Seat y Aqualia fabrican un combustible alternativo a partir de aguas residuales.



Que el petroleo es un combustible que se acaba, es un hecho, y que todas las marcas estudian la manera menos impactante de sustituirlo por otro tipo de combustibles, y porqué no decirlo; también lucrativa, es una consecuencia de este hecho.


Los usuarios intuimos que el siguiente paso a seguir es la hibridación y el paso más inmediato justo después; la electrificación. Pero hasta que lleguemos a este punto, mucho habrán tenido que cambiar las infraestructuras y la tecnología habrá tenido que avanzar en varios puntos, el primero; la autonomía de las baterías y la reducción de su peso y tamaño.

Mientras tanto; también hemos oído hablar de la famosa pila de combustible, que por medio de electrolisis, convierte el hidrógeno comprimido en una fuente de energía suficiente, para mover a un vehículo. Pero parece que este sistema se ha quedado en el olvido, a pesar que el único residuo que deja es agua...

También hay algunos coches que emplean el GLP (Gas Licuado del Petroleo) como complemento en sus vehículos, ya que tiene una mayor capacidad de explosión y a pesar de que consume más, su adquisición es mucho más barata que el propio diésel y la conversión en la mayoría de los vehículos supone un desembolso de tan solo unos 1.000 Euros.

También existe el Gas Natural Comprimido (GNC), con unas ventas casi residuales debido a su desconocimiento y a su poca autonomía, además de no poder contar con las infraestructuras necesarias de recarga, como para poder adquirir un vehículo de estas características y utilizarlo de una forma convencional.

No obstante, en su afán de perseguir el desarrollo con la aplicación de nuevas alternativas, Seat y Aqualia se unen para desarrollar el innovador proyecto SMART Green Gas, cuyo objetivo es obtener biocombustible renovable y de origen 100% español, procedente de aguas residuales, para poder utilizarlo en vehículos de gas natural comprimido (GNC). 

Como inicio de esta colaboración, de cinco años de duración, ambas compañías han iniciado este mes de octubre las pruebas piloto en la planta depuradora de aguas residuales de Jerez de la Frontera (Cádiz). Para ello la marca española ha entregado dos vehículos Seat León TGI a Aqualia, con los que se podrán realizar las pruebas necesarias con el biometano obtenido de aguas residuales para confirmar y verificar toda la cadena de producción hasta la obtención y uso del combustible.

Este proyecto conjunto implica un paso adelante en el desarrollo de una economía circular y en la construcción de ciudades resilientes. Además, supone un fuerte impulso a la investigación y creación de combustibles alternativos en el sector del automóvil en España, a través de la producción de gas renovable y 100% autóctono, cuya principal ventaja es que el uso 100% de un vehículo de biometano permite una reducción del 80% en las emisiones de CO2 en comparación con uno de gasolina.


Desde Seat se valora muy positivamente esta colaboración, ya que es una apuesta firme por una alternativa ecológica y real a los productos derivados del petróleo, alineándose de esta manera con la estrategia de Gas Natural Comprimido (GNC) de la compañía y su compromiso de mejora del medio ambiente. 

De esta manera Seat se convierte en la primera marca del sector de la automoción en el país, en utilizar biometano 100% español obtenido de aguas residuales. 


El desarrollo del proyecto Smart Green Gas sobre una planta depuradora de tamaño medio, podría producir potencialmente un millón de litros de biogás al día, suficiente para poder mover más de 300 vehículos. Esto permitiría a las poblaciones abastecer, por ejemplo, a la red de autobuses urbanos, camiones de basura, coches de policía o ambulancias, entre otros.

SMART Green Gas pretende flexibilizar y optimizar el sistema energético y lograr una mejora en la seguridad energética de la UE, dotando de mayor autonomía y sostenibilidad a las urbes que implanten este sistema en sus estaciones depuradoras de aguas residuales. 

Todo ello a través del desarrollo de nuevos sistemas de máxima eficiencia para la producción de biogás y su conversión en biometano, que se generan de los residuos en las depuradoras de aguas residuales de las ciudades. El objetivo de SMART Green Gas es la obtención de un combustible autóctono y renovable que se podrá emplear en el sector de la automoción o para la inyección en la red de distribución de gas natural.

No estoy para nada en contra de los avances en materia de combustibles y de movilidad y menos, cuando el impacto medioambiental se reduce de una manera tan drástica. Desde esta humilde web, felicitamos a ambas empresas por su iniciativa y les animamos a que sigan desarrollando e investigando formas alternativas de movilidad en las ciudades. Pero siendo realistas; habrá que ver si en realidad estas medidas se adoptan y adaptan en los ayuntamientos de este país, con tantos y tantos "intereses" propios en vez de comunes y beneficiosos para la población.


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