Prueba: Ford S-Max 2.0 TDCi Titanium.




Las carrocerías monovolumen tuvieron un enorme éxito en los 90´s y en la primera década del 2000, ya que todos los núcleos familiares optaban por este tipo de carrocerías para viajar con todos los suyos. Son unos vehículos extremadamente amplios y versátiles, con el confort de un turismo, una posición de conducción más natural, unos grandes motores y los mismos acabados y tecnología que el resto de sus hermanos de gama en cada una de las marcas.

Poco a poco esa tendencia natural de las familias se ha ido transformando y a dado paso al fenómeno SUV, que es el que pega más fuerte en la actualidad y los estudios de mercado avalan que seguirá pegando fuerte durante varios años más, así que todas las firmas automovilísticas se están centrando en este segmento y parece que han dejado un poco más de lado a los que en su día; eran símbolo indiscutible de éxito de ventas.


No obstante; sigue habiendo mercado para este tipo de vehículos y Ford, cuenta con un nutrido elenco de representantes que ocupan varias categorías y que colman las expectativas de varios tipos de clientes.

El Ford B-Max, es el más "pequeño", pero cuenta con una imagen fresca y la original apertura de puertas sin pilar central que facilita enormemente el acceso. El Ford C-Max y Grand C-Max, con dos carrocerías de diferentes longitudes para según nuestras necesidades y por último, pasamos al segmento superior con los dos modelos que llevan más tiempo entre nosotros; el S-Max y el Galaxy.


Ambos modelos pertenecen al mismo segmento que es el de los monovolúmenes grandes, solo que el S-Max (que es el modelo que os presentamos hoy), tiene unas características mucho más dinámicas que el Galaxy, más orientado a los que buscan un coche con muchísimos espacio, un rodar más cómodo y confortable y que pasan, absolutamente, de la velocidad y las prestaciones puras.

El S-Max nació como complemento al señorial Galaxy en 2006 y pronto se hizo con un segmento de los potenciales clientes con familia, que se resistían a dejar de lado las sensaciones de conducción por el mero hecho de haber concebido a un crío.

Se nos presentaba con una imagen más afilada y deportiva que el Galaxy del que tomaba prestada su plataforma. Tenía unos trazos más enérgicos e inspiraban dinamismo por los cuatro costados. De hecho; había una versión con el motor del Mondeo ST de 220cv muy deseada entre los más entusiastas y muy poco común de encontrar, pero lo más sorprendente, es que su conducción era tan buena que no le sobraban caballos, aún con tener tanta envergadura y peso específico.

Hace poco tiempo, a finales del año pasado, tanto el Galaxy, como el S-Max, recibieron una profunda renovación. Mantienen las características que les han hecho triunfar durante tantos años, pero con unos trazos actualizados, motores más eficientes y nuevas tecnologías.

De hecho; el S-Max, digamos que se ha normalizado un poco en cuanto a diseño se refiere, aunque sigue manteniendo esa estética dinámica que lo diferencia del resto de los monovolúmenes del mercado. Es un poco complicado buscarle un rival directo, ya que realmente, no creo que exista un monovolumen con aires deportivos como este. Podríamos meter, igual, al nuevo Renault Espace por su innovador diseño y también con ciertos trazos que nos permiten vislumbrar un cierto tono dinámico, pero la verdad es que el concepto del S-Max es único en su especie.


A pesar de utilizar la misma plataforma que su hermano Galaxy, las formas más afiladas y depuradas que encontramos en el S-Max, junto con un centro de gravedad más bajo, unas suspensiones un tanto más firmes y menor altura respecto al suelo, nos permiten una conducción más ligera una mejorada aerodinámica y un mayor aplomo a su paso por curva, siempre teniendo en cuenta, que todavía estamos hablando de un monovolumen de 4,79 metros de largo, lo cual puede producir ciertas derivas si nos pasamos demasiado de la raya...

En el frontal adquiere toda la personalidad de la marca, ya que tenemos la característica parrilla estilo "Aston Martin" que adoptan el resto de los modelos de la gama Ford. Los pilotos delanteros tienen también esa forma de flecha que acompañan a la perfección a las líneas de un capó prolongado que a su vez; deriva en una luna delantera más inclinada de lo habitual, lo que le confiere una gran penetración aerodinámica y menor resistencia al viento. Esos faros delanteros pueden ser Led con iluminación adaptativa y anti deslumbramiento. Vamos; unos faros inteligentes con una gran potencia de luminosidad...


En el lateral nos llama la atención una nervadura ascendente, que remarca el carácter dinámico con el que nos quieren presentar a este gran monovolumen y que parte de una mini-tobera de refrigeración situada tras los pasos de rueda delanteros, algo que tan solo suelen portar los vehículos más deportivos y que enfatiza aún más ese espíritu "rebelde" con el que nació el S-Max.

En la zaga, unos nuevos grupos ópticos de tecnología LED y una banda cromada que los une, también nos aportan un matiz clásico y tecnológico a la vez. La verdad es que sin ningún tipo de excentricidades, han sabido mantener una estampa con aires deportivos, reconocible como un Ford dentro del lenguaje de diseño actual de la marca y además; sin perder un ápice de versatilidad y practicidad que nos aporta una gran carrocería monovolumen como esta.

Y esa versatilidad se nos muestra en plenitud una vez que abrimos cualquiera de sus puertas. El gran portón del maletero nos permite un acceso perfecto a la zona del equipaje, gracias también a que la boca de carga se sitúa bastante cerca del suelo. Opcionalmente, ese portón puede ser de apertura eléctrica con tan solo pasar un pie debajo del paragolpes trasero siempre y cuando, llevemos las llaves encima.

Esa zona de carga tiene una enorme capacidad de 700 litros hasta la bandeja, pero esconde una sorpresa. Debajo de ese piso, nos encontramos otras dos plazas que son dos butacas bastante aparentes y cómodas. Mejor si en esas plazas dejamos que viajen personas de menor tamaño, aunque hay espacio suficiente para las piernas. Con las 7 plazas replegadas, la capacidad del maletero se reduce hasta los 285 litros si lo cargamos hasta el mismo techo,


Las 5 plazas posteriores son independientes y en la segunda fila de asientos podemos reclinar unos grados más el respaldo o correr hacia adelante o hacia atrás la butaca para mejorar el espacio de carga o bien, para que los pasajeros se encuentren más cómodos. Existe un buen espacio para las rodillas y al ser plazas independientes, cada uno de los ocupantes cuenta con su propio espacio vital.

Para esconder cualquiera de las plazas traseras y configurar el interior como nos dé la gana; existe un panel en el lateral del maletero que, con sólo pulsar un botón, recoge automáticamente los respaldos elegidos y nos deja una superficie totalmente plana que puede alcanzar hasta los 2.200 litros, con los cinco asientos posteriores escondidos.

Esto nos da la oportunidad de "jugar" con el espacio disponible (que es mucho) y poder configurar el interior según nuestras necesidades.

Una vez en el puesto de mando; la posición de conducción es un poco más elevada y natural que la de un turismo. Nos encontramos un panel de instrumentos sobrio, con un volante multifunción que concentra la mayoría de los mandos importantes como el Bluetooth, los comandos del equipo de audio, en este caso, firmado por Sony, el limitador y el control de velocidad de crucero, que opcionalmente puede ser adaptativo y el botón del sistema de reconocimiento de voz SYNC 2, por medio del cual, podemos ordenar al vehículo por sencillos comandos de voz, lo que necesitamos del navegador, leernos nuestros mensajes, nuestra agenda de móvil o simplemente; cambiar la temperatura del climatizador automático.

En el centro del salpicadero, en una posición elevada y perfecta para obtener la máxima información con un golpe de vista, se encuentra la pantalla táctil de 8 pulgadas, desde la que podremos visionar desde el navegador, hasta los parámetros ampliados de la información del ordenador de abordo. Nuestro acabado Titanium también tenía la información esencial del odómetro en formato digital, sobre una pantalla TFT de 10,1 pulgadas, de lectura muy simple y que también nos mostraba información esencial sobre consumos, tiempo de viaje y varios parámetros más.

Al ser la terminación más equipada y además; nuestra unidad también contaba con alguna que otra opción, al S-Max de esta prueba no le faltaba de nada: navegador, sensores de lluvia y luces, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámaras delante y detrás, asistente de aparcamiento automático, Start/Stop, arranque y apertura Free Key, lunas traseras tintadas, asistente de arranque en pendiente, asistente de cambio involuntario de carril y asistente de vehículo en ángulo muerto, asientos calefactados y eléctricos con memoria, luz interior ambiental, lector de señales de tráfico, techo panorámico, llantas de 17 pulgadas y un sin fin de gadgets en pos del confort y la seguridad de los ocupantes.

La verdad es que la sensación que nos provoca al conducirlo es de auténtica placidez. Es un vehículo extremadamente cómodo, muy bien insonorizado y con una amplitud interior inigualable, además de contar con un extensísimo equipamiento.


Pero eso sí cuando queramos divertirnos y aprovechando que el resto de la familia están todos dormidos; el S-Max es capaz de responder de inmediato a cualquier insinuación que le hagamos con el pedal del acelerador. Se despereza, se pone en modo deportivo y nos puede brindar unas reacciones muy satisfactorias en un puerto de montaña con muchas curvas, que nos esbozarán una amplia sonrisa en la cara.

¿Es posible que un monovolumen de casi cinco metros sea capaz de hacer esto?. El S-Max sí.


Al tener un centro de gravedad rebajado, menor altura de la carrocería y una gran distancia entre ejes; la conducción se asemeja bastante a la que nos podemos encontrar en un turismo. Su buen comportamiento en general, también viene condicionado por un esquema de suspensiones perfecto, en el que confort y dureza mantienen un compromiso justo, una dirección bastante directa y comunicativa y un chasis muy bien afinado para esta versión, que nos proporciona una alta dosis de seguridad y aplomo en curva.

Hablando de esta manera; podéis pensar que lo estoy haciendo sobre un compacto deportivo, pero no. El S-Max es el mejor vehículo de este segmento para quitarnos el "ranchillo" de realizar una conducción dinámica de vez en cuando, pero no debemos olvidar, que ante todo; es un vehículo familiar y debemos conducirlo con mesura. Aunque con menos mesura que con cualquiera de sus competidores...


La mecánica que tuvimos la oportunidad de probar, fue un 2.0 TDCi con 150cv de potencia y 350 Nm de par máximo. Es una mecánica perfecta para realizar grandes distancias, puesto que es capaz de mantener unas buenas velocidades mantenidas, con un consumo homologado en ciclo mixto de tan solo 5,4 l/100 Km.


La velocidad máxima que seríamos capaces de alcanzar con este S-Max es de 200 Km/h y acelera de 0-100 Km/h en 10,8 segundos. Sus recuperaciones vienen condicionadas por su peso y envergadura, aunque con 350 Nm de par, se me antojan suficientes para poder realizar maniobras de adelantamiento o afrontar un repecho de subida sin la necesidad de utilizar la caja de cambios en exceso.

La transmisión de la unidad de nuestra prueba era manual con 6 relaciones, con unas inserciones bastante precisas. También podemos elegir la caja de cambios automática Powershift de doble embrague y también 6 marchas, además de contar con una versión con tracción total si así lo deseamos.


Conclusión Final.

Si tuviera que comprar ahora mismo un monovolumen, es más que probable que eligiera el nuevo S-Max. No quiero menospreciar para nada a las otras marcas y modelos que han pasado también por nuestras manos, pero según mi estilo de conducción, y teniendo en cuenta que yo prefiero el concepto de berlina familiar; el S-Max es lo que más se aproxima a lo que busco en un coche si tuviera la necesidad de espacio.


Al tener la misma base que el Galaxy, el S-Max es un autentico monovolumen de los pies a al cabeza. Su versatilidad, su habitabilidad interior, sus amplias y cómodas plazas independientes, su tecnología, su confort de marcha y su potente mecánica, me han convencido. Eso puedo decirlo de la mayoría de los monovolúmenes actuales, pero lo que no puedo decir, es que todos tengan la posibilidad de realizar una conducción tan dinámica si así se lo pedimos. Es por eso que el Ford S-Max es un monovolumen diferente.

Su diseño es afilado, con varias nervaduras en los paneles de la carrocería, atípicas en un vehículo de estas características. Un dinamismo que la marca nos muestra premeditadamente a nivel visual, algo que atrae a clientes que se resisten a enterrar del todo sus ansias de disfrutar con la conducción.

El interior es sobrio, con materiales de un tacto agradable y los mandos imprescindibles a mano, bien sea desde el volante multifunción o en el panel central orientado al puesto de conducción. La pantalla central del equipo de infoentretenimiento, es táctil, cuenta con un tamaño de 8 pulgadas y sus grafías son perfectamente visibles al primer golpe de vista. En esta versión Titanium, el cuentakilómetros pasa también a ser digital, con una pantalla TFT de 10,1 pulgadas, desde la que podremos ver la información relevante a la conducción de una manera sencilla y sin apenas la posibilidad de brillos.

El equipo de serie es realmente espectacular y no le falta, prácticamente de nada. Además, nuestra unidad se completaba con algunas opciones como el enorme techo panorámico que aporta una mayor calidez y luminosidad natural al habitáculo.


La vida a bordo es extremadamente confortable para cualquiera de los ocupantes, ya que todas las plazas son independientes y cuentan con la posibilidad de reclinar el respaldo o tener mayor espacio para las rodillas. Las dos plazas situadas bajo el piso del maletero también son bastante amplias, y en el caso de que no las utilicemos; el maletero es una auténtica bodega de carga con 700 litros de capacidad, tan solo hasta la bandeja.


Gracias a un estudiado esquema de suspensiones y a una dirección asistida muy directa y comunicativa; el S-Max te transmite esas sensaciones que no te transmite, habitualmente, un vehículo de este segmento. Su paso por curva es muy neutro y va siempre muy aplomado. No es un deportivo al uso, pero promete unas reacciones interesantes. Ahora bien; si lo que queremos es un monovolumen cómodo, con unos ajustados consumos, un motor aceptable y seguro; el S-Max también sabe hacerlo, pero es que eso es lo que nos ofrecen los demás, en menor o mayor medida.

Su mecánica de 2.0 TDCi 150cv es algo rumorosa en frío, algo que es común en los diésel de la marca americana, pero pronto da paso a un total y absoluto silencio en el habitáculo, gracias a una lograda insonorización.


Uno de los pocos "peros" que le puedo poner a un producto tan logrado  de Ford, es su tamaño, ya que en una utilización diaria, es demasiado grande para aparcar y moverse con soltura por las grandes ciudades. Pero claro; para eso ya están los urbanos...

Es un vehículo ideal para familias con dos o más niños, que les guste hacer rutas y viajar, principalmente, o para todos aquellos que realicen cualquier deporte al aire libre y necesiten espacio para llevar los bártulos. Está diseñado para espíritus libres y mentes juveniles porque; no por el mero hecho de tener familia, vamos a dejar de disfrutar de la conducción ¿no?.







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