿Entonces? ¿Eliges estética SUV o compacto?. Eso lo hace un SUV diferente ¿Qué no?.


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