Prueba: Jeep Cherokee 2.0 CRD Limited


Cuando oímos la palabra Jeep, lo primero que nos viene a la mente es el típico todo-terreno puro, con unas ruedas enormes bien taqueadas, una altura al suelo considerable, cubierto de barro y en los lugares y situaciones más inverosímiles.

Es un objeto de deseo para todos aquellos a los que nos gustaría disfrutar de esas rutas extremas de fin de semana en mitad del monte. Tan solo tú, unos colegas, un buen almuerzo y tu Jeep plenamente preparado y tuneado de tal manera que nada ni nadie pueda pararlo...

Pero luego viene cuando te despiertas y te das cuenta que la vida real no es de esa manera nada más que para unos pocos privilegiados. Tienes tu ÚNICO coche familiar, o como mucho, dispones del otro coche que utiliza tu pareja o tú mismo para los quehaceres diarios. En muy pocos casos, tendrás tiempo durante el fin de semana para irte de aventura, a no ser que sean vacaciones o puentes y cojas el coche familiar para desplazarte con los tuyos a cualquier lugar vacacional o a cualquiera de los miles de pueblos que salpican nuestra piel de toro.


Pero el anhelo de aventura está ahí, en tu subconsciente y no eres el único. ¿Podría ser una explicación de por qué los SUV son los modelos más vendidos de todas las marcas?. Seguramente; porque si es por la típica excusa del espacio disponible, también existe el formato monovolumen ¿no?. Quizás sea por ese motivo que los SUV son tan demandados, o quizás no; pero lo que está claro es que ninguna marca es ajena a este fenómeno y por supuesto, Jeep tampoco.

Poco importa que sea más o menos capaz fuera del asfalto, ya que casi nadie lo va a utilizar en ese ámbito. Poco importa que sea o no de tracción total para salir de los atolladeros en los que podamos meternos. Lo que importa es que tenga cierta estética campera y que sea amplio y cómodo para viajar.


La fórmula más recurrente, es la de hacerse con un SUV de tracción delantera, que pesa menos, consume menos y lo más importante; cuesta menos. Las marcas lo saben y por ello, cuentan con versiones de tracción a un solo eje, que son, por otra parte, las más demandadas. Es más; en algunos formatos SUV, ni siquiera cuentan con la posibilidad de montar tracción total, como en el caso del Captur de Renault o el Ecosport de Ford.

Jeep no podría sobrevivir en el mercado europeo con sus enormes "cacharros" orientados tan solo a una utilización extrema por el campo. Sus ventas serían testimoniales... Por ese motivo; se ha aplicado la máxima de "renovarse o morir" y muchos de sus modelos ya están adaptados a lo que pedimos en nuestro mercado. Pero eso sí; a pesar de todo, el nombre de Jeep sobre el capó delantero sigue mandando.

La unidad que tenemos hoy entre manos es el Jeep Cherokee con tracción delantera, a priori, menos capaz en una conducción off road y más civilizado en una conducción por asfalto.


Se trata de un SUV al uso, con unas líneas de diseño que se desmarcan claramente del resto de la gama Jeep y que tan solo mantiene la característica parrilla delantera como seña de identidad de la marca norteamericana.

Es un diseño mucho más estilizado y menos rotundo que el de sus predecesores. De hecho; nos da la sensación de ser bastante más liviano y menos coche, pero en realidad, estamos hablando de una plataforma que mide 4,65 metros de longitud, por 1,85 de ancho y 1,66 de alto, además de pesar 1.800 kg, así que no es ningún "juguete".

En el frontal destacan unas luces LED de iluminación diurna integradas sobre las aletas en donde también nos encontramos con las luces intermitentes, totalmente aisladas de los grupos ópticos de iluminación con tecnología Bi-Xenón, ubicados un poco más abajo. Es una solución peculiar que se sale de la norma dentro de la estética de Jeep, pero que ya utilizan en otros modelos como los Citroën Cactus o Picasso y Grand Picasso.


Como hemos dicho antes, si de repente nos eliminaran la característica rejilla y el logo del capó, es más que probable que no sabríamos decir de qué modelo ni marca se trata.

En la zaga, nos ocurre más o menos lo mismo, con unos pilotos de tecnología LED muy elevados y visibles, integrados a la perfección entre la luneta trasera, las aletas y el portón, sirviendo como punto de unión de todos los elementos. También es característica y nos da más pistas sobre sus posibles capacidades camperas, la moldura de plástico que protege los bajos de la carrocería en todo su contorno. Eso sí; en cuanto llegamos a los pasos de rueda, vemos que los neumáticos son meramente para asfalto y que una llanta de 18 pulgadas (disponible con nuestro acabado Limited) no es la medida ideal para una conducción fuera del asfalto...


El conjunto me ha gustado, ya que se mete un poco más en el mundo del diseño y huye, en cierta medida de los tópicos de Jeep, como una carrocería cuadrada, unos faros redondos o un cuadro de mandos vertical y de materiales toscos, aunque duraderos. Es algo que gustará a la mayoría de los conductores de este tipo de vehículos que quieren un SUV, pero no buscan una imagen extrema.

Nuestra unidad de pruebas, se nos presenta como la versión de acceso a la gama, con un motor 2.0 turbodiésel con 140cv y 350 Nm de par máximo, con el cual, obtenemos unas prestaciones aceptables de 190 Km/h y una aceleración de 0-100 Km/h en 10,9 segundos, además de mantener un consumo homologado en ciclo mixto de 5,3 l/100 Km.


También podremos elegir entre un 2.2 Turbodiésel con dos gamas de potencia: 185 y 200cv y el más potente de todos, que en este caso es de gasolina y se trata de un poderoso 3.5 V6 con unos descomunales 275cv.

El 2.0 Turbodiésel, es un tanto tosco en bajas revoluciones y al ralentí, siendo bastante ruidoso y cuyas vibraciones se perciben con cierta nitidez. Una vez en marcha, esa mecánica deja de sentirse y el habitáculo se convierte en un remanso de paz, acústicamente aislado a la perfección.

Tiene una poderosa respuesta a bajas vueltas y a baja velocidad, aunque 350 Nm se me antojan bastante poco para mover con soltura los 1.800 kilos del conjunto. En marchas largas, sufre mucho a la hora de las recuperaciones y tendremos que actuar sobre la caja de cambios manual de seis relaciones más de lo deseado en puertos de montaña y en adelantamientos.

Es un motor muy apropiado en viajes largos, por vías de todo tipo y a velocidades mantenidas. Tiene un agradable uso de marcha y la rumorosidad que acusa en bajas revoluciones, simplemente desaparece, además de tener unos consumos aquilatados.

Esa mecánica está asociada por defecto a una caja de cambios manual de 6 relaciones, con unas inserciones de marcha precisas y cuyas tres primeras parece que acumulan todo el par disponible, puesto que la sensación de fuerza es superior que lo que hemos percibido en vehículos de la competencia, siendo las otras tres superiores las más idóneas para mantener la velocidad. 

Tiene un carácter progresivo. Nunca te dará la sensación de tener una "patada" de potencia ni te pegará los riñones al respaldo del asiento y todas sus reacciones son bastante suaves. 140cv son una buena cifra de potencia, no me malinterpretéis, pero la forma de entregarla y el peso del vehículo en sí, penaliza un poco el carácter de ese motor, que lo tiene...


Pero si sus 1.800 kilos son un pequeño "lastre" para el motor; como contrapartida nos encontramos ante un SUV muy aplomado en carretera y en curva. A pesar de contar con unas suspensiones blandas, en pos de una comodidad interior inigualable y que por tener una mayor altura respecto al suelo, la carrocería también se incline más de lo debido en las curvas más cerradas; el Cherokee nunca nos dará la sensación de miedo que sí que nos dan otros SUV.

Es un vehículo muy rutero que se encuentra muy cómodo en vías rápidas, aunque también podremos realizar incursiones por caminos en buen estado en donde, como buen Jeep que es, se encontrará como pez en el agua. Las suspensiones filtran cualquier irregularidad del terreno a la perfección y la dirección es bastante comunicativa y directa.


Bien es cierto, que al ser tracción delantera y tener unos neumáticos tan solo orientados al asfalto, esas aptitudes camperas quedan un poco más limitadas, pero aún así, mantiene unas aptitudes off road que no tienen otros competidores.

Y tiene que mantener esas aptitudes porque en sus versiones 4x4 (con la misma base), tienen un selector denominado Select Terrain con las posiciones Auto, Snow, Sport y Sand/Mud, para terrenos con barro o grava suelta, que mejoran su tracción en estas condiciones. En su versión Trailhawk incluye el modo Rock, apropiado para la conducción más extrema de gran dificultad, además de contar con especificaciones más propias de vehículos no tan SUV y más todo-terreno.

Pero que nuestra unidad fuera la de acceso a la gama Cherokee, con el motor menos potente y tan solo tracción delantera; no implica que su equipo de serie fuese también el de acceso, ya que el acabado Limited es el más dotado de serie, además que nuestra unidad, contaba con alguna que otra opción.

Teníamos a nuestra disposición un equipo excelso con climatizador bi-zona, asientos tapizados en cuero y de regulación eléctrica con memorias preprogramables, navegador en pantalla táctil de 8,4 pulgadas, ordenador de a bordo, asientos delanteros calefactados y ventilados, asistente de cambio involuntario de carril, asistente de vehículo en ángulo muerto, sensores de lluvia y luces, sensores de aparcamiento delantero y trasero con cámara de apoyo trasera, llantas de 18", control y limitador de velocidad de crucero, control de presión de neumáticos, apertura y arranque manos libres, apertura remota y eléctrica del portón del maletero, luces de tipo Bi-Xenón... Y así; podría estar un buen rato.

Este equipo de serie viene sobre un contexto y ambiente, bastante más premium de lo que nos tenía acostumbrados la marca americana. Olvidaros de los materiales toscos y duros, con un aspecto visual discutible. El Cherokee nos muestra una cara mucho más sibarita, en donde predominan los plásticos y tapizados mullidos de gran calidad y un diseño del cuadro más elaborado y más ergonómico.


Es uno de los vehículos más cómodos que hemos probado últimamente. Los grandes asientos nos recogen a la perfección y es relativamente fácil encontrar la postura ideal de conducción, gracias por otra parte, a los múltiples reglajes eléctricos de sus butacas.

La información procedente del cuadro de instrumentos es simple, clara y concisa. Entre los dos marcadores, nos encontramos una pantalla multifunción TFT de 7 pulgadas configurable, desde la que podremos visualizar al instante cualquier parámetro del vehículo a tiempo real y al primer golpe de vista.

Los mandos también nos les encontramos muy a mano y el tacto de los mismos es muy agradable, además de contar con el sistema de infoentretenimiento U-Connect con pantalla táctil desde donde también podremos visualizar cualquier información que precisemos, el navegador, la cámara trasera, la radio...


Las plazas posteriores son bastante amplias tanto por altura, como por anchura, como por espacio para las rodillas. Quizás adolecen un poco de tener una posición muy vertical, pero no es nada reseñable.


También cuenta con un maletero muy aprovechable de 500 litros, al que se accede por medio de un gran portón de apertura eléctrica, aunque hay que tomárselo con paciencia, porque no es que sea precisamente una apertura rápida... La boca de carga es grande, aunque queda un poco elevada respecto al suelo.


Conclusión final.

Jeep se apunta a la moda de los todo-camino. Primero con el Renegade, con estética Jeep, pero con unas condiciones camperas bastante limitadas en su versión 4x2, y con el objeto de nuestra prueba de hoy el Jeep Cherokee; que mantiene ciertas cualidades camperas a pesar de tener solo tracción delantera, pero que además, se adentra en un segmento más premium con un gran diseño más afinado, materiales más acertados y un extenso equipo de serie. Es un digno rival de los Audi Q5, BMW X5 o Mercedes GLC, entre otros.


Puede pareceros que la marca pierde la esencia de sus orígenes, pero el Cherokee mantiene ciertas aptitudes para circular fuera del asfalto. No obstante, su versión Trailhawk es una auténtica bestia todo-terreno.

Nuestra unidad de pruebas representa el acceso a la gama Cherokee, por su mecánica menos potente de 140cv y por contar tan solo con tracción delantera. No obstante, el acabado Limited es el más dotado de serie y teníamos muchos elementos en materia de seguridad y confort, en los que tendríamos que sacar la cartera si los pidiésemos dentro de la configuración de serie en cualquiera de sus competidores directos.


Es una mecánica solvente, aunque adolece de falta de par en las marchas más largas, puesto que tiene que arrastrar un peso de 1.800 kilos. Mantiene unos consumos y unas prestaciones máximas aceptables en este tipo de vehículos y es una mecánica muy agradable en los grandes desplazamientos, aunque peque un poco en materia de recuperaciones y tengamos que utilizar la caja de cambios manual más de lo deseado.

Tiene una respuesta progresiva, a veces nos da la impresión que un tanto perezosa, aunque es más una cuestión de peso y de volumen, que de motor. Si se va a utilizar bastante por carretera, mejor os recomendaría la versión de 185cv. 

A pesar de su configuración SUV, el Cherokee es un vehículo bastante asentado sobre cualquier circunstancia y se siente muy cómodo en una conducción por diferentes tipos de carretera. También se siente muy cómodo circulando con brío por pistas en buen estado.

Me pareció una opción excepcional como vehículo familiar, para todos aquellos que disfruten del viaje y ya se les haya pasado la "fiebre" de la velocidad. Es amplio, es cómodo y tiene un gran maletero, además de contar con un equipamiento excelente y un nivel de acabados que nada tiene que envidiar a las marcas alemanas más reputadas.


Los pequeños fallos que detecté o por lo menos; que no me gustaron, fue un portón de maletero eléctrico con una apertura y cierre bastante lentos, un sistema de arranque también un poco lento, ya que tienes que dejar pulsado el botón hasta que la mecánica cobre vida; una dirección suave y precisa, aunque demasiado asistida y unas recuperaciones del motor mejorables en la versión de 140cv.

Por lo demás; el Jeep Cherokee es un vehículo que me sorprendió para bien en todos los aspectos. Es grande por dentro y relativamente compacto por fuera (dentro de su segmento...), tiene un gran maletero y un equipo de serie impresionante en este acabado Limited. También me sorprendió su capacidad rutera y su confort general, que llega a unos niveles desconocidos en un Jeep hasta ahora y en muchos de su mismo segmento. Por otra parte, una acertada elección de materiales y un diseño mucho más estilizado y moderno lo hacen muy atractivo.


No soy mucho de coches americanos, pero Jeep ha sabido renovarse y con su Cherokee, están en condiciones de competir de tú a tú con las "vacas sagradas" alemanas y los demás superventas del segmento. 

Sigues teniendo ese espíritu aventurero escondido en tu subconsciente. Jeep lo sabe...




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