Prueba: Kia Sportage 1.7 CRDi Drive.



Kia es una marca que nunca dejará de sorprendernos y últimamente, están renovando profundamente a toda su gama.

Hace poco tiempo, probamos el excelente Kia Optima, con razones más que de peso, para convertirse en un auténtico "grano" en el culo a las berlinas más consolidadas del mercado actual. Pero, como nunca nos cansamos de decir; el segmento que soporta un mayor crecimiento es el de los SUV y en ese segmento, la marca coreana tiene mucho que decir.

El Sportage ha sido uno de los superventas en ese segmento, sobre todo, la generación que ahora nos abandona. Su planta era muy robusta y predominaba el uso de acero, lo que le aportaba un carácter inconfundible y lo hacía parecer un coche de una categoría superior. También eran seña de identidad sus afiladas formas, con esos faros tan rasgados y sus poderosos trazos generales, que encandilaron a buena parte del público, además de mantener su característica marca de la casa, que no es otra que una excelente relación entre precio y equipamiento y su fiabilidad mecánica, ya que 7 años de garantía oficial no te lo dan en ningún sitio a no ser; que estén muy seguros de lo que fabrican.

La tarea de sustituir a uno de los modelos que más ventas soportaban, se tornaba como una labor complicada y por eso; su aparición se nos ha echo de rogar durante algún tiempo. Pero por fin está entre nosotros la nueva generación del Kia Sportage y podemos decir, que la espera ha merecido la pena.

El nuevo Kia Sportage se nos presenta con una imagen menos aparatosa o por lo menos; menos rotunda que la anterior generación. Sus líneas generales se han depurado y suavizado en base a lo que reclama el público actual y tengo que decir; que a pesar de ser un vehículo bonito, cuenta con un diseño más discreto y no tan rompedor como lo fue en su día su antecesor.

Los pilotos rasgados del frontal, han dado paso a otros más oblicuos, que nos proporcionan un buen haz de luz, sobre todo si optamos por las ópticas con tecnología Bi-Xenón, y cuya peculiaridad radica en unas luces cortas que se dividen en tres grupos luminosos independientes. Se ha dado un mayor protagonismo al paragolpes delantero que ocupa casi toda la vista frontal y que aloja, como no podía ser de otra manera, la parrilla "tiger noise" que lo distingue como un componente de la familia Kia.


En el lateral muy pocos cambios con respecto a su predecesor. Quizás una mayor superficie acristalada, unas puertas posteriores más grandes para ofrecer un mejor acceso a los ocupantes de esas plazas y mantiene los protectores de plástico alrededor de toda la carrocería.

Ya en la zaga; los pilotos traseros tienen aún esos marcados rasgos orientales, pero son ahora bastante más pequeños, aunque gracias también a su tecnología LED (opcional), tienen una mayor capacidad luminosa y le dan un aspecto más tecnológico.

Redondea el diseño de la trasera un prominente alerón sobre la luna posterior y me sigue llamando la atención la peculiar posición de las luces intermitentes, algo heredado del anterior Sportage y que están situadas muy bajas, a la misma altura que las anti-niebla traseras.


Ya que nos encontramos en la zona de carga; vamos a comprobar la capacidad del maletero. En nuestro caso no lo teníamos disponible, pero opcionalmente, podemos adquirirlo con apertura eléctrica con tan solo pasar un pié debajo del paragolpes trasero, algo muy útil si llevamos la llave en el bolsillo y estamos con las manos ocupadas.

El gran portón nos da acceso a un maletero amplio y muy aprovechable, que alcanza los 503 litros, 491 litros si optamos por llevar una rueda de repuesto de emergencia en vez del kit reparapinchazos.
También podemos aumentar el espacio de carga hasta los asientos delanteros ya que las plazas traseras se abaten en proporción 40/60.


Una vez nos incorporamos al interior, nos encontramos muy rápidamente en una posición muy cómoda, tanto en el asiento del conductor, con múltiples reglajes y que incluye la regulación lumbar, hasta en cualquiera de sus amplias y cómodas plazas, ya que no desmerece ni respecto a anchura ni respecto a altura.

Nuestra unidad de pruebas montaba el techo solar panorámico que es practicable hasta la mitad de su superficie, por lo que la sensación de amplitud y calidez del habitáculo se multiplica. Esa superficie acristalada tiene una cortina también practicable para evitar que nuestras cabezas se "tuesten" en esos calurosos días de verano. Todo ello es muy fácil de activar por medio de un botón situado en el techo.

Pero vamos a concentrarnos en la posición de mando, porque al fin y al cabo; os tenemos que contar qué sensaciones nos produjo su conducción...


Para empezar, y como ocurre con este tipo de vehículos, nuestra posición sobreelevada nos hace sentir privilegiados respecto al resto de conductores, ya que tenemos un buen campo de visión en todos los ángulos. El cuadro de mandos se nos presenta con materiales muy aceptables, de tacto blando en su mayoría y un tacto agradable. La información que nos llega por medio de la capilla de relojes es muy legible y clara al primer golpe de vista.


El resto de los mandos que nos rodean también están claramente orientados al conductor, son grandes y perfectos a la hora de activar cualquier elemento. Y son muchas cosas, ya que como os he comentado al principio; Kia es una marca que se caracteriza por tener un gran equipo de serie incluso en las versiones más básicas.

No es el caso de nuestra unidad, ya que el acabado Drive es el intermedio y entre otras exquisiteces, contaba con un amplio equipo de serie que tenía entre otras cosas, climatizador bi-zona, techo panorámico practicable, volante multifunción con los mandos del Bluetooth, el control de velocidad de crucero y limitador, algunas funciones del ordenador de a bordo y los mandos del equipo de audio, navegador TOM TOM con pantalla de 8 pulgadas que también servía para visualizar algunas funciones del ordenador de a bordo e infoentretenimiento, asistente de cambio involuntario de carril con sistema de mantenimiento de carril, avisador de vehículos en ángulo muerto, lector de señales de tráfico. asistente de arranque en pendiente, sensores de lluvia y luces y sensores de aparcamiento con cámara de visión trasera entre otras muchas cosas.

Nuestro Sportage era de tracción delantera, aunque existe la posibilidad de contar con tracción total. No obstante; tenía un mando para gestionar el control de descensos, que actúa automáticamente sobre el freno cuando afrontamos una pendiente muy pronunciada. Este elemento tiene un buen funcionamiento, pero la mayoría de los compradores del Sportage, rara vez lo utilizarán ya que como mucho; se limitarán a pistas de grava o arena en buen estado, aprovechando su altura respecto al suelo.


La tracción total nos permitirá una mayor tracción sobre superficies deslizantes o con poca adherencia, lo cual es un aliciente en cuanto a seguridad de conducción, pero no es un vehículo en el que sus especificaciones sean las más apropiadas para una utilización off road un poco complicadas.

La mecánica que montaba nuestra unidad de pruebas era un sorprendente 1.7 CRDi con 115cv. Es una mecánica sorprendente, porque a pesar de tener una potencia de sólo 115cv, la sensación era la de tener entre manos una mecánica algo más potente. Nos ofrece unas prestaciones discretas, con 175 Km/h de punta y una aceleración de 0-100 Km/h en unos 11,5 segundos, pero no son las prestaciones puras, sino la respuesta que obtenemos cuando pisamos el pedal del acelerador.

Los consumos homologados para esta mecánica en el Kia Sportage son de 4,6 litros a los 100 Km y está asociado a una caja de cambios manual de 6 relaciones. Cabe la posibilidad de montar una caja automática de doble embrague con siete relaciones, pero a partir de mecánicas más potentes.


En cuanto a dinámica de conducción, el nuevo Sportage se nos muestra más ágil y dócil que la anterior generación. Es algo más ligero y, aparentemente; algo menos aparatoso, lo cual se nota en su conducción.

Es muy apropiado para realizar largos viajes en una conducción relajada, ya que el confort y la insonorización del habitáculo son realmente ejemplares. Las suspensiones cuentan con un tarado liviano y absorben muy bien las irregularidades del asfalto, aunque resultan demasiado blandas si lo que realizamos es una conducción un poco más ligera por carreteras secundarias con más curvas.


La dirección no es comunicativa, pero es muy apropiada para la configuración general de un coche así. Es muy ligera, y aunque es bastante precisa, en algunas curvas más pronunciadas nos hará corregir minimamente la trayectoria. Bueno; o a nosotros o el sistema de mantenimiento del carril hará su trabajo y nos corregirá con un pequeño golpe de volante para situarnos en el centro...

Sus recuperaciones son dignas, pero en velocidades mantenidas, habrá que tirar en alguna ocasión de la palanca de cambios, con unas relaciones acertadas y muy estudiada para favorecer los consumos.


En la urbe es algo más ágil que el anterior Kia Sportage y eso, unido a unas reacciones muy "eléctricas" en bajas revoluciones, hacen al SUV compacto de la marca coreana un gran aliado en las grandes ciudades, ya que tampoco es un inconveniente su tamaño para una utilización diaria, puesto que con 4,48 metros de longitud, es igual que cualquiera de los compactos que circulan por nuestras atestadas calles en hora punta.

Conclusión Final.

La verdad es que el nuevo Kia Sportage no me motivaba en exceso cuando lo vi en imágenes por primera vez y es cierto, que en fotografía no parece especialmente proporcionado. Pero eso es algo que se disipa totalmente cuando tienes la posibilidad de admirarlo en directo.


Su imagen se ha renovado totalmente y tan solo su planta lateral, y la posición de las luces intermitentes, nos recuerda vagamente a su antecesor. Es un diseño menos rompedor y menos arriesgado de lo que cabría esperar, pero es también una "papeleta" importante que te elijan para renovar a todo un superventas y que mantenga ese ritmo con su nueva generación...

La mecánica está más que contrastada y está más que rentabilizada, así que la fiabilidad está fuera de toda duda, salvo hecatombe mundial. Es un motor que satisfará a muchos clientes del Sportage, tanto por funcionamiento, como por rendimiento, como por mantenimiento; además de mantener unos consumos aquilatados.

No tiene unas grandes prestaciones, para eso ya están las mecánicas más potentes, pero en una conducción relajada e incluso a un buen ritmo por carreteras en buen estado; el 1.7 CRDi nos brindará un suave funcionamiento y poca rumorosidad en orden de marcha.

El equipamiento de serie es una de sus mejores bazas de ventas ya que viene con el añadido de tener un precio muy ajustado. En nuestro acabado Drive, a pesar de montar algunas opciones con sobreprecio, contaba con un equipo de serie muy atractivo y con esa terminación y mecánica, su precio parte de los 25.450 euros, y la versión básica con acabado Basic y el motor de gasolina de 132cv se nos quedaría en tan solo 19.900 euros.

En cuanto a dinámica de conducción, el Sportage es un vehículo que nos inspira a tomárnoslo con calma, ya que a pesar de ser extremadamente cómodo, las suspensiones que se encargan de filtrar lo que ocurre debajo de las ruedas son bastante blandas, lo que penaliza en cierta medida una conducción ligera en una carretera con muchas curvas.


Pero si obviamos que el Sportage no es un coche de tramos; nos ofrece una gran conducción en general, con unas reacciones muy aceptables y muy previsibles, sin perder el confort de marcha que lo caracteriza.

Es bastante más ágil que la generación precedente y eso es un gran aliciente para una utilización diaria entre el tráfico urbano. Podemos adquirirlo, si así lo deseamos, con tracción total, lo cual no implica a que sea un auténtico todo-terreno, aunque sí que nos ofrece una dosis mayor de seguridad cuando el clima se vuelve en nuestra contra.


Con excepción de una imagen discreta, la utilización de algunos materiales un poco más básicos que la media para revestir algunos paneles del interior y la pantalla de 8 pulgadas del sistema de navegación, muy expuesta a los reflejos de la luz solar, podríamos decir que por lo demás; el nuevo Kia Sportage sigue siendo un producto redondo.



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