Prueba. Ford Kuga 2.0 TDCi Titanium.


Hace aproximadamente un año, probamos este mismo coche en su versión de 120cv con el acabado más básico denominado Trend, y nos sorprendió muy gratamente. Si queréis recordar aquella prueba, solo tenéis que pinchar en este ENLACE.

Curiosamente, también coincidió en el mismo espacio-tiempo en el que probamos el Mitsubishi Outlander de la anterior generación, aunque en este caso, se trataba de la variante diésel y no del impresionante PHEV como el que ocupó nuestra prueba la semana anterior. Parece que el destino quiere que sus vidas vayan en paralelo, por lo menos en nuestra publicación...

Pues bien; el Kuga que os vamos a presentar hoy es básicamente el mismo, solo que en esta ocasión contamos con una mecánica más potente, un mayor equipo de serie y a pesar de que su carrocería no haya variado ni un ápice, sí que encontramos sustanciales mejoras en esas cosas que no se ven, pero que están.


Por ejemplo; la gama de acabados se ha simplificado, siendo el Trend el acceso y el Titanium, objeto de nuestra prueba de hoy, el acabado más dotado de serie, añadiéndose hace poco tiempo, el acabado Titanium S que incorpora elementos estéticos con aires más deportivos y de mayor vistosidad.

También se han limitado las motorizaciones disponibles a dos, con diferentes gamas de potencia. El 1.5 Ecoboost de gasolina con 150cv y el mismo bloque con la potencia aumentada hasta los nada desdeñables 180cv y en diésel, contamos con un 2.0 TDCi con 120cv, 150cv y 180cv.


Otras nuevas incorporaciones que no se ven, son el sistema de reconocimiento de voz SYNC de segunda generación (incluido de serie en nuestro acabado), con pantalla multifunción táctil de 8 pulgadas o el sistema mejorado de tracción total inteligente, en el caso de que elijamos versiones 4x4, además de contar con una paleta de colores ampliada hasta en 11 tonalidades.

A la espera de que se comercialice el nuevo Ford Kuga, totalmente remodelado y con nuevas tecnologías a principios del próximo año; hoy nos vamos a centrar en nuestra unidad de pruebas y a contaros como va la mecánica de 150cv en esta plataforma.

Si en su versión de 120cv ya era un motor con un gran poderío y una buena dosis de reserva debajo del pedal del acelerador; en su versión de 150 ese poderío cobra más sentido.

Sus prestaciones, obviamente, son mejores, alcanzando en esta ocasión los 195 Km/h de velocidad punta y haciendo el 0-100 Km/h en 10 segundos. Gracias también a un par máximo de 370 Nm, obtenemos unos muy buenos registros en recuperaciones, algo que es de agradecer en puertos de montaña o cuando vayamos a realizar un adelantamiento.

Es una mecánica bastante elástica, con una gran capacidad de aceleración, a pesar de que el turbo se muestre un poco perezoso en los primeros compases de la gama de revoluciones. Gracias a una caja de cambios manual de seis relaciones, situada en una perfecta posición para realizar los cambios y con unas inserciones de marchas muy bien calibradas y precisas, mantiene unos consumos homologados en ciclo mixto de tan solo 4,7 l/100 Km, que aumentan hasta los 5,2 en el caso de contar con la tracción total (que no era en nuestro caso).


Para alcanzar esos niveles de consumo tan ajustados, además de tener la ayuda en ciudad del sistema Start/Stop, que detiene el motor en los semáforos y retenciones; contamos con una aerodinámica muy acertada que hace fluir el viento de una manera muy natural alrededor del coche y también, con la parrilla activa delantera, cuya función es doble. Se abre y se cierra de manera automática, según los ciclos del motor, así de esta manera; obtenemos una resistencia al viento mejorada en un 5% y la mecánica se calienta más rápido.

También es un motor diésel de los de antaño, muy rudo y algo rumoroso y ruidoso al ralentí, pero eso es algo que solo ocurre con la mecánica fría, ya que una vez entrados en materia y desde dentro del habitáculo perfectamente aislado, ese rumor queda totalmente neutralizado.


Es la mejor mecánica para realizar grandes desplazamientos, ya que  nos ofrece siempre una gran respuesta desde muy bajas revoluciones, además de tener un consumo contenido y una gran capacidad de uso en todo un abanico de posibilidades de conducción.

Pero si la mecánica es de lo más equilibrada y recomendable, su habitáculo también lo es. Sin ningún tipo de alarde tecnológico que se salga de la norma, se nos presenta con un aspecto moderno, con unos materiales agradables tanto a la vista como al tacto y un ensamblaje de los mismos reseñable. Pero hay un aspecto que nunca me cansaré de repetir de los productos de la marca norteamericana y ese aspecto es la ergonomía.


Sentados en la posición de conducción, nos encontramos con un cuadro de instrumentos que nos acoge y nos recibe con todos los mandos e información relevante a la conducción orientada al conductor. Es, probablemente, uno de los habitáculos en los que os sentiréis más cómodos, ya que una de las apuestas de Ford, que lo diferencian de otras marcas y en lo que invierten varios millones de euros al año; es la ergonomía y confort de sus habitáculos.

Todos y cada uno de los ocupantes del Kuga se sentirán perfectamente acomodados en sus plazas. En las plazas traseras contamos con mucho espacio vital para cada una de sus butacas, tanto por altura, por anchura y por espacio para las rodillas. También podemos abatirlas por secciones para aumentar puntualmente el espacio de carga del maletero y podemos también, reclinar los respaldos y deslizar el asiento hasta encontrar una postura de viaje ideal.

La capacidad máxima del maletero es de 456 litros, si nos decantamos por adquirir el kit reparapinchazos y se reduce hasta los 406 litros en el caso de que montemos una rueda de repuesto de emergencia. Su capacidad de carga no es de las mejores del segmento, ni mucho menos, pero con 4,52 metros de longitud había que elegir entre el confort de los pasajeros o el de las maletas, y Ford mima mucho a sus pasajeros... No obstante, sus formas regulares y su gran portón de carga, que según versiones, puede ser de apertura eléctrica y con tan solo pasar un pié debajo del paragolpes; facilitan mucho la tarea de colocar nuestras maletas y enseres.


Pero volvamos al habitáculo y concretamente a la posición del conductor. Como hemos dicho los mandos nos les encontramos muy a mano y la información disponible es también de las mejores y más completas que podemos obtener al primer golpe de vista.

La capilla de relojes recoge la información típica de la velocidad, la gama de revoluciones, la temperatura del agua y el indicador del depósito de combustible, pero en el centro nos encontramos una pantalla de cristal líquido desde donde la que podremos consultar en un mismo vistazo, los kilómetros realizados, los consumos instantáneos, el consumo medio, los kilómetros que podemos recorrer con lo que nos queda de combustible, la temperatura exterior, la brújula y los sistemas de seguridad del coche, como los sensores de aparcamiento y demás. Una información completísima, procedente del ordenador de a bordo y que también podemos acceder a ella, pero con unas grafías más complejas y vistosas, desde la pantalla táctil central de 8 pulgadas.

Esa pantalla táctil viene asociada al sistema de reconocimiento de voz SYNC2, que nos permite, con simples órdenes de voz, acceder a la información que deseemos o a cualquier función del sistema de infoentretenimiento del vehículo, desde manejar el equipo de audio, pasando por el climatizador y hasta el navegador, evitándonos de esa manera, el tener que soltar las manos del volante para manipularlo cuando se nos presenta algún imprevisto, como buscar un restaurante, la gasolinera más cercana...


La verdad es que en este acabado Titanium, echamos muy pocas cosas en falta en materia de equipamiento y, además de lo que ya os hemos contado, también disponíamos de climatizador bi-zona, lunas tintadas, volante multifunción con los mandos del Bluetooth, SYNC2, control de velocidad de crucero y limitador y equipo de audio, llantas de  17 pulgadas, sensores de aparcamiento traseros y delanteros con cámara trasera de apoyo, sistema de asistencia al aparcamiento, sensores de luces y lluvia o asistente de arranque en pendientes entre otras cosas.


Gracias a ese gran equipamiento de confort, disfrutamos de una prueba de lo más cómoda, pero también en cuanto a comportamiento, ya que, como es de cajón en un vehículo de estas características, está preparado y estudiado para afrontar cualquier tipo de terreno sin "desgastar" mucho a los pasajeros.

El Ford Kuga, es un vehículo ideal para realizar grandes recorridos por carretera, sobre todo si se trata de la versión con tracción delantera, como era en nuestro caso concreto, ya que ahorramos un poco más en gasolina. También podemos realizar incursiones por terrenos un poco más abruptos, pero sin excesos, ya que, si bien es cierto que su carrocería sobreelevada nos permite ciertas licencias, con tan solo tracción delantera y unos neumáticos orientados a una utilización por asfalto, no se pueden hacer muchas virguerías.


Aun así; al Kuga se le adivinan unas muy buenas dotes off road, ya que el recorrido de sus suspensiones tiene bastante margen y son tirando a blandas, aunque en carretera, si no vamos haciendo demasiado el "cafre"; mantienen un buen compromiso entre confort y efectividad y tampoco hacen que la carrocería balancee en exceso.


Su dirección filtra demasiado lo que ocurre debajo de los neumáticos, aunque es bastante certera y su asistencia nos permite dosificar a la perfección el radio de giro, a pesar de no ser comunicativa en exceso. Pero estamos hablando de un SUV confortable y no de un deportivo radical, así que es una cosa que se le puede dar de paso...

Conclusión final.

Pocos cambios existen desde que probamos el Kuga por primera vez. Con excepción de su mecánica y un equipo de serie más excelso; el SUV de Ford mantiene una imagen fresca y atractiva, con un buen nivel de confort interior.


Es perfecto para realizar grandes viajes, gracias a sus parcos consumos, una mecánica solvente, una posición de conducción ideal, su gran habitabilidad interior y un equipamiento, tanto de seguridad como de confort que nada tiene que envidiar a otras marcas rivales.

Los mayores cambios se centran en pequeños matices de equipamiento, como el sistema SYNC2, su mejorada tracción integral inteligente (en el caso de montarla), la parrilla activa y cuatro cosillas más. Por lo demás, y hasta que llegue la nueva generación a principios de próximo año; el Kuga mantiene su atractivo personal y sigue dando guerra en el segmento de los SUV.


La mecánica diésel de 150cv y 370 Nm de par es la más equilibrada de la gama, con unas prestaciones suficientes, una gran capacidad de recuperación y una buena elasticidad de uso, a pesar de ser bastante rumorosa cuando está frío. En nuestro caso estaba asociada a una caja de cambios manual de seis relaciones con un funcionamiento acertado y unas inserciones muy precisas, aunque también podemos elegir la cómoda Powershift automática de doble embrague de manera opcional.


Los SUV modernos están orientados meramente a una conducción por asfalto, aunque al Kuga también se le adivinan unas buenas dotes off road, gracias a un buen recorrido de las suspensiones que filtran a la perfección cualquier tipo de irregularidad, pero que curiosamente; no penalizan en exceso al conjunto en una conducción  por un tramo de curvas. Pero es mejor tomárselo con filosofía y disfrutar del paisaje, puesto que el Kuga es para eso; para disfrutar conduciendo.

Buena parte de culpa de ese disfrute de la conducción, lo tiene un cuadro de mandos orientado al conductor y con la información imprescindible para tenerlo todo bien controlado, además de contar con un gran aislamiento del exterior. También un habitáculo amplio y atractivo, con unos asientos muy confortables y múltiples regulaciones para encontrar la postura perfecta durante el viaje.

Al Ford Kuga ya lo conocíamos, pero a medida que seguimos usándolo; más nos gusta. En esta ocasión nos beneficiamos de una mecánica más capaz y potente y un buen equipamiento de serie, algo que será muy del gusto de esos padres de familia que necesiten un coche grande y espacioso para viajar de la manera más plácida posible con los suyos, pero sin dejar a un lado la economía de consumo y como no, la belleza. Porque en el Kuga la belleza no solo reside en su interior...


Localización de la prueba. Castrillo de Rucios.

Situado al nordeste de Burgos; Castrillo de Rucios se encuentra a unos 26 Km de la capital y se puede acceder por carretera local desde la N623 dirección Santander, en la antigua carretera del Puerto del Escudo.


Es un pueblo que pertenece a la Merindad del Río Ubierna y debe su nombre a Castro (villa construída en torno a una fortificación) y Rucios (asnos). No es que sus habitantes sean unos asnos, ya que Rucios es el arroyo que atraviesa el pueblo y que desemboca en el río Ubierna unos kilómetros más adelante.

Su edificio más representativo es la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora (que es la que podéis ver en nuestras fotos) y en la actualidad, tan solo cuenta con 18 habitantes permanentes.


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