Prueba: Seat Ateca 1.0 TSI Style



Ateca, es una localidad aragonesa, de la provincia de Zaragoza, de unos 2.000 habitantes situada dentro del Sistema Ibérico y donde confluyen los ríos Jalón y Manubles. Esto dicho así sin más, os puede resultar una tontería e irrelevante en una publicación orientada al automóvil como esta, pero este pueblo aragonés, ha sido el elegido para ponerle un nombre al primer SUV de la marca española Seat.

Todos sabéis que la marca española suele poner nombres de localidades patrias a sus modelos; el Seat Ibiza, el Seat León, el Seat Toledo, Alhambra... Solo el Seat Exeo se ha librado de este tipo de nomenclaturas y digamos que fue una especie de experimento que suponemos, no se volverá a repetir.

Mira que tenemos localidades en España y millones de nombres propios, pero para una ocasión tan especial en la que la marca había creado el primer SUV de su historia, han elegido a este pueblo pintoresco como estandarte para definir al coche que os presentamos en esta prueba dinámica. Señoras y señores; el Seat Ateca ha nacido.


Su diseño general se basa en el del Seat Leon, pilar fundamental de la marca hispana, solo que en esta ocasión, sus líneas maestras se han agrandado para dar como resultado un SUV característico, único y perfectamente reconocible como un Seat.

Mucho estaban tardando los responsables de la marca en alumbrar un vehículo así, puesto que es el segmento de mayor crecimiento en ventas y además; al pertenecer a un gigante automovilístico como el Grupo Volkswagen lo tenían bastante fácil, ya que podían haber tomado prestadas soluciones de vehículos tan consolidados como el Tiguan (del que os ofreceremos una prueba próximamente), el Q3 de Audi y demás.


Pero Seat es una marca latina a pesar de todo y estaban esperando el momento ideal y las condiciones ideales para crear su primer crossover y con ello, dar directamente en la diana. La pasión en todos sus productos, es un ingrediente principal y en el nuevo Seat Ateca, nos encontramos ante un Seat Leon vitaminado que se ha transformado en un auténtico todo-camino, con unas líneas poderosas y tensas, que remarcan el carácter dinámico de la firma.

Obra del jefe de diseño de Seat, Alejandro Mesonero Romanos; el nuevo Ateca destaca por su carrocería voluminosa y poderosa en donde las aristas y los ángulos rectilíneos, imprimen el carácter aventurero y una imagen actual de lo que es hoy en día la marca española; una firma automovilística en clara expansión, cuyo objetivo principal es ir aumentando y mejorando su imagen de marca en Europa, pero sobre todo en España.


Personalmente, su imagen frontal me tiene locamente enamorado, ya que desde nuestro acabado intermedio Style, ya cuenta con unos faros Full LED preciosos, con una impronta personal muy característica y que nos ofrecen unos niveles de iluminación realmente espectaculares. Esa mirada agresiva, se complementa perfectamente con un frontal poderoso, con una clara distancia respecto al suelo y protecciones en los bajos que enfatizan aún más, sus capacidades fuera del asfalto.


En la visión lateral, lo que más llaman la atención, son sus preciosas llantas de aleación de 18 pulgadas en nuestro caso, pero que pueden contar con medidas desde las 16" hasta las 19", según acabados y opciones. También observamos con mayor claridad esa distancia libre respecto al suelo, que alcanza los 18,4 cm, que si bien, no implica que sea una auténtica bomba en una conducción off road, sí que nos permitirá ciertas licencias a la hora de afrontar terrenos un poco más complicados.

En la trasera, también nos encontramos con una imagen poderosa, acorde al resto del conjunto, con una visión voluminosa y en donde también nos gusta el diseño de los pilotos traseros de LED. Accedemos al maletero por medio de un portón bastante grande y pesado, pero no os preocupéis de más por ese detalle, ya que siempre podremos adquirir de manera opcional, el portón de apertura eléctrica, que también se puede abrir automáticamente si llevamos las llaves en el bolsillo y pasamos un pie por debajo del paragolpes.


Ese maletero es amplio, con formas muy cúbicas y 510 litros de capacidad muy aprovechables. Este maletero se ve mermado hasta los 485 litros en el caso de que montemos tracción total 4Drive y también, como consecuencia de la altura libre respecto al suelo, la boca de carga se nos queda un poco elevada.

Si nos montamos en las plazas traseras, nos encontramos con un gran espacio vital. Dos pasajeros de cualquier altura, podrán viajar con mucha holgura, ya que las plazas destacan por eso, por su altura y también por su distancia respecto al techo. La plaza central, por su parte, se queda un poco justa como consecuencia de un túnel de transmisión algo voluminoso.

Delante más de lo mismo. Mucho espacio en general y unas butacas muy cómodas, aunque con insuficiente sujeción lateral en algunas partes del torso. Los materiales utilizados en general, son de un tacto agradable y de aspecto robusto, con un gran ensamblaje. Hay algunos que dicen que el diseño del nuevo interior de Seat no les gusta, pero a mí me encanta. Mantiene la misma tónica de la imagen exterior y las aristas son la nota diferenciadora de estos nuevos modelos.


La posición de conducción es elevada, como en todos los SUV, y muy fácil de conseguir, gracias a los múltiples reglajes de los asientos y volante. Todos los mandos se sitúan muy a mano y por supuesto, los principales controles que más vamos a utilizar, nos les encontramos en el volante multifunción y su entorno, para que no tengamos que soltar nunca las manos del volante.

El el centro, nos encontramos la gran pantalla del sistema de infoentretenimiento de 8 pulgadas, desde la que podremos visualizar parámetros del ordenador de a bordo, la emisora o la información del USB del equipo de audio o las imágenes procedentes d la cámara trasera de apoyo a la hora de aparcar. Según versiones, también podemos tener una visión total en 360º del contorno del vehículo, además de la información del navegador en el caso de que lo montemos etc.

Debajo tenemos los mandos del climatizador bi-zona y el cuadro de instrumentos, cuenta con una capilla de relojes perfectamente legible, sin brillos y con la información necesaria al primer golpe de vista.

El equipo de serie en nuestra unidad Style, era un poco diferente a lo que nos encontraremos en condiciones normales, ya que al ser de las primeras unidades de lanzamiento, tenía elementos que tan solo nos encontraremos en el acabado superior Excelence. Aun así, contábamos con luces Full Led, control de velocidad de crucero con limitador, que según versiones, puede ser también un control de crucero adaptativo, asistente de arranque en pendiente, climatizador bi-zona, llantas de 18", detector de fatiga del conductor, luz de bienvenida proyectada con el símbolo de Ateca, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera, sensores de luces y lluvia, ordenador de a bordo, Start/Stop, volante multifunción, Bluetooth o asistente por voz entre otras cosas, a las que opcionalmente podemos añadir elementos como el techo solar panorámico, asistente de aparcamiento automático, asientos de cuero, eléctricos y calefactados...


En cuanto a disposición mecánica, de momento contamos con cinco opciones mecánicas, tres diésel que van desde los 116cv hasta los 190 y dos variables mecánicas de gasolina que son un 1.0 TSI de tres cilindros con 115cv y un 1.4 TSI de 150cv.

Según versiones, pueden ir asociadas a una caja de cambios manual de 6 relaciones o bien, a una caja de cambios automática DSG de 7 relaciones. También podemos elegir versiones con tracción delantera o con tracción total denominada 4Drive.


En nuestro caso, tan solo contábamos con tracción delantera, pero en los Ateca con tracción total, nos encontraremos un mando giratoria entre los dos asientos con varios programas para circular tanto dentro, como fuera del asfalto. esos programas son: Eco, Normal, Individual y 4Drive, con otros dos programas; uno para pistas y el otro para condiciones climatológicas adversas como nieve, hielo o lluvia.

Pero volvamos a la mecánica que nos ocupa en nuestra prueba de hoy. Al arrancar el coche, observé que era una mecánica de gasolina. Por su sonido al ralentí, dí por hecho que se trataba de la mecánica 1.4 de 150cv, ya que no suelo leer la ficha técnica hasta haber terminado la prueba.


Sus reacciones en general, son muy aceptables, con un tirón considerable desde parado y un rodar muy silencioso y progresivo. No hacía falta tirar mucho de la ayuda de la caja de cambios en condiciones normales, aunque sí que me percaté de que cuando tenía que subir algún repecho del terreno e iba en sexta velocidad, el coche me pedía un poco más de desahogo, pero no le dí mayor importancia.


Accedemos a una pista con una pendiente considerable para subir a la loma de una montaña en donde se situaban las ruinas del castillo de Castrojeriz, en Burgos. Es una pista de grava y arena suelta, con unos surcos bastantes pronunciados y horquillas de 180º. Sabemos que tan solo tenemos tracción a las ruedas delanteras, pero aun así, nos la jugamos.

Comenzamos el ascenso y observamos que la altura respecto al suelo es la idónea para afrontar un camino como este, además de que las suspensiones, absorben de una manera solvente las roturas de este terreno abandonado. La verdad es que el Ateca respondía a la perfección y a pesar de que hicimos el ascenso a una velocidad ligera, ni mecánica, ni suspensiones, nos dieron pistas de estar trabajando demasiado.


Una vez hechas las fotos de rigor, volvimos a la carretera y nos dispusimos a realizar un tramo en el que la carretera no estaba en su mejor momento y se sucedían zonas rápidas con secciones de curvas lentas.

Podíamos mantener una cierta velocidad de crucero y el Ateca lo único que nos ofrecía era un excepcional confort de marcha. Las suspensiones no dejaban transmitir al interior las imperfecciones del asfalto y gracias a una gran insonorización, la mecánica tampoco se entrometía demasiado en las conversaciones del habitáculo.


Ahora nos disponemos a realizar una sucesión de curvas lentas. Reducimos velocidad y nos disponemos a tomar la primera curva a derechas a un buen ritmo. El Ateca sí que nos demostraba una cierta inclinación de la carrocería, pero las ruedas no se despegaban del asfalto y las inercias de este vehículo voluminoso no se hacían sentir en el interior. Es un coche que apoya muy bien y soporta a la perfección los diferentes envites al que lo sometimos en forma de curvas entrelazadas.

Su estabilidad es encomiable y la dirección nos trasmitía correctamente lo que pasaba debajo de las ruedas y el límite de adherencia. Los frenos por su parte, también cuentan con un gran mordiente.


Una vez terminada la prueba por diferentes tramos, devolvimos el vehículo a la concesión muy a nuestro pesar, ya que en términos generales, nos había gustado mucho este nuevo SUV de Seat. La sorpresa nos llegó, cuando en una conversación distendida con el responsable de la marca, este nos aseguraba que habíamos estado conduciendo el 1.0 TSI y no el 1.4. !Es cierto!. Ya no me acordaba de mirar la ficha técnica...

¿En serio? ¿seguro que es el 1.0?. Como dice mi entidad bancaria; no doy crédito. Mira que me extrañaba que alguna vez (las menos) me "pidiera" una marcha menos para coger un poco de respiro, pero su funcionamiento general es el de una mecánica más capaz y sobre todo, más potente.

Nota mental; mirar las características antes de hacer las pruebas.


Conclusión final.

En Seat han tardado la vida en sacar al mercado una carrocería SUV, pero lo que está claro es que cuando lo han hecho, han apuntado directamente al corazón del segmento y además; han aprendido de los posibles errores de sus "hermanos" dentro del Grupo Volkswagen.


El Ateca es un producto redondo y el público lo intuye, ya que desde su puesta a la venta, los pedidos se acumulan en las concesiones de media Europa y la lista de espera no hace nada más que aumentar. De hecho es tal el interés que ha despertado desde su nacimiento, que cuando estaba descansando en una de las calles de Castrojeriz, una mujer paró su coche (otro Seat) y se bajó para interesarse por el Ateca, la cual, aseguraba que tanto ella como su marido estaban bastante interesados en este coche como próximo vehículo familiar.

Y es que el nuevo Seat Ateca es un gran vehículo, perfecto para esas familias jóvenes con niños que necesitan un coche espacioso y muy cómodo para realizar viajes largos, con la última tecnología en materia de conducción y seguridad y una estética dinámica, que no parezca el típico vehículo que podrían comprar los abuelos.

Es un coche muy apropiado para realizar largos recorridos sin apenas cansancio, con un silencio y confort de rodadura muy trabajados y con un esquema de suspensiones con el compromiso perfecto entre confort y dinamismo, que absorben las irregularidades el terreno perfectamente, pero que a su vez, contienen muy bien las derivas de un vehículo que no obstante, pesa casi 1.300kg.

También son bastante loables sus capacidades fuera del asfalto, ya que esa altura libre respecto al suelo de 18,4 cm, es suficiente para probar suerte en pistas forestales un tanto rotas, aun sin tener la tracción total 4Drive.

El espacio interior es una de sus mejores bazas y cuatro adultos podrán desenvolverse perfectamente en cualquiera de sus plazas. También cuenta con un maletero bastante capaz y aprovechable, pero como contrapartida, la boca de carga se nos queda un tanto elevada.

El interior está muy bien rematado, con materiales muy agradables a nivel visual y con un buen tacto, además de mantener unos ajustes, a simple vista, bastante buenos. El equipo de serie en nuestro acabado Style es suficiente, pero siempre se puede redondear con las múltiples opciones de las que disponemos.


La oferta de motorizaciones es también muy coherente, pero si nos centramos en la novedosa mecánica que nos tocó probar en este test, no  tenemos otra cosa que decir que es realmente sorprendente.

El tricilindrico 1.0 TSI nos sorprendió ya no por su silencio de funcionamiento, sino que también nos brindaba unas grandes sensaciones en orden de marcha. Con unas prestaciones sobre el papel, bastante discretas, ya que su velocidad máxima es de 185 Km/h; nos sorprende un Par Máximo suficiente para un motor de gasolina de 200 Nm y unos frugales consumos de tan solo 5,2 l/100 Km en ciclo combinado.


Por supuesto, la posibilidad de poder elegir entre cambio manual o automático DSG o la tracción delantera o total, no hace nada más que aumentar el ratio de clientes potenciales de un producto tan bien logrado como el Seat Ateca.

Han tardado un montón, pero los chicos de Seat han creado un auténtico objeto de deseo en forma de SUV. El mercado de momento es el que tendrá la última palabra, pero a juzgar por el número de pedidos, dentro de poco el Ateca seguro que será uno de los coches que más veamos circular por nuestras carreteras.

Los cerca de 2.000 habitantes de Ateca estarán muy orgullosos de su "vecino" más ilustre.


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