Prueba: Mazda CX3 1.5 Skyactiv-D 2WD Luxury.



Los que nos seguís habitualmente, pensaréis que esta prueba ya la hemos hecho, y tenéis razón. Hace unos meses ya probamos el Mazda CX3 con el motor 1.5 Skyactiv-D de 105cv, pero probamos la versión más básica sin un equipo de serie ejemplar y ahora; probamos la versión más equipada de las que existen dentro de la gama CX3.

No obstante; además de contaros todo el equipo de serie que lleva, os recordaremos que tal se mueve y analizaremos su atractivo diseño, al igual que de su habitabilidad, maletero...


Pero empecemos por las diferencias con aquella versión que probamos hace casi un año. Esas diferencias básicamente se reducen a contar con un excepcional equipamiento, ya que esta versión Luxury es la más dotada de serie.

Estéticamente, también cuenta con luces diurnas de Led integradas dentro de los grupos ópticos, ya que en la versión de acceso que probamos, esas luces diurnas eran halógenas y estaban situadas debajo de los intermitentes y que ahora, en esta versión Luxury, son los auténticos faros antiniebla.


En el interior, de impresionante factura y con unos materiales de primera y muy agradables tanto al tacto, como visualmente hablando; vemos como algunos paneles revestidos en cuero, que conforman la estructura del habitáculo, ahora también son de color rojo, en contraste con el resto de tonalidades negras del resto de los paneles. Esto le aporta un mayor carácter y personalidad, ya que a simple vista, el cuadro de mandos parece un poco desangelado.

Pero eso tiene una razón de ser, ya que suele suceder en todos los Mazda. La ausencia de botones y mandos de control, no implica a que el CX3 esté más o menos equipado, sino a que todos los Mazda en general, están diseñados bajo la premisa de hacer disfrutar con la conducción, y tan solo cuentan con los mandos imprescindibles para no distraernos mientras estamos conduciendo.


Por ese motivo, el volante multifunción, que ademas, tiene un tamaño perfecto y un tacto sublime; aglutina los botones correspondientes al Bluetooth, el equipo de audio, el sistema de reconocimiento de voz, el control de velocidad de crucero con limitador y los mandos correspondientes para movernos por el menú del ordenador de a bordo.

Además; como complemento ideal para no distraernos al volante, nuestra unidad de pruebas también contaba con HUD (Head Up Display), una placa de metacrilato transparente y retráctil, que se sitúa frente a nuestro campo de visión y que nos muestra información relevante en la conducción, como la velocidad o las indicaciones de algunos sistemas de ayuda a la conducción, por poner unos ejemplos.

El resto del salpicadero, lo componen los mandos del climatizador, que en este caso, no es bi-zona, las correspondientes ranuras para insertar CD´s o los USB y poder escuchar música en el excelente equipo de sonido firmado por Bose, y la pantalla táctil, de aspecto flotante, de 7 pulgadas, desde donde podremos acceder a la información del navegador, la radio, visionar algunos parámetros del ordenador de viaje, las imágenes de la cámara trasera de apoyo al aparcamiento y si lo vinculamos a nuestro Smartphone, también tendremos  acceso a nuestras propias aplicaciones y por supuesto, conexión a internet.

Como medida de seguridad, esa pantalla es táctil sólo cuando el vehículo está parado. En marcha, tenemos a nuestra disposición un mando giratorio entre los dos asientos por medio del cual, nos moveremos por todos los menús del sistema MZD Connect. También nos encontraremos el volumen de la radio.

Es muy sencillo de manejar y accesible, gracias a que por otra parte, no cuenta con apoyabrazos entre los dos asientos, algo que echamos en falta en más de alguna ocasión, pero que es un elemento superfluo, así que no es objeto de ninguna crítica.

El cuadro de relojes por su parte, sigue con la misma tónica que el resto del vehículo. Simple, conciso y con la información tan sólo necesaria. En el centro, nos encontramos con un enorme indicador analógico del ratio de revoluciones, otra diferencia respecto al modelo que probamos la primera vez, que nos indicaba la velocidad. Al ser el acabado Luxury, este reloj nos indica las revoluciones del motor y la velocidad viene dada por un indicador digital dentro de la misma esfera.


En ambos lados, nos encontramos la información referente al ordenador de a bordo, el indicador de nivel de combustible o el indicador de cambio de marcha óptimo, entre otros elementos, pero no nos encontramos información referente a la temperatura del motor. Esta viene predeterminada por un testigo que se enciende en azul cuando está aun frío y en rojo cuando está recalentándose.


Otros elementos de confort que conformaban el equipo de serie de nuestra unidad de pruebas, son el aviso de cambio involuntario de carril, llantas de 18 pulgadas, luces delanteras LED, asistente de arranque en pendientes, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, lunas tintadas, sensores de luces y lluvia, Start/Stop, arranque y acceso por botón y sin llave, tapicería de cuero o indicador de presión de neumáticos, entre otros elementos, a los que podemos añadir techo solar practicable eléctricamente o control de velocidad de crucero adaptativo, por poner tan solo dos ejemplos.


El habitáculo en general es agradable, con un ensamblaje de primer orden y unos materiales de gran calidad. Pero a pesar de lo que nos pueda sugerir su nomenclatura; el CX3 utiliza la misma plataforma del Mazda 2 y no la del Mazda 3, así que contamos con un espacio que no es que sea el mejor de su clase, sino que tan solo es aceptable para cuatro adultos de mediana estatura.

La posición de conducción es elevada y en cuanto a altura respecto a las cabezas es pasable. Las plazas delanteras son amplias y cómodas, con unos asientos que sujetan muy bien el contorno de nuestro cuerpo. Pero el problema viene cuando se intentan acomodar en las plazas posteriores personas de más de 1.80 m, ya que no cuenta con suficiente espacio para las rodillas respecto al respaldo del asiento delantero.

La capacidad del maletero es solvente, con 350 litros, aunque su accesibilidad es también un poco más incómoda, ya que su precioso diseño y su paragolpes trasero sobredimensionado, hace que tengamos que inclinarnos algo más de lo normal a la hora de ubicar nuestros enseres y su boca de carga se sitúa un poco más elevada. No obstante, es aprovechable.

La mecánica que impulsa a nuestro CX3 es un bloque diésel de 1.5 litros y 105cv con 270 Nm de par máximo. A priori no puede pareceros mucho, pero la verdad es que tiene un gran empuje desde muy bajas revoluciones y unas recuperaciones muy respetables.


Sus prestaciones también es probable que no os llamen la atención, puesto que su velocidad máxima es de 180 Km/h y su aceleración de 0-100 Km/h es de 10,1 segundos, pero como hemos dicho, es un motor bastante reactivo y mantiene una respuesta bastante enérgica en todo momento. Por otra parte; los consumos homologados son bastante parcos, ya que se conforma con 4 l/100 Km en ciclo mixto, y en condiciones reales, no superan por mucho los 6 l/100Km, gracias a su tecnología aplicada Skyactiv y el sistema Start/Stop.


Su funcionamiento en general, es bastante silencioso. De hecho; será uno de los diésel más silenciosos que hemos probado en orden de marcha, gracias también, a una gran insonorización del habitáculo. Pero hay un momento (o varios) en el que la mecánica si que se deja notar en el interior y ese momento es cuando se activa el sistema de parada y arranque en los semáforos. Cuando procedemos a arrancar e insertamos la primera, sí que notamos con total nitidez cuando arranca el motor y las vibraciones pasan al interior del vehículo. No es nada preocupante, pero llama la atención a tenor de lo silencioso que es en cualquier circunstancia.


Nuestra mecánica iba asociada a un delicioso cambio manual de 6 relaciones, con unas inserciones precisas y un buen escalonamiento de marchas. Resulta ciertamente adictivo "jugar" con una palanca de cambios pequeña que nos traslada a un mundo más deportivo. ¿Os acordáis del MX-5?. En nuestro caso, la caja de cambios transmitía la potencia a las ruedas delanteras, pero según versiones y motorizaciones, cabe la posibilidad de incorporar tracción total y también, un cambio automático de 6 relaciones.


En cuanto a las sensaciones de conducción, como dijimos en su momento; no podrían ser mejores. Circulando por ciudad, el CX3 se desenvuelve de maravilla, gracias a un tamaño compacto de 4,28 metros, por lo que sumergirse en una conducción urbana y encontrar aparcamiento, se torna una tarea muy sencilla. Además, al ir situados un poco más altos que en un turismo convencional, nuestra posición de mando es privilegiada.

En carretera, el SUV compacto de la marca japonesa es donde más satisfacciones nos va a proporcionar. Su chasis está tremendamente trabajado para hacer que la conducción del CX3 sea la más parecida a la de un vehículo compacto. Su agilidad y aplomo en las curvas, nos invita a explorar los límites de este coche y a pesar de tener esta configuración de SUV, su carrocería apenas inclina en los cambios de apoyo, por lo que la sensación de seguridad es bastante importante.


La dirección es muy directa, permitiéndonos una fidelidad de lo que pasa debajo de los neumáticos en cada momento y el nivel de adherencia disponible, además de que el equipo de frenos suficiente para detener nuestro ímpetu.  Por otra parte, el esquema de suspensiones es de tarado firme, ya que el CX3 no es precisamente una "cabra montesa". De hecho, y a pesar de su configuración de todo-camino, tan solo tiene 15cm de altura libre respecto al suelo y como consecuencia, en alguna ocasión la base del paragolpes delantero rozaba con los bordillos cuando aparcábamos en batería.

Esa firmeza de amortiguación, nos permite una conducción bastante dinámica por carreteras con curvas, aunque está muy bien calibrada para que las posibles imperfecciones del asfalto, no se reproduzcan a modo de sacudida en el interior. Pero claro; además de su escasa altura, esas suspensiones tampoco nos permiten afrontar caminos en mal estado sin que por desgracia lleguen a su tope, por lo que con el SUV compacto de Mazda, es mejor circular siempre por carretera y dejar las aventuras campestres para otro momento... No se puede tener todo ¿no?.



Conclusión final.

El Mazda CX3 siempre es un coche que nos convence. Aunque ya lo habíamos probado con esta motorización, el hecho de contar ahora con tan excelso equipo de serie, nos ha gustado mucho más.


El acabado Luxury viste mucho más al SUV japonés y añade a su excelente y atractivo diseño, elementos diferenciadores que lo hacen destacar, como las preciosas llantas de 18", luz diurna tipo LED integrada en los faros delanteros, también con iluminación LED, revestimientos interiores en los que abunda mucho más el cuero, que para esta ocasión también reviste los asientos y en el salpicadero, contamos con paneles en rojo en contraste de color del resto del habitáculo, que le aportan una mayor personalidad.

Ni que decir tiene, que el equipo de serie incluye elementos muy atractivos, como el HUD, el equipo de audio de alta calidad del especialista Bose, el asistente de mantenimiento de carril o la cámara trasera para el aparcamiento, por poner tan solo unos ejemplos.

En cuanto al habitáculo, destacamos una construcción simple y sin artificios, que permiten al conductor concentrarse en lo que realmente importa; conducir. Todos los mandos imprescindibles están a mano y la calidad de los materiales empleados y su ensamblaje, es algo que siempre nos ha gustado de la marca japonesa.

Al proceder de la plataforma del Mazda 2, no es especialmente amplio, sobre todo para personas de cierta altura. Mientras que las plazas delanteras sí que mantienen un espacio vital decente, en las traseras, personas de más de 1.80 m de altura no se sentirán tan cómodas. En cuanto al maletero con 350 litros, no es precisamente de los mejores, pero lo podríamos catalogar como suficiente, y aunque cuente con un espacio muy aprovechable, la boca de carga se nos sitúa un poco a desmano debido al rotundo diseño de la zaga.


La mecánica 1.5 diésel de 105cv mueve con soltura al conjunto y a pesar de sus discretas prestaciones finales, es un motor que engaña, ya que tanto sus reacciones, como recuperaciones, son bastante enérgicas en todo momento y parece que el CX3 tiene algún caballo más. Pero lo mejor de esa mecánica es su consumo homologado, porque lo podríamos considerar un auténtico mechero al conformarse con tan solo 4 l/100Km.

Por último; lo que más nos atrae del Mazda CX3 es su conducción. Su estética nos invita a pensar que es un SUV con todo lo que ello conlleva: amortiguación más ligera, derivas incómodas a la hora de afrontar las curvas un poco más rápido, un centro de gravedad más alto... Pero no es así.


El CX3 es un auténtico compacto, con estética SUV, que es la que más éxito tiene, pero se conduce de una manera muy dinámica y ágil. Su aplomo en las curvas, su dirección directa y un esquema de suspensiones de tarado firme, aunque no obstante; capaz de absorber las irregularidades de la carretera, nos alientan a buscar un poco más sus límites en curva que con otros representantes de la competencia.


Pero claro; que sea tan sumamente bueno en carretera, implica a que no lo es en terrenos rotos, ya que ni siquiera su altura respecto al suelo, que es de tan solo 15cm, no nos permite ciertas licencias fuera de lo que viene a ser una pista en buen estado.

El CX3 es el coche ideal para esa gente joven a la que le guste la estética SUV, pero que realmente no lo vaya a utilizar como tal, o que simplemente; quiera tener una posición de conducción algo más privilegiada, pero que no quiera perder las aptitudes dinámicas que nos puede ofrecer una carrocería compacta. El CX3 es un gran compacto, pero vestido con la moda SUV y es que amigos; las ventas son las que mandan...



Si queréis saber más sobre el resto de nuestras pruebas, pulsad en este ENLACE. Si queréis leer el resto de nuestros artículos sobre Mazda, pulsad en este otro ENLACE. Por último, si queréis ver el reto de nuestros reportajes sobre el segmento en el que se mueve el CX3, pulsad en este ENLACE.


Entradas populares de este blog

¿Cual es el mejor neumático?

Prueba Mitsubishi ASX 160 DI-D Motion 4WD

Prueba: Renault Captur 120 TCe EDC