Prueba: Ssang Yong XLV XDI 160


Nuestra prueba de hoy es prácticamente una primicia, puesto que hace tan solo unos escasos días, este modelo se presentó a los medios nacionales en Madrid y una vez terminado el acto, algunas concesiones se llevaron algunas de esas unidades como adelanto a lo que próximamente veremos en los expositores de la marca coreana.

Así que aprovechando que todavía sólo existe esta unidad en Burgos, hicimos una prueba express para todos vosotros y de esa manera, adelantaros cómo va este nuevo vehículo de Ssang Yong.


Lo curioso del caso, es que yo ya lo había visto circulando por España el año pasado, durante unas vacaciones en Granada. En verano; muchas marcas aprovechan las reviradas y solitarias carreteras que rodean Sierra Nevada para probar los prototipos que veremos en uno o dos años vista.

La cuestión es que, al estar camuflado con lonas, apenas podía distinguir sus líneas, pero las llantas con el emblema de la marca lo delataron, ya que recientemente se había presentado en los salones del automóvil el concept XLV y ese amasijo de "bolsas de basura" que cubrían la carrocería al completo, se parecía al concept y a lo que veremos en nuestra prueba de hoy, tanto por la forma como por el volumen.

Y es que el nuevo XLV es un concepto de vehículo al que no le sabría situar en un segmento en concreto, ya que es un "híbrido" entre un monovolumen y un crossover. Tiene un espacio casi tan espectacular como el Rodius, pero mantiene unas líneas de diseño similares a lo que conocimos con el Tívoli. Digamos que es un vehículo orientado a la familia y a los largos viajes por carretera.

Pero con el XLV también podemos hacer incursiones por caminos no asfaltados con ciertas garantías, ya que tiene una excelente altura respecto al suelo de 16,8 cm y los ángulos de ataque, ventral y de salida, son casi los típicos de los todo-camino. También es 24cm más largo que el Tívoli, con un voladizo trasero en el que sitúa el enorme maletero que alcanza los 472 litros hasta el cubre equipajes y que aumentan hasta los 720 litros si lo aprovechamos hasta el techo.

Este maletero es largo y profundo, con una toma de 12V y varios enganches para bolsas y demás enseres, aunque los pasos de rueda no permiten que tenga un espacio totalmente diáfano y aprovechable del todo.


Si hablamos de diseño, nos encontramos con una carrocería conocida, pero bastante más grande y voluminosa. Digamos que es un Tívoli "hormonado", ya que si nos fijamos; los pasos de rueda, tanto delanteros como traseros, están muy marcados en las líneas de la carrocería, por lo que además de coche familiar, le da un aspecto musculoso y de ser más capaz fuera del asfalto, aunque eso solo por altura, ya que no cuenta con tracción total ni en opción.


Pero entremos al interior. En las plazas traseras, se ha hecho especial hincapié en la obtención de espacio y a pesar de que no tienen desplazamiento longitudinal como muchos de sus competidores, tres personas pueden viajar con bastante holgura en esas plazas, tanto por espacio para las rodillas, con más de 70 cm de separación, como por altura respecto a las cabezas, algo que destaca respecto a sus competidores, aunque no podemos decir lo mismo de las cotas de anchura, que son un poco más angostas. Los asientos, no obstante, son muy cómodos y tienen un mullido perfecto para que no sufra la espalda en trayectos largos.

Si nos situamos en el puesto de mando, nos recibe un cuadro muy original y similar al del Tívoli, con terminaciones en negro piano para el cuadro principal y los botones en un tono rojo para darle una nota diferenciadora respecto a lo que se suele estilar.

La posición de conducción es relativamente cómoda, para una medida estándar como la mía, pero personas más bajas o altas, se encontrarán con el dilema de que no se puede ajustar la columna de dirección en profundidad, por lo que habrá que jugar con el asiento para encontrar la  postura ideal.
Por supuesto; respecto a altura es un coche con el que tendremos un espectacular campo de visión en todo momento.

Existen, como buen coche familiar que es, huecos porta-objetos por todos los lados, con diferentes capacidades y extremadamente prácticos para vaciar los bolsillos, llevar una tablet...


Los materiales utilizados son bastante aceptables y poseen unos ajustes muy buenos que evitarán posibles "crujidos" futuros, algo en lo que la marca coreana también ha mejorado en los últimos años. Nos llamó muchísimo la atención el volante de aspecto deportivo que montaba, con un tacto muy agradable, pero sorprendente en un coche que no está diseñado para estos menesteres.

También contaba con ciertos controles a los que los potenciales compradores del XLV no harán mucho caso, como el sistema de dureza de la dirección con tres niveles: Normal, Comfort y Sport. No hay mucho diferencia entre ellos, aunque entre el Comfort y el Sport, sí que se percibía un poco más a velocidades bajas en ciudad, pero volvemos al tema de antes; no es necesario en un coche así.

Por lo demás; es un vehículo con un amplio equipo de serie a un precio ajustado, ya que esa es una de las bazas con las que cuenta Ssang Yong para atraer al público. Entre otras cosas, teníamos disponibles el volante multifunción, con los controles de velocidad de crucero y limitador, los mandos de la radio y el Bluetooth, climatizador bi-zona, ordenador de a bordo, navegador en pantalla táctil de 8 pulgadas, Cámara de visión trasera, sensores de aparcamiento, llantas de aleación de 17 pulgadas, lunas tintadas, Start/Stop, o tapicería de cuero entre otras cosas, a lo que podemos añadir, según acabados, cosas como los asientos delanteros calefactados, techo solar panorámico o llantas de 18 pulgadas.


Todos los mandos están al alcance de la mano, aunque algunos, como el selector de la pantalla de ordenador de a bordo, entiendo que debería estar en una posición más intuitiva y no en el salpicadero principal. La lectura de la capilla de relojes es clara y concisa, con toda la información relevante al primer golpe de vista e incluso, incluye una función para saber hacia donde tenemos giradas las ruedas en todo momento, muy práctico para evitar "bordillazos" aparcando.

Las mecánicas son tan solo dos, una de gasolina con 128cv y una diésel con 115cv, que fue la versión que probamos. Se trata de un 1.6 que además de esos 115cv, eroga un par de unos aceptables 300 Nm, por lo que os puedo asegurar que tiene bastante tirón desde apenas 1.250 rpm. Con esta mecánica, alcanzamos los 170 Km/h de velocidad máxima y todo ello, con unos consumos aquilatados de tan solo 4,5 l/100 Km homologados por la marca y que en condiciones reales no superan los 6 l/100Km.


Tiene un gran funcionamiento y es suave en reacciones, aunque en altas revoluciones nos muestre un sonido un tanto desacompasado. Pero es un coche para disfrutar los viajes y no tendremos que apurar mucho la marcha, así que en esas condiciones, es un coche bastante silencioso en general.

Nuestra unidad tenía un cambio manual de 6 relaciones, con unas inserciones precisas aunque unos recorridos bastante largos. También podemos optar por montar una automática, también de 6 marchas.


Si nos metemos con la dinámica de conducción, digamos que es un vehículo muy agradable de conducir a velocidades moderadas. La sorprendente mecánica 1.6 diésel nos facilita mucho la tarea, con unas aceleraciones muy solventes y unas recuperaciones muy aceptables. Quizás si vamos muy cargados y tenemos que afrontar algún puerto de montaña, esa potencia se nos quede un tanto escasa, pero en general; me sorprendió la capacidad de aceleración del XLV, a pesar de no ser un vehículo prestacional y tener sólo 115cv.

El esquema de suspensiones es bastante blando, para darle un mayor protagonismo a la comodidad interior, pero no balancéa en exceso cuando tomamos una curva un poco más ligeros de lo que deberíamos, lo que nos da una cierta sensación de seguridad. Otra cosa son las inercias, ya que en un vehículo con semejante envergadura, es necesario tenerlas en cuenta.


Ese tamaño es un tanto engañoso, porque sí que nos permite movernos entre el tráfico con cierta agilidad, condicionado también por una dirección muy ligera y bastante precisa, pero carente de la información necesaria para sentir lo que pasa debajo de los neumáticos.

En general; el XLV es una muy buena solución para familias modernas con hijos, ya que a su descomunal espacio interior, debemos añadir unas medidas exteriores dentro de los parámetros normales, por lo que no es un coche especialmente voluminoso. Es un coche muy bien equipado, con unas mecánicas bastante aceptables y solventes en orden de marcha, además de mantener unos consumos muy ajustados y sobre todo; a un precio muy accesible que parte desde los 16.650 Euros, en su versión más básica.

Con estas aptitudes y por ese precio; ¿cómo no nos vamos a decantar por el XLV?


Conclusión final.

El nuevo Ssang Yong XLV es un gran coche, en el sentido literal de la expresión. Reúne las cualidades de un gran monovolumen con una imagen más crossover, basada en el SUV compacto Tívoli, que ya pasó por nuestras manos al poco de su lanzamiento.


También llama la atención, que se nos presenta como un vehículo bastante más versátil que un simple monovolumen, porque a pesar de estar orientado plenamente a una conducción por asfalto, gracias a su altura respecto al suelo, podemos realizar alguna incursión por caminos sin temor a que golpeen los bajos y dañar alguna parte.


Sus líneas de diseño son prácticas, aunque no por ello prescinde de un aspecto musculoso, gracias a unos pasos de rueda más marcados de lo que viene siendo habitual en un vehículo de este segmento.
No obstante, está pensado para ofrecernos una gran practicidad de uso, con una mayoría de formas cúbicas que redundan en un habitáculo espacioso y un maletero bastante capaz.


Los ocupantes tendrán mucho espacio vital en todas y cada una de sus plazas, en donde la altura respecto a las cabezas, es la cota más llamativa. Por otra parte, un maletero de 472 litros hasta el cubre-equipaje y de 720 litros hasta el techo, es más que suficiente para ubicar todo tipo de enseres y maletas. El único "pero" es que no es perfectamente aprovechable debido a sus pasos de rueda y la boca de carga se nos queda un poco elevada, pero aún así; es un maletero enorme.


El cuadro de mandos también está basado en el Tívoli y casi lo copia al milímetro. Es bastante claro en cuanto a información percibida, con los mandos importantes a mano y con un toque de originalidad con esos botones rojos sobre panel negro-piano.

La pantalla táctil tiene una gran visión y no se ensucia tan fácilmente con las huellas de los dedos, algo que es de agradecer con el paso del tiempo. También tenemos unos materiales básicos en su construcción, pero agradables al tacto y con unos buenos ajustes. Una nota curiosa, es el volante multifunción de aspecto deportivo, que tiene muy buen tacto, pero que no casa mucho con un vehículo sin ninguna pretensión deportiva como el XLV.

El equipo de serie es más que suficiente para un conductor medio y la relación entre precio, equipamiento y espacio, se sitúa entre lo más competitivo del mercado.

Hay dos variables mecánicas, una de gasolina y otra diésel que fue la que probamos en este test. El 1.6 XDI genera 115cv y 300 Nm de par, por lo que se nos muestra como una mecánica con cierto tirón y unas buenas recuperaciones en condiciones normales. Otra cosa es que vayamos demasiado cargados y tengamos que recurrir a la caja de cambios para desahogar un poco a la mecánica en repechos y adelantamientos.


La transmisión en nuestro caso, era manual de seis relaciones, con un guiado preciso y con las marchas muy bien escalonadas. También podemos optar por una automática de seis relaciones.

El nuevo motor es de fabricación propia y ya no los toman prestados de Mercedes como en sus orígenes. Es sorprendente su agradable funcionamiento en condiciones normales, aunque un poco más rudo y ruidoso a partir de 3.000 rpm. Pero lo más llamativo es la frugalidad de sus consumos, ya que oficialmente, se conforma con 4,5 l/100 Km y en condiciones reales, se mantiene en unos 6 l/100 Km, lo que está realmente logrado, debido a su peso y tamaño.


En definitiva; el Ssang Yong XLV me ha sorprendido muy gratamente. No se han devanado mucho los sesos a la hora de innovar, tan solo han cogido al Tívoli y al Rodius, les han metido en una cocktelera y el resultado es un híbrido entre los dos mundos, con un gran equipamiento, una buena calidad general y un precio muy ajustado.


Es una buena alternativa para familias jóvenes con niños, que no quieran (o no puedan) gastar mucho dinero en un coche nuevo, pero que necesiten mucho espacio y que no quieran preocuparse en exceso por los gastos de mantenimiento y de combustible durante la vida útil del vehículo. Amigos míos; el XLV es vuestro coche...

Si queréis saber más sobre la marca coreana Ssang Yong en los reportajes que hemos realizado, pulsad en este ENLACE. Si queréis saber más sobre el segmento de los monovolúmenes, pulsad en este otro ENLACE.


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