Prueba: Alfa Romeo Giulia 2.2 Diésel.




Es, probablemente, el coche que más expectación ha generado durante el último año de entre todos los que han ido apareciendo en el mercado. Desde su irrupción en las redes, se ha convertido en un auténtico objeto de deseo por parte de los más entusiastas y aficionados a la marca y además, recupera el nombre de la berlina histórica, que también se llamaba Giulia, y que se fabricó desde 1962 hasta 1977.

No es para menos, ya que, para empezar; los chicos de la marca transalpina hacía mucho tiempo que no creaban una berlina al uso, siendo el compacto Giuletta el máximo exponente de la firma italiana. Por otra parte, nos han dado una lección magistral de lo que es puro marketing y es que cuando el Giulia apareció en los medios, lo hizo en su versión más radicalizada y que se convertirá con el tiempo, en una de las berlinas más deseadas por los coleccionistas.


Esa versión, su sonido, los diferentes teaser que se vieron por internet y su diseño proporcionado y extremadamente bello, hicieron del Giulia un auténtico fenómeno de masas hace más de un año, cuando tan solo estaba en su fase final de pruebas y verificaciones y se trataba de unidades pre-serie que estaban destinadas a salones del automóvil y promociones.

Todo el mundo hablaba del Giulia. Pero claro; esta versión en concreto, monta un motor de origen Ferrari, con 510cv de potencia, con un descomunal par de 600 Nm y es capaz de superar la barrera de los 300 Km/h, acelerar de 0-100 Km/h en tan solo 3,9 segundos y que además; parte desde los 80.700 Euros en su versión manual.

Esta berlina promete ser una auténtica bomba del asfalto. Pero los "mortales" también tenemos derecho a disfrutar del Giulia y por lo tanto, podremos elegir versiones más "mundanas", manteniendo el estilo propio del Alfa Giulia, solo que con mecánicas más racionales y además (por suerte) con las mismas maneras de conducir que posee cualquier Alfa Romeo, en donde la deportividad está por encima de cualquier otro parámetro.

Es el caso que nos ocupa en esta prueba dinámica de hoy. Tuvimos la suerte de que nos prestaran a esta belleza italiana durante unas horas y pudimos comprobar de primera mano, hasta que punto los ingenieros de la marca han echado el resto con esta berlina, que será (hasta nueva orden), la referencia de la gama.

Comencemos con las mecánicas "normales". En diésel tan solo existe un bloque motor 2.2 con varias gamas de potencia disponibles, desde 136cv, pasando por los 150cv y alcanzando, como tope de gama, los 180cv, que fue la versión que nos prestaron. En gasolina, dentro de poco se comenzará a comercializar el 2.0 Turbo con 200cv, que se completa con la versión más potente 2.9 V6 Biturbo QV de 510cv.

Nuestra mecánica diésel era bastante capaz, ya que se trataba de la mecánica más potente. Sus 180cv y sus 380 Nm de par, permiten mover con soltura una carrocería de 4,64 metros y alcanzar sin problema los 230 Km/h, acelerando de 0-100 Km/h en 7,2 segundos, con un consumo frugal de tan solo 4,2 l/100 Km homologados por la marca.


Es un motor sorprendentemente lineal. Me explico. Al ser un Alfa Romeo y tener una cifra de potencia bastante considerable, me imaginaba que en el momento en el que hundiría el pié del acelerador contra la moqueta, mis ojos se volverían del revés y mi espalda no podría despegarse del respaldo de unos cómodos asientos, que además, sujetan muy bien el cuerpo en desplazamiento lateral.

Nada de eso. El motor reacciona de una manera suave, pero eso sí; con una aceleración contundente, ya que veíamos como aumentaba la velocidad de una manera asombrosa. Pero le faltaba ese "punch" que esperamos en un representante latino como el Giulia, y más, con una mecánica tan capacitada como esta.


No es ningún tipo de "defecto" ni mucho menos, ya que tenemos en cuenta que hablamos de una berlina de tres volúmenes que " a priori" está orientada a un uso más convencional y familiar..., o no.

La verdad es que el diseño es una de las mejores bazas de la marca. Siempre lo ha sido en cualquier cosa que proceda de Italia y no iba a cambiar en el Giulia, por muy complicado que sea diseñar una berlina realmente atractiva. Como no podía ser de otra manera; lo han vuelto a hacer.

Eso se comprueba pasando por una de las calles comerciales más transitadas de vuestra ciudad y contando cuantas cabezas es capaz de girar a vuestro paso. Y no solo los hombres reaccionan a estos estímulos visuales, ya que también las mujeres, grandes conocedoras del mundo del diseño, se paraban sorprendidas a contemplar semejante obra de arte. Y os aseguro que era por el coche, ya que yo llevaba las ventanillas subidas en ese momento...


Su visión delantera es realmente poderosa, con un paragolpes integral con formas muy tensas, que remarcan su carácter dinámico y una parrilla delantera con su característico frontal con forma de triángulo invertido y con diseño de panal de abeja. Rematan la potente visión, unos faros delanteros (en nuestro caso de Xenón) que le proporcionan una mirada agresiva, junto con las luces diurnas LED integradas que culminan una personalidad muy marcada.


En la vista lateral, nos llaman la atención unas preciosas llantas de 18 pulgadas multiradio (en nuestra versión), que suscriben la deportividad y elegancia a partes iguales, que el Giulia, desprende por todos los poros de su chapa. Son unas llantas preciosas, pero ojo con arrimarse demasiado a los bordillos si no queremos "morderlas".

También nos percatamos de la enorme distancia que existe entre los dos ejes, siendo el modelo de producción con mayor cota en este momento. Por supuesto, esto influye en el comportamiento, como veremos más adelante, pero también en el diseño, ya que se pueden permitir el lujo de realizar una carrocería bastante baja y estilizada dentro de un segmento tan conservador como este.

El la zaga, nos encontramos una doble salida de escape integrada en los paragolpes, enfatizando su carácter deportivo y unos pilotos rasgados en forma de punta de flecha con tecnología LED. Por otra parte, contamos con tapa de maletero que nos descubre una boca de carga un poco angosta, pero que da paso a un maletero bastante aprovechable de 480 litros, con varios huecos laterales para ubicar elementos de uso cotidiano.


Si entramos en el interior, en las plazas traseras nos encontramos con mucho espacio para las rodillas. Aunque de anchura y de altura no destaque demasiado, dos pasajeros podrán viajar perfectamente en unos asientos casi individualizados. La plaza central no se puede aprovechar ya que el túnel de transmisión es demasiado voluminoso, al ser todos los Giulia tracción trasera.

En las plazas delanteras nos reciben unos cómodos butacones con un mullido perfecto, que nos aportan una gran sensación de confort, pero que no son extremadamente blandos, para que nuestra espalda no acuse los viajes más largos. La posición de conducción es bastante baja y observamos que, nos pongamos como nos pongamos, conduciremos de una manera deportiva, con las piernas más estiradas que de costumbre.


El cuadro de mandos, por su parte, rebosa un grado de originalidad que tampoco es que se estile mucho en estos modelos de tres volúmenes. Para empezar, el volante multifunción es de un atractivo diseño, en clara referencia a los modelos italianos de antaño, con unos característicos tres radios y el enorme logotipo de la marca en el centro. Pero también cuenta con un gadget muy curioso y que procede directamente de la marca de deportivos Ferrari.

Observamos un botón debajo del radio izquierdo del volante que pone Start-Engine-Stop. Ese botón, situado en una posición tan extraña, es el que da vida al motor y es una idea que procede directamente de los modelos deportivos de la marca del "Cavallino Rampante". En nuestra versión es de color negro, pero en el Giulia QV de 510cv, ese botón se torna de color rojo.

Puede pareceros una tontería, pero que en un modelo convencional se hagan pequeñas alusiones a una marca tan exclusiva como Ferrari, es una muestra del carácter latino y pasional de los componentes del Grupo Fiat.


Detrás del volante, los relojes de información de las revoluciones y la velocidad, están separados por una gran pantalla TFT desde donde podremos observar diferentes parámetros del ordenador de a bordo y según en qué modo de conducción nos encontremos, nos mostrará gráficos adicionales o bien de consumo, o bien de las fuerzas "G" que soportamos en una conducción deportiva, por poner dos ejemplos.

Y digo lo de los modos de conducción, porque nuestra unidad de pruebas contaba con el mando giratorio denominado DNA, que varía la respuesta del motor y de la dirección asistida en diferentes parámetros, según sea nuestra forma de conducir en ese momento. D de Dynamic, afila la respuesta del acelerador y hace que el motor se nos muestre un tanto más solícito a nuestros requerimientos, además de endurecer un mínimo la dirección asistida. N de Normal, sirve para realizar una conducción convencional sobre cualquier tipo de vía y A de Advance Efficient, es el más apropiado para una conducción relajada por ciudad y ahorrar el máximo de combustible.

En algunas de las versiones más potentes, se incluye el modo Race, que desconecta en parte todos los sistemas electrónicos de control, quedando solamente latentes, para disfrutar de una experiencia "Drift" haciendo que la zaga intente adelantarnos en las curvas. Pero eso sólo lo recomendamos en circuitos y lugares acotados...


El resto del cuadro, lo componen los mandos del climatizador y la pantalla del sistema de infoentretenimiento de 8,8 pulgadas con una calidad de visión suficiente, aunque muy expuesta a los rayos solares. En general, el interior destaca y llama la atención gracias a su diseño más trabajado sobre los paneles, aunque los materiales empleados son tan solo correctos. Eso sí; los ajustes parecen bastante robustos.

Como equipo de serie, dependerá de lo que nos queramos gastar, pero de origen, ya viene bastante bien equipado, con elementos como el climatizador bi-zona, asistente de arranque en pendientes, asistente de mantenimiento de carril, volante multifunción con los mandos del equipo de audio, Bluetooth y el control de velocidad de crucero con limitador, sensores de luces y lluvia, sensores de aparcamiento traseros y delanteros, asistente de frenada autónoma de emergencia y avisador de colisión inminente con detección de peatones, llantas de 18 pulgadas, navegador, ordenador de a bordo, selector DNA, Start/Stop y sistema de apertura y arranque sin llave, entre otras cosas.

Pero vamos a lo que es el comportamiento en carretera. Como buen representante de Alfa Romeo, el Giulia debería tener un plus de dinamismo del que carecen otros rivales directos, ya que eso siempre ha formado parte del ADN de la marca italiana.

Arrancamos la poderosa mecánica diésel y percibimos que se nos cuela cierta rumorosidad y vibraciones en el habitáculo. No se si es porque el motor es muy potente y quiere "guerra" desde que arranca o porque el habitáculo no está todo lo bien insonorizado que debería, pero a medida que superamos ciertas velocidades, esa pequeña intromisión se disipa totalmente.

Nos disponemos a salir a un tramo de autovía bien asfaltado. En esas condiciones, el nuevo Giulia se comporta de una manera excepcional y tiene un rodar extremadamente cómodo y silencioso. Al igual que sus competidores directos, podríamos realizar viajes de larga duración sin llegar a cansarnos al volante y ese refinamiento, es un punto a favor en un coche con una alta dosis de pasión más que de racionalidad.

Pero, ¿por qué decimos que es un coche pasional?. Sencillo. Eso lo comprobamos nada más salir de esa autovía bien asfaltada y meternos en una de las innumerables carreteras comarcales que sirven de acceso a los pueblos y localidades más recónditas. Esos accesos suelen ser carreteras muy rotas, con muchos baches, curvas de varios ángulos y sin arcenes.


La verdad es que os mentiría si os digo que ese es el medio ideal del Alfa Giulia, porque en esas condiciones es un vehículo realmente incómodo que te hará sentir en tus propias carnes hasta la más mínima imperfección el piso. La suspensión es bastante firme, que si bien, no nos incomoda en un asfalto en buen estado, nos hace sentir la rugosidad de una carretera tan rota.

Eso sí; gracias a ese esquema de suspensiones, una dirección extremadamente directa y comunicativa y la separación entre ejes a la que hacíamos alusión al principio; el Giulia es un coche en el que se puede confiar y con el que realmente nos podremos divertir mucho en este tipo de trazados. Es incisivo en curva y a pesar de contar con tracción trasera, gracias a un chasis muy bien estudiado, capaz de lidiar con seguridad con los 510cv de la versión más enérgica, hacer que los 180cv de nuestra versión vayan al unísono es pan comido.


Es un coche que nos aporta una gran sensación de seguridad y aplomo en todo momento. De hecho; es increíble comprobar como es capaz de pasar por curvas por las que solemos circular casi a diario, entre 20 y 60 Km/h más rápido de lo que lo hacemos con nuestros coches convencionales. Sólo unos pocos coches que hemos probado, son capaces de transmitirnos esa sensación a velocidades no recomendadas en las señales de tráfico...


En definitiva; el nuevo Alfa Romeo Giulia es una berlina espectacular, capaz de rivalizar con los "cocos" premium del segmento como lo son el Audi A4, el Mercedes Clase C o el BMW Serie 3, solo que con una imagen más diferenciadora, un tacto bastante más deportivo y en donde la pasión por conducir, supera a la razón del confort más absoluto.

El cliente tipo del nuevo Giulia, me atrevería a decir que es una persona de entre unos 30 a 50 años, al que todavía le guste divertirse en la carretera y que quiera, o necesite, una berlina con carácter y personalidad, que le aporte ese plus de sensaciones, que probablemente otras marcas del segmento se hayan dejado por el camino.


Conclusión final.

La expectación generada por el nuevo Alfa Giulia podría parecer un tanto ficticia, ya que lo que vimos en su momento y que nos hizo soñar, era la versión más radical y espectacular de la gama, con un sonido embriagador y una imagen muy bestia. Pero de ficticia no tiene nada, ya que comprobando las virtudes de una de las motorizaciones más normalizadas, hemos certificado que la nueva berlina de la marca italiana es espectacular, tenga el motor que tenga.


La mecánica puede que no sea la más moderna o la más refinada del mercado, pero el motor con 2.2 litros de cilindrada, colmará las expectativas de cualquier cliente medio, escoja la potencia que escoja. En nuestro caso particular, los 180cv de nuestro Giulia, son más que suficientes para realizar, tanto una conducción relajada, como una conducción deportiva y las prestaciones finales que nos brinda son bastante impresionantes, con una aceleración muy contundente, a pesar de tener una respuesta muy lineal y progresiva. Los consumos también son bastante contenidos, teniendo en cuenta su enorme potencial.

La transmisión en nuestro caso, era una manual de seis relaciones, con unas inserciones precisas y muy bien escalonadas, con las primeras velocidades muy cortas y que nos permitían exprimir a fondo y domar a nuestro antojo la excepcional mecánica. También cabe la posibilidad de adquirir el Giulia con un cambio automático de 8 relaciones.

Su diseño, tanto exterior como interior, marca distancias con lo que habitualmente nos encontramos en este segmento. El clasicismo no va con el carácter de Alfa y se nos muestra con una imagen muy deportiva y dinámica. En su interior, no falta espacio en general y su habitabilidad es correcta para cuatro pasajeros. La posición de conducción es muy estirada, lo que nos da ligeras pistas de cómo hay que conducir a la berlina transalpina.


El equipo de serie es suficiente y la calidad de los materiales empleados en la construcción de los paneles interiores es tan solo correcta, aunque nos encontramos con unos ajustes bastante buenos y una percepción visual y táctil también bastante agradable.

En marcha, la sensación de seguridad que nos transmite es una de las mejores que hemos comprobado ultimamente en cualquier vehículo. El aplomo en curva es realmente de otro planeta y podemos abordar ciertos virajes más rápido de lo que os podáis imaginar sin apenas despeinarnos. Su esquema de suspensiones tirando a firmes, una gran distancia entre ejes, su bajo centro de gravedad, un peso liviano, una dirección muy directa y comunicativa y un gran reparto de masas que se distribuyen 50/50, nos brindan una conducción extremadamente divertida y equilibrada, que nos hará sentirnos mejores conductores de lo que en realidad somos.


El Alfa Romeo Giulia es una berlina que me ha enamorado, ya que yo entro en los márgenes del estereotipo de clientes a los que seguramente les atraiga la berlina italiana. Varón de entre 30 y 40, que conduce habitualmente, o por trabajo o por ocio y que disfruta haciéndolo (conducir también...), le gusta ser diferente y diferenciarse del resto, le gusta el diseño en su más amplia expresión y tiene un carácter jovial y dinámico, con, o sin hijos; pero al que le guste disfrutar de la vida en general. Este es, probablemente, el consumidor habitual de un "juguete" como el nuevo Alfa Romeo Giulia.


No es una cuestión de exclusión para el resto, pero siendo realistas; una persona menor de 30 años en la vida actual, es bastante poco probable que tenga el poder adquisitivo para desembolsar los 35.000 Euros que cuesta de base nuestra unidad de pruebas. Y para una persona mayor de 50 años es bastante engorroso (y a veces doloroso), tener que "tirarse" en el asiento de una berlina, que además; tiene una suspensión lo suficientemente dura como para desencajarle la cadera cada vez que vaya al pueblo.

De todos es sabido que Alfa Romeo tuvo bastante mala fama en los 80´s por culpa de su escasa fiabilidad, si ya no tanto por sus mecánicas, sí por su sistema electrónico. Pero a pesar de todo; también son legión las personas que prueban un Alfa y se convierten a esa extraña religión denominada "alfistas", que por muchos dolores de cabeza que les dé, no lo cambian por nada del mundo.


Por suerte; en la actualidad esos problemas de antaño han sido solucionados y después de probar el Giulia, creo que yo también me estoy interesando por esa extraña religión de los "alfistas". Me seguiré informando...

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