Volkswagen Golf GTI Clubsport. ¿La crisis de los 40?



Volkswagen nos tiene acostumbrados a celebrar cada decenio de su mítico Golf, con una edición especial sobre su base más enérgica GTI. Pues bien; este año se celebra su 40 cumpleaños y que mejor forma que ofrecer a sus aficionados y entusiastas una edición especial denominada Clubsport. 


Esta denominación os podría parecer un poco pretenciosa, ya que parece destinado tan solo a circuitos y que, por el nombre, parece que nos estamos comprando un coche al que haya que pilotar con un mono ignífugo y un casco. Pero no; el Clubsport es un Golf potenciado, pero tan solo apto para las vías públicas, aunque sea tentador disfrutar en un circuito con él... Es una gran edición especial que a buen seguro, se revalorizará con el tiempo.

Para empezar, mantiene la misma mecánica que monta el GTI "normal" que es un 2.0 TFSI, pero potenciado hasta los 265cv y que puede alcanzar un pico de 290cv, durante unos pocos segundos si se activa la función "overboost". También tiene un par de 350 Nm que, lógicamente, con esa función puede alcanzar los 390 Nm. Con estas características técnicas, se acerca peligrosamente al terreno del Golf R, aunque por reacciones, el Golf Clubsport se nos presenta menos racional y bastante más radical en cuanto a concepto se refiere.


El Golf R puede ser más potente sí, pero gracias a su tracción total, sus finos acabados y su espectacular y silencioso rodar de marcha, esos caballos de potencia se difuminan y camuflan kilómetro a kilómetro recorrido.

El Clubsport se nos muestra como un concepto mucho más "racing" y su menor potencia, la compensa con una respuesta demencial y una presentación mucho más sugerente.

Para empezar, si hablamos de estética exterior, nos encontramos en la zaga con un alerón bastante más grande que el que monta su homólogo "normal", en color negro mate, el cual, junto con el rediseñado difusor, ejerce una fuerza descendente de la zaga totalmente desproporcionada, que redunda en la capacidad de agarre de este vehículo.


Por otra parte, en el frontal también nos encontramos con un parachoques totalmente rediseñado, con sendos apéndices en forma de agallas en los extremos que hacen recircular el aire hacia las ruedas, además de un par de tomas de aire adicionales en los flancos del radiador, que junto con el labio inferior del frontal, ejercen una fuerza increíble sobre el eje delantero.

¿Para qué queremos tracción integral?. El Clubsport es una auténtica lapa del asfalto gracias a esas técnicas tan depuradas en materia aerodinámica.

Por otra parte; en el interior nos encontraremos menos diferencias con un Golf GTI "corriente". Todo nos resulta conocido y el equipo de serie es ya bastante considerable. Tan solo tenemos que añadir un volante forrado en Nappa, con la cinta roja en el centro, para saber en circuito hacia donde apuntan las ruedas y la parte inferior achatada. También nos encontramos ese tejido Nappa en el forro del fuelle de la palanca de cambios, que por supuesto, mantiene la característica forma de pelota de Golf.
Esa transmisión puede ser manual (opcional) o automática secuencial DSG, ambas de seis relaciones.


Pero lo más espectacular, son sus asientos exclusivos delanteros con las siglas GTI bordadas, ya que son auténticos bacquets de competición, que sujetan a la perfección nuestro contorno y están también perfectamente forrados en tejido técnico para un mayor confort de utilización en el día a día.

Por supuesto, no solo de aerodinámica e imagen vive el nuevo Clubsport, así que como complemento ideal para un coche con estas pretensiones deportivas, monta un diferencial autoblocante variable que ya se ofrece como opcional en el Golf con Pack Performance, además de contar con la posibilidad de montar unos pegajosos neumáticos semi-slicks, lo cual, ya dice y mucho sobre sus cualidades.

Gracias a su mecánica; el Golf Clubsport es capaz de acelerar de 0-100 Km/h en tan solo 5,9 segundos, tanto en su versión manual como automática y alcanzar una punta de 250 Km/h. Pero claro; eso en línea recta está muy bien, aunque, ¿qué tal se comportará en curva y en una conducción dinámica?.

Pues gracias a todos esos apósitos aerodinámicos, a su diferencial autoblocante, a sus neumáticos específicos de 18 pulgadas y a unas suspensiones firmes (más la trasera que la delantera), el Golf "cuarentón" es un vehículo inamovible. Realmente, es casi imposible sacarlo de sus casillas y se nos muestra como un conjunto que circula sobre raíles imantados.

Bien es cierto, que en esta ocasión, los ingenieros de la marca alemana han provocado que sea la trasera la que nos ayude a redondear en las curvas y a pesar de la tracción delantera, se nos muestre como un coche claramente sobrevirador, pero repito; es una intención provocada y nunca nos dará la sensación de peligro, ya que la estabilidad y el aplomo en curva, es definitivamente de otro planeta, con un eje delantero anclado al asfalto en todo momento.


Es más; en una conducción deportiva por doquier, es más que probable que te produzca la misma sensación que si estuvieras en una montaña rusa. Tú anclado en el asiento y tu cabeza aguantando los "bimbazos" de la estructura en la que vas montado. La única diferencia, que en esta ocasión eres tú el que maneja esa montaña rusa...


Una dirección milimétrica y unos frenos consecuentes con el potencial de este Golf, redondean el comportamiento especial y radicalizado de un simple y "normalito" GTI, eso sí; retocado por los ingenieros de la marca alemana.

El Golf GTI ha cumplido ya los cuarenta y se siente más joven y divertido que nunca. ¿Quién dijo crisis?.


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