Prueba: Mercedes Clase C Estate 220 CDI



Mercedes-Benz, tiene en la actualidad una de las representaciones más nutridas de vehículos en todos los segmentos e incluso; hasta ellos se han inventado alguna de ellas como lo hicieron con el Mercedes CLS.

No hay un segmento en el que no esté presente la marca de la estrella, si exceptuamos el segmento de los urbanos, pero eso ya lo tiene copado con las dos versiones del Smart, que pertenece también a la marca alemana.

En esta publicación los probamos por el centro de la ciudad de Burgos, además de comprobar la espectacularidad de la gama AMG con el Clase A, el Clase E Estate. el espectacular cabrio Mercedes SL y el sibarita Mercedes Clase S Hybrid, orientado tan solo a grandes empresarios y dirigentes que suelen viajar el las plazas traseras.

Por otra parte; hace poco tiempo, y los que nos seguís habitualmente, recordaréis que tuvimos la oportunidad de probar el novedoso Clase C Coupé, con ese aire de mayor empaque y la espectacularidad y exclusividad que conlleva el conducir cualquier Coupé de la marca. Pero ahí no se queda la gama del Clase C. Además del Coupé, también contamos con la versión todo-camino GLC de la que os ofreceremos una prueba en breve, la versión berlina habitual, de la que derivan todos y como no; cuenta también con la variante familiar, que es el objetivo en nuestra toma de contacto de hoy.

El Mercedes Clase C Estate reúne las cualidades de cualquier berlina de Mercedes, pero con una mayor capacidad de carga y la incorporación de un cómodo portón trasero con una boca de carga enorme y un mejor acceso.

De hecho; siempre decimos que los SUV es un mercado en claro ascenso en España, pero en Europa, las berlinas familiares son las que manejan ese mercado. A mi personalmente siempre me han interesado más, a pesar de que la sociedad, siempre los hayamos relacionado con coches fúnebres. Cuando daño hicieron los Volvo de los 80´s a las carrocerías familiares...

Los SUV actuales son pseudo todo-terrenos, con una carrocería más capaz, un gran maletero (en la mayoría de los casos), y son grandes aliados para viajar de una manera confortable, aunque en algunos de los casos, cada vez más, tan solo cuenten con tracción a un solo eje y su configuración esté limitada al asfalto, o como mucho, caminos en buen estado.

Estos SUV son también muy potentes y sus motorizaciones son las mismas que podrían incorporar el resto de sus "hermanos" de gama. Pero tienen un inconveniente; no se pueden conducir como un turismo...


Muchos de vosotros os echaréis las manos a la cabeza y me llamaréis de todo, pero me explico. Un SUV es muy apropiado para todo tipo de usos, pero en una conducción dinámica y por muy preparado que esté para circular por el asfalto, en su mayoría cuentan con unas suspensiones livianas para favorecer el confort de sus ocupantes, lo que sumado a una mayor altura respecto al suelo, hacen que el centro de gravedad sea más alto y que las posibles derivas de la carrocería a la hora de afrontar un tramo con curvas sean más acusadas. Y no estoy hablando de hacer rallies con un SUV, sino que yendo a un ritmo normal, esas derivas son mayores que en una carrocería convencional, por lo que nos lo debemos tomar con más calma.

En el caso de las carrocerías de carácter familiar, este efecto no se produce, ya que su plataforma es la de una berlina normal, solo que con mayor voladizo trasero para albergar la mayor capacidad de maletero y en algunos casos, ni siquiera esas cotas varían.


Es por eso que en los mercados Europeos, este tipo de carrocerías son las que copan las ventas y en España, están empezando a darse cuenta de esas virtudes, ya que las ventas de ese tipo de vehículos están empezando a aumentar en detrimento de las berlinas.

El Clase C Estate es un claro ejemplo de porqué están empezando a gustar este tipo de coches.

Para empezar; su carrocería alargada ya no es un impedimento estético a la hora de decantarse, ya que en la actualidad, los vehículos familiares no solo son "cajas de muertos", sino que todas las marcas se preocupan por realizar un buen diseño de la zaga y hacerla mucho más atractiva visualmente y mucho más coherente con el resto de la carrocería.


Mantiene las líneas tensas que ya conocimos en el C-Coupé, lo que le confiere un carácter muy dinámico y visualmente, resulta muy atractivo en cualquiera de sus ángulos.  Además; nuestra unidad contaba con aditamentos estéticos del Pack AMG Line para el exterior, entre los que se incluían las llantas de 19 pulgadas y algunos faldones específicos que lo hacían mucho más atractivo y deportivo.

Pero lo que me llamó la atención, es lo bajito que también se mantiene su puesto de mando, una de las cosas por las que muchos se decantan por un SUV, ya que la posición de conducción y de sentarse, es bastante más alta y natural.

Pero eso a nosotros no nos importa y hoy estamos probando una gran berlina, con un gran maletero y una gran prestancia. No obstante; es un Mercedes...


Como os he comentado, las líneas de diseño son bastante más fluidas que antaño y en esta ocasión se trabaja mucho con el túnel de viento y la aerodinámica es importante, por eso, observamos una suave y continua caída del techo hacia el paragolpes trasero y no el "corte" que se le daban antes a estos coches.

A pesar de su configuración familiar, ese aumento de volumen de la carrocería, no influye en su capacidad de carga, ya que el Clase C berlina tiene 480 litros de capacidad (que ya está muy bien) y el Estate, tan solo 10 litros más hasta alcanzar los 490 litros hasta el cubremaletero. Pero la ventaja redunda en su portón posterior, de fácil acceso (en nuestro caso era de accionamiento eléctrico), con una enorme boca de carga y muy cerca del suelo, lo que es una clara ventaja a la hora de cargar objetos voluminosos y tener mayor libertad de movimientos. Por supuesto, también podemos abatir los asientos traseros por secciones para convertirlo en una especie de furgoneta... pero, ¿quién quiere convertir un precioso Mercedes en una furgoneta de carga?.


Si accedemos al habitáculo, nos damos cuenta de que respiramos un  ambiente ya conocido, puesto que era idéntico al del C-Coupé que probamos, cosa obvia por otra parte, aunque en esta carrocería Estate, tenemos ligeros matices que lo hacen claramente diferente.

Es en las plazas posteriores donde se nota ese mayor cambio, porque como es lógico, en esta ocasión contamos con un mayor espacio vital en todas las cotas. Es un espacio muy cómodo, tanto por anchura como por altura, además de contar con unas grandes puertas de acceso, y por eso, el maletero se mantiene más o menos, para darle una mayor habitabilidad a las plazas traseras, aunque no son las mejores de su categoría.

En el puesto de mando, comprobamos que pocas cosas han cambiado. Los sillones de tapizado mixto de tela y cuero son extremadamente cómodos y cuentan con regulación eléctrica, el cuadro de mandos nos arropa en un ambiente exclusivo y el tacto del volante multifunción es uno de los mejores que hemos palpado ultimamente, además de cambiar en este caso, los paneles del salpicadero, en negro Piano Black.

Como todo buen Mercedes, los materiales empleados son de altísima calidad y el nivel del ensamblaje de los mismos es de primer orden. Todos los mandos, pulsadores y palancas de accionamiento tienen un tacto excepcional y además, gracias a un panel de instrumentos muy limpio y orientado al conductor, todo nos lo encontramos al alcance de las manos.


Destaca, como siempre, el sistema de infoentretenimiento con la pantalla central de efecto flotante y el mando táctil que actúa como un ratón de ordenador y desde al que accederemos de la manera más cómoda a la infinidad de menús que nos ofrece esta berlina alemana.


Entre los elementos de confort y seguridad que nos encontraremos en el equipo de serie, tenemos en cuenta el climatizador bi-zona, el control de velocidad de crucero y limitador, asistente de arranque en pendiente, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, apertura eléctrica del portón del maletero, ordenador de a bordo, regulación eléctrica de los asientos delanteros, volante multifunción con Bluetooth, reconocimiento de comandos por voz y control del equipo de audio, iluminación adaptativa LED, lector de señales de tráfico, Pack AMG Line, lunas tintadas, freno de mano eléctrico y uno de los elementos que más nos llamaron la atención en el C-Coupé y que también montaba este C Estate, el mando correspondiente al Dynamic Select y que según sea nuestra forma de conducir o el humor que tengamos en ese momento, adapta respuesta del motor y dureza de la dirección a nuestros deseos; Eco, Comfort, Sport, Sport+ e Individual. Eso sí; no contaba con navegador, ya que este elemento es opcional.

Dentro de las múltiples configuraciones y opciones entre las que podemos elegir, me llamó la atención un sistema que conocimos a la hora de devolver el vehículo. El responsable de la marca al preguntarme como había ido la prueba, me preguntó también que tal había reaccionado en la ruta elegida para realizar esas prueba y me confirmó sin atisbo de duda, los lugares por donde habíamos estado, a las horas en donde habíamos pasado por cada localidad y el consumo que habíamos hecho.

Mis ojos se abrieron como platos y lo primero que pensé, es que nos habían puesto un detective privado para saber como hacíamos esas pruebas. Él mismo me explicó que Mercedes Benz tiene un sistema de geolocalización, que por medio de una tarjeta sim instalada en el vehículo, puede saber en todo momento donde está a tiempo real, los consumos realizados en ese momento e incluso, puede abrir o cerrar el coche aun estando a cientos de kilómetros, con un simple movimiento de dedo en la pantalla de su Smartphone. Menos mal que no lo hizo, porque nos podía haber vuelto majaretas...

Ese sistema es una clara violación del derecho a la intimidad..., pero por otra parte, es muy útil en el caso de robo, cuando hemos perdido las llaves o nos las hemos dejado en casa y queremos acceder a nuestro vehículo, o en el caso de las grandes flotas de empresas, para saber si sus empleados se "escaquean" más de la cuenta con el coche de empresa, amén de en el caso de dejar el coche a tu hijo/a o esposo/a y saber lo que hace con él en todo momento... Yo ahí lo dejo, luego ya si eso, lo utilizáis como queráis...

Pero vamos con su comportamiento general, que en realidad es lo que nos interesa, además de sus características generales.


La unidad que probamos montaba una de las mecánicas más vendidas de la marca. Se trataba de la versión 220d Bluetec, con 170cv de potencia y un gran par máximo de 400Nm, asociado, en este caso, a una caja de cambios automática de 7 relaciones, con posibilidad de accionarla de forma manual por medio de levas en el volante y Start/Stop de serie.

Es una mecánica que me sorprendió por su capacidad de aceleración, ya que consigue unas prestaciones impresionantes, alcanzando una velocidad máxima de 234 Km/h y siendo capaz de acelerar de 0-100 Km/h en tan solo 7,9 segundos.


Bien es verdad, que a bajas revoluciones es una mecánica realmente rumorosa y perceptible, sobre todo, cuando actúa el sistema Start/Stop en ciudad, pero es algo que se disipa totalmente en el momento en el que salimos a carretera, en donde reinará el silencio y el confort más absoluto.


Con un consumo en ciclo mixto de tan solo 4,3 l/100 Km homologados por la marca alemana, se nos torna como un vehículo frugal, ya que en términos reales, esa cifra no supera los 6 l/100 Km. Gracias a sus excelentes prestaciones y un consumo tan ajustado, además de ser algo más capaz que su versión berlina, el C Estate es un vehículo excepcional para realizar largos viajes de la forma más cómoda posible.

Pero que tenga esa carrocería familiar, no implica a que sea un coche "torpe" o que no sea un vehículo de ciertas características dinámicas. De hecho, volvemos a lo que os comentaba al principio; gracias a que continúa siendo una berlina y no un SUV, las reacciones y su comportamiento son realmente buenos.

El aplomo en curva que me transmitió en todo momento, era espectacular, con un tren delantero muy reactivo y una trasera, que es el eje motriz, muy solícita a lo que yo le indicaba con el volante y el pedal del acelerador. El ESP no deja en ningún momento que las ruedas posteriores patinen y hay que tener una conducción muy destructiva para hacer que la zaga intente adelantarnos.

En una carretera rota y con varias curvas, el modo Sport+ del selector Dynamic Ride es el más apropiado. Los frenos actuaban siempre de oficio, deteniendo sin esfuerzo la masa de más de 1.500 kg del coche y de disfrutar se encargaban una dirección directa y milimétrica, un motor muy potente desde bajas vueltas y unas reacciones más propias de un compacto GTI. Increíble, para tratarse de una berlina familiar.

Pero al margen de nuestras pruebas dinámicas "express" en las que comprimimos en poco tiempo las circunstancias más extremas a las que podéis someter al coche a lo largo de su vida útil y que tratan de esclareceros cual es su comportamiento general y lo que nos transmite, el Clase C Estate es perfecto para viajar sin hacer tonterías. Para eso, el modo Comfort o incluso el Eco, son perfectos para proporcionarnos una calidad de rodadura perfecta, sin perder ni un ápice la seguridad ni el aplomo del coche, que sigue manteniéndose.


Conclusión final.

Qué podemos decir del Mercedes C Estate... Es un gran coche en términos generales y por supuesto, es una gran berlina de representación, mucho más práctica y con todas las virtudes de un auténtico turismo.


Una de las cosas que más nos ha cautivado y sorprendido, es la respuesta de su mecánica, a pesar de ser bastante rumorosa en bajas revoluciones. Nos pareció muy reactiva respecto a nuestras órdenes con el acelerador y la comunión con el cambio 7G-Tronic es excelente. De hecho; nos pareció más espectacular que la mecánica que probamos en el C-Coupé con 204cv, puesto que era más progresiva y carente del "punch", que sí que nos proporcionaba este motor con 30cv menos. Ambas mecánicas son excelentes en cuanto a rendimiento, pero el C220d nos pareció que tenía más corazón a la hora de acelerar.

Por supuesto, los 400Nm de par máximo, también nos permiten realizar los adelantamientos en un santiamén y las recuperaciones en general son muy buenas. Es una de la mecánicas más vendidas y no nos extraña que lo siga siendo. Prestaciones, fiabilidad y consumos frugales, son sus apellidos...

Por otra parte, su comportamiento es también muy bueno. Es un gran rutero y un gran corredor de fondo, con el que podremos realizar las travesías y los viajes más largos de la manera más confortable posible. Pero también tiene un lado oscuro y cuando se lo propone, es capaz de afrontar a "tumba abierta" cualquier tipo de carretera rota con curvas y proporcionarnos un nivel de adrenalina muy reconfortante. Para esos días que tenemos todos y que necesitamos descargar...

Es una berlina muy segura y es una sensación que nos proporciona siempre de una manera latente. Los frenos, la dirección y las suspensiones, hacen que el coche nos deleite con un comportamiento ejemplar, sea cual sea nuestra forma de conducir.


La versión familiar del Clase C, suma a esas reacciones de una berlina, la versatilidad de su carrocería alargada, que si bien, no cuenta con un maletero mucho mayor, con 490 litros, sí que tenemos una mayor comodidad a la hora de ubicar nuestros enseres gracias a su enorme portón de apertura eléctrica y un acceso muy cercano al suelo.

En el interior, las plazas traseras son bastante habitables y ganan espacio respecto a su antecesor, aunque no sean las más amplias de la categoría. Dos ocupantes se sentirán muy cómodos en sus dos plazas laterales, pero la plaza central sigue sin ser realmente una plaza al uso y menos, si tenemos en cuenta el enorme abultamiento debido a la barra de transmisión. Pero eso es algo criticable en prácticamente la totalidad del parque móvil actual.


El puesto de mando es el mismo que en el resto de la gama C y nos llamó la atención una postura de conducción de clara orientación deportiva, baja y con las piernas estiradas.

Todos los mandos están a mano, todo está perfectamente rematado y ensamblado, la información percibida es más que suficiente y los materiales utilizados son de una calidad excelente. La dotación de serie y la posibilidad de personalización a nuestro antojo, dependerá de lo que nos queramos gastar, pero en el caso de nuestra unidad de prueba, echábamos en falta un elemento tan nimio como el navegador, que consideramos que en un vehículo de esta índole, no debería ser un elemento opcional. Por lo demás; los elementos de infoentretenimiento, de confort y de seguridad, son dignos de cualquier producto que tenga una estrella en el frontal.


Como os he dicho al principio del artículo; los SUV están de moda, pero las berlinas con carrocería familiar, están ganando terreno y si no es por el consumo de las berlinas tradicionales por parte de las grandes flotas de empresa, serían el número uno en ventas.

Son berlinas convencionales, pero con mayor capacidad de maletero, una mayor versatilidad y unas reacciones a las que estamos más que acostumbrados. Pero es que a esas cualidades generales, el Mercedes Clase C Estate suma un motor potente y frugal, una calidad por encima de la media, un equipamiento y tecnología de última hornada y ese halo de exclusividad que solo nos puede proporcionar una marca premium como lo es Mercedes. Haceros esta pregunta; ¿SUV o familiar?. La pelota está en vuestro tejado...


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