Prueba: MINI Cooper D Clubman.



Desde que la enseña MINI pasó a formar parte del Grupo BMW, el coqueto utilitario ha sufrido una transformación única. Ha recibido unas mecánicas más acordes con sus aptitudes ruteras y deportivas, sin menospreciar su comodidad para sumergirse entre el tráfico rodado de las grandes urbes y han nacido nuevas versiones para todos los gustos y tipos de clientes. Todo ello, sin perder su esencia y estética original.

Contamos con la versión berlina, con el MINI de 5 puertas, la versión Paceman, que es un híbrido entre un coupé y un SUV, la versión Countryman, con unas muy buenas actitudes todo-terreno, el cabrio... Pero en su día, esta versión que os vamos a presentar hoy ya existía y nació por la necesidad y la petición de algunos usuarios, de tener un MINI con un decente espacio de carga para tareas comerciales y de reparto. La verdad es que sobre la base del MINI se hicieron muchas variantes, pero como comprobamos en el Museo BMW en Munich, sobre la base del MINI Clubman se inventaron vehículos tan dispares como una furgoneta de helados o incluso, una auténtica autocaravana.

En la actualidad, al MINI Clubman lo podríamos considerar la versión familiar del MINI berlina ya que en esta ocasión, no está destinado para usos comerciales, pero sí para usos lúdicos, puesto que a la característica conducción de todo un MINI de pura cepa, tenemos que añadir un mayor volumen de carga y un mayor espacio interior para los ocupantes.

La verdad es que no es el familiar más capaz del mercado, obviamente, pero es que ningún vehículo familiar de ese segmento nos ofrecerá las sensaciones de conducción, ni la prestancia, ni la presencia que sí que nos puede ofrecer el MINI Clubman.


Su diseño es exactamente igual que cualquier carrocería de un MINI convencional, pero solo hasta el pilar central, ya que a partir de ahí, la línea se prolonga un tanto más, para albergar unas plazas traseras más amplias y sobre todo, a un mayor maletero que en esta ocasión alcanza los 360 litros, con unas formas muy proporcionadas y cúbicas, para ser bastante aprovechable. Lo bueno, es que su longitud no se dispara y con 4,25 metros de largo no es un vehículo aparatoso para una utilización diaria.


En la anterior generación, contábamos con la presencia de una pequeña portezuela de apertura suicida (se abren en el sentido contrario de la circulación) para acceder a las plazas traseras, que quedaba muy original, pero nos dejaba un espacio pequeño para entrar y era bastante incómodo. En esta edición ese problema ya no lo tendremos, ya que cuenta con sendas puertas convencionales para acceder a estas plazas.

También han solucionado otro problema que existía en la anterior generación que no era otro que el acceso al maletero, ya que tenía una puerta enorme que se abría de forma lateral, así que cuando aparcábamos muy cerca de otro vehículo en línea, a veces no se podía acceder de ninguna manera a nuestros enseres.

En el nuevo MINI Clubman esta puerta enorme se ha convertido en dos hojas, que en nuestro caso además, se abrían de forma automática pasando el pié por debajo del parachoques en dos fases. Si lo pasas de la mitad del paragolpes hacia la izquierda, se abre tan solo la hoja izquierda, pero si necesitamos que se abra toda la boca de carga, pasamos el pié desde el centro hacia la derecha y se abre la hoja derecha.

Eso está muy bien por si llevamos objetos pesados o muy voluminosos y no podemos soltarlos, pero existe otro problema. Al tener dos puertas, en esta ocasión necesitamos menos espacio para acceder al maletero, pero se siguen abriendo en forma de libro, por lo que todavía necesitaremos algo más de espacio para operar que si contáramos con un portón normal que se abre hacia arriba. Además; la apertura eléctrica está realmente bien ya que no es necesario abrir con el mando, puesto que tiene apertura y arranque FreeKey, aunque nos encontramos con el mismo problema. Cuando pasemos el píe por debajo del paragolpes, nos tendremos que apartar un poco si no queremos que el MINI nos de con la puerta en las narices... Literal.

No obstante; es un MINI y por supuesto, hasta en eso tiene que ser diferente y ese es el precio que hay que pagar por tener un auténtico MINI, con más maletero y unas plazas traseras mucho más solventes. La zaga cuenta con un diseño también, cuanto menos, peculiar.

Hacedme caso; el Clubman es un coche que gana mucho más al natural que en foto, ya que ese diseño de los pilotos traseros, a simple vista, parece que no casa muy bien con el concepto conocido del MINI, puesto que son alargados y "rechonchos", pero en serio; en directo es mucho más bonito y estético.

Antes de incorporarnos al habitáculo, tengo que hacer también una reseña a su antena con forma de mini-aleta de tiburón que lleva una baliza en la punta. Este LED luminoso sirve para indicarnos donde está aparcado el coche en el caso de que nos encontremos en un parking atestado de vehículos y no encontremos el nuestro. Es una solución muy inteligente, si en los lados no nos han aparcado los típicos SUV tan de moda y que es más que probable que superen en altura al MINI Clubman...


Pero vamos al interior. Espera; ¿qué es esto?. El MINI nos recibe nada más abrir la puerta con la proyección de su logo en el suelo. Esa proyección procede de la parte inferior del retrovisor exterior, y en realidad, no sirve para nada..., pero, ¿y lo bonito que queda?.

Nos reciben unos asientos que recogen muy bien nuestro contorno y se nos presentan bastante cómodos incluso para realizar viajes largos. La sensación es la misma que en cualquier MINI, un tanto peculiar debido a la verticalidad de la luna delantera y la cercanía respecto a nuestra cara, lo que nos engaña bastante, dándonos la impresión del que el coche es más angosto de lo que es. Es diferente al resto de los coches y te impresiona la primera vez que te montas en el MINI, pero eso sí; el campo de visión que tenemos es de los mejores del mercado.

El panel de mandos es el que ya conocemos en otros MINI que hemos probado. O no... La verdad es que en el Clubman cambian muchas cosas en el interior, que a simple vista os pueden pasar desapercibidas, pero que la verdad, le aporta un carácter mucho más premium al habitáculo y se aproxima más a los acabados de BMW que a los desenfadados MINI, destilando ambos, una calidad superlativa y una elección de materiales de lo más acertada.

Los mayores cambios se centran en la configuración del panel de instrumentos, ya que si bien, mantiene su enorme esfera central que sirve como pantalla del equipo de infoentretenimiento y el cuadro de relojes superpuestos detrás del volante también mantiene ese toque de originalidad y buena legibilidad de los otros MINI, todo lo demás se ha rediseñado y se le ha dado mayor empaque.


El panel frontal ahora aloja unas toberas de refrigeración cromadas en forma cuadrada y más grandes. El conjunto de mandos está más definido y orientados al conductor, también con un marco cromado que los hace destacar. Existen nuevas molduras en los paneles interiores de una mayor calidad y que, según opciones, también pueden contar con una iluminación interior plenamente configurable, además de incorporar los mandos MINI Controller entre los dos asientos delanteros, para facilitarnos el uso más intuitivo del sistema de navegación, ordenador de a bordo o equipo de audio, entre otras cosas, que visualizaremos en la gran pantalla de 8,8 pulgadas central.

Todos estos ligeros cambios, os pueden pasar desapercibidos para la mayoría, pero enfatizan aun más, el carácter premium que tiene ya de por sí este tipo de utilitarios.

La vida a bordo en general, es bastante agradable, aunque la sensación es la de estar montados en un habitáculo más pequeño de lo que en realidad es. Gana muchos enteros en cuanto a habitabilidad respecto a sus hermanos de gama, pero a pesar de todo, sigue siendo un auténtico MINI.

Eso se percibe mejor desde la posición de conducción, ya que te encuentras en una posición perfecta para exprimir al máximo el potencial del Clubman y te invita a ir al ataque siempre. Es la sensación que produce y los estímulos que pretende mandarte al cerebro todo lo que te rodea.


Los mandos mantienen ese aire "retro", con pulsadores de tecla en vez de botones, incluso, para poner en marcha la mecánica, que en nuestro caso, se trataba de un bloque diésel 2.0 de 150cv y un par máximo de 330 Nm. Pero en cuanto a la mecánica, hablaremos un poco más adelante, ya que ahora, y ya que estamos en el interior, os hablaré primero del equipo de serie con el que contábamos en nuestra unidad de prueba.

Los MINI siempre viene de serie con un equipamiento básico y tienen una serie de opcionales con los que podremos configurar nuestro vehículo a la carta. Eso sí; el problema es que hay que pasar por caja...

En nuestra unidad de pruebas, teníamos asistente de luces y lluvia, ordenador de a bordo, navegador con pantalla táctil de 8,8 pulgadas, asistente de arranque en pendiente, llantas de 16 pulgadas, apertura y arranque sin llave, apertura eléctrica de maletero, Start/Stop, volante multifunción con Bluetooth, equipo de audio y control/limitador de velocidad de crucero, sensores de aparcamiento traseros y delanteros con apoyo de cámara posterior, paquete de iluminación interior, sistema automático de ayuda y asistencia en carretera, paquete de iluminación exterior o pintura bi-color para carrocería y techo entre otras cosas. También existen el techo panorámico, las luces delanteras de tipo LED, el control de velocidad de crucero adaptativo...


En nuestro MINI contábamos también con el selector MINI Mode, con tres niveles de utilización: Green, Normal y Sport.

Green es muy recomendable en una utilización por ciudad, ya que suaviza el rendimiento del motor y nos aconseja sobre cual es el momento ideal para cambiar de marcha, indicándonos también, hasta los kilómetros que hemos recorrido de más gracias al ahorro de combustible. Normal es el modo en el que arrancaremos por defecto y Sport, es para esos momentos en los que queramos liberar adrenalina y utilizar todo el potencial que nos ofrece el MINI, aunque sea esta versión familiar.


Como siempre y en cualquier MINI, podemos configurarlo plenamente a nuestro antojo. Existen varias opciones de llantas de aleación, varios tipos de tapicerías, diferentes molduras en el interior, vinilos decorativos tanto para el interior como para el exterior..., y todo lo que podamos imaginar para hacer de un "simple" MINI, "nuestro" MINI.


Ahora sí; volvamos a la mecánica. Nuestro motor es, de momento, la única alternativa diésel con la que cuenta el Clubman, por otras dos variantes de gasolina de 136cv (Cooper) y 192cv (Cooper S).

El MINI Cooper D que hemos tenido la oportunidad de probar, monta, como hemos dicho, un bloque 2.0 de 150cv que comparte con sus primos y "donantes" de BMW. Es un motor muy fiable y que nos ofrece un gran rendimiento en una carrocería como la del MINI.


Es progresivo hasta que no pasamos casi las 2.000 rpm, momento en el cual, parece desatarse una tormenta bajo el capó y el MINI tira como un auténtico poseso hasta el corte de inyección. Es un motor silencioso en general, aunque sí que se le percibe con cierta nitidez cuando está frío o cuando circulamos a muy bajas revoluciones.

Sus recuperaciones son notables y con 330 Nm de par máximo, nunca nos faltará fuerza ni para afrontar un puerto de montaña ni para realizar maniobras de adelantamiento. Este motor está asociado a una transmisión manual de 6 velocidades, con unas relaciones de cambio muy acertadas y que exprimen a la perfección, todo el potencial de la poderosa mecánica. También podemos elegir de manera opcional, una caja de cambios automática de 6 relaciones, pero es menos "divertida".

El conjunto nos permite..., es más; nos incita a realizar una conducción ligera en todo momento. Con una mecánica que responde a las mil maravillas a casi cualquier régimen de giro, un consumo ponderado de tan solo 4,1 l/100 Km, una dirección casi quirúrgica, unos frenos potentes y un chasis extremadamente ágil; el MINI es una auténtica máquina de disfrute en cualquier tipo de vía, incluso si circulamos por una autopista con cinco carriles totalmente rectilínea...

Y todo eso lo es, incluso portando una carrocería que se supone que es mucho más racional y comedida. Pero claro; el alma MINI no deja de estar ahí...


Conclusión final.

El MINI Clubman reúne en una carrocería de corte familiar, toda la esencia que ha hecho famoso al pequeño utilitario durante algo más de 50 años. Es un vehículo que no pierde ningún tipo de capacidad sobre cualquier tipo de vía, siendo extremadamente divertido de conducir y muy entretenido en cuanto le buscamos las cosquillas.


Puede que en las fotos no os llame mucho la atención, pero os recomiendo que si podéis, vayáis a verlo in situ, porque es mucho más atractivo en persona. Gracias a una zaga aumentada y con un diseño muy personal, que o te gusta o no, podemos disfrutar también de todo un MINI pero ahora con un maletero más solvente y aprovechable y unas plazas traseras bastante más holgadas, incluso que las de la versión de cinco puertas que ya probamos el año pasado.

El puesto de mando es también muy característico en la marca, con una luna delantera en posición muy vertical y muy cercana que nos puede dar una sensación de agobio en una primera impresión, pero que gracias a eso, obtenemos un campo visual mucho mayor.


Todos los mandos están al alcance de la mano y ese aire retro, nos traslada al mundo de la aviación de antaño y al MINI original de los 60´s. Lógicamente, es solo el ambiente retro lo que nos traslada a épocas pasadas, ya que por lo demás, el MINI actual cuenta con las últimas tecnologías en cuanto a sistemas de seguridad e infoentretenimiento, además de tener un gran impacto visual para los pasajeros, con unos materiales de primera calidad y la posibilidad de esa iluminación ambiental que varía según nuestros criterios y a nuestro gusto.

El equipamiento de serie es solo suficiente y tendremos que redondearlo a base de opciones, por lo que la factura final, siempre tiende a aumentar, pero; ¿quién es el guapo que se resiste a todas esas opciones tan apetecibles?. La cantidad de gadgets, pinturas, llantas, tapicerías y vinilos con los que podemos jugar a la hora de configurar nuestro coche, es parte del encanto de MINI, siempre lo ha sido y siempre lo será. Eso hace que el MINI no sea un utilitario cualquiera.

La habitabilidad es mejor que la de cualquiera de sus hermanos de gama, el acceso es ahora más natural con la incorporación de ambas puertas laterales y su maletero mucho más aprovechable. El problema de su portón posterior de apertura lateral y de enormes dimensiones de la anterior generación también se ha solucionado con la incorporación de dos puertas, que además, son de apertura eléctrica. Pero al abrirse en forma de libro, lo tendremos que tener en cuenta a la hora de aparcar en línea con respecto al vehículo que tengamos detrás, aunque habrá que tenerlo menos en cuenta que antes...


La mecánica es una vieja conocida dentro del seno del Grupo BMW y ya la hemos probado en otros vehículos como en el BMW Serie 2 Active Tourer. Es una mecánica solvente y frugal, ya que tan solo tiene unos consumos homologados de 4,1 l/100 Km, que junto con una caja de cambios con unas relaciones muy acertadas, es capaz de sacar la quinta esencia de un vehículo como el MINI Clubman.

Acelera de 0-100 Km/h en 8,6 segundos y alcanza una máxima de 212 Km/h, obteniendo también unos buenos registros en cuanto a recuperaciones, gracias a un par máximo de 330Nm.

Por supuesto y a pesar de que el Clubman se supone que porta una de las carrocerías más racionales de la gama MINI, es indudable que también posee los genes de sus hermanos y aunque vaya de tipo serio y familiar, también tiene ese pequeño corazoncito "racing". Así que se trata de un coche muy entretenido de conducir y que siempre va a exigir lo mejor de nosotros en una carretera de montaña con muchas curvas y un firme roto.  Hombre; también podemos ir con él de una manera suave y relajada..., pero con el MINI y con cualquier coche.

Las suspensiones son más bien tirando a firmes y dejan sentir las irregularidades de la carretera con cierta nitidez. Por su parte, la dirección es muy precisa y los frenos son más que suficientes para detener nuestro ímpetu con el pedal del acelerador. Su chasis aguanta cualquier tipo de conducción y se comporta de una manera ágil y vehemente con el tipo que tenga la suerte de comprobarlo.


El MINI Clubman nació por la necesidad de tener algo más de espacio para aquellas personas que demandaban un vehículo comercial ligero para moverse con cierta soltura por el centro de las ciudades. Hoy el Clubman es un vehículo de carácter más lúdico, que mantiene las características de cualquier MINI de la gama en cuanto a conducción se refiere, pero que suma un grado mayor de versatilidad y utilidad, aun manteniendo un tamaño bastante contenido.

No os dejéis engañar por esa carrocería "seria" más capacitada para poder viajar con los vuestros, ni por un interior en el que se cuidan algo más los detalles y con un acabado más premium. Un MINI es un MINI lo cojas por donde lo cojas, lo mires por donde lo mires y lo conduzcas por donde lo conduzcas.



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