Prueba: Hyundai i10 1.2 MPI Tecno



Hyundai nos ofrece una gran gama de vehículos de, prácticamente, todos los segmentos y todos los niveles de precio. Ya no es una marca a la que los españoles tengamos cierto "miedo" y a la vista está, a tenor de las ventas que año tras año, siguen aumentando.

Atrás quedaron aquellos primeros modelos con unos diseños, relativamente horrendos, unos acabados muy pobres y una tecnología obsoleta. Pero si hay una cosa que ha hecho que los Hyundai cada vez sume mas adeptos, es su tremenda fiabilidad.


Esa es una de sus mejores bazas históricas, pero en la actualidad, también nos ofrece lo mismo, incluso más, que el resto de las marcas generalistas más conocidas y lo hace además, con un nivel de diseño que atrae y gusta mucho al grueso de los consumidores. De hecho; Hyundai se siente muy cómoda peleando con firmas muy consolidadas como Volkswagen, Ford u Opel, por poner tan solo tres ejemplos.

En nuestra prueba de hoy, conocemos al modelo que sirve de acceso a la gama de la marca coreana y que hace muy poco tiempo, se ha beneficiado de una profunda actualización. Hoy hablaremos del urbano Hyundai i10.


El i10 es un vehículo ciudadano muy versátil que hará las delicias de los urbanitas más convencidos y que nos ofrece una base de movilidad muy práctica para nuestro día a día en las atestadas ciudades de nuestro país.

Su diseño es práctico más que impactante, pero aún así, nos parece bastante atractivo, sobre todo, en su parte frontal. Nos encontramos con una parrilla delantera muy elaborada y profusa, con el panel de la boca del radiador en forma de panal de abeja, lo que aporta un cierto dinamismo al conjunto, flanqueado por dos pilotos redondos de tecnología LED que hacen las veces de luces diurnas y culmina el diseño del paragolpes delantero, sendas toberas de refrigeración auxiliares, que enfatizan aún más ese carácter y esa personalidad y que incluyen las luces antiniebla.

En su vista lateral, las formas cúbicas y compactas son las predominantes, puesto que a pesar de ser un vehículo urbano con tan solo 3,65 metros de longitud, el carácter práctico y la habitabilidad interior son uno de sus baluartes. En ese concepto, interviene una gran distancia entre ejes de 2,38 metros, con unos voladizos muy cortos, que favorecen, precisamente, esa habitabilidad interior de la que hablaremos más adelante.

La zaga también cuenta con un paragolpes muy grande que remarca una cierta presencia musculada, con los dos enormes pilotos antiniebla traseros redondos en los laterales, una luneta trasera pequeña y un predominio de chapa bastante importante, que aumentan esa sensación de fortaleza, a pesar de ser un coche meramente urbano. El conjunto se nos antoja "simpático" a nivel visual.

Vamos ya con el interior y comenzamos con el maletero. El portón que nos da acceso nos deja una buena abertura, aunque lo que nos encontramos es un cubículo con una capacidad tan solo suficiente de 252 litros, pero eso sí, con formas muy regulares y bastante profundo, por lo que no será complicado ubicar nuestros enseres. A ver; digo lo de suficiente porque no es que sea muy grande, pero dentro de este segmento, se postula como uno de los más capaces.


En las plazas posteriores y gracias a la altura de la carrocería, el acceso es muy bueno y el espacio disponible una vez dentro, más que suficiente para que se acomoden dos personas adultas sin problemas, aunque sean muy altos. Habrá suficiente espacio para las rodillas y respecto al techo.

En las plazas delanteras, nos encontraremos cómodos muy rápido, gracias a unos asientos con un mullido muy acertado, aunque con bastante poca sujeción lateral. Realmente sería un sinsentido que fuesen unos asientos con marcadas trazas deportivas, pero bueno; un poco más de agarre a la altura de nuestras caderas no vendría mal.

El puesto de mando destaca por su simplicidad y porque todos los mandos y botones nos les encontramos realmente a mano. De hecho; la consola central en donde se aglutinan los mandos del climatizador y la pantalla del equipo de audio e infoentretenimiento, está sobreelevada, con unos botones y mandos grandes que nos permitirán actuar sin problema sobre los diferentes gadgets que incorpore el equipo de serie. El volante también cuenta con múltiples mandos con los que podremos activar diferentes elementos sin necesidad de soltar las manos. Por otra parte, el cuadro de relojes nos ofrece una información perfecta al primer golpe de vista; clara y concisa.


Nuestro acabado Tecno, era el acabado intermedio, pero aún así, teníamos elementos de equipamiento muy atractivos que nos harán la vida diaria más fácil y sencilla. Entre otras cosas, teníamos Bluetooth, control de velocidad de crucero con limitador, ordenador de a bordo, cuatro elevalunas eléctricos, tapizado bicolor con paneles del salpicadero a juego, llantas de 14 pulgadas, equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil de 7 pulgadas, lunas tintadas, climatizador manual, control de presión de neumáticos o volante y pomo de la palanca de cambios de cuero, elementos a los que opcionalmente podemos incluir navegador o asistente de arranque en pendiente, por poner dos ejemplos.


La mecánica elegida en este caso, es el solvente bloque 1.2 MPI con 86cv y 122 Nm de par máximo, con el que alcanza unas discretas prestaciones máximas de 170 Km/h y hace el 0-100 Km/h en 12,3 segundos y nos ofrece un consumo ponderado en ciclo mixto de 4,9 l/100 Km.

Aquí las frías cifras es probable que no nos digan nada, pero en el apartado mecánico debemos hablar de nuestras propias sensaciones. La verdad es que el Hyundai i10 nos ofrece una agilidad encomiable en el ámbito ciudadano. En nuestro caso, contábamos con una transmisión manual de 5 relaciones, con unas inserciones precisas, aunque con un guiado y tacto un tanto gomoso. Eso sí; las relaciones de cambio son muy acertadas, con unas cuatro primeras marchas muy cortas y una quinta larga para desahogar al motor si tenemos que realizar incursiones por radiales y tramos de carretera.


Gracias al tandem motor-transmisión, nuestra valoración subjetiva rodando entre el tráfico es realmente agradable. El i10 se desenvuelve con mucha soltura, puesto que acelera con cierta contundencia en marchas cortas. En la salida de los semáforos tendremos pocos rivales y nos moveremos con determinación entre el resto de vehículos, algo en lo que también ayuda un contenido tamaño y una dirección suave.

Que las 4 primeras marchas sean tan cortas, favorecen una buena respuesta a bajas velocidades, aunque eso sí, el motor comienza a entregar lo mejor de si mismo a partir de las 4.000 rpm, por lo que el consumo se verá afectado y es más que probable que no bajemos de los 6,5 o 7 l/ 100 Km en circulación exclusivamente urbana. En carretera abierta, obviamente no nos podemos esperar un coche con el que realizar viajes largos ni obtener unas recuperaciones impresionantes, pero lo que es mantener velocidades medias de entre 120 a 140 Km/h es relativamente sencillo.


Una de las cosas que más me sorprendió es su silencio de marcha. A pesar de ir en innumerables ocasiones bastante revolucionados, el sonido procedente del motor y del exterior era tan liviano, que incluso a veces en los semáforos, parecía que se nos había apagado el motor. Ni sonidos ni vibraciones, lo que procediendo de un vehículo con un carácter meramente urbano, me pareció un auténtico logro.

Otra de las cosas sorprendentes es el tarado de las suspensiones. Para ser un urbano nos parecieron bastante firmes, Es sorprendente más que nada, porque normalmente este tipo de vehículos mantienen unas suspensiones con un cierto grado de confort, ya que en teoría, son coches que van a rodar por carretera entre poco y nada. El Hyundai i10 nos pareció bastante durillo, lo cual, hacía que el coche no inclinase demasiado en los apoyos bruscos o en los cambios de dirección a cierta velocidad, por lo que la sensación de seguridad al volante, se ve multiplicada y en un coche con cierta altura y estrecho como lo es el i10, es un valor añadido.


Conclusión final.

El nuevo Hyundai i10 nos ha gustado como vehículo meramente ciudadano y también es apto para realizar trayectos cortos por carreteras abiertas y radiales. Es muy apropiado como segundo vehículo para una utilización diaria y mantiene un alto grado de versatilidad y practicidad, en una carrocería ciertamente compacta y con un diseño atractivo y juvenil.


El maletero está dentro de la media de lo que se estila en este segmento y es bastante aprovechable y profundo. La habitabilidad interior, por otra parte, es una de sus mejores bazas, ya que cuatro adultos podrán acomodarse sin problema en cualquiera de sus plazas, aunque sean bastante altos.

En la posición del conductor, vemos un ambiente colorido, tanto en la tapicería, como en los paneles frontales del salpicadero y las puertas que van acordes y aportan un punto de personalización y frescura al habitáculo. Los materiales utilizados son plásticos de una calidad básica, pero muy agradables al tacto y en un principio, bastante resistentes al uso y al desgaste.

El cuadro de mandos es simple, con la información necesaria al primer golpe de vista. Por su parte; el panel de instrumentos está sobreelevado y tiene unos mandos y botones de gran tamaño, además de contar con el volante multifunción, que aglutina los pulsadores de los elementos de uso habitual para que no soltemos las manos del volante de forma innecesaria.

En nuestro acabado intermedio Tecno, nos encontramos con un equipo de serie suficiente para ser un coche urbano. Podemos completarlo con elementos de la lista de opcionales o adquiriendo el acabado superior Style, algo más equipado, pero realmente; con lo que tenemos de serie nos sobra y nos basta para nuestro día a día.

La mecánica 1.2 MPI también es un motor muy apropiado para una circulación ciudadana, pero con el aliciente de que tampoco se "acobarda" si tiene que moverse por carreteras con una velocidad media superior. Es un motor que se siente muy cómodo por encima de las 4.000 rpm y es que si lo mantenemos en esa zona dulce, nos brindará una respuesta muy aceptable y dinámica.

La transmisión manual de 5 relaciones a la que estaba asociada nuestra unidad de pruebas, también es muy acertada para una circulación por ciudad, aunque una vez que salimos de ella, nos encontramos con una quinta muy larga que sirve, básicamente, para cuando debemos circular por vías fuera del ámbito urbano y de esa manera, ahorrar combustible.

Su comportamiento entre el tráfico es muy ágil en todo momento, ya no por su contenido tamaño, sino que la respuesta mecánica y una dirección suave, nos ayuda a que este pequeño utilitario se mueva como pez en el agua por la ciudad. Además, el grado de insonorización del habitáculo es tal, que resulta increíble comprobar como cuando estamos parados con el motor al ralentí, parece que se ha apagado.

También unas suspensiones con tarado firme, nos aportan un mayor grado de confianza cuando circulamos fuera de nuestra ciudad, puesto que hace que la carrocería no se incline en exceso en las curvas y mantiene al conjunto muy estable en todo momento, a pesar de su contenido tamaño, su considerable altura y su estrecha carrocería.

En definitiva; el Hyundai i10, con su imagen actualizada y juvenil, se postula como una muy buena alternativa dentro de su segmento. Es un coche ágil, versátil, cómodo, con una mecánica muy reactiva en marchas cortas, un equipamiento suficiente y una imagen juvenil y atractiva. Si habría que ponerle un "pero" este sería sobre la poca sujeción lateral de los asientos delanteros o la utilización de unos plásticos un tanto básicos para alguna de las partes visibles del habitáculo, por poner dos ejemplos nimios y sin relativa importancia. Por lo demás; el i10 es un gran coche que colmará las expectativas de los habitantes de las grandes ciudades llamados urbanitas.


¿Queréis ver el resto de nuestras pruebas dinámicas?. Pues pulsad en este ENLACE. Si queréis leer nuestros artículos relacionados con la marca Hyundai, pulsad en este otro ENLACE. Si por último, queréis conocer algo más el segmento por el que se moverá el Hyundai i10 y contra quién tendrá que competir, pulsad en este ENLACE.


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