Prueba: Kia Niro 1.6 GDI Hybrid Drive.



Cuando empecé a conocer al Kia Niro por las redes, me pareció un coche grande, comparable a cualquiera de los SUV que campan a sus anchas por nuestras carreteras. Pero por otra parte, me extrañaba que quisieran solapar las ventas del Niro con las del exitoso Kia Sportage, porque sería como ponerse la zancadilla a si mismo o pisarse los cordones de los zapatos; el batacazo podría ser tremendo.

Estaba ansioso por saber algo más sobre la nueva criatura de la marca coreana y cuando nos invitaron a probarla antes de su presentación oficial en Burgos, intuía que era un coche que nos iba a gustar.


Al llegar a recogerlo, estaba aparcado al lado de una unidad del nuevo Kia Sportage y las diferencias eran evidentes. Resulta que al verlos a los dos ahí juntos, nos percatamos de las diferencias que existen entre ellos, sobre todo en altura. Así que, a pesar de contar con una estética que se asemeja a los SUV, es un coche de los que denominamos crossover.

Es un mundo que no está muy bien definido, ya que a veces no sabemos distinguir lo que se denomina crossover o qué diferencias tienen respecto a los SUV. Básicamente, podríamos decir que un crossover es un coche normal, algo más capaz por camino en buen estado con alturas respecto al suelo de hasta 16cm, normalmente,  y un SUV es un vehículo algo más capacitado en estos terrenos, más grande y voluminoso y que normalmente parten desde esos 16cm en adelante en altura respecto al suelo. Dentro de esta categoría, podríamos englobar al citado Kia Sportage, al Hyundai Tucson, al Renault Kadjar o al Ford Kuga, entre un amplio abanico de representantes y los crossover, podrían ser coches como el Subaru Outback, el Volvo V40 Crosscountry, el Seat Leon Xperience o el caso que nos ocupa hoy; el nuevo Kia Niro.


Con 4,35 metros de longitud es un vehículo compacto del segmento C, pero su altura respecto al suelo, precisamente de 16cm, lo convierten en un crossover con el que podremos aventurarnos con cierta confianza por caminos no asfaltados, aunque sin hacer demasiado el bruto.

Su estética exterior es atractiva. Mantiene el mismo lenguaje de diseño que sus hermanos de gama y la característica parrilla delantera denominada "Tiger noise", que aporta una personalidad arrebatadora a todos los productos de la marca coreana. En el Niro nos encontramos ciertas peculiaridades, como unas nervaduras muy originales sobre el capó delantero, que le dan "cuerpo" a una carrocería muy versátil y que suponen un toque diferente y una nota más musculosa a la visión frontal. La aerodinámica tiene que ver mucho con esos pliegues sobre el capó.

También nos percatamos de unas aberturas en los laterales del paragolpes delantero, que sirven para favorecer la penetración aerodinámica en orden de marcha, ya que canaliza el aire por el lateral del vehículo y de esa manera, favorece unos consumos menores y un mayor silencio de marcha, ya que se reducen parte de los posibles ruidos aerodinámicos. De hecho, su coeficiente aerodinámico se sitúa en un excelente Cx de 0,29.

En la vista lateral, nos encontramos ante una carrocería en la que intuimos un gran espacio interior, con una distancia entre ejes muy aceptable de 2,70 metros, que también influye en la estabilidad y el aplomo del vehículo, como veremos más adelante.


En la zaga, unos hombros "cargados", unos pilotos de tecnología LED, con una visión lumínica original y un portón de acceso al maletero muy vertical, culminando por un gran alerón sobre el mismo, aportan una imagen rotunda y atractiva al nuevo Niro.

Ese portón vertical, parte de una zona bastante accesible y nos deja una gran boca de carga hacia un maletero solvente y relativamente aprovechable, si no fuera por los abultados pasos de rueda que son un poco intrusivos. No obstante, cuenta con unos 401 litros y un espacio muy cúbico y profundo, en el que podremos alojar varios enseres y de manera muy ordenada.


Si accedemos al interior, y por lo que intuíamos viendo el exterior, el espacio disponible en todas sus plazas es muy bueno. Las traseras gozan de muy buena distancia respecto al techo y respecto a lo concerniente en el espacio para las piernas. La plaza central es algo más estrecha, pero el túnel de transmisión no levanta demasiado del suelo, así que no habrá mucho problema a la hora de alojar los pies.

Delante, nos encontramos con unas butacas amplias y confortables, aunque con poca sujeción lateral. La postura de conducción, por otra parte, la encontramos relativamente rápido, gracias a los múltiples reglajes de los asientos y del volante. Estamos un pelín elevados, pero sin llegar a los términos de los SUV y el cockpit está muy bien configurado, con todos los mandos al alcance de la mano y posicionados en forma de cascada en la consola central.


Igual tenemos más problemas con el exceso de botones en el volante multifunción, pero es que el Niro viene muy bien equipado de serie, incluso en su versión más modesta. Entre todos los mandos nos encontramos con los correspondientes al equipo de audio, el ordenador de a bordo, el control de velocidad de crucero, que puede ser adaptativo según la versión escogida, el Bluetooth... Todo en base a no tener que soltar las manos del volante para nada.


El cuadro se nos muestra con una información esencial muy clara y concisa. Al ser un vehículo de configuración híbrida (única opción disponible), el cuentarevoluciones no existe y en su lugar, nos encontramos con un indicador de carga de la batería y cómo se utiliza en cada momento.

Cuando frenamos o dejamos que el coche circule por inercia, el indicador nos muestra que está recargando la batería gracias a la energía procedente de la potencia de frenado y el giro de las ruedas. Cuando aceleramos con contundencia porque necesitamos más potencia, ese indicador se traslada a la "sección" power, que nos indica que estamos funcionando tanto con el motor de combustión, como con la unidad eléctrica al unísono, lo que nos ayuda a la hora de realizar adelantamientos o afrontar un desnivel en la carretera. Si circulamos de una manera normal y constante, el indicador se aloja en modo ECO y vemos como alternativamente y según las circunstancias de nuestra conducción, el motor de combustión y el motor eléctrico actúan de manera aleatoria según convenga.

El funcionamiento del sistema, también lo podremos ir visionando de una manera gráfica tanto en la pantalla de 4,2 pulgadas situada entre los dos indicadores del cuadro, desde donde podremos acceder también a una completa información del ordenador de a bordo; como desde la pantalla central de 8 pulgadas del equipo de infoentretenimiento, pantalla que también nos servirá para visionar las imágenes de la cámara trasera cuando realizamos maniobras de aparcamiento o el navegador, entre otras múltiples funciones, tanto del mismo sistema del vehículo, como de nuestro Smartphone, si lo tenemos vinculado.


De todas maneras, el equipo de serie en nuestra unidad de pruebas con el acabado intermedio Drive, es ya muy completo y entre otras cosas, tenemos ordenador de a bordo, navegador en pantalla táctil de 8 pulgadas, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera, asistente de cambio involuntario de carril con sistema de mantenimiento en el mismo, climatizador bi-zona, llantas de 16 pulgadas (18" en opción), control de velocidad de crucero con limitador, que según versiones puede ser adaptativo, sistema de asistencia a la frenada de emergencia con detección de peatones... No obstante, si tiramos de la lista de opcionales o bien, de una versión superior, nos encontraremos con otras exquisiteces como los asientos y el volante calefactados, sistema de alerta de tráfico cruzado, sistema de detección en ángulo muerto y un largo etcétera.


La mecánica es híbrida y tan solo nos encontraremos con una sola versión. Se trata de un motor de combustión de gasolina 1.6 GDI con 105cv, en combinación con uno eléctrico que por sí mismo genera 43cv, así que la potencia final de los dos motores combinados es de 141cv en total.


El Niro se puede mover tanto con el motor eléctrico, cuando vamos a muy poca velocidad en ciudad o al arrancar desde parado, como con el motor de combustión, que utiliza también su energía, ya no solo para mover las ruedas, sino para recargar las baterías. Por supuesto, ambos funcionan de una manera conjunta en las aceleraciones más contundentes y según convenga cuando circulamos por carretera abierta. El conductor no tiene que hacer absolutamente nada y la centralita del coche gestiona cual de las modalidades existentes es la mejor en cada momento.

De esta manera, el Niro presenta unos consumos homologados de 3,8 l/100Km en ciclo mixto, lo que no está nada mal. En condiciones reales, no supera por mucho los 5 l/100Km por lo que es un vehículo muy parco en consumos. Sus prestaciones no es que sean muy llamativas, ya que con una máxima de 160 Km/h y una aceleración de 0-100 Km/h en 11,5 segundos no parece que sea un coche con 141cv, pero lo que es cierto es que acelera de una manera muy contundente, gracias al apoyo de ese motor eléctrico, que nos entrega el par de una manera instantánea y nos ayuda a mantener un ritmo bastante elevado de conducción. También nos sorprendió que su velocidad máxima fuera solo de 160 Km/h, ya que si queremos, alcanzamos esa media muy rápido y de manera casi imperceptible.


Esta mecánica híbrida, esta asociada a una transmisión automática de 6 velocidades (no existe manual), que gestiona bastante bien la potencia que se transmite al eje delantero (no hay posibilidad de tracción total), aunque en las aceleraciones más fuertes no cambia hasta muy tarde, por lo que aumenta un sonido en el habitáculo al que no estábamos acostumbrados, puesto que en general, es un coche muy cómodo y silencioso.

En una circulación ciudadana, prevalece en la medida de lo posible la propulsión eléctrica, así que el silencio de marcha es la nota predominante en todo momento. La dirección es ideal  en este ámbito urbano, ya que es bastante ligera, algo que ya no nos gusta tanto en una conducción por carretera, puesto que se nos muestra más errática y poco comunicativa. Menos mal que gracias al sistema de mantenimiento de carril, el Niro nos guía automáticamente con pequeños movimientos del volante para que nos centremos entre las líneas marcadas sobre el asfalto.


La suspensión es de tarado blando, lo que nos proporciona un filtrado perfecto sobre cualquier imperfección que nos encontremos en el piso. Esto se traduce en un confort interior muy logrado, unido a una buena insonorización del habitáculo.

Generalmente, el Kia Niro es muy estable y aplomado, aunque en curvas lentas inclina un poco más de lo deseado como consecuencia de esas suspensiones, pero su amplia distancia entre ejes y un centro de gravedad mejorado, gracias al peso extra de las baterías situadas bajo el piso del interior; hace que no nos preocupemos en exceso de esas pequeñas inercias.


Conclusión final.

El Kia Niro es una compra inteligente para cualquier usuario al que tener un coche prestacional, le dé un poco igual. No es necesario enchufarlo, ya que su batería se recarga aprovechando la energía cinética del motor, de los frenos y del giro de las ruedas, que de otra forma, se perdería. Esto nos permite utilizar el Niro como cualquier otro vehículo, sin el estrés que supone el estar pendiente de la autonomía, pero con la ventaja que gracias a su motor eléctrico, consumiremos menos combustible y por lo tanto, realizaremos más kilómetros con menos dinero.


Precisamente las prestaciones finales no deberían ser un problema, puesto que 160 Km/h de punta son suficientes para que esos señores que van de verde nos dilapiden los puntos y los ahorros con un par de multas. Tampoco haremos mucho caso a los segundos que tarda en acelerar de 0-100 Km/h, puesto que la sensación en todo momento es la de tener un empuje suficiente y contundente (aunque progresivo), gracias al apoyo del motor eléctrico, que actúa como si fuera un turbo, pero mucho más instantáneo.

Tampoco es un coche con el que nos divertiremos en un puerto de montaña con muchas curvas, ya que sus elásticas suspensiones, no están diseñadas para tal efecto. A cambio, nos proporcionará un confort muy interesante si nos lo tomamos con calma y disfrutamos de la conducción y del paisaje. También es muy apropiado para realizar largos recorridos por autovías y autopistas, en donde el Kia Niro se encontrará como pez en el agua.


Por supuesto; entre el tráfico urbano tampoco lo hace mal, ya que estamos hablando de un vehículo compacto y además, prevalece el funcionamiento de su motor eléctrico, por lo que ahorraremos mucho combustible durante esos días en los que los atascos, nos podrían minar la moral y el bolsillo... Por otra parte, gracias a disponer de un poco más de altura libre respecto al suelo, también nos podremos permitir alguna licencia por caminos y pistas en buen estado.

En el interior nos encontramos con mucho espacio vital en todas sus plazas y un maletero tan solo suficiente, pero muy aprovechable, si exceptuamos los abultados pasos de rueda. Los materiales utilizados en general, nos dan la apariencia de ser un poco básicos, aunque con unos muy buenos ajustes y un tacto agradable.


El equipo de serie en nuestra unidad de pruebas es ya bastante destacable y suficiente para un conductor medio, aunque podemos tirar de la lista de opciones, con gadgets muy interesantes y más propios de segmentos superiores, para redondear nuestro coche ideal. Pocos vehículos de este segmento nos ofrecerán más equipamiento por el mismo precio.

El Kia Niro es una buena alternativa para un rango muy amplio de usuarios. Normalmente se lo recomendaría a un tipo de conductor tranquilo, que utilice su vehículo todos los días y en cualquier situación, pero que ni le guste correr, ni sentirse Dani Sordo en una carretera de curvas. Un conductor que tan solo quiera el coche para desplazarse y para el que el ahorro de combustible sea un factor determinante para elegir a su montura.


Los rumores apuntan a que los vehículos con mecánicas diésel están al borde de la extinción y los motores de gasolina con tecnología híbrida vienen pisando fuerte. Consumen menos, tienen un menor mantenimiento y más barato, emiten menos CO2 a la atmósfera, por lo que a la larga nos beneficiamos todos y son más silenciosos en casi todos los parámetros de marcha. El Niro es todo eso y más, con un buen equipamiento, una imagen muy fresca y atractiva, buena tecnología en materia de seguridad y ayudas a la conducción, versátil y sobre todo, muy confortable en una utilización diaria. Lo dicho; el Kia Niro es una compra inteligente...

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Nota de la redacción: Por un fallo informático, observaréis que las fotos no corresponden todas a la unidad probada, ya que perdimos todas las imagenes que teníamos sobre el Niro que probamos. Intentaremos que no vuelva a suceder.

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