Prueba: Ford Kuga 2.0 TDCi ST-Line




En esta publicación ya hemos probado en un par de ocasiones las bondades del Ford Kuga, uno de los SUV más vendidos en nuestro país. Nosotros, en su momento, hicimos el test las mecánicas 2.0 TDCi de 120cv (que ya no existe y ahora contamos con un 1.5 TDCi con la misma potencia y menor consumo), con el acabado Trend y la más poderosa de 150cv con el acabado Titanium, que es el más equipado.

Hoy volvemos a probar el Ford Kuga con la mecánica de 150cv, pero esta vez con el acabado ST-Line, que es nuevo en la gama y que aparece en el mercado junto con la nueva imagen del todo-camino americano. En este 2017, el Ford Kuga ha recibido una profunda renovación, sobre todo en su estética exterior, que lo hace un vehículo mucho más maduro, sofisticado y con ciertas reminiscencias deportivas, además de proporcionarle una gran presencia a nivel visual.


La verdad es que este modelo siempre nos ha gustado, porque nos parece uno de los SUV más completos y acertados del mercado y su nueva imagen, no hace nada más que acrecentar nuestra predilección por él.

En la parrilla central, nos encontramos, sobre todo, con unos nuevos grupos ópticos, que sin perder la estética del anterior modelo, son ahora más grandes, además que en nuestro caso, contaban con tecnología xenón y eran adaptativos. También contaba con una banda Led que actuaba como luz diurna dentro del propio grupo óptico. El paragolpes por su parte, recibe un pequeño rediseño con líneas más profusas y agresivas.


La zaga es también otra de las zonas en donde los diseñadores de la marca americana se han centrado. Han incorporado unos pilotos más grandes y menos afilados que los de la anterior generación y el portón ha sido rediseñado para ofrecernos en conjunto, una visión más poderosa y "musculada" que se extrapola al resto de la carrocería.


Realmente no hay más cambios sustanciales, si obviamos la estética ST-Line que es un acabado nuevo para este generación, y que incluye aditamentos que lo hacen aún más atractivo, como paragolpes y llantas específicas o taloneras y embellecedores laterales, además de portar una placa de la edición en el umbral de la puerta.

Por lo demás; el nuevo Ford Kuga mantiene sus medidas exteriores, con 4,52 metros de longitud, 1,84 de anchura y 1,70 de altura, por lo que no cambia ni un ápice en cuanto habitabilidad interior. Eso es algo que deberían haber tenido en cuenta, ya que se quedará un tanto descolgado respecto a sus competidores directos que vienen, cada vez más, pegando fuerte.

No me malinterpretéis, es un habitáculo amplio en rasgos generales, pero el espacio para las rodillas de los pasajeros posteriores no es de lo mejor del segmento y la plaza central tampoco es lo suficientemente ancha para que tres personas adultas se acomoden perfectamente. No obstante; cuenta con regulación del respaldo en las dos plazas laterales de esa zona, por lo que podremos viajar más o menos "tumbados" según se nos haga el viaje más o menos pesado.

Por su parte; el maletero mantiene sus cotas y nos ofrece una superficie de carga suficiente de 456 litros, eso sí; muy aprovechables. La boca de carga es realmente amplia y tenemos la ventaja de que está bastante cerca del suelo, por lo que no nos costará cargar objetos voluminosos o pesados. El único "pero" es que una vez abierto se queda en una posición bastante alta, algo de lo que se darán cuenta enseguida los conductores más bajitos. Opcionalmente, podemos adquirirlo con el portón eléctrico, que se abre con solo pasar un pie por debajo del paragolpes trasero.


En el puesto de mando; todo lo que nos encontramos es ya conocido de las anteriores versiones. Tan solo podemos reseñar como novedad, la nueva pantalla del equipo de infoentretenimiento con el sistema SYNC 3, que es la última generación del sistema de reconocimiento de órdenes por medio de la voz y que desde el seno de la marca, aseguran que es más intuitivo. Lo demás; es exactamente igual.

La posición de conducción es muy buena y vamos situados bastante altos y erguidos, lo que nos asegura una mayor visión de lo que ocurre en la carretera. Ese asiento cuenta con regulación eléctrica y es bastante sencillo hacerse con la posición ideal. En cuanto a sujeción, son unos asientos muy confortables que nos aseguran muy bien la zona de la espalda, pero en los que echamos de menos algo más de sujeción lateral a la altura de las caderas.


El salpicadero está sobre-elevado y todos los mandos nos les encontramos a golpe de muñeca. Ford trabaja mucho en materia ergonómica y sus productos son el resultado. La verdad es que pocos coches nos ofrecen tal comodidad de uso en sus mandos y son tan intuitivos como los de la marca americana. Los materiales utilizados son de buena calidad, aunque existen algunos plásticos visibles que parecen más básicos y los ajustes son aceptables en general, aunque no adquieren tampoco un sobresaliente en ese término.


La capilla de relojes también es bastante sencilla de interpretar al primer golpe de vista y en la pantalla de cristal líquido, situada entre ambos indicadores, podemos ver toda la información relevante del ordenador de a bordo sin la necesidad de estar "jugando" con los diferentes menús.

Y es que por otra parte; el Kuga ST-Line no sólo se caracteriza por tener una imagen exterior más deportiva, sino que también cuenta con un equipo de serie y opcional bastante considerable, entre lo que se incluye el sistema SYNC 3 con pantalla táctil de 8 pulgadas, climatizador bi-zona, asistente de arranque en pendiente, faros de xenón adaptativos con lavafaros, volante multifunmción con los mandos del equipo de audio, Bluetooth, control de velocidad de crucero y limitador, ordenador de a bordo y el acceso al sistema SYNC 3, asistente de aparcamiento semi-autónomo tanto en línea como en batería y asistente de salida de aparcamiento en línea, sensores de aparcamiento delanteros, laterales y traseros con cámara trasera, Start/Stop, apertura y arranque Free Key o sistema de frenada de emergencia en ciudad, entre otras cosas.

En cuanto a la mecánica; probamos el ya conocido bloque 2.0 TDCi de 150cv. Es una mecánica solvente bajo cualquier tipo de condiciones, ya que con 370 Nm de par máximo, nos asegura unas respuestas contundentes cuando tengamos que realizar adelantamiento a afrontar un puerto de montaña.


Sus reacciones son bastante progresivas en general, aunque sí que notamos cierto "tirón" a partir de las 2.000 rpm cuando pisábamos con más contundencia. Es una mecánica con un funcionamiento agradable, de la que apenas percibimos vibraciones, una vez que está el motor en temperatura, gracias también al gran aislamiento acústico del interior.

Con el 2.0 TDCi, podemos alcanzar una punta de 195 Km/h y acelerar de 0-100 Km/h en 10,1 segundos, con un consumo en ciclo mixto homologado, de tan sólo 4,7 l/100 Km, lo que en condiciones reales de conducción, se quedarían en unos 6-7 l/100 Km, que no está tampoco mal, teniendo en cuenta la envergadura y peso del conjunto. Estaba asociado a un cambio manual de 6 relaciones, con unas inserciones precisas y muy sencilla de manejar, puesto que se situaba a la altura perfecta.


El dinamismo del conjunto, viene condicionado por su concepto de SUV y no es un coche específico para "hacer curvas" sino que es realmente confortable en los viajes largos y por carreteras en buen estado. Su esquema de suspensiones es ligero y absorbe muy bien las imperfecciones del asfalto, pero aún así, son capaces de contener las derivas de la carrocería en los virajes más cerrados, siempre y cuando, no seamos "cafres" y vayamos al ataque... En ese caso sí que nos brindará unas derivas considerables que nos harán soltar la presión sobre el pedal de acelerador. Ni mucho menos es un coche que nos proporcione sensación de inseguridad, pero lógicamente; no es un coche ratonero y su elevada altura respecto al suelo. no favorece el hecho de ser un coche para tomar curvas al más puro estilo Dani Sordo.


Nuestra versión contaba con tracción a las ruedas delanteras y se puede adquirir con tracción total, pero con el acabado ST-Line, no es recomendable atravesar campo a través en situaciones complicadas, puesto que su carrocería, sus neumáticos y sus aditamentos estéticos, están claramente orientados a realizar una conducción por asfalto. Si no son terrenos muy complejos, el Kuga puede solventar pequeñas dificultades, pero sin salirse mucho de lo que viene a ser un camino de concentración.


Los frenos detienen a la perfección al conjunto y no tienden a desgastarse de manera prematura y la dirección, es muy directa y comunicativa con lo que ocurre debajo de las ruedas.

Realmente, pocos son los cambios que ha sufrido la nueva generación del Ford Kuga, tan sólo estéticos y de acabados. Pero si hay algo que gusta y funciona; ¿por qué cambiarlo?.

Conclusión final.

El Ford Kuga se nos presenta con una imagen renovada, mucho más "masculina" y con una presencia más poderosa. No es que se trate de una renovación total, pero sí que es cierto, que con ligeros cambios en el frontal y en la zaga, han concluido un vehículo mucho más maduro, atractivo y con mayor carácter.



Por lo demás; pocos cambios, por no decir ninguno, exceptuando los nuevos acabados como el ST-Line, que hemos tenido la fortuna de probar y que cuenta con una estética más deportiva y un equipo de serie muy considerable, además de tener aditamentos específicos y únicos para esta versión en concreto.

La habitabilidad en general es buena, con mucha altura respecto al techo y unas butacas amplias, pero en los asientos traseros, mejor dos personas, ya que por anchura, el Kuga no es un coche que destaque en ese apartado. También existe un buen espacio para las rodillas de esos pasajeros, pero no se puede decir que sea de los más amplios, algo que se mantiene respecto a la generación anterior, puesto que el Kuga no a variado de tamaño y cuenta con la misma plataforma.

La capacidad del maletero también se mantiene con unos suficientes 456 litros, muy aprovechables en general. El gran portón de acceso y una gran boca de carga, nos facilita la tarea de ubicar sin problema nuestros enseres.

En el puesto de control, encontraremos la posición de conducción de manera muy sencilla, gracias a los múltiples reglajes del asiento (en nuestro caso eléctrico) y del volante. La información que percibimos de la capilla de relojes es clara y concisa y todos los mandos del cuadro, nos les encontramos muy a mano y podemos acceder a ellos de manera muy intuitiva. Los materiales utilizados para su construcción son aceptables y mantienen, a priori, unos buenos ajustes, aunque haya algunas zonas con unos plásticos más básicos que nos hagan sospechar.


El equipo de serie en nuestra versión, venía completado con algunos elementos que entrarían en el Pack ST-Line, pero aún así, cuenta con un gran equipo de serie en materia de seguridad, infoentretenimiento y confort.

La mecánica es una vieja conocida por nosotros. El 2.0 TDCi nos ofrece una conducción muy agradable y es bastante progresiva en general, aunque cuando lo necesitemos, tenemos una buena reserva de potencia y de respuesta debajo del pedal del acelerador. También contaremos con una buena economía de uso, ya que se considera bastante frugal en consumos.


La caja de cambios era manual de 6 relaciones, con unas inserciones precisas y muy bien escalonadas, aunque podemos optar por una automática de doble embrague Powershift también de 6 velocidades. Por supuesto, podremos elegir entre tracción delantera o tracción total.

La dinámica de conducción también es bastante buena, y aunque esta sea una versión con ciertas reminiscencias a la deportividad y con una conducción descaradamente orientada al asfalto; no posee cualidades "racing" y se conduce como cualquier otro SUV. Es extremadamente confortable en largos trayectos y el esquema de suspensiones contiene muy bien las posibles derivas de la carrocería en las curvas, siempre y cuando, no nos pasemos de un orden de marcha y unas velocidades correctas.


El nuevo Ford Kuga está orientado a todos aquellos que deseen un SUV versátil, con una mecánica potente, un gran equipo de serie y un gran confort de marcha, que además; cuente con una imagen de prestancia, algo que han conseguido de pleno con esta nueva actualización, ya que parece un SUV de un segmento superior.


Los hay más grandes, más espaciosos, más equipados o más baratos; pero el Ford Kuga siempre nos ha parecido un auténtico valor seguro.

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