Prueba: Ford Ecosport 1.5 TDCi Titanium


El Ford Ecosport es un coche que ya pasó por nuestras manos hace un tiempo, pero ahora se nos presenta con ligeras mejoras que lo hacen aun más práctico para nuestro día a día.

Los que conocéis un poco este mundillo de las cuatro ruedas, sabréis que el SUV pequeño de la marca norteamericana nació originalmente en Brasil para el mercado latino, ya que a ellos les gustan bastante este tipo de coches con aires camperos pero de un tamaño contenido.


Años más tarde y aprovechando su nuevo restyling, decidieron globalizar al Ecosport y exportarlo a otros mercados como el nuestro, ya que el segmento SUV es el más demandado de todas las categorías y tamaños. Se posicionaría como un rival directo de los exitosos Renault Captur o Peugeor 2008, pero parece ser que las virtudes del pequeño Ford no han sido suficientes para hacerles "pupita".

La unidad que os vamos a presentar hoy, difiere de la que probamos en la anterior ocasión en ligeros matices. El más llamativo es la eliminación de la rueda de repuesto sobre el portón del maletero (también podemos seguir pidiéndola de manera opcional), aunque en esta nueva gama, también contamos con nuevas mecánicas y la utilización de unos materiales para revestir el interior de una mejorada calidad.

Su diseño se caracteriza, principalmente, por su elevada altura respecto al suelo, algo que no pueden atesorar la mayoría de sus rivales. Su plataforma es la del Ford Fiesta, con el que comparte muchísimos elementos, pero está sobreelevada de tal manera, que el Ecosport es capaz de afrontar terrenos complicados, a pesar de no contar con la posibilidad de tracción total.

Probablemente, no sea algo relevante para la mayoría de los que se compran este tipo de coche, pero a mi me parece increíble que un vehículo de tan solo 4,01 metros de longitud, tenga un ángulo de ataque de 22.1º, un ángulo ventral de 24,8º y un ángulo de salida de 33,3º, además de poder vadear pasos de agua de hasta 55cm de profundidad.

Su apariencia exterior es realmente poderosa y rotunda, algo de lo que también escapan otros miembros de la competencia plenamente orientados al asfalto. El frontal es, probablemente su mayor seña de identidad, ya que posee unos faros halógenos específicos y una parrilla delantera cromada, junto con los embellecedores de los antiniebla, además de contar con defensas en la parte baja del paragolpes de diferente color de la carrocería en nuestro acabado Titanium.


Si nos detenemos en el lateral, aparte de la obviedad de que el Ecosport es bastante alto, nos percatamos que los neumáticos en medida 205/50 con llantas de 17 pulgadas, parecen pequeños respecto al robusto diseño del conjunto. Es una visión extraña, ya que a lo que nos están acostumbrando la mayoría de las marcas es que se vean y luzcan muy bien esas llantas, con neumáticos de perfil bajo y carrocerías estilizadas. En Ford no; han optado por justo lo contrario.


En la zaga también nos encontramos con una visión más respetable, con la sensación de que es mucho más coche, ya que parece más "cargado de hombros" y ancho de lo que sus 1,84 metros nos sugieren. Me sigue llamando la atención el sistema de apertura del portón del maletero, que se abre en forma de libro, lo cual nos da un mejor acceso, pero que debemos contar con ello antes de aparcar en línea con otros vehículos si queremos acceder al espacio de carga.

Ese maletero no es que sea muy grande, ya que cuenta con una, tan solo solvente, capacidad de 333 litros hasta la minúscula bandeja, aunque podemos aumentar esa capacidad abatiendo los asientos posteriores, pudiéndolo hacer por secciones. También cuenta con el handicap de que su mayor altura respecto al suelo hace que la boca de carga se nos quede un poco elevada para cargar objetos pesados.

En el interior, pocas cosas han cambiado. Nada más sentarnos, observamos que la postura de conducción y la visibilidad es sobresaliente, que los materiales tienen una apariencia robusta, sin caer en la tosquedad, y muy agradables al tacto, además de contar con una pantalla multifunción algo más grande, que nos ofrece información de diversos parámetros del vehículo y del ordenador de a bordo.

Lo demás, es heredado directamente del interior del Fiesta. La simplicidad de los mandos y la ergonomía, es la nota predominante en el cockpit del conductor. Todo está a mano y es perfectamente interpretable a primer golpe de vista, como la capilla de relojes con la información imprescindible. Bueno... el mando que regula los retrovisores exteriores está situado en una posición un tanto extraña, pero es solo un pequeño desliz de la marca.También cuenta con varios huecos porta objetos repartidos por todo el habitáculo y hasta un cajón auxiliar debajo del asiento del copiloto con gran capacidad.

Nuestra unidad con el acabado Titanium es la más equipada de serie y aunque en opción podemos tener por ejemplo, la cámara de asistencia al aparcamiento trasera, que viene acompañada de una pantalla de infoentretenimiento más grande, tampoco nos podemos quejar de equipo, puesto que tenemos a nuestra disposición climatizador automático, control de velocidad de crucero, sensores de luces y lluvia, sensor de aparcamiento trasero, asientos de tapicería mixta de tela y cuero, sistema SYNC de reconocimiento de voz, arranque y apertura Free Key por botón, indicador de cambio de marcha, ordenador de a bordo, volante multifunción, guantera refrigerada y llantas de aleación de 16" (de 17" en opción).


La mecánica que nos tocó probar, es el mismo 1.5 TDCi de la anterior ocasión y la única variante diésel. Es un motor de 95cv que tiene un funcionamiento muy bueno desde bajas revoluciones, siendo algo más perezoso en cuanto sobrepasamoslas 3.500 rpm. Al ralentí y en frío es algo ruidoso desde el interior, algo que dejamos de percibir en cuanto emprendemos la marcha.


El 1.5 diésel es un gran motor para cualquier tipo de utilización, con unos consumos aquilatados de 4,4 l/100 km, una aceleración de 0-100 Km/h en 14 segundos y una máxima de 160 Km/h. No olvidemos que es un vehículo principalmente diseñado para entornos urbanos o rurales, así que "a priori" no es necesario que tenga unas prestaciones descomunales. Sí que es muy apropiado para una utilización ciudadana, puesto que tiene mucha "garra" en marchas cortas y gracias a sus 215 Nm de par máximo, nos permite tener mucha reserva debajo del pedal del acelerador a la salida de los semáforos o de cualquier eventualidad que se nos presente.


Para esta versión solo hay una caja de cambios manual de 5 velocidades, con unas relaciones de cambio muy acertadas, pero de accionamiento algo pesado. Sus consumos podrían mejorar con una sexta velocidad, pero entonces el Ecosport, se quedaría prácticamente sin fuerza en una conducción por vías interurbanas.


Las otras variables mecánicas son de gasolina y podemos elegir entre el laureado 1.0 Ecoboost con 125cv o 140cv o el 1.5 Ti con 112cv, al que podemos añadir la caja automática secuencial Powershift de 6 relaciones.

No obstante, es un vehículo para tomárselo con calma en desplazamientos un poco más largos, pero si debemos realizar algún adelantamiento, debemos acudir a la ayuda de la palanca de cambios e insertar una menos para que nos sea más rápida la maniobra, aunque en condiciones normales, el par máximo es suficiente para mover al Ecosport sin ningún tipo de complejo.

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Gracias a su altura y a sus contenidas medidas, el pequeño Ford es un gran aliado en entornos urbanos, puesto que cuenta con la misma agilidad que un Fiesta, pero desde una posición de conducción más elevada y privilegiada.


También, y gracias a un esquema de suspensiones muy acertado; el Ecosport es capaz de desplazarse por cualquier tipo de vía dentro de los márgenes legales, con una comodidad bastante aceptable, ya que no permiten que el conjunto incline demasiado en las curvas y además, absorben muy bien las irregularidades del asfalto. Solo unos retrovisores bastante grandes, penalizan el confort de marcha interior, puesto que generan ciertos ruidos aerodinámicos.


Es un vehículo más específico para una conducción ciudadana o incluso rural, gracias a sus buenas capacidades off road en entornos un poco complicados, aunque no desmerece tampoco cuando lo conducimos en cualquier tipo de trayecto por carretera, teniendo en cuenta siempre, sus limitaciones en cuanto a prestaciones puras o espacio de carga, si vamos varios ocupantes con enseres.

Conclusión final.

El Ford Ecosport no ha cambiado mucho desde la última vez que lo probamos. Es un vehículo ideal para nuestro día a día, gracias a unas contenidas medidas y a su buena perspectiva de conducción. Es un ciudadano nato, con aires de campero, que nos permitirá realizar alguna escapada de fin de semana por los alrededores de nuestras urbes y adentrarnos por caminos con los que no nos adentraríamos con algo que no fuese un 4x4 puro.


No desmerece en una conducción por carretera, ya que su esquema de suspensiones es muy acertado y su dirección muy directa y comunicativa, aunque sus limitaciones en cuanto a prestaciones totales y capacidad de maletero, no nos invitan a realizar viajes mucho más largos que un fin de semana en el pueblo...

El habitáculo es muy confortable, tanto para las plazas delanteras como para las traseras, teniendo estas últimas suficiente espacio para dos ocupantes o tres, si el que ocupe la plaza central no es muy grande.

La posición de conducción es excelente y enseguida nos sentiremos integrados como una prolongación del vehículo. El cuadro de mandos destaca por su simplicidad y facilidad de lectura y la ergonomía, es la nota predominante en todos los productos de la marca americana. Los materiales y plásticos empleados se perciben robustos y duraderos, además de tener un tacto agradable.

Nuestro acabado Titanium contaba con un equipo de serie suficiente, que podremos redondear con algunas opciones del catálogo, pero es justo para la mayoría de los clientes de este tipo de producto.


El motor 1.5 diésel es un buen motor, con una fiabilidad contrastada y un gran funcionamiento, sobre todo, en entornos urbanos y en las primeras marchas. Pierde algo de comba en carretera, pero es muy sencillo, no obstante; sobrepasar los límites legales de velocidad sin que nos demos cuenta de ello. Consume poco y anda lo suficiente, aunque un pelín más de potencia no le vendría tampoco mal.., sobre todo a la hora de realizar las maniobras de adelantamiento.


Lo más controvertido es quizás su diseño. En Europa estamos acostumbrados a SUV pequeños con aires ciudadanos, pero más orientados a desplazamientos por carretera y con unas líneas muy estilizadas. El Ecosport utiliza la fórmula contraria; una estética poderosa y bastante más campera, con unas muy buenas aptitudes ciudadanas, pero también con ciertas capacidades off road que a los demás se les escapa.

Eso es algo que igual a los consumidores de estas latitudes nos choca, pero en latinoamérica el Ecosport goza de muy buena salud comercial. ¿Tan diferentes somos?. 



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