Prueba: Maserati Levante Diésel.



Es una auténtica fortuna el contar con una concesión de una marca como Maserati en nuestra localidad, porque de esa manera, tenemos acceso a probar ciertas máquinas que de otra forma, tan solo estarían disponibles a las grandes fortunas y empresarios de éxito. Bueno; en realidad, no es del todo así.

Desde el,nacimiento de la marca del tridente, se han encargado de crear auténticas joyas de la automoción, casi siempre con un talante ciertamente deportivo y con unas dosis de lujo y exclusividad patentes. Eso hizo que los "gentlemans" y casanovas de la época de la "Dolce Vita" eligieran a Maserati como su vehículo personal y no era extraño verlos pasear y lucir palmito con sus monturas, en las fiestas más exclusivas de toda la Costa Azul, tanto en su vertiente francesa, como italiana.


Sin duda, fueron los mejores años de la marca en cuanto a ventas e imagen, porque a todo el mundo le gusta que se le relacione con la Jet Set del momento. Pero la sociedad fue cambiando, y Maserati vio como sus años de esplendor iban perdiendo luminosidad, hasta entrar en una época decadente en la que incluso; estuvieron a punto de extinguirse.

Pero por suerte, y gracias a la pasión italiana por el mundo del automóvil, no permitieron que eso ocurriese y se tuvieron que reinventar para seguir ofreciéndonos sus elegantes y deportivas creaciones.

Idearon una gama de vehículos coherente, con la incorporación del Maserati Ghibli como berlina de acceso, el Quattroporte como berlina de representación y el GT, como coupé deportivo. Sobre esos tres pilares, comenzó el resurgimiento de la marca con un gran éxito, que quedó certificado en el momento en el que incorporaron un motor diésel como alternativa mecánica.


Este motor de fabricación propia y con todo el carácter de la marca escondido en sus tripas, a pesar de ser un "petrolero", ha catapultado a la firma italiana de nuevo al éxito. Nunca antes se habían vendido tantos Maserati como en la actualidad y esos beneficios, les han permitido seguir innovando e investigando nuevos nichos de mercado en los que aún no tenían presencia.

Es el caso de su nuevo SUV, que si los acontecimientos hubieran sido otros, no podríamos estar hablando sobre él ahora mismo. Maserati nos presenta a su nueva carrocería denominada Levante y orientada a todos aquellos clientes que se decantan por un SUV premium; cómodo sobre el asfalto y con ciertas capacidades camperas, sin menospreciar, obviamente, el espacio y el confort interior.

Normalmente, cuando un cliente con cierta solvencia económica se decanta por este tipo de vehículos, directamente se orienta a marcas alemanas y elige entre un Audi Q7, un BMW X5 o X6, si quiere un poquito más de carácter deportivo, un Mercedes GLE o coupé (por la misma razón que si eligieran el X6) y por último, el exitoso Porsche Cayenne.


Existen otras alternativas, como el Volvo XC90 o el Infiniti QX70, por poner algunos ejemplos, pero generalmente (y por desgracia) la sociedad española es muy conservadora, algo que por fortuna, está cambiando poco a poco.

Siendo serios; ¿porqué comprar un coche que tienen la mayoría de tus "colegas"?. Maserati nos ofrece una alternativa original, muy atractiva, solvente y con una gama de motores para todos los gustos, pero eso sí; sin perder ese halo de exclusividad y lujo que ha mantenido a lo largo de los años.

Nosotros nos vamos a decantar por probar la versión que a priori, soportará más ventas de todos los Levante que se vendan en España; el Levante Diésel.


Muchos de vosotros pensaréis que Maserati es una marca que se escapa de vuestras posibilidades, y que a pesar de tener la posibilidad de adquirir un SUV premium y de poder gastarte unos 100.000 euros en un coche, un Audi o BMW o Mercedes, te ofrecerán lo mismo o más, por menos. Pues, amigos; tengo una buena noticia para todos. El Maserati de nuestra prueba de hoy cuesta "tan solo", desde 84.500 euros.

Para ponernos en situación, si lo comparamos con el resto de sus rivales directos equivalentes, un Audi Q7 3.0 TDI Desing se nos pone en unos 74.500 euros, un BMW X5 xDrive 30d en unos 70.700 euros, (la versión equivalente del X6 sería algo más cara), el Mercedes GLE 350d 4Matic partiría desde 69.500 euros, siendo la versión "coupeizada", unos 9.000 euros más cara y por último; su rival más cercano por concepto, el Porsche Cayenne Diésel, partiría desde los 79.200 euros, 83.500 si nos decantamos por la edición especial Platinum Edition.

Como veis; las diferencias no son especialmente abultadas y debemos tener en cuenta que estas versiones de las que os he hablado, tienen un equipamiento base, al que podemos ampliar con numerosas opciones que abultarán el precio final y que es más que probable, que nuestra unidad monte de serie.

Por un puñado de euros arriba o abajo; ¿quien no se decantaría por un SUV más novedoso, más original, con más renombre y sobre todo; más... diferente?.

Comencemos por hablar de la mecánica. El motor diésel que monta es la única versión disponible con este tipo de combustible, sino, tendríamos que pasarnos a la versión de gasolina con 430cv. Es de fabricación propia y se trata de un 3.0 V6 con 275cv y un impresionante par máximo de 600 Nm. Con semejante mecánica, el Levante, con 2.205 kg de peso, es capaz de alcanzar los 230 Km/h de velocidad punta y hacer el 0-100 Km/h en tan solo 6,9 segundos. En un bicho de esta envergadura y desde dentro, creerme; impresiona mucho...

También impresiona a los que por suerte o por desgracia, se crucen en su camino, ya que a pesar de que el tridente de la parrilla delantera puede dar algunas pistas, no son capaces de entender como un coche tan enorme y pesado es capaz de humillarlos de esa manera a la salida de un semáforo. Pero lo mejor de todo, es que todo eso lo hace con tan solo un consumo homologado en ciclo medio de 7,2 l/100 Km, algo que no difiere mucho de los consumos reales, que por poco superaban los 9 l/100 Km y eso que estuvimos haciendo una conducción relativamente deportiva.

Esta mecánica, va asociada por defecto a una caja automática-secuencial de 8 relaciones, con un escalonamiento muy acertado. Cuando activamos el modo secuencial, podemos cambiar al más puro estilo F1 con las enormes levas metálicas que hay detrás del volante. Es una cosa que nos encanta de los Maserati, que esas levas sean tan sumamente grandes para poder actuar sobre la caja de cambios mientras estamos trazando una curva.


La potencia se transmite a las cuatro ruedas de manera permanente y se distribuye la fuerza necesaria a cada uno de los ejes de manera totalmente electrónica y en cuestión de milisegundos, según se necesite. En una conducción por carretera, el sistema le da un mayor protagonismo al eje trasero, mientras que cuando circulamos en lugares más delicados, puede distribuir la tracción al 50% en cada eje.

No existen programas específicos para realizar varios tipos de conducción, pero lo que sí tenemos es una suspensión neumática que se adapta a todos los terrenos. En condiciones normales; el coche se mantiene en una posición similar a la que podemos encontrar en cualquier SUV del segmento y que nos permite una cierta maniobrabilidad y confort de conducción. Una vez que salimos a carretera abierta y superamos los 120 Km/h, el sistema de amortiguación Skyhook (así lo denominan) baja de manera automática unos 20mm (Modo Aero1) para hacer que el conjunto se asiente algo más sobre la carretera. Si seguimos acelerando y superamos los 180 Km/h, (Dios me libre de hacer eso, señor Guardia Civil de Tráfico), el coche se acerca otros 15mm al suelo (Modo Aero2) para que directamente podamos volar sobre el asfalto con total seguridad y un aplomo considerable, algo que tan solo nos podrían ofrecer los coches más deportivos.

La verdad es que es una auténtica delicia el circular por autovías y autopistas con el Levante. El habitáculo está perfectamente insonorizado y el confort que nos ofrecen esas suspensiones es realmente espectacular incluso en altas velocidades. Pero claro; estamos hablando de un SUV 4x4 y aunque ya sabemos que la mayoría de los compradores sólo lo van a utilizar en carretera y para viajar; aunque sea una mínima parte, meterán al señorial Maserati Levante por caminos y lugares no aptos para cualquier vehículo y menos, para uno que lleve un tridente en el morro.



Pues bien; en Maserati también han pensado en esos conductores tan aventureros y el sistema Skyhook nos ofrece otras dos posiciones que elevan de una manera sustancial, la elegante carrocería del Levante para que nos sufra por terrenos más abruptos. La primera posición nos traslada 25mm (Offroad1) más cerca del cielo respecto a la posición normal, para que podamos circular por caminos y terrenos un poco bravos sin dañar ni la pintura ni los bajos del vehículo, manteniendo el confort interior. En el modo más extremo (Offroad2) la carrocería se eleva hasta 40mm respecto a la posición normal y es ya una distancia realmente considerable, pensada para los que vayan a realizar una conducción muy técnica y solventar terrenos realmente complicados. Dudo mucho que la inmensa mayoría de los
compradores del levante utilicen mucho esa posición, pero bueno, por si acaso; ahí está...

Por último, nos encontramos con una sexta posición que realmente no sirve cuando estamos conduciendo. Se denomina Easy Entry y casi deja los pasos de rueda rozando las propias ruedas para facilitarnos la entrada y la salida al vehículo y que no tengamos que levantar mucho las piernas. Es una nota de mucha clase, sobre todo, pensando en las mujeres, ya que si acudimos con nuestra respectiva a un cocktel de gala y esta viste un conjunto de noche, largo y con unos tacones como la Torre Eiffel; sería bastante cómico verla bajar o subirse de un SUV con cierta altura respecto al suelo. Con el Levante no existe ese problema y las mujeres con clase, se bajarán de un coche con clase, con mucha clase. Cultura italiana, amigos...

Y ya que hablamos de subirnos y bajarnos del coche, ¿nos metemos en su interior?. Empezamos con la capacidad del maletero. Es un maletero amplio, ya que en esta ocasión y según el diseño de corte deportivo que tiene el Levante, no cuenta con la posibilidad de montar siete plazas, como ocurre con varios de sus competidores, así que nos encontramos con un maletero bastante capaz y aprovechable, que alcanza los 580 litros. La boca de carga es amplia y contábamos con apertura y cierre eléctrico, con tan solo pasar un pie debajo del paragolpes trasero.


Las plazas traseras son como el sofá de nuestras casas, eso sí, vestido con un cuero de una calidad excelente. Son unas plazas amplias y cómodas e incluso una tercera persona podrá viajar con cierto confort en su plaza central, ligeramente mermada como consecuencia del túnel de transmisión.

En las dos plazas delanteras más de los mismo. Unos enormes butacones de cuero nos acogen con suma delicadeza y sujetan muy bien nuestro contorno, tanto a al altura de las caderas como de la espalda. En el puesto de conductor, es muy fácil encontrar la postura ideal, gracias a los múltiples reglajes de los asientos eléctricos, y del volante.


El cockpit de conducción rezuma lujo y elegancia por los cuatro costados. Cuero repartido por los paneles más visibles del salpicadero, acabados en madera, un volante grueso y mullido, que según los opcionales, puede ser calefactado, un cuadro de mandos sin ningún tipo de florituras y perfectamente legible al primer golpe de vista y coronando el centro del salpicadero, una enorme pantalla táctil de 8,4 pulgadas, desde la que podremos acceder a sistemas como el Bluetooth, el sistema de navegación por satélite, la radio, los diferentes dispositivos conectados, como nuestro Smartphone o USB o el control de periféricos, como los asientos calefactados e incluso, la apertura y cierre automático de la guantera, si así lo disponemos. Por supuesto; no puede faltar ese toque nostálgico de los Maserati de antaño, con ese reloj analógico de diseño exclusivo sobre el salpicadero.

En cuanto al equipo disponible de serie en nuestra unidad, teníamos elementos como arranque y apertura de puertas Free Key, faros bi-xenón adaptativos, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, sensores de lluvia y luces, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera de ayuda al aparcamiento, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendientes, control de descenso, sistema de control de presión de neumáticos, asientos eléctricos y calefactados con memoria, llantas de 19 pulgadas, climatizador bi-zona, suspensión neumática y otros muchos gadgets, además de los citados navegador, equipo de infoentretenimiento y demás.


Todo controlado; es hora de ponerse en marcha. Arrancamos la poderosa mecánica diésel por medio de un botón y engranamos la D en la palanca de cambios. Nos movemos muy suavemente y en un modo bastante silencioso. Aceleramos y lo que nos ofrece el Levante es puro confort y silencio de rodadura. Pues vaya Maserati...

Salimos a carretera abierta y nos disponemos a realizar un recorrido por autovía. Charlando animadamente, adelantamos a un Porsche 911 conducido por una señora ya algo entrada en años. ¿Perdón?; sí lo conduce una señora, pero..., acabamos de adelantar a un 911. Sin percibirlo y de una manera casi instantánea, ya circulábamos bastante por encima de los márgenes legales que nos marca la ley..., y el sentido común. Ahora me explico porqué los coches que circulaban delante nuestro se cambiaban de carril cuando nos veían llegar desde lejos. No obstante; la parrilla delantera del Levante (y la de cualquier Maserati) parece la boca abierta y llena de dientes de un tiburón. Y este concretamente, era de los grandes...


Pasamos a una carretera comarcal con una sucesión de varios tipos de curvas y el asfalto estrecho y roto por el paso de los años. El Levante sigue sin parecer un vehículo de la marca del tridente. Confort, buenas maneras y silencio en el habitáculo. Activamos el modo secuencial y tiramos de las enormes levas metálicas para ver si le damos un poco de vidilla a este impresionante motor. Hundimos el pedal hasta el fondo y el Maserati Levante, después de pensárselo un segundo, no acelera; simplemente nos catapulta hacia el horizonte y la visión comienza a estrecharse y producirnos ese efecto tubo. Igual no es tanto por la aceleración en sí, pero esa capacidad en una mole de más de dos toneladas...


Parece que se está desperezando. Ponemos un modo de conducción Sport, que favorece un cambio de marchas casi hasta la zona roja y ahora sí; nos traslada al mundo deportivo de Maserati. El sonido del motor se vuelve mucho más bronco y perceptible desde el interior. Las notas que emana el tubo de escape son música celestial para nuestros oídos y nos invitan a descubrir hasta donde es capaz de moverse esta preciosidad.

Abordamos una zona un poco más seria, con curvas enlazadas de diferentes grados, en donde el motor, la caja de cambios, las suspensiones y los frenos, deben trabajar al unísono. Tomamos la primera curva y en mitad de la trazada, aceleramos con contundencia. El movimiento inicial del Levante acongoja un poco, ya que toda la masa se tiene que apoyar sobre las ruedas exteriores y ese movimiento es bastante peliagudo, visto y sentido desde el interior. Pero si tenemos un poco de paciencia, fé y no nos asustamos en la primera inclinación de la carrocería, manteniendo el pedal del acelerador en donde lo teníamos; una vez que el SUV ha cargado todo su peso sobre las ruedas lo que tenemos es un paso de curva de bandera.


El agarre y el aplomo que nos ofrece es digno de mención y aunque hay que tener en cuenta esas inercias de un "aparato", que no obstante, pesa muchísimo; una vez que controlemos esos desplazamientos del centro de gravedad, el Levante nos proporcionará una conducción ciertamente gratificante.

Más tarde, nos dirigimos a una pista sin asfaltar, elegimos el modo Offroad1 y  pudimos comprobar como se desenvuelve en este tipo de eventualidades. La verdad es que no percibimos en ningún momento la sensación de que nos íbamos a cargar el coche. Ni mucho menos. Podíamos circular a ciertas velocidades y parecía que estábamos aún sobre asfalto, ya que desde dentro, no se notaba ningún tipo de imperfección que, visiblemente, sí que veíamos sobre la pista.

También hicimos alguna maldad un poco más comprometida con el modo Offroad2, pero no tanto como podríamos, ya que necesitaban el coche limpio para una prueba posterior, así que nos tuvimos que contener. De todas formas, a judgar por la elevación de la carrocería, el Maserati Levante tiene pinta de ser más capaz de lo que en un principio nos hubiéramos imaginado.


Conclusión final

El Maserati Levante nos ha resultado realmente sorprendente. Para ser el primer SUV de la historia de la marca, lo han hecho bastante bien.


Sobre su imagen y su prestancia visual, poco tengo que decir, ya que las propias fotos hablan por sí mismas. Es un coche grande e impresionante. Su carrocería SUV, pero con un toque distintivo y deportivo marca de la casa, lo diferencian de la vorágine de rivales con los que cuenta dentro de su segmento. Posee una imagen agresiva en la que debemos destacar un frontal característico, con una enorme parrilla central de acabado cromado y de aspecto amenazante, unos grupos ópticos también muy agresivos y distintivos, y pequeños toques de clase que también hacen de la marca del tridente una seña de identidad, como las branquias laterales, que simulan las agallas de un escualo.

En el interior del habitáculo, el lujo, la exclusividad y cierto regusto a manufactura, son las notas predominantes. Cuero de primera calidad, paneles con acabado en madera, materiales de gran aspecto visual y táctil y un acabado y ajustes dignos de una marca premium como lo es Maserati, es lo que nos encontraremos.

El equipo de serie es bastante amplio y cuenta con las últimas tecnologías en materia de seguridad pasiva y activa y equipos de entretenimiento, además de contar con varios elementos de confort para deleite de conductor y pasajeros.

Gracias a su longitud de algo más de 5 metros, nos encontramos con un interior muy amplio en todas sus cotas. Los asientos son especialmente cómodos en cada una de sus plazas y la capacidad del maletero es bastante reseñable.

La mecánica diésel de fabricación propia, cuenta con una potencia considerable, pero lo que más impresiona es su cantidad de par. 600 Nm nos permiten mover el pesado conjunto con una solvencia increíble. Las aceleraciones son muy contundentes y las recuperaciones, aún más. La transmisión automática de 8 relaciones cuenta con un programa específico que, según nuestras reacciones con el pedal del acelerador, hace que la mecánica reaccione o bien de una manera relajada y tranquila, o bien como una auténtica tormenta tropical.


Sobre asfalto, la mole de más de dos toneladas de peso tiene dos personalidades. Según nos levantemos, podemos viajar de una manera plácida y relajada, disfrutando del silencio y el confort de marcha, o también, podremos disfrutar de ese confort de marcha y ese silencio "volando", literalmente, sobre la vía por la que circulemos, a velocidades que nunca nos podríamos imaginar que lograríamos con semejante vehículo.

La dirección es bastante directa, los frenos cuentan con un gran mordiente y el esquema de suspensiones, al ser neumático, se adapta a nuestras necesidades de uso en cada momento. Por otra parte, la tracción total nos aporta una seguridad sin parangón en la carretera y la certeza de que no vamos a tener muchos inconvenientes sobre pistas sin asfaltar y zonas abruptas.


En este caso, contamos con dos programas en la suspensión, que elevan la carrocería de manera que podamos afrontar cualquier tipo de eventualidad sin dañar el coche, aunque sea incluso fuera de pista. No tendrá las mismas capacidades que un Range Rover (otro rival directo), puesto que la marca inglesa cuenta con mucho recorrido en este ámbito, pero tampoco tiene mucha pinta de quedarse atrás en las zonas más complicadas.

El Maserati Levante ha nacido para cubrir la necesidad de todas aquellas personas que quieran un SUV de carácter premium, pero que además, quieran salirse de la norma establecida y adquirir algo más original.


Maserati rezuma más exclusividad que sus rivales directos y además, cumple las expectativas de aquellos clientes, que quieran espacio, pero que no por ello implique que deban renunciar a disfrutar de la conducción. El Levante mantiene la deportividad intrínseca de cualquier Maserati del catálogo, pero nos ofrece el aliciente de contar con mucho más espacio y, como buen SUV de categoría, nos ofrece la posibilidad de hacer nuestras pequeñas incursiones camperas. Por lo tanto; ¿qué prefieres hoy?. ¿Circuito o montaña?. Con el Levante, las dos cosas...



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