Rolls Royce Black Badge. Todo al negro.



Rolls Royce siempre ha sido la referencia automovilística en el mundo del lujo. No hay marca en el mundo que tenga la clase, la prestancia y el poder de atracción que tiene Rolls entre los clientes más selectos y con un fondo de cartera inacabable, pero eso no es casualidad.

La marca inglesa (perteneciente al grupo BMW en la actualidad), ha fabricado coches especiales desde sus orígenes. Ni compactos, ni utilitarios, solo berlinas gigantescas del más alto standing, con los mejores materiales, los mejores cueros, las mejores maderas, el mejor cromado..., todo para proporcionar a sus clientes más exclusivos, lo mejor en cuanto a sensaciones de viajar en un vehículo de cuatro ruedas.


Pero no contentos con ello, también es una de las marcas especialistas en hacer coches a medida de su selecta clientela, así que cualquier sueño que tenga el cliente, Rolls lo consigue, lo fabrica y lo ensambla.

Aunque existía un problema respecto a la marca anglosajona. Sus coches siempre han tenido una imagen muy clásica que atraía a "jurásicos" millonarios, pero no así a sus ávidos descendientes. Pero gracias a una economía emergente en países árabes y China, son cada vez más los potenciales clientes de unos 30 años que se podrían decantar por la joya de la corona dentro del mundo del automóvil de lujo, así que en la marca se pusieron las pilas y poco a poco se están orientando a este mercado con ediciones y soluciones más atractivas.


Un buen ejemplo de ello, son los dos modelos que os vamos a presentar hoy y que fueron vistos por primera vez en el Salón de Ginebra del presente año y en acción, en el Goodwood Festival Of Speed.

El sobrenombre "Black Badge", es el "alter ego" de Rolls-Royce. Se trata de sendos vehículos con un carácter más misterioso, enérgico, confiado y poderoso, y también más exigente, resultado de la petición de sus clientes más sibaritas que querían un coche aún más personalizado y único. Así han surgido los Rolls-Royce Ghost Black Badge y Wraith Black Badge.


Tal es la exclusividad que desprenden estos dos modelos, que la insignia, uno de los "básicos" que hacen a la marca única, se transforma en esta nueva visión de los automóviles del fabricante británico.

El "Espíritu del Extasis" no cambia su diseño, ni su postura, ni su material, pero sí el color. Ahora es negra y brillante a tono con el resto del diseño de los vehículos.

Por otra parte, el emblema de la doble R en el frontal, la trasera y los faldones se invierten, ya que en esta ocasión son plata sobre negro, mientras que las superficies cromadas, como el marco de la rejilla delantera, el remate del maletero, el cerco de las tomas de aire inferiores y los tubos de escape se oscurecen.
La exclusividad máxima llega hasta las llantas, de aleación ligera y 22 capas de fibra de carbono, desarrolladas durante cuatro años y creadas especialmente para cada Ghost y Wraith Black Badge que se encargue. No hay nada que en Rolls dejen al azar y como veis, todo en este tipo de coches es exclusivo y está cuidadosamente estudiado para ofrecer a sus clientes lo mejor de lo mejor.


El tono del color de la carrocería, también está cuidado minuciosamente. En este caso, se aplican múltiples capas de pintura y laca para crear el negro "Black Badge", pulido a mano repetidamente. Con Bespoke (sección en la que se encargan de las peticiones más "demenciales" de los clientes), los clientes podrán personalizar este detalle, teniendo disponible cualquier color para la pintura exterior y la exclusiva piel del interior.


Por supuesto, y al estar orientados a una clientela más joven, la madera deja paso en el interior del habitáculo a la fibra de carbono entrelazada y el aluminio de calidad aeroespacial. En el cuadro de mandos del coche, va incrustado un reloj, como en todos los modelos, pero en este caso también cuenta con un diseño específico "Black Badge", con manecillas de punta naranja y esfera adornada por el logotipo de la clase Sin límites que ya lució el Phantom Drophead Waterspeed en 2014.

La tapicería de cuero negro, combina con colores vivos como el Tailored Purple, en el caso del Ghost Black Badge, y con el Cobalto Blue, si se trata del Wraith. Además, el techo no es uno cualquiera: es una especie de cielo completamente negro en el que se reflejan las estrellas de una manera artificial y que vimos por primera vez en el Phantom de primera generación.


En cuanto a la mecánica, el Ghost ha sufrido modificaciones para que su motor V12 de 6.6 litros estire 40 CV más, hasta los 603, lo que va unido a una transmisión automática de 8 velocidades. En el caso del Wraith, la potencia no varía, pero sí combina un pico adicional de par (+70 Nm) y los 623 CV del modelo de serie con una suspensión neumática, ejes de transmisión y transmisión mejorada de 8 velocidades completamente nuevas.


Puestos a soñar, nos gustaría tener a cualquiera de estos en el garaje. Hace unos años os hubiera dicho que los Rolls, para la Reina de Inglaterra, pero viendo la dirección que están tomando los chicos de la exclusiva firma británica, no descarto la posibilidad de comprar uno... Si se alinean los astros, me toca la euromillones y mis empresas tienen el mismo éxito que Red Bull... Por poner un ejemplo gráfico.


¿Os ha gustado el artículo?, pues si queréis saber más sobre Rolls Royce, pulsad en este ENLACE. Si queréis saber más sobre otros tipos de berlinas más mundanas, pulsad en este otro ENLACE. Pero si lo que de verdad os gusta es el concepto de Estilo de vida, pulsad en este ENLACE.


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